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domingo, 5 de julio de 2026

Malvinas: La emboscada fallida del HMS Valiant



Submarino británico contra Submarino argentino en el Atlántico Sur (Malvinas1982)

La mayoría de los expertos estarán de acuerdo que se necesita mucha suerte para que un submarino nuclear de ataque pueda detectar a un submarino tipo 209 en baterías lo suficiente para poder atacarlo, aún sin las distracciones impredecibles de los peces, pescadores y mamíferos marinos amorosos.

El Snorkel


En la estrategia naval británica, los submarinos poseían un papel principal en tareas antisubmarinas. Así, eran muy comunes las misiones de seguimiento a submarinos soviéticos, tanto de ataque como bombarderos (estos últimos, cargados de misiles nucleares estratégicos).
Ahora bien, los antagonistas submarinos de la época eran generalmente grandes y ruidosos, amén que se contaba (generalmente) con buena información de inteligencia inicial, que era proporcionada por los sistemas SOSUS (Sound Surveillance System o en castellano Sistema de Vigilancia por Sonidos), una serie de hidrófonos en el lecho marino en áreas de tránsito de submarinos.
En el Atlántico Sur, durante el conflicto por Malvinas en 1982, la situación era absolutamente diferente.
Los submarinos británicos operaban en una Fuerza de Tareas separada, la 324, comandada directamente por el Jefe de la Fuerza de Submarinos, el Vicealmirante Peter Herbert, con base en el cuartel naval de Northwood. Durante el conflicto, se desplegaron cinco submarinos nucleares (HMS Conqueror, HMS Splendid, HMS Spartan, HMS Valiant y HMS Courageous), así como un único submarino convencional, el HMS Onyx.
No se consideró dar a los submarinos británicos en el Atlántico Sur una misión principal antisubmarina (como, se dijo, si la tenían operando en el marco de operaciones de la OTAN) en tanto los problemas inherentes a la detección de un silencioso (y prácticamente desconocido para los sonaristas británicos) submarino argentino Tipo 209.
Como señalaba un informe de post-guerra:


    Nuestros sonares submarinos en servicio, sean montados en el casco o arrastrados, están optimizados contra submarinos nucleares soviéticos y se ha dado poca atención a los submarinos diesel / eléctricos.

Sin embargo, en oportunidades aisladas, se dio la misión, a determinados submarinos, de atacar. Esas oportunidades surgieron cuando, por inteligencia de comunicaciones, se interpretó que los submarinos argentinos se estaban dirigiendo a determinadas áreas y se pensó en interceptarlos en el camino.

***

La primera de ellas fue al dirigirse el submarino ARA Santa Fe (Capitán de Corbeta Horacio Alberto Bicain) hacia Georgias.
Es que sin que los tripulantes del Santa Fe pudieran conocerlo (pero, vale decir, intuyendo que podría suceder) desde el 18 de abril el submarino nuclear de ataque HMS Conqueror (Commander Chris Wreford-Brown) se encontraba sumergido en su trayecto.


Posavasos con los datos de un submarino clase Churchill.


A última hora del 19 de abril el Conqueror había recibido la autorización para atacar buques de guerra y auxiliares argentinos, así como submarinos. Específicamente se le indicó que cualquier submarino no nuclear debería presumirse como argentino y debía ser hundido.
La inteligencia británica había detectado las órdenes del Santa Fe para acercarse a Georgias, por lo cual el Conqueror se encontraba a la espera. Su comandante incluso había cargado dos de sus tubos con torpedos Tigerfish, única arma con la que contaba contra un enemigo sumergido.
A partir de allí, el Conqueror tuvo una serie de sobresaltos, con variadas detecciones, muchas de las cuales nunca pudieron ser finalmente clasificadas. Los primeros minutos del 24 de abril recibió el mensaje COR 099, informando que existía una amenaza submarina cierta y que debía contrarrestarla, fijando un área de patrulla a unas 120 millas náuticas al Noroeste de Georgias del Sur. 
Sin embargo, siete horas después recibió el mensaje COR 102, informándole que posiblemente el submarino enemigo se encontraría al norte de Bahía Guardia Nacional.
Con esta nueva información contradictoria, el comandante del Conqueror decidió proceder a alta velocidad hacia el Este y, una vez allí, buscar con rumbo Sur hasta Bahía Guardia Nacional. Wreford-Brown tenía la impresión que el Santa Fe cargaría sus baterías en snorkel durante la noche y, por tanto, tendría una oportunidad de encontrarlo y atacarlo la noche del 25 o la madrugada del día 26. 
A última hora del mismo 24, recibiría el mensaje COR 106: el mismo era la interceptación de un mensaje enviado por el Santa Fe. Había sido una mala idea emitirlo, ya que había sido interceptado por los equipos del HMS Endurance y descifrado más tarde.
Por su parte, apenas iniciado el 24, el Santa Fe se encontraba navegando con rumbo Sur. Se había asumido una derrota hasta un punto imaginario situado a 70 millas náuticas al Norte del Cabo Norte (casi al extremo Este de Georgias) y desde allí se navegaría a baja velocidad hacia esta isla. 


ARA Santa Fe.

Una vez arribado, se bordeó la costa norte de la Georgia del Sur (bien pegado, para evitar ser detectado) hasta Punta Robertson, emergiendo allí. Luego de un sobresalto al detectarse un rumor de hélices poco claro, el submarino siguió su navegación entrando en Bahía Guardia Nacional. 
El Conqueror había sido definitivamente sobrepasado por el Santa Fe. 
***
Posiblemente la orden más clara para atacar a submarinos argentinos fue la recibida por el HMS Valiant, para emboscar al ARA San Luis cuando se encontraba regresando (según inteligencia británica estimaba) a la Base Naval Mar del Plata, no pudiendo este detectarlo a pesar de contar con buena inteligencia inicial y pese a haber utilizado tácticas de sonar tanto activo como pasivo.
En efecto, el Valiant, el 17 de mayo a las 1030 (hora zulu), se encontraba en el lugar previsto para la interceptación del submarino argentino. 
Se consideró, dentro del submarino, un que existiría un alcance sonar, contra un submarino Tipo 209, de 2.000 yardas cuando se encontraba en baterías, y de 10.000 yardas con los motores diesel funcionado, aún cuando se entendió que el submarino argentino no estaría haciendo snorkel tan cercano a su base.


Impresión del sonar del HMS Valiant, del día 17 de mayo (1639z).

El plan ideado era esperarlo y atacar por sorpresa.
Apenas ingresó al área designada se detectó visualmente y por sonar un pesquero, el cual confundió a los operadores del arreglo sonar arrastrado con cavitación, ruidos de diesel y sonidos de todo tipo. A eso se sumaba una gran actividad marina. Dado el panorama confuso y para no perder la oportunidad de disparar, el Valiant permaneció con los tubos de torpedos preparados y listo para el lanzamiento. 
A las 1220z hizo su aparición un contacto. Inteligencia había predicho que el San Luis estaría en el área tres horas más tarde, pero era un contacto promisorio por lo cual el Valiant pasó a Estaciones de Combate para atacarlo.
El contacto, sin embargo, se dirigía hacia el Sur, cuando el Valiant tenía información que iría hacia la Base de Mar del Plata, al Norte. En la cacería del contacto, se cruzó con otro blanco promisorio. Para traer claridad, el submarino utilizó el sonar activo, pero solo generó más confusión, al obtenerse a un gran número de ecos falsos. 


El HMS Valiant regresando de su campaña en Malvinas

Finalmente, ambos contactos desaparecieron.
A las 1452z se detectó otro contacto hacia el Este, moviéndose a la izquierda. A una distancia de 1.600 yardas, cuando el submarino se estaba aprestando para disparar, el contacto se separó en dos, pasando a 200 yardas del Valiant. Obviamente, era un contacto biológico. 
Nada, entonces, sucedió ese día, donde se fueron repitiendo en seguidilla detecciones que terminaban dejando más incertidumbres que certezas.
Aún cuando, posiblemente, uno de los contactos detectados haya sido el San Luis, que llegó al área asignada y luego giró hacia el Sur, con rumbo a la Base Naval Puerto Belgrano, y no hacia Mar del Plata como se había estimado erróneamente.
El problema con la detección de un submarino 209 fue resumido claramente por el comandante del Valiant, Tom Le Marchand, al afirmar: 

    La mayoría de los expertos estarán de acuerdo que se necesita mucha suerte para que un submarino nuclear de ataque pueda detectar a un submarino tipo 209 en baterías lo suficiente para poder atacarlo, aún sin las distracciones impredecibles de los peces, pescadores y mamíferos marinos amorosos.


***
El Commander Le Marchand no estaba errado en la cuota de suerte necesaria. 
En efecto, según informes de pre-guerra, en el mejor de los escenarios, un submarino Tipo 209 sería detectado por un sonar de arrastre Tipo 2024 recién dentro de las 5.000 yardas (y dentro de las 50.000 yardas de estar operando con los motores diésel funcionando), así como el sonar de casco Tipo 2001 lo detectaría recién dentro de las 2.000 yardas (5.000 yardas de estar utilizando los diésel).
Esas cifras, vale indicarse, se reducirían aún más de encontrarse en operaciones en aguas poco profundas.


Cuarto de Control del HMS Valiant. Fotografía tomada durante el conflicto de 1982.

Para el caso de tener que pasar a la fase de ataque, los submarinos británicos contaban con torpedos filoguiados Tigerfish Mk.24, del modelo 0 en el Spartan y el Splendid, y los mejorados (con capacidad dual: antisuperficie y antisubmarina) modelo 1 en el Conqueror, Valiant, Couraugeous y Onyx. Ambos modelos poseían una corrida máxima de 31.600 yardas.
Sin embargo, los niveles de ruido del probable enemigo (submarino Tipo 209) eran muy pocos para el sonar pasivo del Tigerfish y, además, la escasa profundidad (existente en gran parte del teatro marítimo) habría confundido, por rebotes en el fondo marino y en la superficie, al modo de sonar activo del arma. 
Tal es así que, para submarinos detectados dentro de la plataforma continental o en aguas someras, se preveía atacarlos con salvas de tres viejos torpedos de corrida recta Mk.8. En ambos casos, entonces, con torpedos antiguos o modernos, la posibilidad de impacto contra los submarinos argentinos era escasa.
Para peor, la confiabilidad del Tigerfish era escasa. El Mod 0 tenía una del 45 %, mientras que llegaba al 64 % para el Mod 1 y, considerado como parte de un sistema, se consideraba que la efectividad rondaba solamente el 20 %.
Realmente, todo ello era un problema para los submarinistas británicos: su capacidad de detección, clasificación, identificación, seguimiento y ataque, contra submarinos argentinos, resultaba realmente limitada.
Como puede apreciarse, la tarea antisubmarina de los submarinos británicos no fue sistemática ni se convirtió la misma en su accionar principal: únicamente, actuaron de esta forma cuando datos de inteligencia hicieran que no pudiera desaprovecharse la ocasión.
Lamentablemente para la Fuerza de Tareas 324, jamás pudieron siquiera detectar a un submarino argentino.


Tripulacion del ARA San Luis a su regreso de su participación en Malvinas 82

domingo, 21 de diciembre de 2025

Invasión a Ucrania: ¿Con qué se atacó al submarino ruso en el puerto de Novorossiysk?

Las agencias de inteligencia occidentales han revelado detalles del reciente ataque de las Fuerzas Armadas de Ucrania en Novorossiysk

Las agencias de inteligencia occidentales han revelado detalles del reciente ataque de las Fuerzas Armadas de Ucrania en Novorossiysk.



Las agencias de inteligencia occidentales niegan la declaración del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) sobre el uso de una nueva plataforma submarina no tripulada ucraniana, denominada Sub Sea Baby, en el reciente ataque al puerto de Novorossiysk.

Según información de fuentes ucranianas, el dispositivo utilizado en el ataque submarino se basaba en módulos tecnológicos desarrollados bajo la marca Toloka y suministrados por la empresa ucraniana Intelli, especializada en drones submarinos y sistemas para misiones de reconocimiento y ataque en entornos marítimos protegidos. Esta empresa se ha consolidado previamente en el segmento de drones submarinos , diseñados para operar con baja señal acústica y sin comunicación constante con el operador.



Se señala que Kiev había utilizado plataformas Toloka TLK-150 antes del ataque a Novorossiysk. En concreto, según algunos informes, se emplearon drones submarinos de esta misma serie durante ataques a las estructuras submarinas del Puente del Estrecho de Kerch. Estas operaciones les permitieron probar sus capacidades de navegación y carga en combate antes de un ataque más complejo contra buques de la Armada rusa.

Asimismo, se informa que durante el ataque a Novorossiysk, además del dron submarino basado en Toloka, se utilizó un vehículo submarino autónomo de mayor tamaño, el tipo Marichka, desarrollado por AMMO Ucrania, como maniobra de apoyo o distracción. Asimismo,

el SBU logró piratear las cámaras de circuito cerrado de televisión del puerto militar de Novorossiysk y obtener imágenes que permitieron apuntar con mayor precisión al dron submarino durante la fase de aproximación final y evaluar los daños infligidos al objetivo.

Sin embargo, existe una versión que indica que la imagen fue obtenida por el SBU no de cámaras de vigilancia, sino de un observador directo ubicado en la zona de la base naval.

    Máximo Svetlyshev

martes, 10 de junio de 2025

Operación Teardrop: La caza de submarinos con bombas voladoras V-1


Operación Lágrima: A la caza de submarinos armados con cohetes V-1

Craig Ryan || Naval Historia



La Operación Teardrop fue una operación naval aliada durante las etapas finales de la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuyo objetivo específico era interceptar y neutralizar a los submarinos alemanes que se creía que estaban equipados con misiles V-1.

La operación se llevó a cabo en el Océano Atlántico Norte en abril y mayo de 1945, poco antes del final de la guerra en Europa.

La operación fue motivada por informes de inteligencia que sugerían que la Alemania nazi tenía la intención de lanzar misiles V-1 contra ciudades norteamericanas desde submarinos.

Los aliados tomaron estos informes en serio, dado el poder destructivo del V-1 que ya había sido utilizado con efectos devastadores contra objetivos en Europa.


Antecedentes de la Operación Teardrop (Lágrima)

Los antecedentes de la Operación Lágrima están profundamente arraigados en los desarrollos estratégicos y las labores de inteligencia de la Segunda Guerra Mundial, en particular en el contexto de la Batalla del Atlántico. Esta operación fue una respuesta directa a la creciente concienciación de las fuerzas aliadas sobre los esfuerzos de la Kriegsmarine alemana por innovar y adaptar sus tácticas de guerra submarina en las etapas finales de la guerra.

A medida que el conflicto se acercaba a su fin en Europa, el ejército alemán buscó nuevas formas de aprovechar su avanzada tecnología submarina para infligir daños a los aliados, alterando potencialmente el curso de la guerra o al menos sus etapas finales.

La información que dio origen a la Operación Lágrima provino de una combinación de comunicaciones alemanas descifradas (gracias a los esfuerzos aliados por descifrar códigos, en particular los descifrados de la máquina Enigma logrados en Bletchley Park), reconocimiento y documentos y personal alemán capturado. Estas fuentes indicaban que la Alemania nazi se preparaba para enviar una nueva oleada de submarinos al Atlántico Norte, armados con tecnologías más avanzadas que nunca.

Esta nueva generación de submarinos, en particular los Tipo XXI y XXIII, representó un avance significativo en las capacidades submarinas. Fueron diseñados para una mayor velocidad bajo el agua, operaciones sumergidas prolongadas y un sigilo mejorado, lo que los convirtió en formidables oponentes capaces de evadir las defensas antisubmarinas tradicionales de los Aliados.


Submarinos de tipo similar a los que serían cazados durante la Operación Teardrop.

Los comandantes aliados estaban especialmente preocupados por la posibilidad de que a estos submarinos se les pudieran encomendar misiones no convencionales, incluido el lanzamiento de ataques al territorio continental de Estados Unidos.

Se especuló mucho sobre el tipo de armas que estos submarinos podrían desplegar, desde cohetes V-1 capaces de alcanzar Estados Unidos desde posiciones de lanzamiento en alta mar hasta bombas sucias y armas biológicas. Dichos ataques podrían haber causado importantes bajas y daños, sembrando el pánico entre la población civil y potencialmente desviando recursos militares de otros frentes.

En respuesta a esta amenaza, la Armada de los Estados Unidos movilizó una amplia gama de activos de guerra antisubmarina (ASW), incluidos destructores de escolta, bombarderos de patrulla y apoyo de la Marina Real Canadiense, para detectar y neutralizar estos submarinos alemanes antes de que pudieran llegar a sus áreas operativas y lanzar sus supuestos ataques.

Esta operación requirió la coordinación entre diferentes ramas del ejército, la utilización de la última tecnología ASW (como sistemas mejorados de sonar y radar) y la implementación de tácticas desarrolladas durante años de combate contra la amenaza de los submarinos.

El objetivo general de la Operación Teardrop no era sólo proteger la costa oriental de los Estados Unidos, sino también demostrar el dominio de los Aliados en la guerra naval y la inteligencia, contrarrestando eficazmente los intentos alemanes de innovar en la guerra submarina.

El cohete V-1

El desarrollo del V-1 comenzó en 1939, diseñado específicamente como arma de represalia para atacar a la población civil y sembrar el terror, debilitando así la moral del enemigo. El misil tenía una apariencia distintiva, con sus alas pequeñas y rechonchas y un fuselaje con un motor de pulsorreactor en la parte superior, que producía un zumbido característico. Este sonido le valió al V-1 el apodo de "bomba zumbadora" o "doodlebug" (escarabajo volador) entre quienes en Londres y el sur de Inglaterra fueron víctimas de sus ataques.

El V-1 medía aproximadamente 8 metros (26 pies) de largo y 5,5 metros (18 pies) de envergadura. Estaba propulsado por un motor de pulsorreactor Argus As 014, que le permitía alcanzar velocidades de hasta 640 kilómetros por hora (400 mph). El misil llevaba una ojiva de alto explosivo de 850 kilogramos (1870 libras) y tenía un alcance aproximado de 250 kilómetros (155 millas).

El primer V-1 se lanzó contra Londres el 13 de junio de 1944, poco después del desembarco aliado del Día D en Normandía. Las bases de lanzamiento se ubicaron inicialmente en la región francesa de Paso de Calais y, posteriormente, a medida que avanzaban las fuerzas aliadas, en los Países Bajos.


Bomba voladora V-1 en exhibición en un museo de Londres. Un ejemplar del V-1, aquí expuesto en Londres. Imagen de Peter Trimming (CC BY-SA 2.0)

Se dispararon más de 9000 V-1 contra Inglaterra, siendo Londres el objetivo principal, aunque también se atacaron otras ciudades. El arma causó daños considerables y bajas civiles, lo que contribuyó al terror del Blitz que experimentó la población británica.

Los Aliados desarrollaron diversos métodos para contrarrestar la amenaza del V-1, incluyendo globos de barrera, cañones antiaéreos y cazas interceptores. La velocidad y altitud a la que volaba el V-1 lo convertían en un blanco difícil, pero los avances en el fuego antiaéreo guiado por radar y las tácticas empleadas por los pilotos de caza, como inclinar el ala del misil para interrumpir su vuelo, resultaron eficaces para reducir el impacto de los ataques. Además, las fuerzas aliadas bombardearon bases de lanzamiento e instalaciones de fabricación para interrumpir la producción y el despliegue del V-1.

Si el ejército alemán hubiera descubierto la manera de lanzar el cohete V-1 desde un submarino, estas armas habrían causado daños inmensos en toda la costa este de Estados Unidos. La Operación Lágrima se llevó a cabo para evitar que eso sucediera.
A la caza de los submarinos

Al iniciarse la operación, las fuerzas aliadas se encontraban en alerta máxima ante la detección de submarinos enemigos. La columna vertebral de la misión de búsqueda y destrucción la constituían grupos de escolta de destructores, conocidos como grupos cazadores-asesinos, especialmente diseñados y equipados para la guerra antisubmarina.

Estos grupos contaban con el apoyo de aeronaves de patrulla de largo alcance, equipadas con radar y detectores de anomalías magnéticas (MAD), capaces de detectar submarinos bajo la superficie del agua desde el aire. Estas aeronaves desempeñaron un papel crucial en la ampliación del alcance de las fuerzas navales y en la provisión de capacidad de respuesta rápida.

El primer paso en la ejecución de la Operación Lágrima fue el despliegue de estos grupos de caza-asesinatos a lo largo de las rutas proyectadas de los submarinos alemanes, basándose en informes de inteligencia y patrones de operaciones submarinas previas. Esta estrategia de despliegue tenía como objetivo crear una barrera que interceptara a los submarinos antes de que pudieran alcanzar sus zonas operativas o acercarse a la costa estadounidense.


Un grupo de destructores estadounidenses se mueve para recoger a los supervivientes alemanes en una balsa salvavidas durante la Operación Teardrop. Un grupo de destructores estadounidenses se desplaza para recoger a los supervivientes alemanes en una balsa salvavidas.

Al detectar un submarino, la fase de ejecución pasaba al combate. Los destructores de escolta se acercaban a la posición del submarino detectado, utilizando el sonar para rastrear sus movimientos bajo el agua.

Las escoltas emplearían entonces cargas de profundidad y, más adelante en la guerra, torpedos autoguiados para atacar al submarino. El objetivo era obligarlo a salir a la superficie, donde podría ser atacado con fuego, o destruirlo bajo el agua. La coordinación entre buques de superficie y aeronaves era crucial durante estos enfrentamientos, ya que las aeronaves podían lanzar cargas de profundidad o dirigir a los buques de superficie hacia la ubicación del submarino.
Un compromiso durante la Operación Lágrima

La detección del U-546 por las fuerzas aliadas fue un momento crítico en la Operación Teardrop, mostrando el dominio aliado de la tecnología de radar y sonar, junto con el reconocimiento aéreo, para localizar submarinos alemanes que se creía que apuntaban a los Estados Unidos.

Tras su detección, el U-546 fue perseguido agresivamente por destructores aliados de escolta, parte de los grupos de caza-asesinato encargados de neutralizar tales amenazas. Estos grupos emplearon cargas de profundidad y fuego de artillería en un esfuerzo coordinado para inutilizar y destruir el submarino.

El enfrentamiento dio un giro dramático cuando el U-546 lanzó con éxito un ataque con torpedos contra el destructor de escolta USS Frederick C. Davis. El ataque resultó en el hundimiento del Frederick C. Davis y la trágica pérdida de 115 tripulantes, lo que ilustra claramente la capacidad letal de los submarinos alemanes y el alto riesgo de la guerra submarina. A pesar de esta pérdida, los Aliados intensificaron sus esfuerzos para hundir el U-546, que finalmente se vio obligado a emerger debido a los daños causados ​​por las cargas de profundidad.

Una vez en la superficie, el U-546 fue atacado por los buques aliados circundantes y finalmente se hundió. La captura de su tripulación proporcionó valiosa información para los aliados y marcó una victoria significativa en el contexto de la Operación Lágrima.


Sobrevivientes del hundimiento del U-546 a bordo del USS Bogue.

Consecuencias de la operación

Uno de los resultados más inmediatos de la Operación Lágrima fue el hundimiento de varios submarinos alemanes, que fueron interceptados antes de que pudieran llevar a cabo sus presuntas misiones contra Estados Unidos. Estos éxitos no solo evitaron posibles ataques en suelo estadounidense, sino que también demostraron la eficacia de las tácticas y la tecnología de guerra antisubmarina (ASW) aliadas.

Estratégicamente, la Operación Lágrima contribuyó a garantizar la seguridad de la costa este de Norteamérica durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Al contrarrestar eficazmente esta iniciativa submarina alemana de finales de la guerra, los Aliados demostraron su control sobre el Atlántico y su capacidad para proteger sus aguas territoriales de la acción enemiga. Esta operación contribuyó a la derrota total de la amenaza submarina alemana, que había sido una preocupación importante desde el comienzo de la guerra.

¿Los submarinos estaban armados con cohetes V-1?

En resumen, no, los submarinos alemanes atacados en la Operación Teardrop no estaban armados con cohetes V-1.

La preocupación de que los submarinos pudieran lanzar ataques contra el territorio continental de Estados Unidos, potencialmente con cohetes V-1 u otras armas de destrucción masiva, se basaba en temores aliados y evaluaciones de inteligencia más que en capacidades confirmadas.

Sin embargo, la idea de lanzar cohetes V-1 desde submarinos era más teórica que práctica durante la guerra. Si bien los alemanes exploraron diversos métodos innovadores de despliegue de armas, incluyendo el posible uso de submarinos para posicionar el V-1 y atacar objetivos distantes, estos planes no se habían materializado para la Operación Teardrop.

Los desafíos técnicos y las limitaciones logísticas que implicaba el lanzamiento de un arma tan compleja desde una plataforma submarina eran considerables. Los submarinos de la época, incluso los avanzados Tipo XXI y Tipo XXIII, no contaban con las instalaciones ni la capacidad para lanzar cohetes V-1.



El JB-2 «Loon» fue la copia estadounidense de la bomba voladora V-1. Se ve aquí, lanzándose desde el USS Cusk en 1951.

La principal amenaza que representaban los submarinos alemanes que participaban en la Operación Lágrima eran las tácticas convencionales de guerra submarina, como los ataques con torpedos contra buques aliados. La urgencia de la operación se debía a la creencia de que estos submarinos podrían estar en misiones para atacar el territorio continental estadounidense con métodos novedosos, incluyendo posiblemente armas no convencionales.

Sin embargo, el armamento real de estos submarinos siguió siendo convencional y no hubo ningún caso de submarinos que lanzaran cohetes V-1 durante la guerra.

viernes, 1 de diciembre de 2023

SGM: El fin del USS Sculpin

 

Trágicamente desafortunado: la triste historia del USS Sculpin

Las convenciones para nombrar los submarinos estadounidenses dependen del momento en que se encargaron y del tipo que eran. Hoy en día, los submarinos generalmente reciben nombres de estados o ciudades, o en ocasiones de grandes estadounidenses.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los submarinos estadounidenses recibieron nombres de peces o mamíferos marinos, y su designación numérica fue precedida por las letras "SS", para "tornillo de vapor". SS-191 fue el USS Sculpin , el primero de los tres barcos en llevar el nombre.

El sculpin es un feo pez de aguas profundas con grandes ojos saltones para ayudarlo a ver en las profundidades. También tiene púas especializadas en sus aletas y branquias que no solo le permiten anclarse al fondo del mar, sino que también funcionan para repeler a los atacantes. SS-191 merecidamente tomó su nombre de este tenaz pez de aguas profundas.



Un Sculpin de aguas profundas. Por Citron CC BY-SA 3.0

Encargado en 1939, el Sculpin era un submarino de "clase S", de los cuales había diez. Todos los submarinos de la clase recibieron nombres de peces o mamíferos cuyo nombre comenzaba con la letra "S". Los submarinos estaban propulsados ​​​​por motores de transmisión directa o diesel-eléctricos / batería auxiliar y desplazaron 1450 toneladas en la superficie y 2350 toneladas sumergidas.

https://youtu.be/MqllihZqzf4

Tenían 310 pies (unos 94 metros) de largo y 26 pies (casi 8 metros) de ancho. Tenían una velocidad máxima de 21 nudos en superficie y 8,75 nudos sumergidos. Los barcos tenían un increíble alcance de 11.000 millas (17,7 kilómetros) y podían permanecer sumergidos durante cuarenta y ocho horas a dos nudos.

Los submarinos se probaron a 250 pies (76 metros), pero a veces se los forzó a acercarse a 300 pies (91,4 metros). La tripulación estaba formada por 5 oficiales y 54 soldados que manejaban ocho tubos de torpedos de 21 pulgadas y 24 torpedos, un cañón de cubierta de 3 pulgadas y una combinación de ametralladoras de .50 o .30.



USS Sculpin (SS-191) frente a San Francisco, California, el 1 de mayo de 1943, luego de una revisión.

En 1943, el Sculpin era el barco principal de la División de Submarinos 43, un grupo de tres submarinos en el Pacífico Central. Estaban estacionados para defender las rutas marítimas que se acercaban a las islas Gilbert, que iba a ser el lugar de la famosa invasión de Tarawa a fines de noviembre.

Al mando de la subdivisión de 3 barcos estaba el capitán John P. Cromwell. El capitán del propio Sculpin era el comandante Fred Connaway. Los otros dos barcos con Sculpin eran el Searaven de la clase Sargo y el sub Apagon de la clase Balao .

El Capitán Cromwell, como muchos hombres de la Marina, era de un estado sin salida al mar: Illinois. Nacido en 1901, Cromwell se graduó de Annapolis en 1924. Sirvió en una variedad de deberes antes de la guerra, incluso en el acorazado USS Maryland. En la Marina anterior a la Segunda Guerra Mundial, un acorazado era una asignación deseable, pero Cromwell se sintió atraído por la fuerza de submarinos.



Maryland junto a Oklahoma volcado durante el ataque a Pearl Harbor, mientras Virginia Occidental arde en el fondo

En 1936, el capitán Cromwell recibió el mando de su propio submarino, el USS S-20. Cuando estalló la guerra en 1941, Cromwell se había desempeñado no solo como capitán, sino también en una variedad de puestos de personal en Washington, así como también como Oficial de Ingeniería para los submarinos en toda la Flota del Pacífico. Había fomentado conexiones y era muy respetado.

El comandante Connaway era diez años menor que Cromwell, pero también de un estado sin salida al mar: Nuevo México. Después de graduarse de la Academia Naval, Cromwell sirvió a bordo del acorazado Texas durante dos años y luego se transfirió a la escuela de submarinos.



USS Texas

Para 1939 había comandado dos submarinos, y al comienzo de la guerra estaba al mando del submarino S-48 . En 1931, en un viaje submarino por el Atlántico, Connaway le escribió a su madre y le contó las condiciones a bordo del barco:

Durante tres semanas soy ingeniero. Además de tener dos conferencias al día y tener que esbozar toda la planta de ingeniería y el sistema eléctrico, y tener que redactar las conferencias, y tener que hacer guardia durante ocho horas todos los días a las horas más sobrenaturales en la sala de incendios, temperatura de 130 grados F , no tengo mucho que hacer excepto tratar de encontrar tiempo y un lugar para dormir.”

En noviembre de 1943, el Sculpin había realizado ocho patrullas de guerra. Durante esas patrullas, los hombres del Sculpin habían llevado la lucha al enemigo, formado por dieciocho barcos japoneses, incluido un crucero. No todos los hombres a bordo de Sculpin habían estado en todas las misiones, incluidas Cromwell y Connaway, pero muchos de ellos tenían algo de experiencia en combate y en la patrulla de la novena guerra de los barcos.

Esto sería extremadamente importante ya que ni el comandante Connaway ni el capitán Cromwell habían estado antes en una patrulla de guerra. Ambos hombres habían servido en submarinos y en la flota de submarinos de diversas formas, pero ninguno había visto una patrulla de guerra en una zona de combate activa.

El 16 de noviembre de 1943, Sculpin, Searaven y Apagon tomaron posición cerca de Truk, al oeste de las Islas Marshall y Gilbert, protegiendo las rutas marítimas de cualquier barco japonés que se acercara.



USS S-48

Los estadounidenses tenían una serie de importantes ventajas en el Pacífico, y el comandante Cromwell estaba en posesión de algunas de ellas. Estaba al tanto del conocimiento de que los Aliados habían roto muchos de los códigos navales alemanes y también el código japonés principal ("JN-25" o "Púrpura").

También conocía la posición de la mayoría de los submarinos en el Pacífico y tenía un conocimiento detallado de la inminente invasión de Tarawa. Además, los estadounidenses, incluida la División de Submarinos 43 de Cromwell, sabían hacia dónde se dirigía la mayor parte de la flota japonesa. El despliegue de los tres submarinos en Truk fue intencional.

En la noche del 16 , el capitán Connaway avistó un convoy de barcos japoneses navegando a gran velocidad en dirección a las Gilbert. En la oscuridad, Connaway condujo a Sculpin a la superficie, paralelo al convoy japonés, adelantándose a él en las primeras horas de la mañana y luego sumergiéndose a la espera.

Cuando amaneció, Sculpin salió a la superficie, pero fue descubierto por un destructor japonés, que pronto se dirigió hacia él. Connaway ordenó una inmersión de emergencia y llevó el bote lo más abajo posible. Dentro del submarino, Cromwell, Connaway y la tripulación del Sculpin escucharon mientras el convoy japonés pasaba por encima.

Creyendo que estaban libres, Connaway se elevó a la profundidad del periscopio con la esperanza de atrapar al convoy enemigo antes de que se saliera del alcance. Esta vez, otro destructor japonés, el Yamagumo, se dirigía directamente hacia él. Una vez más, el Sculpin se sumergió profundamente.



Yamagumo en marcha el 15 de septiembre de 1939.

Mucha gente ha expresado el sentimiento de que la guerra es “principalmente aburrimiento, puntuada por momentos de terror”. De todos los momentos vividos en la guerra, quizás ninguno sea más aterrador que estar en un submarino mientras se carga en profundidad.

Confinados antinaturalmente en una caja de acero en primer lugar, luego enviados bajo las olas, los hombres en un submarino son luego sujetos a cargas explosivas del tamaño de un tambor de aceite con la esperanza de que las explosiones abran el casco del submarino, y todo a bordo de ella serán enviados a las profundidades del océano.

Hay tantos aspectos aterradores en esto que es difícil destacar solo uno, pero muchos submarinistas que han pasado por un ataque de carga de profundidad le dirán que una de las peores cosas es la incapacidad de devolver el fuego: usted está en el misericordia del enemigo.

Después de horas de ser atacado y buscado (el temido "ping" del sonar), Sculpin salió a la superficie al mediodía. Cuando el bote alcanzó los 125 pies, el indicador de profundidad se atascó. Cuando el bote salió a la superficie, fue bastante abrupto, ya que nadie a bordo estaba seguro de cuán profundo estaba Sculpin. En la torre de mando, Connaway una vez más se encontró mirando a un destructor japonés que se dirigía directamente hacia él.



USS S-44 de la misma clase que el USS Sculpin


Gritando por una inmersión de emergencia, Connaway cerró la escotilla detrás de él y el Sculpin descendió una vez más. Esta vez, dieciocho cargas de profundidad cayeron cerca del barco en rápida sucesión. Una de las cargas afectó la capacidad de los submarinos para controlar su profundidad.

El bote se sumergió rápidamente más allá de su profundidad máxima de 250 pies, dirigiéndose a 300. Aparecieron fugas en todo el bote cuando los remaches y las costuras comenzaron a ceder. Más profundo y Sculpin se aplastaría: la presión del agua del océano a su alrededor simplemente se derrumbaría en su casco como una bolsa de papel.

Connaway y su tripulación lograron detener su descenso, pero solo atravesando el agua a toda potencia. Esto, a su vez, les dio a los hombres de sonar japoneses más ruido para apuntar a los estadounidenses. Eventualmente, una de dos cosas iba a suceder, ninguna de las cuales era buena.

Uno, el submarino podría continuar tratando de abrirse paso a plena potencia, pero eventualmente se acabaría el combustible o los motores se dañarían sin posibilidad de reparación. Entonces el bote se detendría, se hundiría y todos los que estaban en él serían aplastados por las profundidades. En segundo lugar, el enemigo fácilmente podría anotar un golpe fatal. La probabilidad de que ocurriera cualquiera de las dos era muy alta.



Takao, crucero pesado de la Armada Imperial Japonesa, en prueba a toda velocidad frente a Tateyama, desembocadura de la bahía de Tokio.

Eso dejaba una posibilidad: salir a la superficie y luchar el mayor tiempo posible. Eso es lo que acordaron hacer el comandante Cromwell y el capitán Connaway. Cuando Sculpin explotó sus tanques de lastre y salió a la superficie, el Capitán Connaway y la tripulación del cañón salieron corriendo a la cubierta para manejar el cañón de 3 pulgadas de los barcos. El primer proyectil japonés golpeó al submarino estadounidense, matando a Connaway en la torre de mando y a todos los hombres de la tripulación del cañón.

El segundo al mando de los barcos se hizo cargo y ordenó hundir el barco, cebarlo con explosivos y hundirlo. La tripulación abandonaría el barco lo mejor que pudiera antes de que su barco explotara. A pesar de lo difícil que fue dar esa orden, un hombre tuvo que tomar una decisión peor.

Debajo de la cubierta, el comandante Cromwell se enfrentó a una elección: ser capturado y probablemente revelar los secretos que tenía bajo tortura, o... morir en las profundidades del océano. Cromwell informó a quienes lo rodeaban de su decisión y les ordenó abandonar el barco.



El oficial de buceo, el alférez WM Fielder, decidió quedarse atrás con Cromwell para ayudar a asegurarse de que el barco se hundiera. Varios hombres gravemente heridos, sabiendo qué trato recibirían a manos de los japoneses, también optaron por quedarse atrás.



Capitán John P. Cromwell

Otros cuarenta y dos hombres abandonaron el barco. Inmediatamente se dieron cuenta de que las historias sobre el trato japonés a los prisioneros que habían escuchado eran ciertas: un hombre herido fue arrojado al mar para que se ahogara mientras el resto era llevado al cautiverio.

Finalmente, se puso a bordo del portaaviones japonés Chuyo para transportarlo a un campo de prisioneros de guerra, los hombres del Sculpin y otros fueron torpedeados por el USS Sailfish, cuyo capitán y tripulación desconocían a los prisioneros de guerra a bordo del barco enemigo. Irónicamente, cuatro años antes, la tripulación del Sculpin había rescatado a la tripulación del Sailfish después de un accidente frente a la costa de Nueva Inglaterra.

Solo veintiún hombres de Sculpin sobrevivieron a la guerra. Cromwell recibió la Medalla de Honor, Connaway la Estrella de Plata.

sábado, 26 de noviembre de 2022

SGM: El hundimiento del U-243

El 8 de julio de 1944 el U-243 es hundido



El U-243 era un uboot tipo VIIC construido en el astillero F. Krupp Germaniawerft AG de Kiel, botado el 2 de septiembre de 1943 y comisionado el 2 de octubre de 1943 al mando del Oblt. Hans Martens (30 de enero de 1918 - 8 de julio de 1944).
El U-243 parte de Kiel el 21 de mayo de 1944 con destino Flekkefjord, Noruega. El 8 de junio de 1944 parte de Flekkefjord, Noruega, con destino a Bergen, Noruega. En este vieja, el 11 de junio a 90 millas al SO de Bergen, los vigias del U-243 divisan un avion que se dirige a baja altura hacia ellos. El U-243 dispara sus AAA y lo derriba. El avion era un Ju88. El U-243 acude al sitio de derribo y rescata al unico sobreviviente, el operador de radio que seria llevado a Bergen.
El 15 de junio de 1944, el U-243 parte de Bergen en dirección a los puertos del Atlántico francés, pero seria hundido el 8 de julio en el Golfo de Vizcaya al oeste de St. Nazaire por cargas de profundidad de un avión australiano Sunderland del 10 Sqn RAAF/H). 11 muertos y 38 supervivientes.

viernes, 28 de octubre de 2022

PGM: El accionar del submarino HMAS AE2

Submarino Australiano – HMAS AE2

Weapons and Warfare


 


La pérdida del HMAS AE2 en aguas turcas fue el golpe final para la flota submarina australiana después de que su hermano submarino AE1 se perdiera mientras patrullaba en Nueva Guinea en 1914. Los restos del AE2 fueron encontrados por buzos en 1998. AWM



Sin inmutarse por el fracaso de los submarinos británicos en penetrar los Dardanelos, el teniente Harry Stoker, en el centro de la primera fila, condujo valientemente su pequeño submarino HMAS AE2 a través del Mar de Mármara, con el objetivo de torpedear barcos enemigos que transportaban refuerzos turcos a Gallipoli. AWM

Fue el 25 de abril de 1915 cuando comenzó esta batalla, el mismo día en que las tropas de Anzac desembarcaron en las playas occidentales de la península de Gallipoli. Las tropas planearon atacar Constantinopla (Estambul) por tierra abriéndose paso por esta península, pero también había una ruta marítima a Constantinopla a lo largo del Estrecho de los Dardanelos entre la península y el continente que atraviesa los Estrechos y se adentra en el Mar de Mármara.

El HMAS AE2 estaba tratando valientemente de ayudar con esa sangrienta batalla escabulléndose por el lado este de la misma península, atacando a los turcos por la retaguardia al destruir los transportes antes de que pudieran transportar más tropas a través del Mar de Mármara y también distrayendo a los buques de guerra que bombardeaban a las tropas aliadas. desembarco en esas playas.

La peligrosa misión fue dirigida por altos oficiales navales británicos ansiosos por apuñalar a Turquía por la espalda. El almirante John de Robeck le dijo a Stoker que si AE2 lograba comunicarse, entonces "no hay nada que no podamos hacer por usted". Stoker recibió la orden de hundir cualquier barco sembrador de minas que viera en los Estrechos y, dado que los desembarcos estaban previstos para el amanecer del día siguiente, "generalmente se volvió loco" alrededor de Cannakale para causar la máxima interrupción a los turcos.

Era una tarea difícil y peligrosa para un pequeño submarino y una tripulación sin experiencia en los estrechos confines de las aguas infestadas de enemigos.

Dejando su base cerca de la desembocadura de los Dardanelos, AE2 partió temprano para poder llegar a la entrada de la poderosa vía fluvial a las 2:30 am al amparo de la oscuridad. Al principio, AE2 pudo navegar en la superficie al amparo de la oscuridad, navegando entre la tierra a ambos lados donde se podían ver las luces de las fortificaciones, las calles y las casas de las familias turcas. Stoker notó que la luna acababa de ponerse y los reflectores jugaban a través de las aguas oscuras, pero: "Como la orden de enloquecer en los Estrechos impedía toda posibilidad de hacer el paso sin ser visto, decidí mantenerme en la superficie lo más lejos posible".

Luego, a las 4:30 am, aproximadamente al mismo tiempo que el primero de los Anzac desembarcó en las playas bajo el fuego de los turcos, el enemigo que custodiaba los Dardanelos vio el submarino. Stoker dijo que `un arma abrió fuego a una distancia de aproximadamente una milla y media [dos kilómetros] . . . Inmediatamente me sumergí y. . . procedió a través del campo minado'.

Hasta aquí todo bien. AE2 esquivó ese primer fuego enemigo y navegó sumergido, cubriendo unos impresionantes 10 kilómetros del canal de 60 kilómetros. Se hizo más claro hasta que a las 6 am AE2 llegó a Chanak, la parte más estrecha del estrecho, y Stoker vio el primer objetivo con el que podía "enloquecer": la cañonera turca Peyk I Sevket. Puede que hubiera barcos enemigos a su alrededor, pero Stoker alineó fríamente el barco turco, disparó un torpedo y dio en el blanco antes de escapar.

Los turcos, alertados de la presencia inmediata de un submarino mortal en medio de ellos, ahora cazaban AE2 en serio. Fuertes a ambos lados entraron en acción. Se abrió fuego intenso desde Fort Chemenlik en Cannakale y desde Kilitbahir al otro lado de Narrows, mientras cañoneras y destructores cruzaban la superficie.

Afortunadamente, las baterías de la costa estaban demasiado lejos para disparar con precisión, pero Stoker, en la emoción, hizo encallar su submarino directamente debajo de un fuerte turco, que afortunadamente no pudo bajar sus armas para alcanzar el AE2. Después de cuatro ansiosos minutos expuesto en la superficie, el submarino se alejó de la orilla mientras los proyectiles caían a su alrededor y se deslizaba hacia aguas más profundas.

Stoker se sumergió de inmediato y continuó abriéndose camino con valentía a través de una red de líneas que ataba las minas que llenaban las aguas de los Dardanelos, tratando de no tocar el fondo pero, sin embargo, encallando de vez en cuando, y rebotando hacia la superficie de vez en cuando, pero haciendo progreso constante hacia el mar de Mármara.

Poco después de volver a encallar y regresar a la superficie, Stoker se dio cuenta de que había atravesado el Estrecho con éxito, pero estaba rodeado de naves enemigas.

Cuando su periscopio fue avistado por un acorazado turco que disparaba sobre la península a las posiciones británicas, solo podía hacer una cosa: sumergirse hasta el fondo.

En esta etapa, muchos barcos turcos estaban buscando AE2. No pudieron encontrar la posición del submarino cuando estaba sumergido y solo podía atacar cuando salía a la superficie. Por otro lado, los submarinos que pasaban por los Dardanelos necesitaban salir a la superficie con frecuencia para obtener orientaciones precisas de los puntos de referencia, de lo contrario corrían el riesgo de encallar. Sintiendo que tenía suficientes datos para su curso, Stoker ahora dirigió el AE2 por los estrechos más allá de Nara Burnu a cierta profundidad antes de arriesgarse a realizar más observaciones a la profundidad del periscopio.

Al regresar una vez más, Stoker vio que habían pasado mucho más allá de Narrows, pero los turcos también lo vieron y la persecución se reanudó. Volviendo a sumergirse profundamente, la próxima vez que AE2 salió a la superficie, Stoker vio de frente dos remolcadores turcos con un cable tendido entre ellos para atrapar la torre de mando del submarino.

Stoker llevó al AE2 al fondo y colocó el buque allí con los motores apagados. No les quedaba suficiente energía en las baterías para llegar al Mar de Mármara, y recargarlas requeriría correr en la superficie con energía diesel.

Eran las 8:30 a. m. del 25 de abril de 1915. Mientras los Anzac intentaban avanzar por los acantilados de Gallipoli, estos marineros de la Marina Real Australiana casi habían atravesado los Dardanelos y entrado en el Mar de Mármara, donde realmente podían intentar con Johnny Turk.

Stoker pasó el resto de ese primer Día de Anzac sentado en el fondo, esperando que los barcos que lo buscaban se rindieran. Era domingo, así que, aproximadamente a la hora en que la mayoría de los cristianos habrían ido a la iglesia en casa, Stoker rezó y luego le dio a la tripulación la oportunidad de dormir.

En lo alto podían escuchar a los turcos buscándolos y más tarde algo que estaba siendo remolcado desde la superficie golpeó el costado del barco. Las fugas estaban trayendo cantidades significativas de agua a las sentinas y esta agua, si se bombeara, podría revelar su posición porque contenía grandes cantidades de petróleo. Durante todo el día la tripulación trabajó llevando agua a otras partes del submarino.

A las 9:00 p. m., Stoker finalmente llevó al AE2 de vuelta a la superficie, donde vio que su estrategia de ocultarse y ocultarse había valido la pena: no había naves enemigas a la vista. Habían pasado más de dieciséis horas bajo el agua. El aire se volvió tan viciado en el submarino que una cerilla no ardía por más de una fracción de segundo.

Se apresuró a subir a la tripulación para tomar bocanadas de aire fresco y Stoker reinició los motores diesel, avanzando para cargar las baterías.

Viajando durante la noche y contra todo pronóstico, Stoker y su tripulación lograron cruzar los Dardanelos y entrar en el Mar de Mármara en las primeras horas del lunes 26 de abril, un gran avance. El operador inalámbrico del AE2 transmitió repetidamente un mensaje a la flota de invasión para decir que habían logrado atravesar los Estrechos y estaban en el Mar de Mármara, pero no se recibió respuesta y el AE2 corrió hacia la noche.

Sin que Stoker lo supiera, el mensaje de AE2 se había escuchado y la noticia del éxito del submarino se transmitió a los principales comandantes. Después de la guerra, el almirante Roger Keys le dijo a Stoker sobre el efecto de levantar la moral de la noticia, ya que el general Sir Ian Hamilton (comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo) había estado considerando si evacuar los Anzac. Charles Bean anotó en su diario que la noticia del avance del AE2 llegó al cuartel general en Gallipoli alrededor de las 2:30 am del 26 de abril de 1915. Un soldado australiano en tierra esa noche también dijo más tarde que el siguiente mensaje fue publicado en Gallipoli: los Dardanelos. Avance Australia'. De hecho, fue un gran refuerzo moral.

Ahora, el emocionado Stoker planeaba reclamar algunos cueros cabelludos. Desde la mañana del 26 de abril y durante los días siguientes, AE2 buscó barcos turcos en el sur del Mar de Mármara. Puede que no se haya vuelto loca, pero ciertamente hizo sentir su presencia y desconcertó profundamente a los turcos.

AE2 navegó audazmente en la superficie, con barcos de pesca turcos por todas partes, mientras Stoker se proponía disuadir a los barcos turcos de navegar hacia el sur a través de los Dardanelos con refuerzos para Gallipoli. En un momento, el astuto Stoker incluso llevó al AE2 de regreso por debajo de los tramos superiores de los Dardanelos y luego los atravesó nuevamente con su periscopio en alto, tratando de convencer a los turcos de que otro submarino había atravesado los Estrechos.

Es una pena que la flota original de dos submarinos de Australia no estuviera todavía junta. AE1 se había perdido frente a Nueva Guinea el año anterior.

Justo después de que trató de crear la impresión de que había otro submarino con él y justo cuando las cosas se estaban poniendo demasiado calientes, llegó un segundo barco aliado. Inspirado por Stoker, el submarino británico E14, comandado por el capitán de corbeta Edward Boyle, también había superado el desafío de los Dardanelos y ahora se unió a AE2 para ayudar a atacar a los barcos enemigos.

Stoker y sus hombres se sintieron muy aliviados al ver rostros amistosos:

Habían pasado unos cinco días desde que habíamos entrado en los Dardanelos, avalados por nuestras experiencias, los únicos verdaderos registradores de cada vuelo variable del tiempo. A medida que pasaban uno a uno los cinco días, el hábito de pensar que estábamos solos se arraigó tanto que darnos cuenta de lo contrario trajo una sorpresa muy agradable. 

Los dos subcapitanes acordaron enloquecer juntos al día siguiente. Con el doble de fuerza, realmente podrían reclamar algunos cabelleras, pero al día siguiente, 30 de abril, el torpedero Sultan Hissar, con una cañonera de apoyo, vio AE2 y obligó a Stoker a sumergirse lo más rápido y profundo posible.

Entonces algo salió mal y el AE2 comenzó a ascender sin control, saliendo a la superficie con la proa sobresaliendo del agua a menos de 2 kilómetros del torpedero. El submarino se había topado con remolinos de agua más densa que le hicieron perder su capacidad para mantenerse en equilibrio.

Stoker, alarmado, intentó sumergirse de nuevo, pero AE2 aún estaba fuera de control y se dirigía muy por debajo de su profundidad máxima permitida. Ahora existía el peligro de que fuera aplastado por el peso del agua, por lo que Stoker ordenó marcha atrás a toda velocidad y sopló aire en sus tanques de lastre principales. AE2 respondió, y esta vez su popa salió a la superficie a la vista del torpedero turco.

El Sultan Hissar lanzó inmediatamente un torpedo, que golpeó y abrió un agujero en la sala de máquinas del AE2.

Stoker esperaba usar su submarino para embestir al enemigo, pero eso ahora estaba fuera de discusión y decidió rendirse. Ordenó a su tripulación que subiera a cubierta de inmediato, diciéndoles que subieran a bordo del Sultan Hissar al costado, luego hundió AE2 antes de que los turcos pudieran detenerlo.

"En cuestión de segundos, la sala de máquinas fue golpeada y agujereada en tres lugares", señaló Stoker.

Debido a la inclinación de la proa, era imposible ver el torpedero a través del periscopio y consideré inútil un intento de embestida. Por lo tanto, soplé el lastre principal y ordené a todos que subieran a cubierta. Asistido por el teniente [Geoffrey] Haggard, fui a abrir todos los tanques para inundar el submarino. [El teniente John] Cary, en el puente, observó cómo subía el agua para avisar a tiempo de nuestra huida. Pero entonces llegó un grito de él: 'Dése prisa, señor, ella se está hundiendo'. Cuando llegué al puente, el agua estaba a unos dos pies de la parte superior de la torre de mando. 

Stoker salió justo a tiempo y, mientras abordaba el Sultan Hissar, tuvo la satisfacción de ver cómo su submarino se hundía hasta el fondo en 55 brazas. Había cumplido con su deber como todo capitán deseaba hacerlo al rendirse, engañando al enemigo para que no se llevara su barco como premio.

El AE2 se hundió a las 10.45 horas del 30 de abril de 1915, deslizándose hasta el fondo del Mar de Mármara a unos 6 kilómetros al norte de Kara Burnu.

Aunque los turcos lo llevaron a él ya su tripulación a un campo de prisioneros de guerra por el resto de la guerra, al menos ninguno de ellos había muerto en esta batalla.

martes, 9 de agosto de 2022

PGM: Cuando el HMS Dreadnought hundió el submarino U-29

El HMS Dreadnought (1906) es el único acorazado que hundió un submarino

War History Online




Ilustración que muestra un acorazado Dreadnought en 1906. (Foto de: Universal History Archive/Universal Images Group vía Getty Images)

El HMS Dreadnought fue un buque que literalmente cambió el camino de la guerra naval y la filosofía de diseño. Incorporó una gran cantidad de características nuevas y revolucionarias que hicieron que todos los acorazados que habían llegado antes que ella quedaran obsoletos de la noche a la mañana. Rápido, bien blindado y con cañones pesados ​​que se complementaban con un eficaz sistema de control de fuego, era el barco más poderoso del mundo. De hecho, fue tan influyente que generó toda una generación de acorazados llamados acorazados.


A pesar de toda su grandeza, Dreadnought tuvo una carrera relativamente mediocre y fue rápidamente reemplazada y obsoleta por la misma carrera armamentista que provocó. Dicho esto, tiene la notable distinción de ser el único acorazado que hundió un submarino.

Antes del acorazado monocalibre

Antes de que se colocara el casco del Dreadnought, los diseños de los acorazados seguían en su mayoría los medios esperados para luchar en el mar: saturar al enemigo con una potencia de fuego abrumadora a distancias relativamente cortas. Como tal, los acorazados estaban armados con armas que variaban ampliamente en calibre para manejar diferentes amenazas en diferentes rangos.


Sin embargo, esto comenzó a cambiar hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los avances en la óptica, el uso cada vez mayor de torpedos y las mejoras en la precisión de las armas significaron que los barcos eran más vulnerables que antes a corta distancia. Para negar estas amenazas, los acorazados necesitaban operar más lejos de su objetivo.

A medida que crecía el alcance, las armas se hacían más grandes para mantener su eficacia. Eventualmente, los barcos usaban cañones pesados ​​de más de 10 pulgadas de calibre y disparaban a distancias tan grandes que los observadores tenían que esperar a que los proyectiles alcanzaran el objetivo antes de hacer las correcciones. La gran variedad de armas más pequeñas que aún se encuentran en los barcos causaron problemas, y el humo que generaron cegó a los observadores. Además, era difícil para los observadores saber qué salpicaduras de proyectiles ocurrían con qué armas, ya que el objetivo quedaría atrapado en el fuego por todos los calibres disponibles.

Debido a esto, los diseñadores navales estaban progresando hacia la idea de barcos "todos con armas grandes". Estos barcos llevarían un poderoso armamento principal que serviría como batería ofensiva principal a expensas de muchas armas más pequeñas. Las armadas de todo el mundo estaban trabajando lentamente para lograr este arreglo cuando los británicos botaron el HMS Dreadnought.

Fue el sexto barco británico en usar el temible nombre , que significaba "no temer nada".

Al entrar en servicio en 1906, este acorazado revolucionó la forma en que se construían los acorazados y cómo se usaban.

HMS Dreadnought

Colocado en reserva en 1919, el buque de guerra que alguna vez fue revolucionario se vendió como chatarra en 1922. Alrededor de 1906. (Crédito de la foto: Daily Mirror Archive / Mirrorpix / Mirrorpix a través de Getty Images)

El barco poseía una serie de atributos que aún no se habían visto antes en un solo barco. Naturalmente, como acorazado, llevaba cañones grandes y poderosos, pero los suyos eran diferentes. Fue uno de los primeros acorazados en estar equipado con una serie de instrumentos que no solo ayudaron a establecer un rango de objetivos y su ventaja requerida, sino que también enviaron esa información electrónicamente a cada torreta.

En cuanto a las armas en sí, llevaba un poderoso armamento de diez cañones de 12 pulgadas, montados en cinco torretas, dos cañones por torreta. El Dreadnought no contaba con torretas de cañón superfuego, sino que tenía una torreta delantera y dos torretas traseras. Ligeramente hacia adelante de la sección media del barco había otras dos torretas de armas de 12 pulgadas que flanqueaban la torreta delantera cuando se veía desde el frente. Este arreglo permitió a Dreadnought disparar una andanada de ocho cañones.

Aparte de esto, llevaba veintisiete cañones de 12 libras (3 pulgadas (76 mm)).

En términos de blindaje, el Dreadnought era similar a la clase Lord Nelson anterior al Dreadnought: hasta 305 mm en las torretas y 280 mm en el cinturón.

El acorazado Dreadnought en Spithead, botado el 10 de febrero de 1906, Reino Unido, de L'Illustrazione Italiana, Año XXXIII, No 46, 18 de noviembre de 1906.

Si bien estas características fueron ciertamente impresionantes, lo que realmente diferenció a Dreadnought del resto fue que hizo todo esto mientras era excepcionalmente rápida. Uno de los principales requisitos de diseño de la embarcación era que debía ser rápida. Anteriormente, los acorazados generalmente priorizaban la potencia de fuego y el blindaje sobre la velocidad, pero el Dreadnought lo hizo todo.

Fue el primer acorazado en ser propulsado por turbinas en lugar de los antiguos motores de vapor alternativos de triple expansión. Esto significaba que mientras los acorazados más antiguos avanzaban a unos 18 nudos, el Dreadnought, con sus 22.000 toneladas, navegaba a 21 nudos.

Tras su presentación, su impacto fue tan grande que, irónicamente, hizo que las armadas de todo el mundo reaccionaran a una velocidad nunca antes vista. Pronto, las armadas tenían barcos que, como mínimo, rivalizaban con el Dreadnought y, en muchos casos, lo reemplazaban. Durante la próxima década, entrarían en servicio barcos mucho más poderosos, armados con armas más grandes y armaduras aún más gruesas. Estos fueron conocidos como super-dreadnoughts.

Sin embargo, como una pieza de tecnología Dreadnought fue innovadora, su carrera fue bastante poco impresionante. Sirvió como el buque insignia de Home Fleet durante un tiempo, pero fue reemplazado en 1912 por buques más capaces. En 1915, un submarino alemán se coló en Pentland Firth en un intento de hundir barcos de la Gran Flota.

El U-29 fue visto después de disparar sus torpedos y luego perseguido por Dreadnought. El buque insignia se estrelló contra el submarino, partiéndolo por la mitad y tomando todas las manos. La persecución solo duró unos minutos.

A medida que avanzaba la Primera Guerra Mundial, quedó claro que el acorazado, que ahora tiene una década, había pasado su mejor momento. Cuando terminó la guerra, el Dreadnought se puso en reserva y se desguazó en 1923.