En lo que respecta al equipo de defensa obsoleto de las Fuerzas Armadas de Indonesia, la modernización debe ir seguida de una estrategia de retiro
Por Patricia Fernández Mainardi || Infobae

En una entrevista exclusiva con DEF, el almirante Juan Carlos Romay, jefe de la Armada Argentina, habló sobre los desafíos de una Fuerza que lleva nueve años sin submarinos operativos: el estado de los buques, la situación del personal y la urgencia de recuperar capacidades. También se refirió a los Super Étendard, la Base Aeronaval Punta Indio, al proyecto de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y al rol estratégico de la Armada en el Atlántico Sur.
“Es un honor y un privilegio ejercer la más alta responsabilidad en una institución bicentenaria, como la Armada Argentina, tan rica en historia y tradiciones. Es una tarea que exige responsabilidad y continuo compromiso, porque no hay que defraudar al personal que uno conduce”, confesó, no sin antes contar que, desde chico, soñaba con navegar y conocer otros lugares. Ese interés lo llevó, a los 12 años, a ingresar al Liceo Naval “Almirante Brown” y, en 1984, a la Escuela Naval. “Me encantaba mirar el mar e imaginarme navegándolo”, recuerda. Para el almirante, el espíritu aventurero sigue siendo parte de la esencia de la Fuerza y destaca especialmente el vínculo que se construye a bordo: “Un buque es una pequeña comunidad flotante” donde cada integrante, “desde el comandante hasta el panadero”, cumple una tarea imprescindible y “el lazo del trabajo en equipo se vuelve muy fuerte”.
Además,
y antes de meterse de lleno en el presente de la Armada, reflexionó
sobre dos episodios que marcaron la identidad de la Fuerza: la guerra de Malvinas y el hundimiento del submarino ARA “San Juan”.
Según contó, en 1982, siendo cadete, recuerda la emoción por la
recuperación de las islas y, tras la derrota, el cambio de escenario:
“No fuimos a Rosario y tuvimos que jurar la bandera en el patio cubierto
del Liceo”. Sobre el submarino, admite: “Todavía es una herida que está
presente”. A lo largo de su carrera, tomó contacto con algunos
familiares de los 44 tripulantes y recuerda especialmente a la madre de Alejandro Tagliapietra: “Me pidió visitar el cenotafio de la Escuela Naval porque es el único lugar donde podía dejarle una flor a su hijo”.

-¿Considera que falta conciencia marítima?
-Subsanar eso es algo que me propuse cuando asumí. El primero de los objetivos. Aún falta esa conciencia. Por eso estamos llevando adelante acciones para despertarla y sumar conocimiento sobre nuestra historia naval como, por ejemplo, la reciente recreación del Bicentenario del Combate de los Pozos y de Quilmes.
Trabajamos continuamente en la difusión del significado del espacio marítimo argentino.
-¿Está la Armada preparada para defender esos espacios?
-Sí. Lo más importante de la organización es el recurso humano. El personal de la Armada está muy capacitado y tanto oficiales como suboficiales son muy profesionales. A lo largo de su carrera, se formaron y tuvieron instancias de actualización.
Probablemente, no tengamos los medios en la cantidad y con la actualización tecnológica que quisiéramos. Como todas las Fuerzas, sufrimos décadas de desinversión y es muy difícil poder recuperar algunos medios.
-¿Cómo vivió usted ese período de desinversión?
-Siendo oficial, lo primero que perdimos fue el portaaviones y, con ello, la capacidad de aviación embarcada. Me recibí y, al poco tiempo, dejamos de tener este sistema. Luego, perdimos el buque de desembarco para la Infantería de Marina. Años más tarde, se sumó otra pérdida, lo que en las Armadas del mundo se denomina la capacidad de minado y antiminado (que ahora está en boga con lo que sucede en el estrecho de Ormuz). Obviamente, la Armada hizo un esfuerzo para tratar de comprar buques nuevos de ese tipo.

La cuestión es que pasa el tiempo y, con ello, el conocimiento del personal. Y eso es lo que me preocupa particularmente con respecto a la fuerza de submarinos.
-¿En qué estado se encuentra la fuerza de submarinos?
-Este año vamos a cumplir nueve años sin un submarino operativo, por eso manifiesto la necesidad de contar con estas unidades. En este momento, dependemos de la buena voluntad y de los vínculos de hermandad que tenemos con Perú, que nos permiten que, una vez que nuestros efectivos cursan en la Escuela de Submarinos para convertirse en submarinistas, puedan tener una práctica profesional: los egresados se trasladan allá durante aproximadamente 20 días para realizar las prácticas. Cabe destacar que, durante el ejercicio fraterno, nuestros submarinistas tuvieron la posibilidad de navegar en el nuevo submarino brasileño Humaitá.
En este momento, contamos con el submarino ARA “Salta”, que no está operativo, pero que usamos para que puedan conocer el sistema, porque a bordo, la cuestión de válvulas o los sistemas de planos varían de acuerdo con las profundidades. Es una actividad riesgosa, por eso buscamos lograr que el submarinista pueda recorrer el buque con los ojos cerrados.
-¿Por qué es importante para Argentina tener un submarino?
-Por la inmensidad y el lugar que tenemos en el Atlántico Sur. No podemos pensar la Armada sin submarinos. Nuestro mar, hasta la Zona Económica Exclusiva, tiene una superficie de 2.678.000 kilómetros cuadrados (prácticamente, la misma que la continental argentina). Asimismo, debe considerarse la extensión de la plataforma, tras el estudio realizado por la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA).
Recordemos que, en relación con el derecho internacional del mar, la
plataforma submarina, de acuerdo con su composición y características
geológicas, puede extenderse hasta lo que se denomina el talud
continental, alcanzando determinadas distancias que permiten ampliar la
extensión de la plataforma. Esto genera una proyección marítima de
particular interés para nuestro país. También son de nuestro interés las
aguas que circundan la península Antártica. Naturalmente, se
trata de espacios que presentan una situación jurídica particular, pero
constituyen áreas de especial relevancia porque nosotros tenemos presencia en el Continente Blanco.
-¿Qué lugar ocupan los sistemas no tripulados?
-Estamos trabajando. Afortunadamente, vivimos en una región de paz y no tenemos conflictos armados. Pero la doctrina y las tácticas se van actualizando. En este momento, muchos ven la guerra de Ucrania, donde se emplean drones, así que se están actualizando las tácticas en todo el mundo.
Tuve la oportunidad de participar, como invitado, en un foro de jefes de las Armadas europeas. La experiencia que ellos tienen es que, en los lugares que nosotros denominamos aguas confinadas (espacios más cerrados y reducidos), los drones son efectivos. En zonas de aguas abiertas, todavía se requieren medios convencionales.
-Quizá no tenemos conflictos armados, pero estratégicamente estamos cerca de pasos como el estrecho de Magallanes o el canal de Panamá…
-El Atlántico Sur es un lugar estratégico porque, en esta región, tenemos los principales pasos bioceánicos para conectar el Atlántico con el Pacífico, ya sea a través del estrecho de Magallanes, que pertenece a Chile, o, por el extremo sur, el cabo de Hornos. A su vez, el avance tecnológico permite que obtener recursos del océano sea más viable para determinadas empresas o países, como está pasando con la explotación de petróleo al norte de Malvinas. Entonces, para nosotros, es importante contar con una buena vigilancia y control de todos nuestros espacios marítimos y poder de disuasión.
A nivel internacional, estamos viendo una competencia geopolítica en la que los Estados más poderosos buscan asegurar su predominio en determinadas regiones. Esa competencia también se extiende al ámbito marítimo. Lo que está ocurriendo en Medio Oriente, por ejemplo, alrededor de los estrechos y rutas marítimas estratégicas, demuestra la importancia que revisten estos pasos para el comercio y para la seguridad internacional.
-¿La Armada está solo enfocada en el control y vigilancia de la milla 200 o es mucho más que eso?
-Esa es una tarea subsidiaria. Por supuesto que lo hacemos porque es parte de la protección de nuestros recursos. Pero la función de la Armada es la defensa del país, que empieza mucho más allá de la costa: es estar a varias millas de distancia y tener presencia.
-¿Cómo describe el presente de la Armada?
-Hay un punto de inflexión. Afortunadamente, este gobierno se propuso recuperar las capacidades de las Fuerzas Armadas. Miramos con optimismo hacia delante. A propósito, quisiera recalcar la necesidad de que existan políticas de Estado que trasciendan las distintas gestiones de gobierno. Porque, sobre las capacidades que perdimos, por más que una gestión tenga la mejor voluntad, no se puede recuperar todo en poco tiempo.

Lamentablemente, los medios que usa la Armada son los más costosos. Lo importante es verlo como una inversión para la defensa del país y no como un gasto.
-¿Cuál es el estado actual de los buques de la Armada?
-Lo primero que debe tener una Armada son barcos. Pero no es algo fácil de adquirir. En última instancia, la decisión es política y se toma en el más alto nivel. Lo mismo ocurrirá con la posible adquisición de submarinos. Insisto, estos últimos son mi prioridad porque, si siguen pasando los años, también vamos a perder el conocimiento del personal.
Nosotros valoramos que se hayan recuperado capacidades para la aviación naval, como los P3-Orion para la vigilancia marítima, helicópteros o patrulleros. Con respecto a los buques, no nos queda mucho tiempo más. Pero, con el esfuerzo y el profesionalismo del personal, todavía navegan. Eso enorgullece.
-¿Por ejemplo?
-Recientemente, el más antiguo de nuestros destructores tuvo una novedad en la línea de eje y en la hélice. Lo ingresaron al dique y vieron el problema. Coincidió con un viaje que hice para conocer al personal y transmitirle los trabajos en materia salarial y obra social. Así que visité el Arsenal y conocí a un agente civil, de más de 30 años de antigüedad, que me mostró la hélice desarmada y cómo la estaban arreglando. Lo hicieron y estaban orgullosos porque el buque pudo navegar rumbo a Perú para un ejercicio.
-¿Cuáles son las principales deudas pendientes? ¿Consideran los temas salariales y la crisis de la obra social?
-Ese es uno de los objetivos que nos propusimos con el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti. En mi gestión, tengo que cumplir con la misión, pero siempre preocupándome por el bienestar de nuestro personal. Hay buenas expectativas.
Con el ministro Presti, hablamos todos los días sobre estos temas. Es un momento difícil, a veces es duro no tener una respuesta para el marinero o el cabo.
-Ahora el personal cobra un suplemento por título, ¿eso impactó positivamente?
-Este suplemento por título es una vieja aspiración de las Fuerzas Armadas, porque ya lo percibían las de Seguridad hace varios años y en la administración pública también se paga. Para nosotros, es un paso adelante. Por supuesto, todavía tenemos que seguir buscando mejorar salarialmente para que la retribución sea acorde a la tarea y responsabilidad que las Fuerzas llevan adelante. De nosotros, dependen el personal y los medios costosos. Además, en las Fuerzas Armadas, las guardias, por ejemplo, no se pagan extra. Entonces, todo el patrimonio, incluidos edificios y armamento, es protegido por los hombres y mujeres que cumplen con las guardias. Eso es parte del servicio.
-¿Qué sucede con Punta Indio?
-Empezamos un trabajo para analizar la organización de la Armada. En estos 40 años, vivimos una disminución presupuestaria y de medios; eso afectó la infraestructura que, en el caso de las FF. AA., suele tener más de 100 años. Entonces, se fue deteriorando. Otra cuestión: también se redujo la cantidad de personal. Por eso, cuando analizamos la cuestión orgánica, debimos ajustar internamente varias cosas. El año pasado, el Consejo Aeronaval, que incluye a los oficiales superiores más antiguos de la aviación, concluyó que se debían establecer prioridades. Entonces, se determinó que podíamos reducir las actividades en Punta Indio y concentrar todo en la Base Comandante Espora.
Esto no se basa ni en una orden del gobierno ni del ministro Presti. Además, la mudanza se va a planificar. Lo más realizable en el corto plazo es llevar la Escuela de Aviación y a las aeronaves de la Escuadrilla de Vigilancia Marítima (a Espora), que son los B-200. Por otro lado, lo más importante que debe tener una base aeronaval es la pista principal y, en Punta Indio, está muy degradada.
-¿Cuál es el tema con los Super Étendard?
-Hacía años que los de Malvinas no volaban. Luego, se sumaron los que se compraron en el marco del G-20. Estos, por distintas circunstancias, nunca pudieron ponerse en servicio. Y, cuanto más pasa el tiempo, más difícil es poder activarlos. Se vencieron algunas certificaciones, no se pudieron obtener repuestos.
Se está evaluando su reemplazo, pero considerando que son varias las capacidades a recuperar, en este momento, las prioridades son otras: submarinos y barcos.
-En la Armada, ¿sobran efectivos o faltan medios?
-En realidad, nos faltan efectivos. La Armada tiene un despliegue territorial importante, con sus bases y medios.
Aunque, cuanto más modernos son los medios, se puede tener menos gente. El personal que tenemos en este momento es el que permite que la Fuerza pueda funcionar y, a veces, no alcanza.
-¿Cuál es el futuro de la Base Naval Integrada de Tierra del Fuego?
-Es un proyecto que la Armada tiene desde 1983. El año pasado, como director de Educación de la Fuerza, cerré un seminario en la UNDEF e insistí en que la iniciativa tiene más de 40 años, y la Armada –y el país– está perdiendo oportunidades y presencia. En el presente, la mayoría de los buques de diferentes países que hacen sus proyectos antárticos, van hacia Punta Arenas, en Chile, donde tienen más servicios. Si los buques pudieran hacer su logística en Tierra del Fuego, se quedarían allí. Es estratégico.
-¿Cómo viven el aumento de ejercicios bilaterales, principalmente con países como Estados Unidos?
-Es altamente positivo, sobre todo para los que estamos en la Armada. Nosotros tenemos siempre una mirada de conexión internacional. Es una manera de jugar en primera, bajo los estándares de las principales marinas del mundo.
-La Armada tiene bajo su órbita la formación de los marinos mercantes, ¿cuál es el motivo?
-La formación se da a través de la Escuela Nacional de Náutica. Por ley, esta misión recae en la Armada. Cabe destacar que, tradicionalmente, está establecido que la Marina Mercante es una reserva de las marinas de guerra. Por eso, en muchos países son las Armadas las que tienen la misión de formar a la Marina Mercante.

-¿Qué es lo que más le gusta de esta carrera?
-A mí me gusta navegar; eso se extraña. Ser comandante tiene algo particular. Se habla de la soledad del comando, de que el comandante mantiene cierta distancia con el resto de la tripulación. Por ejemplo, cuenta con su propio comedor y sus espacios. Eso le permite tener la perspectiva necesaria para reflexionar y tomar decisiones. Es parte de la tradición de la Armada.
Es una vida muy sacrificada, pero cuando a uno le gusta y abrazó esta profesión porque la ama, suelta amarras y es feliz.
-¿Qué mensaje les daría a los más jóvenes de la Armada que hoy atraviesan dificultades y dudan si continuar en la Fuerza?
-Que perseveren y tengan confianza. La Armada siempre te brinda la posibilidad de realizarte tanto profesional como personalmente. Por eso, deben pensar que la Fuerza, como nosotros decimos, es una gran familia naval.
Que confíen en que las autoridades, junto con el Ministerio de Defensa y el Gobierno, estamos llevando adelante todas las gestiones y haciendo el máximo esfuerzo para que la situación mejore.
¿Quién está reemplazando al ahora retirado USS Georgia (SSGN-729)? Van a ser necesarios Arizona, Barb, Tang y Wahoo. Sí, 4 submarinos de la clase Virginia Block V (bueno, 3.85) para reemplazar solo la capacidad de VLS, sin mencionar las capacidades de SOF. Estamos a 4-5 años de que el primero sea desplegable.

Naval News
La
Armada Alemana ha encargado cuatro fragatas MEKO A-200 DEU a
Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS), con opción a cuatro más, poniendo
fin a meses de incertidumbre sobre la futura configuración de su flota
de superficie. Esta compra pone fin al fallido programa F126 y sirve
como ejemplo de los riesgos que conlleva la adquisición de buques de
guerra ambiciosos.
El
8 de julio de 2026, la comisión de presupuesto del Bundestag alemán
aprobó los primeros cuatro buques por un precio aproximado de 5.400
millones de libras esterlinas (6.300 millones de euros), allanando el
camino para la firma del contrato de construcción con TKMS. De
ejercerse, la opción de cuatro buques adicionales elevaría la flota a
ocho embarcaciones, con un coste total cercano a los 9.900 millones de
libras esterlinas. Se prevé que la primera fragata se entregue en 2029,
lo que, si TKMS cumple con la entrega, sería muy rápido para los
estándares europeos de construcción naval. Tras haber retrasado
demasiado la compra de nuevos buques, Alemania se toma en serio la
amenaza rusa y considera que un buque modesto entregado a tiempo es, en
última instancia, una mejor opción que un buque superior que llegará a
partir de 2032.
El
F126, anteriormente denominado MKS180 y el mayor buque de guerra de
superficie diseñado o construido para Alemania desde 1945, fue cancelado
en junio de 2026 debido a que los costos proyectados prácticamente se
duplicaron y la entrega se retrasó varios años. El contrato original,
firmado con Damen Schelde Naval Shipbuilding en junio de 2020,
contemplaba cuatro buques, con opción a dos más. Estas fragatas habrían
desplazado alrededor de 10.500 toneladas, y se esperaba que el buque
líder entrara en servicio en 2028. Damen no pudo cumplir con el
cronograma ni el presupuesto, y para 2025, la primera entrega se había
pospuesto hasta 2032.
Berlín
estudió la posibilidad de otorgar el rol de contratista principal a
Naval Vessels Lürssen (NVL), adquirida por Rheinmetall en marzo de 2026,
pero esto no habría servido de mucho para frenar el aumento de los
costos. Se estimó que la construcción de los seis buques bajo un nuevo
contratista principal costaría alrededor de 15.300 millones de libras
esterlinas (18.000 millones de euros) y habría requerido que el gobierno
renunciara a las reclamaciones por daños y perjuicios contra Damen.
El
proyecto, que comenzó en 2009, amplió su alcance, pasando de un plan
para reemplazar corbetas y fragatas FIAC a abarcar el reemplazo de
fragatas de la clase Brandenburg. El F126 aumentó en tamaño y coste, con
el objetivo de ofrecer capacidad multimisión mediante sistemas de
combate modulares intercambiables. Para cuando se canceló, ya se habían
invertido alrededor de 2.000 millones de libras esterlinas en el diseño y
la fase inicial de construcción, con escasos resultados.
El buque de reemplazo representa una reducción deliberada en tamaño y ambición. El MEKO A-200 DEU desplaza alrededor de 3950 toneladas, frente a las 10 500 del F126. El A-200 básico tiene aproximadamente 121 m de eslora y 16,4 m de manga, con un alcance superior a las 6500 millas náuticas a 16 nudos y una tripulación principal de unos 125 hombres. TKMS ya ha exportado variantes de este diseño a las armadas de Sudáfrica, Argelia y Egipto. El concepto MEKO, del alemán (Mehrzweck-Kombination, o combinación multipropósito), data de la década de 1970 y se ha convertido en una de las familias de buques de guerra de exportación más exitosas, con docenas de cascos entregados en diversas configuraciones.
Aunque no tuvo éxito, el A-200 fue uno de los tres candidatos preseleccionados para el programa Tipo 31 ofrecido por TKMS y su filial Atlas Elektronik UK en 2018. Más recientemente, el diseño de TKMS perdió frente al Mogami FFM japonés en el concurso australiano de fragatas de uso general en 2025.
El A-200 DEU es principalmente una plataforma antisubmarina. Su sensor principal probablemente sea el sonar de arrastre Atlas Elektronik ACTS, originalmente elegido para el F126, el mismo que ahora se está instalando en las tres fragatas F123 de la clase Brandenburg, una medida deliberada para estandarizar el sonar principal y el helicóptero embarcado de la flota. Los buques transportan torpedos ligeros MU90 en dos tubos de 324 mm y operan un helicóptero mediano, que se espera sea el NH90 Sea Tiger, que ahora está entrando en servicio en Alemania.
Aún
no se ha anunciado la configuración de armamento y sensores, pero se
presume que será prácticamente la configuración básica. Se espera que
los buques monten un cañón principal de 127 mm, un sistema de
lanzamiento vertical Mk 41 para el misil Evolved Sea Sparrow (ESSM) para
defensa aérea local y un lanzador de misiles RIM-116 Rolling Airframe
Missile (RAM) para defensa puntual. Probablemente se instalará el misil
Kongsberg Naval Strike Missile (NSM), el arma que Alemania está
estandarizando en toda su flota de superficie, en lugar del Saab RBS15
instalado en los A-200 de exportación anteriores.
La
propulsión es la característica más distintiva del diseño. El A-200
utiliza un sistema CODAG-WARP (turbina diésel y de gas combinada con
propulsión por chorro de agua y hélices optimizadas), en el que dos
hélices de paso variable son impulsadas por motores diésel MTU
interconectables, mientras que un único propulsor de chorro de agua
central es alimentado por una turbina de gas General Electric LM2500. En
modo diésel, un solo motor puede accionar ambos ejes para una
navegación económica, y el propulsor de chorro de agua proporciona un
impulso adicional para alcanzar una velocidad máxima superior a los 29
nudos. La ubicación de la maquinaria en la popa y la salida de los
escapes a la altura o por debajo de la línea de flotación eliminan la
chimenea en el centro del buque, una importante fuente de vibraciones, y
reducen la firma infrarroja. Esta disposición también libera una gran
cantidad de espacio en el centro del buque.
Al cancelar el programa F126, Alemania renunciará a un gran buque de combate polivalente diseñado para su despliegue mundial, con compartimentos de misión flexibles, y optará en su lugar por una fragata antisubmarina más convencional. Dada la necesidad de ser eficaz en el Báltico y el Atlántico Norte, el sigiloso A-200 sigue siendo idóneo para la misión principal de la OTAN, aunque se haya sacrificado autonomía y potencia de fuego.
Resulta interesante comparar la decisión de la Royal Navy de dividir su flota de fragatas en dos, con la fragata de alta gama Tipo 26, optimizada para grupos de combate y escolta de portaaviones, junto a la más económica Tipo 31. La Royal Navy ha mantenido ambas flotas en lugar de fusionarlas. Alemania optó por el camino opuesto, intentando integrar todos los requisitos en un único y sofisticado casco, y al fracasar, recurrió por completo a la flota menos ambiciosa. La Deutsche Marine también está desarrollando el programa F127 para reemplazar las fragatas de defensa aérea de la clase Sachsen. El arriesgado enfoque de la Royal Navy ante este mismo problema será, sin duda, observado con interés en el continente.
El impacto industrial será significativo. Rheinmetall, que compró los astilleros navales de Lürssen a principios de 2026 y elaboró planes para una división dedicada a buques de guerra, ve frustradas sus ambiciones navales antes de comenzar. TKMS se está recuperando satisfactoriamente tras no haber conseguido el pedido del F126 a raíz del desastroso programa F125 Baden-Württemberg. Ahora cuenta con una cartera de pedidos completa, incluyendo el pedido de MEKO, y acaba de ser designada como licitadora preferente para la construcción de hasta 12 submarinos convencionales para Canadá.
Yakarta, IDM – La Armada de Indonesia (TNI AL) está dando un gran salto en su doctrina de defensa marítima mediante el desarrollo del concepto de Ala Aérea Móvil. Esta estrategia permite que las unidades aéreas ya no dependan de bases terrestres y, en cambio, operen completamente desde el mar, desplegándose desde las cubiertas de los buques de guerra para apoyar diversas misiones operacionales.
Este paso tiene como objetivo construir una cultura operativa de aviación marítima moderna, totalmente integrada con los futuros elementos de la KRI (Armada de Indonesia). El Centro de Aviación Naval (Puspenerbal) cuenta ahora con tres Alas Aéreas, encargadas de desarrollar las capacidades de los escuadrones subordinados, incluyendo helicópteros, aeronaves de ala fija y vehículos aéreos no tripulados (VANT).
El dron furtivo Kizilelma opera desde el portaaviones TCG Anadolu (foto: Ministerio de Defensa turco).
El jefe del Servicio de Información Naval (Kadispenal), el contralmirante Tunggul, explicó que esta unidad aérea está diseñada para una alta movilidad. Esto significa que la fuerza aérea puede desplegarse de forma flexible, tanto desde bases terrestres como directamente desde buques de guerra operativos.
"Esta unidad del Ala Aérea es móvil, puede desplegarse en la Región del Kurdistán iraquí o en tierra", explicó Tunggul cuando fue contactado por la revista Indonesia Defense Magazine en Yakarta, el jueves (14/5).
Altos estándares para el personal clave
La preparación de esta infraestructura aérea va de la mano con el desarrollo de recursos humanos cualificados. El contralmirante Yayan Sofiyan, oficial adjunto de operaciones del jefe del Estado Mayor Naval (Asops KSAL), destacó que la cualificación del personal es fundamental, dado que la operación de una base aérea flotante requiere una pericia superior a la media.
La Armada de Indonesia (TNI AL) ha preparado al menos a 500 efectivos seleccionados como personal clave para gestionar la tecnología aeronáutica integrada. Estos oficiales deben dominar la tecnología aeronáutica avanzada, ya que se prevé que los futuros portaaviones, como el ITS Giuseppe Garibaldi, se conviertan en centros operativos para diversos tipos de drones.
Un dron TB3 MALE opera desde el portaaviones TCG Anadolu (foto: ANews).Cultura de las operaciones marítimas modernas
Esta transformación doctrinal se hace claramente visible a través de la construcción de un simulador de aterrizaje en cubierta para helicópteros en el Ala Aérea 2 del Escuadrón Aéreo 100. Este sistema de instrucción funciona como un medio de familiarización o introducción adaptativa para que los pilotos comprendan con precisión las características de los aterrizajes en la cubierta del buque.
Mediante estas simulaciones, los pilotos practican la precisión, la coordinación y la seguridad de vuelo en condiciones marítimas adversas. El entrenamiento se centra en un cambio de mentalidad hacia la plena integración con la flota de combate.
Se espera que el helicóptero antisubmarino NH-90, que fue visitado recientemente, se incorpore pronto a la Armada de Indonesia (foto: Airbus Helicopters).Si bien se están acelerando los preparativos técnicos y de recursos humanos para la llegada prevista del equipo de defensa en octubre de 2026, la Armada de Indonesia (TNI AL) recalcó que la denominación del nuevo KRI aún se encuentra en revisión exhaustiva. Hasta la fecha, no existe una base oficial para determinar la identidad del buque de guerra, que servirá como instrumento de la diplomacia marítima indonesia.