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viernes, 9 de enero de 2026

Nueva FGG de la US Navy: Un análisis crítico

¿Débil, barato, inútil?

Revista Militar



Es bueno cuando hay algo que sorprende en el mundo. Por ejemplo, el hecho de que haya gente que se niegue a aceptar la idea de que las personas inteligentes aprenden de los errores de los demás, mientras que los tontos... Los tontos son más complejos.

Parecería que nada podría ser más sencillo: observa lo que hacen los demás, y cuando algo contrario a lo planeado empiece a suceder, no lo hagas. Y si algo sucede, minimiza las pérdidas tanto como sea posible.

El mejor ejemplo son las corbetas rusas del Proyecto 22160. Construidas a partir de la tendencia de la modularidad naval, también se originaron en EE. UU., pero, a diferencia de los estadounidenses, que construyeron una serie considerable de buques litorales, las nuestras lograron detenerse a tiempo.


Como resultado, la Flota del Mar Negro resultó ser la "afortunada" propietaria de corbetas no modulares (nada funcionó con módulos), con armamento muy débil, prácticamente indefensas ante ataques aéreos, etc., y además con pésimas cualidades de navegabilidad y velocidad.

En general, se puede afirmar que las corbetas del Proyecto 22160 fueron (y espero que sigan siéndolo) los peores barcos de la historia de la Armada rusa. Por eso languidecerán en el Mar Negro, aunque estarían más seguras en el Caspio. Y espero que nunca volvamos a construir semejantes monstruos. Pero estamos hablando de barcos estadounidenses, no rusos. Y, de hecho, las cosas son mucho más interesantes y divertidas allí.

La Armada estadounidense ha confirmado oficialmente que el armamento del primer lote de nuevas fragatas FF(X) no incluirá un sistema de lanzamiento vertical (VLS). Hubo muchas dudas sobre si los barcos estarían equipados con lanzadores VLS tras la publicación de renders que no mostraban dicha característica.

La ausencia de sistemas de lanzamiento vertical en los buques de la clase FF(X), según muchos analistas estadounidenses, es una omisión flagrante que solo puede plantear dudas sobre su eficacia. Al mismo tiempo, las nuevas fragatas teóricamente podrán transportar sistemas de armas modulares, incluyendo instalaciones de misiles en contenedores , en la popa. El problema radica en que la Armada estadounidense abandonó las instalaciones modulares durante los Proyectos Libertad e Independencia, ya que los módulos en los buques resultaron completamente inviables.

La Armada también planea utilizar los FF(X) como "naves nodriza" para vehículos de superficie no tripulados (USV), que probablemente estarán equipados con un arsenal distribuido y sensores adicionales que las fragatas podrán utilizar durante las operaciones. La única pregunta es cuándo aparecerán estos USV y qué tan efectivos serán.


Uno de los dibujos del proyecto FF(X) publicados por la Armada

La Armada anunció su plan para adquirir una serie de nuevas fragatas FF(X), tras la cancelación del programa de la clase Constelación, que no tuvo éxito hasta el momento. La Armada confirmó que las FF(X) se basarán en el National Security Cutter (NSC) clase Legend, desarrollado inicialmente por Huntington Ingalls Industries (HII) para la Guardia Costera de EE. UU.


Barco de la clase Legend

La versión inicial del FF(X) estará equipada con un cañón de 57 mm, dos cañones de 30 mm, un lanzamisiles Rolling Airframe Mk 49, diversas contramedidas y una cubierta de vuelo para el lanzamiento de helicópteros y sistemas no tripulados. La cubierta de vuelo de popa albergará un sistema de armas flexible capaz de albergar cargas útiles en contenedores (armas anti-UAV y otros misiles)", declaró un portavoz de la Armada.

"Al igual que con el exitoso programa DDG-51 (el destructor clase Arleigh Burke), lo estamos construyendo por etapas. La fragata se modernizará en sucesivas fases de construcción, con amplio margen para mejoras de rendimiento con el tiempo".

"El objetivo es botar los cascos del FF(X) lo antes posible", declaró otro oficial de la Armada. "Se realizarán cambios mínimos de diseño para garantizar que podamos botar los buques lo antes posible".

“Los cambios de diseño del FF(X) se están ultimando, y confiamos en que nuestra amplia experiencia y colaboración con la Armada de los EE. UU. conducirán a la aprobación exitosa del diseño”, declaró un representante del fabricante, HII.

“Se implementarán cambios específicos y específicos para cumplir con los requisitos únicos de la misión. El proceso será similar a la actualización principal del programa DDG, que se ha utilizado con éxito repetidamente para introducir nuevas capacidades a lo largo de la historia de la clase.

Todo esto es comprensible: después de haber arruinado prácticamente todos los proyectos de barcos de las últimas tres décadas (Independence, Freedom, Constellation, Zumwalt), la Armada está tratando de minimizar los cambios para acelerar el proceso de adquisiciones.


Uno de los cúteres de clase Legend de la Guardia Costera de EE. UU.

Hay muchas preguntas sobre el nuevo buque. Cabe recordar que el número de celdas de lanzamiento VLS Mk 41 en las fragatas clase Constelación fue objeto de un acalorado debate, y algunos comentaron en nuestras páginas en aquel momento que era "demasiado escasa". De hecho, existía la preocupación de que el lanzador VLS de 32 celdas de estos buques fuera insuficiente para realizar las misiones operativas previstas. En aquel momento, muchos argumentaron que los buques rusos no contaban con más celdas de lanzamiento, pero la experiencia ha demostrado que los buques de guerra rusos no necesitan estar al otro lado del mundo, a diferencia de los estadounidenses. ¿

¿De qué hablaba? Aquí va un ejemplo:


El USCGC Hamilton y el TCG Turgutreis turco se encuentran en el Mar Negro en abril de 2021. La presencia del buque turco es comprensible y justificada, algo que no puede decirse del buque de la Guardia Costera estadounidense. Una fragata habría tenido un aspecto más impresionante, sin duda. Pero la presencia de un buque de la Guardia Costera al otro lado del mundo lo dice todo.


Imagen de una fragata clase Constellation de la USN

En general, la necesidad del VLS Mk 41 fue clave para el programa FFG(X), que condujo a la creación de la clase Constellation. Se consideró un elemento clave para corregir los errores del programa de Buques de Combate Litoral (LCS) de la Armada, que presentaba un rendimiento crónicamente bajo. Los LCS de las clases Independence y Freedom carecen de VLS. Además, cabe recordar que la propuesta FFG(X) de HII era, en parte, un concepto de fragata de patrulla basado en el diseño del National Security Cutter, que incluía un sistema de lanzamiento vertical de misiles. La compañía había propuesto previamente a la Armada otros diseños de fragatas de patrulla con VLS, pero con un éxito limitado.

Instalar un sistema de lanzamiento vertical en futuras fragatas FF(X) es ciertamente posible, pero podría resultar complejo y costoso si el diseño no se concibió inicialmente para ello. Es como convertir una fragata FREMM en una Constellation, con el mismo grado de éxito.

La configuración actual de la FF(X) presenta una superestructura principal significativamente modificada en comparación con la clase Legend de la Guardia Costera y los conceptos de fragata de patrulla anteriores. Esto incluye una plataforma prominente que se extiende hacia adelante desde la proa, que probablemente se utilizará en el futuro como ubicación de montaje para algún tipo de sistema de defensa puntual, tal vez incluso un inhibidor láser. Es posible que este espacio se utilice para albergar un pequeño conjunto de VLS, pero hay una salvedad: la falta de un sistema VLS integrado podría explicar la ausencia de un radar más avanzado en las representaciones anteriores de la FF(X).

De hecho, ¿para qué tener un radar avanzado si no se va a utilizar para rastrear múltiples objetivos y guiar misiles hacia ellos?


Dibujo que muestra la estructura FF(X) desde arriba, con el 'estante' prominente que sobresale hacia adelante desde la superestructura principal.

La instalación de lanzamisiles en la sección de popa del FF(X) mejorará la potencia de fuego de los buques en ausencia de un sistema de lanzamiento vertical integrado. Las imágenes hasta el momento muestran lanzadores para 16 misiles de ataque naval (NSM) instalados en esta ubicación. El NSM es un misil de crucero antibuque con capacidad de ataque terrestre que la Armada ya ha desplegado en algunos de sus buques pequeños y al menos en un destructor de clase Arleigh Burke, mientras que el Cuerpo de Marines está desplegando el NSM en una configuración terrestre.

Aparentemente hay espacio en la popa para al menos un sistema de cápsulas de misiles Mk 70 (PDS), otra variante que la Armada ya está adquiriendo. Cada Mk 70 está equipado con un lanzador de cuatro celdas, basado en el Mk 41 VLS, capaz de lanzar una variedad de misiles. armas , incluyendo misiles multifunción SM-6 y misiles de crucero Tomahawk lanzados desde tierra. No es un reemplazo completo para el Mk 41, pero es mejor que nada.

Pero los misiles y antimisiles necesitan algo que los guíe hacia sus objetivos. En este sentido, todos los avances en combate centrado en la red podrían ser de gran ayuda: los FF(X) podrían usar sensores en buques de guerra más grandes para la orientación al operar como parte de un grupo de combate de superficie.


Un misil SM-6 disparado desde un lanzador Mk 70 montado en la cubierta de vuelo de popa del crucero clase Independence de la Armada de los EE. UU.

Por lo tanto, se planea que el FF(X) pueda emplear una gama de armas más amplia y flexible sin necesidad de un lanzador vertical montado directamente en el buque. Si bien se hace mucho hincapié en el uso de sistemas no tripulados, este enfoque conlleva riesgos significativos asociados con el desarrollo y la operación de dichos vehículos. Actualmente, la integración de buques autónomos y tripulados aún se encuentra en fase de desarrollo y no debe considerarse.

Desde un punto de vista práctico, la limitada o nula capacidad defensiva del buque es incompatible con muchos escenarios de amenazas futuras. Basta recordar los enfrentamientos entre buques de la OTAN y los hutíes en el Mar Rojo, donde solo la enorme munición desechable de los buques les permitió sobrevivir a los misiles y drones hutíes.

La Armada de los Estados Unidos ya está desarrollando por separado una familia de buques de superficie no tripulados (USV) de mayor tamaño, capaces de transportar diversas cargas en contenedores para ampliar las capacidades y el potencial operativo de la flota de superficie tripulada, en el marco de un programa denominado Embarcaciones Modulares de Ataque de Superficie (MASC).


A pesar de todo lo anterior, la falta de lanzadores verticales aún plantea serias dudas sobre los planes del FF(X), en particular respecto a la capacidad de los buques para operar con mayor autonomía. Este es un problema clave para la flota actual de pequeños combatientes litorales de la Armada, y se esperaba que la clase Constellation lo abordara.

Sin embargo, la clase Constellation está inactiva a nivel del Congreso, por lo que ahora debemos considerar otras opciones.


El USS Freedom, en la imagen al fondo, navega junto al USS Independence.

Sin embargo, estas opciones no merecen la pena. Son cosa del pasado por muchas razones, entre ellas, la débil armamento de los buques. ¿De qué sirve un buque rápido si solo puede combatir contra lanchas y embarcaciones desarmadas?

La falta de un sistema de lanzamiento vertical capaz de utilizar incluso los misiles Sea Sparrow (ESSM) más avanzados limita la capacidad del buque para defenderse de las amenazas aéreas. La experiencia de la Armada en operaciones recientes en el Mar Rojo y sus alrededores ha demostrado que los misiles antibuque y los drones representan un peligro cada vez mayor, que en cualquier futura batalla a gran escala en el Océano Pacífico con China, de la que se habla mucho en Estados Unidos, será mucho más grave.

Todo esto también significa que el FF(X) no podrá proporcionar defensa de área para operaciones de convoy sin una carga útil modular en contenedores, lo que implica que la capacidad de municiones será muy limitada en comparación con el sistema VLS de alta capacidad.

La Armada también está claramente centrada en poner en servicio el mayor número de buques posible lo antes posible. La Armada en su conjunto necesita más combatientes de superficie, y ahora necesita llenar otro vacío tras la cancelación del programa de la clase Constelación. El objetivo es lanzar el FF(X) en 2028. En general, las noticias de hoy estas demuestran claramente cuán agresivamente la Armada está presionando para introducir estos nuevos buques, cuyo estado y rango no están claros, en la flota lo más rápido y asequiblemente posible. Si bien pueden aparecer variantes mejoradas con lanzadores verticales y sistemas de combate más avanzados en el futuro (un escenario probable), cuando se trata del armamento instalado, el próximo buque de defensa estadounidense estará tan ligeramente armado como el LCS que lo precedió. Los buques litorales, de hecho, marcaron el principio del fin de varios proyectos. Y, como se mencionó anteriormente, la falta de confiabilidad de los buques no fue la razón principal de su abandono. Más bien, fueron abandonados debido a su armamento francamente débil, su modularidad (los módulos no estaban completamente desarrollados) y el principio mismo de convertir un buque modular para realizar una tarea específica. En general, los buques litorales resultaron incapaces de cumplir con sus funciones previstas: - transporte rápido de carga de hasta 700 toneladas por barco; - reconocimiento de minas y eliminación de minas navales enemigas; - realización de operaciones especiales, incluyendo operaciones de sabotaje, bajo el mando de las Fuerzas de Operaciones Especiales; - protección antiterrorista; - protección antisubmarina. En principio, la protección antiterrorista solo se podía lograr hasta cierto punto con la ayuda de los buques litorales, lo que los condujo a un final bastante ignominioso. 


Pero ¿qué observamos en relación con los buques del Proyecto FF(X)? Presentan muchas similitudes con los LST: el mismo cañón de 57 mm, cuya finalidad no está del todo clara, los mismos cañones automáticos de 30 mm, el mismo lanzador RIM con 21 misiles. La única diferencia reside en los 16 lanzadores para el NSM.

Si dejamos de lado todo lo que se inventará en el futuro (si es que se inventa, claro), el equipamiento del FF(X) no difiere mucho del de los buques litorales, lo que significa que hablar de un nuevo nivel de eficiencia es completamente inútil.

Es difícil determinar los motivos de la Armada estadounidense para la producción en masa de estos buques, pero da la clara impresión de que los estadounidenses han decidido, una vez más, apostar por el litoral. No, los buques de la clase Legend son bastante capaces y efectivos para su clase, capaces de operar incluso lejos de sus costas, pero su poder de ataque no es el de una fragata normal.

Los buques de la clase Legend están clasificados como patrulleros en EE. UU., pero en realidad son prácticamente fragatas, con un desplazamiento de 4600 toneladas, casi del tamaño de una fragata. Sin embargo, si consideramos el FREMM, cualquier fragata de este tipo hundiría a un Legend, ya que una fragata "real" cuenta con un armamento mucho más impresionante:

- los cañones no son de 57 mm, sino de 127 mm o 76 mm; - una defensa bastante convencional basada en el sistema de misiles antiaéreos Aster con sus radares correspondientes; - misiles tácticos SCALP y misiles antibuque independientes; - torpedos; - contramedidas electrónicas.



El FREMM es mucho más potente que el FF(X), y solo cabe especular sobre por qué los estadounidenses tomaron una decisión tan extraña. Como demuestra nuestra experiencia, los buques de guerra modernos deben ser capaces de defenderse de cualquier adversario, lo que requiere un conjunto adecuado de armas y capacidades técnicas, algo que los diseños navales estadounidenses aún no poseen.

Al parecer, la situación es realmente mala: se han gastado miles de millones, pero no hay buques. Por lo tanto, nos vemos obligados a adaptarnos lo máximo posible a lo que se pueda construir de forma rápida, económica y en cantidades suficientes.

Sin embargo, no es seguro que funcione. Ya veremos.



miércoles, 31 de diciembre de 2025

Guerra Fría: La detonación de un ASROC nuclear

Swordfish: El único lanzamiento nuclear de un misil ASROC durante la Guerra Fría

Poder Naval





El 11 de mayo de 1962, el destructor USS Agerholm (DD-826) llevó a cabo una de las pruebas nucleares más singulares de la Guerra Fría: el lanzamiento de un misil antisubmarino ASROC (Cohete Antisubmarino) armado con una ojiva nuclear W44 de 10 kilotones. Este evento, conocido como "Swordfish", formó parte de la Operación Dominic, una serie de pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en el Pacífico.

El ASROC fue lanzado desde el USS Agerholm hacia un objetivo situado a aproximadamente 4000 yardas (unos 3,7 km) de distancia. Tras agotarse el propelente, la ojiva nuclear se separó y siguió una trayectoria balística hasta impactar contra el agua, hundiéndose a una profundidad de aproximadamente 198 metros antes de detonar. La explosión resultante creó una impresionante columna de agua y vapor, visible a kilómetros de distancia.

La prueba tenía como objetivo evaluar los efectos de una detonación nuclear submarina y validar el rendimiento del sistema ASROC en condiciones reales. Además, buscaba comprender el impacto de la explosión en los buques cercanos y el entorno submarino, contribuyendo al desarrollo de doctrinas tácticas para el uso de armas nucleares antisubmarinas.


Destructor lanzando el ASROC


Esta fue la única prueba conocida de un ASROC armado con una ojiva nuclear. Los datos recopilados influyeron significativamente en las estrategias navales durante la Guerra Fría, especialmente en lo que respecta a la guerra antisubmarina. Las ojivas nucleares W44 fueron retiradas del servicio en 1989, marcando el fin de una era en la que las armas nucleares tácticas se consideraban herramientas viables para la guerra submarina.

El USS Agerholm permaneció en servicio hasta 1978 y posteriormente fue hundido como blanco en 1982. Su papel en la prueba "Swordfish" sigue siendo un hito en la historia de las armas nucleares navales y la evolución de las tácticas de guerra submarina.





sábado, 27 de diciembre de 2025

SSN: El sonar esférico de la clase Seawolf



La esfera del sonar de proa de un submarino de ataque nuclear clase Seawolf de la Marina de los EE. UU. durante el ensamblaje o mantenimiento.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

¿La vuelta de los acorazados? Clase Trump

Acorazado clase Trump




La clase Trump (alternativamente, la clase Defiant) es una clase propuesta de acorazados con misiles guiados para la Armada de los Estados Unidos anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump durante una conferencia de prensa en diciembre de 2025. Una vez comisionada, se espera que la clase agregue una opción de misil de crucero con capacidad nuclear a la flota de superficie de la Armada de los Estados Unidos.

Descripción general de la clase
Nombre Clase Trump (también conocida como clase Desafiante )
Operadores  Armada de los Estados Unidos (proyectada)
Precedido por Clase de Iowa
Costo Se estima que entre 10.000 y 15.000 millones de dólares estadounidenses por barco (año fiscal 2025)
Planificado 10 a 25

Características generales
Tipo Acorazado de misiles guiados
Desplazamiento >35.000 t (34.000 toneladas largas; 39.000 toneladas cortas)
Longitud 840–880 pies (260–270 m)
Haz 105–115 pies (32–35 m)
Borrador 24–30 pies (7,3–9,1 m)
Propulsión Propulsión eléctrica completa integrada (IFEP)
Velocidad >30 nudos (56 km/h; 35 mph)
Multitud 650–850 efectivos
Sensores y
sistemas de procesamiento
Radar de búsqueda aérea AN/SPY-6
Armamento
  • Misiles:
    • Misil de crucero de lanzamiento de superficie nuclear (SLCM-N) (ojiva nuclear de bajo rendimiento)
    • 12 celdas de ataque rápido convencional (CPS)
    • Sistema de lanzamiento vertical (VLS) Mk 41 de 128 celdas
    • 2 lanzadores CIWS basados ​​en misiles de fuselaje rodante RIM-116
  • Armas:
    • 1 cañón de riel de 32 MJ (posiblemente un cañón de riel de laboratorio electromagnético )
    • 2 cañones de 5" con proyectil de hipervelocidad
    • 4 cañones de 30 mm (posiblemente Mk 46 Mod 2 Gun Weapon System )
  • Otros:
    • 4 láseres ODIN AN/SEQ-4
    • 2 láseres de 300 kW o 2 láseres de 600 kW
    • 2 sistemas de vehículos aéreos no tripulados / vehículos de superficie no tripulados
Aeronaves transportadas Capaz de desplegar helicópteros Bell Boeing V-22 Osprey y Future Vertical Lift
Instalaciones de aviación Cubierta de vuelo con dos hangares
Notas Datos del Instituto Naval de los Estados Unidos

Historia

Antecedentes


El USS Missouri, clase Iowa, en 1991 tras regresar de la Guerra del Golfo. Los buques de la clase Iowa se construyeron durante la Segunda Guerra Mundial y fueron los últimos buques operados por la Armada de los EE. UU. en ser clasificados como acorazados.


El USS Zumwalt en 2016. Los destructores de la clase Zumwalt son los buques de combate de superficie más grandes que opera actualmente la Armada de los EE. UU. y fueron diseñados en parte para reemplazar el apoyo de fuego y otras capacidades de la clase Iowa.

La Armada no ha tenido un acorazado en servicio desde el retiro del acorazado USS Missouri, clase Iowa, en 1992, y no ha habido planes para nuevos acorazados desde la cancelación de la clase Montana en 1943.

El retiro de la clase Iowa provocó un debate sobre cómo la Armada debería reemplazar sus capacidades; el destructor clase Zumwalt se desarrolló para reemplazar su función de apoyo de fuego, pero la clase fue cancelada después de que solo se construyeran tres buques. La clase Zumwalt es actualmente el buque de combate de superficie más grande operado por la Armada de los Estados Unidos, aunque los portaaviones y los buques de asalto anfibio suelen ser de mayor tamaño.

Anuncio

El 22 de diciembre de 2025, Donald Trump anunció la construcción inicial de dos buques, con un total de 10 previstos para entonces, y planes para construir entre 20 y 25 como parte de la "Flota Dorada". El primer buque se llamará USS Defiant (BBG-1). El secretario de la Armada de los Estados Unidos, John Phelan, declaró que los buques portarán cañones convencionales y misiles de crucero con armas nucleares.

El anuncio de la clase se produce en medio de advertencias de funcionarios estadounidenses de que la construcción naval china ha superado a la de Estados Unidos en capacidad y producción, y forma parte del objetivo de la administración Trump de ampliar la Armada de los Estados Unidos y revitalizar la industria de la construcción naval estadounidense. Trump declaró que los buques se construirán en el país en el Astillero Hanwha Philly, propiedad del conglomerado surcoreano Hanwha Group.

Armamento planificado


Representación gráfica del armamento que transportaría un buque de la clase Trump

Se prevé que los buques de esta clase incluyan, como parte de su batería principal, un sistema de misiles de crucero nucleares lanzados desde la superficie (SLCM-N), un sistema de misiles hipersónicos de ataque rápido convencional (CPS) de 12 celdas y un sistema de lanzamiento vertical (VLS) Mark 41 de 128 celdas. Una batería secundaria constará de un cañón de riel electromagnético de 32 megajulios, dos cañones de 5 pulgadas y un par de láseres de 600 kW. También habrá una batería defensiva con dos lanzadores RAM, cuatro cañones de 30 mm, cuatro láseres ODIN y dos sistemas antidrones. Los buques también contarán con un hangar cerrado para aeronaves VTOL como el V-22 Osprey y otras futuras aeronaves tripuladas y no tripuladas de despegue vertical.

Controversias

El nombre de la clase Trump desafiaría las convenciones estadounidenses de nomenclatura de buques —aunque se aplican de forma desigual—, que establecen que los portaaviones lleven el nombre de presidentes y los acorazados, el de estados. Casi todos los portaaviones actuales del servicio llevan el nombre de excomandantes en jefe, incluido el USS Gerald R. Ford.

El analista de CNN, Stephen Collinson, afirma que la adquisición de la clase Trump probablemente reavivaría el debate sobre el retiro de los acorazados. Algunos expertos han comentado que este tipo de buque está obsoleto y que nunca se construirá ninguno de esta clase.

sábado, 20 de diciembre de 2025

US Navy: La nueva FFG será un desarrollo de un OPV de la Guardia Costera

SECNAV: Nueva fragata se basará en el escampavías de seguridad nacional, la primera FF(X) construida en Ingalls

Sam LaGrone || USNI


 

Representación artística de la fragata FF(X) propuesta. Imagen de la Marina de los EE. UU.

Esta publicación se ha actualizado con una representación del diseño propuesto de la FF(X).

La clase Legend de la Guardia Costera de los EE. UU. servirá como base para un nuevo programa de fragatas de la Marina, anunciaron el viernes en redes sociales el Secretario de la Marina, John Phelan, y el Jefe de Operaciones Navales, Almirante Daryl Caudle.

Tras la cancelación el mes pasado del programa de fragatas clase Constellation en Fincantieri Marinette Marine, la Armada seleccionó el cúter de 4000 toneladas de Ingalls Shipbuilding de HII como base para el nuevo programa FF(X), declaró Phelan en el video publicado en "X".

"Cumpliremos con la misma premisa de guerra y aprovecharemos la base industrial estadounidense para lograrlo: competencia, responsabilidad y una producción real de acero en el agua", declaró Phelan. "Para alcanzar su velocidad y escala, he ordenado la adquisición de una nueva clase de fragata basada en el diseño del cúter de seguridad nacional clase Legend de HII, un buque de probada eficacia construido en Estados Unidos que ha protegido los intereses de Estados Unidos tanto en el país como en el extranjero".

El nuevo diseño de la fragata se centrará en diseños y astilleros estadounidenses, afirmó Caudle.

"Otros países siempre priorizarán sus propias flotas, no a nosotros, buques que dependen de la industria extranjera", concluyó. Por eso, este es un diseño estadounidense, respaldado por trabajadores y proveedores estadounidenses, y una red consolidada de logística y mantenimiento. Así, dondequiera que navegue el buque, cuando la bandera estadounidense atraca en puerto, lo hace con el firme respaldo de la industria estadounidense.

Dos oficiales de la Armada declararon a USNI News esta semana que el servicio tiene la intención de adjudicar a HII un contrato de suministro exclusivo para el programa FF(X) con el fin de cumplir con el último Estudio de Requisitos de la Fuerza de Batalla lo antes posible.

"Inicialmente, contrataremos el buque líder exclusivamente a Ingalls, pero pasaremos a la competencia lo antes posible", declaró un alto funcionario a USNI News.

La semana pasada, en el Foro de Defensa del Instituto Naval de EE. UU. en Washington, Jason Potter, subsecretario de la Armada para investigación, desarrollo y adquisiciones (RDA), afirmó que el servicio basaría la nueva fragata en un diseño existente con cambios mínimos.

"Creemos que la futura fragata podrá estar en el agua en 2028. Este enfoque de diseño nos permitirá construir en varios astilleros utilizando una metodología similar de construcción a pedido", concluyó. Este programa de buques surge después de que Caudle, a principios de este año, aprobara los requisitos de alto nivel para esta nueva clase de fragata, según informaron los altos funcionarios.

“El diseño, con pocas adaptaciones, cumplirá con los requisitos del CNO para un pequeño buque de combate de superficie”, declaró el alto funcionario. “El requisito actual de fuerza de combate es de 73, de los cuales estamos cubriendo menos de un tercio. Por lo tanto, esta es una oportunidad para construir un buque que sabemos construir, mantener y tripular”.



La reducción de los requisitos para la nueva clase de buque surgió de una revisión, liderada por la Armada, de las necesidades del servicio marítimo a corto plazo para apoyar misiones de menor prioridad que requieren buques de guerra más capaces. El diseño tendrá capacidad para unos 140 marineros.

“Consideraron lo que ha estado sucediendo en la Quinta y Cuarta Flota de EE. UU. como áreas ejemplares donde esta plataforma ayudaría a aliviar la carga de nuestros destructores para que pudieran centrarse en algunas de las misiones de mayor envergadura”, declaró un segundo alto funcionario a USNI News. Uno de los pocos cambios que la Armada pretende realizar al diseño del NSC es construir una plataforma sobre la cubierta abierta para paquetes de misión en contenedores, según informaron los funcionarios. Por ejemplo, el Ejército y Lockheed Martin desarrollaron el sistema de lanzamiento vertical MK-70 Typhon con las dimensiones de un contenedor de 12 metros. La Armada está desarrollando más paquetes en contenedores que puedan intercambiarse entre buques.

"Esto se implementará inmediatamente en el primer vuelo de buques que estará disponible", declaró el primer alto funcionario a USNI News. "Esos contenedores podrían realizar diversas misiones. Es un elemento fundamental del diseño de la futura fuerza. Además, buscaríamos implementar en el futuro elementos de instalación más invasiva, como equipos de guerra antisubmarina". 


USCGC Stratton (WMSL-752) realiza ejercicios de paso con la lancha patrullera KN Belut Laut-406 de la Agencia de Seguridad Marítima de Indonesia y el MSRV Bastion de la Armada de la República de Singapur el 22 de mayo de 2023. Foto de la Guardia Costera de EE. UU.

Phelan canceló la clase Constellation el mes pasado para que la Armada pudiera buscar otras clases de buques con mayor rapidez. La reducción de cuatro buques de la clase, pero permitirá a Fincantieri Marinette Marine continuar la construcción de los dos primeros buques para que el astillero pueda mantener su fuerza laboral, según informó previamente USNI News.



El programa se enfrentó durante mucho tiempo a problemas, incluyendo dificultades con la fuerza laboral en el astillero de Marinette, Wisconsin, y las continuas modificaciones de la Armada al diseño original de la fragata multimisión FREMM extranjera.

Basado en el diseño FREMM durante su servicio en las armadas francesa e italiana, el diseño de la clase Constellation requirió modificaciones para cumplir con los estándares de supervivencia de la Armada estadounidense.

El diseño de la clase Constellation contaba con un sistema de lanzamiento vertical MK-41 de 32 celdas, un robusto conjunto de armas antisubmarinas y un radar de búsqueda aérea basado en el AN/SPY-6. El casco inicial del FF(X) prácticamente no sufrirá modificaciones con respecto a los sistemas del NSC, según informaron las autoridades a USNI News.

HII ha reducido la producción de NSC desde que la Guardia Costera canceló el último NSC a principios de este año.

En un comunicado a USNI News, HII destacó los mil millones de dólares en inversiones de capital que ha invertido en Ingalls y afirmó que el astillero tiene la capacidad para construir el nuevo casco.

"Esperamos apoyar a la Armada en este programa crucial", declaró Chris Kastner, presidente y director ejecutivo de HII, en un comunicado. La velocidad es fundamental, y el diseño del buque del NSC es estable y factible, lo que permitirá cronogramas predecibles. Tengo plena confianza en el equipo de Ingalls para ejecutar este programa y en nuestros continuos esfuerzos con nuestros socios para expandir con éxito la base industrial de construcción naval de EE. UU. y satisfacer las necesidades de la Armada.

jueves, 11 de diciembre de 2025

El USS Pennsylvania (BB-38) en la explosión nuclear de Bikini

El USS Pennsylvania (BB-38) en la explosión nuclear de Bikini





El acorazado USS Pennsylvania (BB-38) en Bikini Atoll, 15 de junio de 1946, durante las pruebas de bomba atómica.
Como parte de la Operación Crossroads, Pennsylvania estaba entre los barcos posicionados para evaluar los efectos de las explosiones nucleares en los buques de la Marina.
Aunque fuertemente reforzada por su servicio anterior en la Segunda Guerra Mundial, ella, al igual que muchos de la flota, estuvo expuesta a un poder destructivo sin precedentes.

sábado, 15 de noviembre de 2025

US Navy: El salvamento desastroso del H-3 y el Milwuakee

Un salvamento memorable

Por Luis Jar Torres

Publicado en la Revista General de Marina, en el número de Noviembre de 2000 y en http://www.grijalvo.com/index.htm y publicado aqui por permiso del autor. Revista General de Marina 


Hace ya muchos años una historieta estuvo a punto de matarme de risa. Trataba de una anécdota real ocurrida durante una solemne procesión religiosa en la que sus no menos solemnes participantes marchaban en fila india, un tanto rígidos y saturando la atmósfera con sus cánticos. Entre nota y nota, una encopetada señora se las arregló para introducir el altísimo tacón de aguja de uno de sus zapatos hasta el fondo de una rejilla y, tras intentar en vano extraerlo discretamente con el pie, optó por no perder paso, nota ni compostura y continuar la procesión semidescalza. Pero el caballero que la seguía se había hecho cargo de la situación en décimas de segundo: en un habilísimo quiebro asió el zapato, lo recuperó de un fuerte tirón y siguió marchando sin dejar de cantar ni hacer apenas extraños con el paso aunque, eso sí, con la postura un tanto forzada a causa de la aparatosa rejilla adherida al zapato que ahora atenazaba firmemente en su mano. Y así, con toda solemnidad, siguiendo el paso mientras cantaba y con la mirada al frente, la señora que seguía al gentil caballero se fue por el agujero.

El año pasado, leyendo una monografía sobre accidentes marítimos en la armada norteamericana, volví a reír con ganas ante uno en concreto cuya “divertida” concatenación de errores me trajo a la memoria la historia anterior. Soy consciente de que, en su momento, tal accidente no debió resultar especialmente divertido a sus protagonistas, pero hablamos de un suceso ocurrido hace casi un siglo cuyas únicas víctimas fueron los egos de los afectados. A fin de cuentas la risa, aunque objetivamente beneficiosa, va asociada de modo casi infalible a la exposición de un congénere a una situación ridícula si no a algo peor, no hay más que oír cualquier chiste. O sin ir más lejos, repasar la historia anterior. Muy gracioso el caballero públicamente abochornado y desfilando rejilla en mano, para mondarse de risa la pobre señora partiéndose la crisma. Confío por tanto en que nadie que haya reído con chistes en los que el protagonista cae por un precipicio o es perseguido por un león me acuse de crueldad por encontrar elementos cómicos en una historia en la que no hubo descalabros corporales. Como se verá en la bibliografía, este artículo, aunque contrastado y enriquecido con otras fuentes, se basa esencialmente en un relato de Kit y Carolyn Bonner subtitulado “A $7 Million Comedy of Errors”. En su honor estructuraré la “comedia” en actos y... ¡que se alce el telón!

Primer acto: Perder un submarino

Supongo que, quien más quien menos, sitúa San Francisco de California en el mapa. Si salimos del Golden Gate y navegamos unos 360 km a vuelo de pájaro hacia el NNE llegaremos a la ciudad de Eureka, cerca ya del límite de California con Oregón. Es un importante centro maderero situado en el interior de Humboldt Bay, una bahía donde, por desgracia, los buques no pueden acceder a vuelo de pájaro como nosotros, sino apuntando correctamente a su más o menos estrecha entrada. Y en verdad que es una desgracia, pues los navegantes locales padecen bancos de arena que navegan por su cuenta, traicioneras corrientes, nieblas de aúpa, rompientes de notable fama y renombre y, finalmente, el mal carácter e imprevisibilidad de las aguas locales. Todo esto, y las arruinadas carreras de 27 colegas que por aquellas fechas ya habían perdido su buque en la zona, debía ocupar los pensamientos del agobiado Comandante del submarino USS H-3 cuando, a primera hora de la mañana del sábado 16 de diciembre de 1916, intentaba “apuntar correctamente” hacia la entrada de Humboldt Bay recalando entre una densa niebla y la humareda producida por la industria maderera local.

Tras considerable desgaste de pestañas uno de los serviolas anunció, para alivio del Comandante, que veía “humo por la proa” (algo que en 1916 solía significar “vapor a proa”). La presencia de compañía parecía indicar que iban por buen camino, fue una pena que el humo anunciado por el serviola procediera de la chimenea del aserradero Hammond que, como atinadamente señalan en su relato Kit y Carolyn Bonner, estaba situado en tierra. Pero todavía fue más penoso que, con niebla y el sol de cara, las dunas que tenían ante sus narices se confundieran con la mar y que el ruido de los diesel camuflara el de las rompientes. Un minuto más tarde el submarino, al igual que la chimenea de la serrería, también estaba en tierra, sólidamente clavado en la playa y “sumergido” en un turbador vapuleo de rompientes. Mientras bajaba presto por la escotilla de la vela huyendo de las “aguadillas” y en compañía de la guardia de puente, su desdichado Comandante ya debía tener dos cosas claras, que había “recalado” en Samoa Beach (un pelín al N) y que se había convertido en el "colega nº 28”.

El submarino H-3 poco después de varar en la playa (Foto Treasure Island Museum/San Francisco Call Bulletin)


Aunque se trató de enviar una petición de auxilio por radio, al poco falló la energía eléctrica y el auxilio acabó llegando por una vía más acorde con el espíritu de esta historia: tres niños que iban a la escuela vieron el submarino en la playa y, alucinados, se lo contaron a su maestro, quien les indicó que avisaran desde el teléfono del aserradero a la estación de salvamento del Coast Guard en Humboldt Bay. Inicialmente, el personal del Coast Guard consideró muy peligroso un salvamento desde la mar pero, hacia las 1500, tras colocar tres guías a bordo desde tierra con cañón lanzacabos y cosechar tres fracasos al intentar tender el andarivel por los movimientos del submarino y la precaria situación de su dotación, barrida por las olas, el equipo de salvamento obsequió al público con una exhibición de virtuosismo botando una embarcación desde la playa, cruzando las rompientes con ella y consiguiendo colocar un andarivel en el submarino. Poco después toda la dotación estaba en tierra, con la faz un tanto verdosa tras las emociones del día si hemos de creer el relato.

El H-3 había entrado en servicio el 16 de enero de 1914, tenía 30 mts de eslora y apenas si desplazaba 358 tons en superficie. La armada norteamericana debió razonar que a): dado que ni siquiera habían disfrutado tres años del juguete no procedía “olvidárselo” en la playa, b): dado que era más bien pequeñajo con un pequeño tironcito volvería a estar a flote y c): dada la proverbial resistencia al vapuleo del casco de un submarino, con una capa de pintura quedaría como nuevo. No era un mal razonamiento y de hecho dos de las tres premisas se demostraron correctas, pero aún faltaban treinta y dos años para que naciera (casualmente en California) el descubridor de “La Ley de Murphy” y, por ello, en este asunto la US Navy jugaba con desventaja. En pocos días se presentaron ante la playa el remolcador USS Iroquois y el monitor costero USS Cheyenne (nodriza del H-3) para intentar dar al pequeño submarino el “tironcito” del apartado b) con los 3.400 HP que sumaban entre ambos antes de que la arena, que ya se lo estaba comiendo, se lo tragara del todo. Tras ímprobos esfuerzos para Navidades sólo habían conseguido revirarle un poco la popa y el H-3 dio la bienvenida a 1917 tomando las uvas en la playa.

Como todo el mundo tiene derecho a una oportunidad la marina recibió por entonces una de esas propuestas que un inglés fino calificaría como “shocking”: con un enfoque ciertamente radical, la Mercer-Fraser Lumber Co (unos madereros locales), ofertaba sacar el submarino por tierra y transportarlo a buen puerto como un simple bulto por apenas 18.000 dólares. No sé si “to scoff” resulta fino en “americano”, pero en mis fuentes hay un “the Navy scoffed at this plan” que mi cibernético diccionario se empeña en traducir como “se burlaron”. Bueno, puede que pensaran que era un simple problema de caballos y en las películas de John Wayne la caballería en cantidad siempre salva la situación (¡más madera!, que diría Groucho Marx). Pero hablando de madera, ahora recuerdo que en otra película unos madereros norteamericanos se lo montaban de fábula transportando por aire, tierra y agua (en esta secuencia) enormes y pesadísimos troncos a las órdenes de Paul Newman. Si exageramos un poco, un submarino pequeño podría considerarse como un tronco descomunal ¿no?. Pues no, se optó por la más ortodoxa caballería. Concretamente por los veintiún mil caballos del Milwaukee.

Segundo acto: Perder el crucero

El USS Milwaukee (C-21) ya había nacido con vocación de segundón y, además de ser el segundo de su nombre en la marina de los Estados Unidos, era el segundo de los tres cruceros protegidos de la clase St. Louis, una familia poco exitosa armada con un batiburrillo de piezas cuya disposición podría considerarse un paso atrás con respecto al Brooklyn (sí, el que nos vapuleó en Santiago) y cuya protección de “celulosa” (léase madera) podría considerarse una mala herencia del Olympia (sí, el que nos vapuleó en Cavite). Como además le habían puesto la quilla en 1902, cabe pensar que en su diseño habrían influido las “lecciones” de la Guerra Hispano-Norteamericana, tan obsoletas como las escuadras que allí nos fueron machacadas. En esta tesitura tiene su gracia imaginarnos al Milwaukee como una secreta venganza de Montojo, lo cierto es que entró en servicio en diciembre de 1906, pasó a la reserva en 1908 y fue decomisionado en 1910. Tras volver al servicio activo en 1913, estaba siendo reacondicionado como nodriza de submarinos en el Arsenal de Mare Island cuando la quilla del H-3 estableció contacto con la patria por lo que, sin haber terminado su reconversión en buque nodriza, el desconcertado crucero hubo de emprender viaje el 6 de enero hacia Humboldt Bay, ahora reconvertido en buque de salvamento. No parece una unidad a la que se tomara muy en serio, leo que “in command of the overall expedition” figuraba el “Lieutnant W.F.Newton”, al que quiero suponer más bien “Lt. Cdr.” que “Lt. Jr. Gr.”, y ¡horror!, que “no one in the expedition was familiar with large-scale salvage”.

La travesía transcurrió sin novedad y el Milwaukee se reunió frente a Samoa Beach con el Iroquois y el Cheyenne, que ya estaban desarrollando una considerable barba desde el mes anterior por aquellos parajes. El área de trabajo era una playa de orientación NE-SW con fuertes corrientes paralelas a tierra, bancos de arena que cambiaban de situación de un día para otro, una mar de fondo cuyo “fetch” llegaba hasta el Japón y las típicas rompientes a las que se debe que el surf sea un invento californiano. La idea era fondear el crucero con las dos anclas espiadas y tender un grueso cable de acero entre una de las piezas artilleras de popa y el submarino. A la hora H, fijada para la segunda pleamar del día 13 de enero, con el Iroquois firme en la amura de estribor del crucero para evitar que su proa abatiera hacia el SW con la corriente y el más potente Cheyenne por la aleta de babor para ayudar a tirar, se daría avante y se intentaría sacar al submarino. Debo confesar que las dos únicas descripciones detalladas de la maniobra que he podido localizar incurren en una imprecisión importante: el papel de las anclas, que en todo caso trabajarían sobre un fondo de arena.

El “Milwaukee” (a la izda.de la fotografía) preparándose para dar remolque al submarino H-3 varado en la playa (Foto U.S.Naval Historical Center)


El plan de Newton causó una fuerte impresión (negativa) al Coast Guard y a los pescadores locales, cuyas relaciones con Samoa Beach estaban marcadas por el saludable mosqueo que sólo se consigue tras algunos centenares de experiencias desagradables. Y entonces la mar, que debía estar de excelente humor tras zamparse un submarino, concedió a Newton otra oportunidad en forma de serio “toque”. Con el Milwaukee ya fondeado a unas cuatro esloras de la primera línea de rompientes, y justamente cuando la lancha prestada por el Coast Guard estaba a punto de llegar a la playa con el cabo mensajero, una enorme ola levantó al crucero dejando al descubierto sus hélices, e incluso la quilla en buena parte de su eslora. Instantes después mensajero, lancha y lancheros eran indignamente arrojados a la playa en desordenado revoltijo. Cuentan las crónicas que los expertos locales rogaron encarecidamente a Newton que desistiera de su plan, pero a media tarde del día 12 todo estaba preparado, con los 6,5 mts de calado del Milwaukee fondeados en 12,5 de agua y a 500 de las rompientes. También cuentan que una gran multitud de mirones procedente de muchas millas a la redonda se fue concentrando en la playa para no perderse el desastre.

A las 1500 del sábado día 13 comenzó la maniobra y, apenas comenzada, mamá naturaleza ya había dejado al atribulado Newton en un limbo gris cubriendo la zona de espesa niebla. Algo después (es de suponer que tras levar), la proa del crucero comenzó a caer a babor arrastrada por la corriente y, justo entonces, intervino el espíritu de Murphy (que ya debía flotar sobre las aguas) haciendo que el Iroquois se disolviera en la niebla tras hacer trizas su propio remolque con la hélice en lugar de cumplir su parte del plan manteniendo la proa del Milwaukee contra la corriente. Bonita situación, un crucero de 9700 tons y 130 mts de eslora sufriendo una fuerte corriente de costado en medio de la niebla ¡con la popa sólidamente trincada a la playa y a 500 mts de las rompientes!. Antes que nadie comience a dar órdenes conviene considerar, aparte la inexistencia en 1917 de radar y VHF, un pequeño detalle que podemos olvidar hasta los profesionales: si algo trinca realmente la popa, el timón anexo puede ser tan inútil como un destornillador de plastilina, justamente por eso los remolcadores tienen el gancho a media eslora. Y si alguien quiere dar atrás para coger cancha no se olvide que, justo a popa, están la playa y el cable de remolque. ¡Y dónde está ese remolcador! ¡Y dónde estamos nosotros! ¿Y por qué ahora la mar viene de través? Y ya está.

El “Milwaukee” con su dotación agrupada en cubierta poco después de la varada; obsérvese la rompiente y las dos lanchas de la izda., botadas desde tierra por el Coast Guard y con toda probabilidad ocupadas en ayudar a tender el andarivel (Foto Emma B.Freeman/U.S.Naval Historical Center)



Tras recorrer un arco de unos 60º trincada al extremo de un péndulo de 900 mts de cable, la popa del crucero golpeó el fondo a las 1542 y, al poco, la resaca había terminado el trabajo iniciado por la corriente; a las 1610 el Milwaukee estaba atravesado sobre la playa con 20º de escora. Consta que el “Iroquois” se pudo buscar la vida entre la niebla (seguramente navegando a ciegas con rumbo NW), y otro tanto debió hacer el “Cheyenne” tras picar remolque. En cambio, el grueso cable de acero que unía al Milwaukee con la playa lo arrastró directamente a la tumba. Como el crucero tenía dos ejes unidos a sendas máquinas alternativas, es posible que una ciaboga sobre estribor hubiera dado a su comandante los minutos extra necesarios para largar el remolque, pero pontificar sobre el tema es torear a toro pasado. Hay que decir en honor a Newton que, en las fotos tomadas inmediatamente tras la varada, el único escobén visible tiene el ancla fondeada.

Tercer acto: Salvar lo salvable

Cuenta la leyenda que, cuando la enorme resaca llevó en volandas al Milwaukee hasta una sonda de 4 mts y lo dejó tirado a apenas a 300 de la orilla, resonó por la playa un silencioso coro de “I told you so” de los expertos mirones. En un contexto más relajado, su desventurado comandante hubiera podido formular al menos una “cuarta ley de W.J. Newton sobre la atracción universal de los buques”, según la que “todo cable tendido para atraer un submarino hacia un crucero puede atraer igualmente un crucero hacia un submarino” o, alternativamente y en caso de ser de letras, identificar el drástico cambio de papeles entre remolcador y remolcado como una avanzadilla de la inminente “revolución del 17”. Pobre hombre, en realidad y bromas aparte más bien rondaría su cabeza un “pero... ¿cómo ha podido ocurrirme ésto?” si no un “pero... ¿qué es lo que me ha ocurrido?”.

Si algún lector tiene la misma duda le propondré lo que uno de mis ex-comandantes denominaría un “símil hidráulico”, y que mis colegas me perdonen: imaginemos a un buque como un carrito de supermercado a “plena carga” ya que, como los buques, los carritos de supermercado cargados se conducen mejor empujando lateralmente su parte trasera hasta que la delantera apunta en la dirección correcta. Continuemos imaginando que somos un moderno marido-carrista al que le ha tocado en suerte el clásico cascajo con la rueda delantera izquierda fosilizada (la corriente de costado): ahora, si queremos avanzar en línea recta con el carro cargado habremos de chafarnos la espalda haciendo extraños esfuerzos laterales (el timón), un destrozo muscular que yo conjuraría obligando a mi hija (el Iroquois) a tirar de la parte delantera derecha del carro en la dirección adecuada. Y en esto, se nos cuelga de la parte trasera izquierda un niño que quiere ayudarnos (el Cherokee), de la trasera una vaca que no se deja arrastrar (el submarino) y la niña se retira a la pata coja con el dedo meñique lesionado por el carro, que al punto comienza a derivar velozmente hacia la esposa del campeón local de lucha libre. El escándalo está asegurado, y dar “avante toda” solo servirá para que nos partan la cara con más entusiasmo.

Volviendo al caso que nos ocupa, tras recoger del suelo los pedazos de su cara Newton ordenó emitir por radio una petición de auxilio y, como el mes anterior, enseguida se presentó en la playa un equipo de salvamento armado de andarivel y cañón lanzacabos, pero esta vez con 438 potenciales clientes en lugar de los 25 hombres del pequeño H-3. La maniobra de evacuación empezó mal, sólo se consiguió colocar una guía a bordo tras varios intentos y los continuos movimientos del buque hacían difícil mantener tendido el andarivel con seguridad por lo que, como era de temer, el primer aeronauta resultó “catapulted into the surf”. Después que el segundo expedicionario sufriera “the same fate” se enmendó el anclaje del andarivel a un punto más elevado del crucero y, por lo que leo, simultáneamente comenzaron a disminuir los movimientos del buque, un cambio de coyuntura que debió aliviar la ansiedad del siguiente “voluntario” y facilitar el exitoso aterrizaje de los 435 que le seguían en la fila. No olvidemos que la varada había ocurrido en pleamar y que, según bajaba la marea, no solamente el casco estaría mejor asentado en la playa, sino que se trabajaría con un andarivel más corto. Cuando las circunstancias de la marea lo permitieron se finalizó la evacuación mediante barqueo y, ya en tierra, la dotación fue alojada inicialmente en la serrería Hammond, en el Club Sequoia y hasta en domicilios particulares, pues el vecindario se desvivió en hacer entrar en calor a los náufragos mediante hogueras, café, mantas... y generosas raciones de whisky que, según consta, terminaron por animar considerablemente la velada.

Evacuación del “Milwaukee” por andarivel; apréciese el tamaño de los troncos con que tenían que lidiar los madereros locales (Foto CA Ammen C.Farenholt/U.S.Naval Historical Center)

En buena lógica la marina podía haber enviado un acorazado para rescatar al crucero, pero sus mandamases ya debían estar algo escamados con Samoa Beach y al final terminaron enviando a los chatarreros, aunque también con gran estilo. La Mercer-Fraser Lumber Co. (la de los madereros radicales) recibió el encargo de tender un puente de madera desde la playa hasta la cubierta del Milwaukee y la Northwestern Pacific Railroad (la de las películas del Oeste) el de construir un ramal de ferrocarril sobre dicho puente. Y así nació Camp Milwaukee, durante los meses siguientes y a despecho de la condenada playa cientos de toneladas de artillería, munición, suministros y maquinaria de todo tipo abandonaron el crucero por vía férrea hasta quedar éste reducido a un cascarón vacío. En marzo de 1917 la Navy decomisionó por segunda vez al Milwaukee, en noviembre de 1918 un temporal le partió el espinazo y al año siguiente fue dado de baja como unidad naval. Sus restos fueron vendidos por 3.000 dólares en agosto de 1919 pero, durante el siguiente cuarto de siglo, permanecieron tirados en la playa y más o menos de una pieza hasta que, durante la siguiente guerra, la demanda de metal hizo rentable el desguace de la parte aún visible.

Desarme del “Milwaukee”; obsérvese el puente de madera para el ramal de ferrocarril (Foto Treasure Island Museum/San Francisco Call Bulletin)


Pero el puente de madera no fue el único encargo que la Mercer-Fraser recibió de la marina. En apenas un mes, tras un cuidadoso estudio y la cuidadosa colocación de unos rodillos bajo la quilla, los madereros se las arreglaron para extraer el submarino de la playa y llevárselo a rastras sobre las dunas hasta Humboldt Bay donde el 17 de Abril de 1917 ya estaba a flote y listo para dar avante, y todo por unos módicos 18.000 dólares. Con tipos así se comprende que la conquista del oeste fuera un juego de niños. El H-3 permaneció en servicio activo como buque insignia de la SubDiv7 y con base en Los Angeles hasta 1922, año en que se trasladó con el resto de su escuadrilla a Hampton Roads para ser decomisionado; en 1930 causó baja como unidad naval y al año siguiente fue desguazado. Su peculiar programa de extensión de servicio activo había salido por un total de 7.018.000 dólares: 7.000.000 en concepto del coste de un crucero protegido y 18.000 en concepto de gastos varios.

El H-3 “navegando” por la playa bajo el mando de los madereros (Foto Freeman Art Co/U.S.Naval Historical Center)



Para entonces ya hacía un año que también habían sido vendidos como chatarra los dos hermanos del Milwaukee, el St. Louis (C-20) y el Charleston (C-22), y tres que había sido dado de baja, en 1928, el tornadizo remolcador Iroquois. Es curioso comprobar que el monitor Cherokee, ya anacrónico en 1917, todavía figuraba en situación de actividad en un registro de 1936, pero aún lo es más descubrir que el último superviviente de esta historia haya resultado ser el propio Milwaukee, pues la voracidad de las arenas y la parsimonia de sus desguazadores han conseguido que, al día de hoy, el cadáver sin superestructuras del viejo crucero permanezca profundamente enterrado en Samoa Beach a la espera del Juicio Final. Aunque no he podido localizar referencias posteriores acerca del pobre Newton, confío y deseo sinceramente que la suerte le haya tratado el resto de sus días con más consideración que aquel nefasto 13 de enero.

Conclusiones: Salvar la cara

He comenzado este artículo con una historia apócrifa y finalizaré con otra, la de aquel militar golpista del siglo pasado que, tras ver fracasado su pronunciamiento y comparecer ante un consejo de guerra, fue requerido por el fiscal a confesar “qué apoyos esperaba conseguir para su intentona”. Su respuesta (“el suyo, de haber triunfado”) es un buen exponente de la importancia de la suerte. Resultaría divertido constatar cuantas veces una deficiente planificación, marinera o militar, habrán propiciado un improbable éxito en circunstancias desesperadas y el consiguiente reparto de premios. Puedo imaginarme perfectamente a un Newton que hubiera sacado el submarino de un tirón condecorado, ascendido y dando conferencias de maniobra en Annapolis. Su desprecio por la oceanografía no sería otra cosa que audacia, los expertos locales se verían reducidos a pusilánimes provincianos y cualquiera de nosotros que hubiera pedido otros dos remolcadores y quinientos metros adicionales de cable tildado de inseguro mediocre. Y en esto, alguien que es incapaz de mantener su propio remolque a salvo de su propia hélice hace estallar la burbuja originando que, un siglo más tarde, en lugar de dar nombre a una escuela de maniobra, Newton figure asociado a “an amateur approach to salvage”.

De esta aventura yo extraería dos conclusiones, una marinera y otra institucional. La marinera es obvia: si queremos seguir disfrutando de las ventajas de un timón que sirva para algo hay que tener mucho cuidado con lo que hacemos firme a popa. Aunque el problema no resulte evidente en aguas abiertas y en una unidad naval sobrada de caballos, puede darse el caso de que un buque “menos gris” (o un escenario más confinado) nos hagan descubrir nuevos significados para la palabra impotencia. La otra conclusión es más subjetiva. Releyendo un artículo aparecido hace tres años en esta misma revista sobre la pérdida del crucero “Blas de Lezo” (tras comerse en 1932 un pedrusco no cartografiado), se puede observar que gran parte del relato está dominado por el estruendo de otro tipo de pedruscos cayendo sobre el tejado de la empresa.

Por contra, no he podido encontrar entre el material con el que he pergeñado esta historia un solo ataque contra la marina norteamericana más allá de la sana guasa para con alguno de sus componentes. De hecho, y pese a lo espectacular del doble desaguisado, ha sido por auténtica chiripa como me he enterado de un suceso que, tras algunas desinhibidas carcajadas, fue superado sin más. Tiemblo sólo de imaginar que salvamento tan notable hubiera tenido lugar en un país con tan poco sentido del humor como el nuestro. Hasta la marina más potente del mundo está compuesta de simples seres humanos pero mucho me temo que, transcurridos ochenta y tres años, los componentes de la nuestra aún podríamos escuchar la historia (en coplillas populares) al circular por las calles (disfrazados de lagarterana) camino de nuestro destino (una zodiac con tirachinas).

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES
Este artículo está basado fundamentalmente en la obra de Kit y Carolyn Bonner “Great Naval Disasters - U.S. Naval Accidents in the 20th Century”, (MBI Publishing Co, Osceola WI 1998). Lo esencial del relato he podido contrastarlo en Internet sobre una recopilación de J. Christley del “U.S. Naval Submarine Force Information Book” y, también en Internet, en una transcripción del vol. 4 de la edición de 1969 del “Dictionary of American Naval Fighting Ships”.

Volviendo al papel, algunos datos proceden de la edición facsímil del Jane’s de 1919 (Studio Ed., London 1990), de “Les Flottes de Combat” (Societé de Editions, Paris 1936) y de la edición española de la obra de Guido Gallupini “Cruceros de Todo el Mundo”, (Espasa-Calpe, Madrid 1984). Los Bonner citan en su bibliografía una obra monográfica que no he podido consultar: “The Loss of the Navy Cruiser USS Milwaukee” (Hillman Raymond, Pride of the River 1994).