Brown, un padre de la Patria sin igual

Histórico | Imágenes de una antigua Campaña Antártica a bordo del ARA Bahía Aguirre (B-2) de la Armada Argentina, operando un helicóptero @Sikorsky S-51 (LV-XXV).
Estas aeronaves fueron asignadas a la DGAC, por eso llevaban matrícula civil "LV".


Amilarg
El Martin Modelo 162A PBM Mariner, fue diseñado por la Glenn L. Martin Co. en 1937 según un requerimiento de la US Navy por una hidroavión de patrulla marítima, lucha anti submarina y rescate (SAR). El prototipo denominado XPBM-1 voló por primera vez el 18 de febrero de 1939, propulsado por dos motores Wright R-2600-6 de 1600 hp c/u.
El PBM era un monoplano de ala alta tipo gaviota con flotadores de estabilización fijos, deriva angular de doble timón, fuselaje tipo canoa y dos motores radiales. Iniciada la Segunda Guerra Mundial, muchos PBM fueron entregados bajo los Acuerdos de Préstamo y Arriendo a Gran Bretaña, quien sin embargo no los utilizo. Quienes si emplearon estas máquinas durante el conflicto fueron la US Navy y la Royal Australian Air Force.
Tras la guerra varios ejemplares considerados excedentes de guerra, fueron transferidos a Argentina, Holanda y Uruguay.
En total se fabricaron 1.366 unidades distribuidas en las siguientes variantes:
XPBM-1 (Modelo 162); prototipo. Propulsado por dos motores R-2600-6 de 1600 hp
PBM-1, modelo de serie inicial (21 unidades) similares al prototipo
XPBM-2, prototipo con mayor cantidad de combustible y capacidad para ser catapultado.
XPBM 3: (Modelo 162B) prototipo artillado con 5 ametralladoras de 12.7mm y motores de 1900 hp
PBM-3: Modelo de serie para transporte militar (32 unidades) equipadas con motores Wright 2600-22 Cyclone de 1.900 HP
PBM 3C: Variante del anterior destinada a patrulla anti submarina, armado con ametralladoras dobles de 12.7mm en tres torretas, dotado con radar AN/APS-15 y con capacidad para transportar hasta 1814 kg de bombas (274 unidades).
PBM 3D: Variante del anterior con motores R-2600-22, depósitos de combustible autosellantes, radar AN/APS-15 y con capacidad para transportar hasta 3628 kg de bombas (201 unidades).
PBM 3R: Variante de transporte del PBM-3 sin armamento defensivo y con el piso de la cabina reforzado, con capacidad para 20 pasajeros (50 unidades).
PBM 3-S: Variante anti submarina con mayor capacidad de combustible y capaz de transportar 4 cargas de profundidad de 147 kg (156 unidades)
XPBM 4 (modelo 162E) Prototipo con motores Pratt & Whitney de 2.700 Hp
XPBM 5: Prototipo (Modelo 162F) equipados con motores Pratt & Whitney de 2.100 Hp, tren con ruedas retractiles para opción anfibia, capacidad de cargar torpedos o bombas, mayor rango de acción.
PBM 5A: (Modelo 162G) modelo de serie anfibio, empleado por el US Coast Guard en misiones SAR (36 unidades)
PBM 5E, denominación aplicada a los PBM 5A equipados con radar AN/APS-15
PBM 5S, denominación aplicada a los PBM 5A equipados con nuevos sistemas de lucha anti submarina.
La Armada adquiere en los años ´50 del pasado siglo, un lote de (8) Mariner PBM-5 como reemplazo de los Consolidated Catalina, el primer ejemplar arribo al país en vuelo en1955., estos aviones permanecieron en servicio hasta 1964.
Los Mariner formaron parte de la segunda escuadrilla de aeronaves de patrulla con asiento en la base naval de Puerto Belgrano, durante su vida operativa participaron en varios ejercicios con la flota, además de ser empleados en tareas de apoyo antártico.
Los dos Mariner en servicio en 1955 participaron de las acciones bélicas durante los actos revolucionarios de septiembre de ese año, uno de los aparatos bombardeo los depósitos de combustible de la base naval de Mar del Plata el 19 de ese mes.
0372/2-P-21, Nº de construcción 9748, ex US Navy BuNo 59013, incorporado por la armada el 31/3/1955, perdido el 5 de diciembre de 1956 en la costa de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, mientras estaba anclado, al ser alcanzado por una violenta tormenta que lo tumbo. Único ejemplar equipado con un radomo de radar en la parte superior.
2-P-22, Nº de construcción 11319, ex US Navy BuNo 84624, tras un incidente durante su vuelo a la Argentina, el 20/01/1955, mientras volaba a la altura de Guyana, retorno a los Estados Unidos donde fue reparado (cambio de un motor izquierdo tras incendio). El 10 de febrero, en el Destacamento Naval de Trinidad, mientras probaba la nueva planta motriz, sufre un nuevo incendio que prácticamente los destruye, la aeronave fue dada de baja y en su lugar se envía otro avión de reemplazo.

0491/2-P-202, Nº de construcción 10012, ex US Navy BuNo 59277 incorporado el 30/1/1959 como 5-P-23, re-designado en abril de 1959 como 0491/2-P-202, dado de baja en 1961.
0373/2-P-201, Nº de construcción 11354, ex US Navy BuNo 84659 ex NL67904, trasladado a la Argentina con la matricula 0373/2-P-22 (2), incorporado el 7 de Julio de 1955. El 19 de diciembre de 1957 a las 5hs 50 minutos parte el que seria el primer vuelo directo entre Buenos Aires y la Antártida Argentina cubriendo nada menos una distancia de 4.000km. Arribando a las 18hs 30 minutos a la isla Decepción, en un vuelo de 12hs 40´, emprende el viaje de regreso a las19hs del día siguiente, arribando el 21 a las 9hs 40'. Participaron de esa gesta aeronáutica, entre otros, el Comandante, Capitán de Corbeta Justiniano Martínez Achaval, el piloto, Teniente de Fragata Edmundo Acuña, el operador de radar/navegante, Teniente de Corbeta Luis Pozzo y el navegante, Guardiamarina Alfonso Racedo. En mayo de 1959 se lo re-designa como 0373/2-P-201, de baja en 1961.
0492/2-P-203, Nº de construcción 10080, ex US Navy BuNo 59345, incorporado por la Armada como 5-P-24 el 30/1/1959, re-denominado el 30/4/1959 como 0492/2-P-203, dado de baja en 1961.

0493/2-P-204, Nº de construcción 11441, ex US Navy BuNo 84746, incorporado por la Armada como 5-P-25 el 5/3/1959, re-denominado el 30/4/1959 como 0493/2-P-204, dado de baja el 11/5/1962.
0494/2-P-205, Nº de construcción 11475, ex US Navy BuNo 84780, incorporado por la Armada como 5-P-26 el 27/2/1959, re-denominado en mayo de 1959 como 0494/2-P-205, dado de baja en 1961..
0495/2-P-206, Nº de construcción 11481, ex US Navy BuNo 84786, incorporado por la Armada como 5-P-27 el 18/4/1959, re-denominado en mayo de 1959 como 0495/2-P-206, destruido en un accidente en la Base Naval de Puerto Belgrano el 4/1/1961.
0496/2-P-207, Nº de construcción 11504, ex US Navy BuNo 85155, incorporado por la Armada como 5-P-28 el 18/4/1959, re-denominado en mayo de 1959 como 0496/2-P-207, dado de baja en 1961.

Proyecto ARA USV, presentado por la Jefatura de Investigación y Desarrollo de la Armada.Un vehículo de superficie no tripulado de 3,4 m de eslora y 1,4 m de manga,con capacidad para transportar hasta 120 kg de carga útil y diseño modular para alojar diferentes sensores y cargas (cámaras, sonares superficiales, comunicaciones). El mismo está integrado con el autopiloto Kalman y enlaces de comunicaciones de alta velocidad para telemetría y video en tiempo real. 
Pensado para operar tanto en ambientes fluviales como en áreas costeras del Río de la Plata para ser capaz de desminado y guerra antisubmarina,actuar como plataforma ofensiva y defensiva de combate naval; contribuir a la vigilancia y control de los espacios marítimos y brindar apoyo logístico, ya que es capaz de transportar equipo y armamento a una zona de conflicto.

El Capitán de Fragata Aníbal Fonseca Atrio, de la Jefatura de Intereses Marítimos, brindó la exposición “Buques autónomos de superficie (MASS): desafíos normativos”, donde planteó la necesidad de comenzar a pensar en un diseño normativo que ampare estas nuevas tecnologías.


LUGAR: KINLOSS
FECHA: 18
HORA LOCAL: 0355
13. La Tripulación 6 (Tte. de Vuelo J. M. McGrory) recibió la tarea de obtener inteligencia acústica sobre el submarino SSK SANTA CRUZ en el SWAPPs (área de patrullaje) rumbo a Argentina. El objetivo fue exitosamente "bear-trapped" (táctica para fijar/acorralar un submarino) en superficie. El HMS PHOEBE estuvo en compañía durante toda la operación.
LUGAR: KINLOSS
FECHA: 18
HORA LOCAL: 0855
14. La Tripulación 3 (Tte. de Vuelo W. H. M. Mott) también fue enviada contra el SANTA CRUZ. El submarino fue rastreado mediante radar y visualmente hasta que se sumergió. Luego, la tripulación logró exitosamente "bear-trapear" al submarino sumergido y mantuvo el contacto mediante Lofar y Ranger hasta finalizar la misión.
Noticias Navales
El plan argentino de comprar tres submarinos franceses Scorpène sigue estancado debido a la falta de financiación y garantías de préstamos de Francia.
En una entrevista con Infobae el 27 de noviembre de 2025, Laurent Mourre, director de Ventas para países estratégicos de Naval Group, confirmó que las negociaciones de Argentina para la adquisición de tres submarinos clase Scorpène siguen estancadas, ya que aún no se ha concretado un préstamo financiero con garantía francesa y no se puede formalizar ningún contrato hasta que se acuerden las condiciones de financiación con entidades crediticias familiarizadas con el perfil de riesgo de Argentina. El retraso afecta el deseo del gobierno argentino de reconstruir la fuerza submarina del país, que ha carecido de unidades operativas desde la pérdida del ARA San Juan en 2017.

La idea de Argentina es conservar las dimensiones generales y las características hidrodinámicas de la clase Riachuelo brasileña, incorporando baterías y sistemas de iones de litio del Scorpène Evolved, para lograr una mayor autonomía en inmersión, una carga más rápida y un mantenimiento más sencillo. (Fuente de la imagen: Armada de Brasil)
La decisión del presidente Javier Milei, en noviembre de 2025, de que su gobierno compraría submarinos a Francia impulsó al embajador argentino en París, Ian Sielecki, a solicitar urgentemente una reunión con el ministro de Defensa, Luis Petri, ya que el tema no figuraba inicialmente en la agenda política. Esta decisión se produjo tras una Carta de Intención no vinculante firmada en Francia en octubre de 2024 por el ministro de Defensa, Luis Petri, y el almirante Carlos Allievi para iniciar negociaciones formales para la adquisición de tres submarinos basados en el modelo brasileño Riachuelo. Ese programa brasileño, lanzado en 2008, abarca cuatro submarinos convencionales de la clase Scorpène y una unidad de propulsión nuclear. Los cuatro submarinos convencionales ya han sido entregados; el tercero, Tonelero, ha entrado en servicio y el cuarto se está botando desde el astillero naval de Itaguaí. Ezoic
Infobae señala que los precios de los Scorpène en contratos recientes suelen superar los 700 millones de dólares por unidad, lo que coincide con las estimaciones de unos 2.300 millones de dólares para tres embarcaciones, incluyendo el apoyo y los servicios asociados. Por su parte, Argentina ya ha incluido una solicitud de crédito plurianual de 2.310 millones de dólares bajo el epígrafe "Recuperación de la Capacidad Submarina" en su propuesta de presupuesto para 2025. Mourre se negó a proporcionar una cifra específica para la oferta argentina, argumentando que antes de un contrato y en un entorno competitivo, los precios son confidenciales y que el valor final dependerá en gran medida del nivel de modificación en comparación con un Scorpène estándar, ya que la ingeniería a medida puede generar aumentos significativos de costos o ser limitada.
Explicó que el principal obstáculo en esta etapa es financiero, ya que Argentina no puede pagar el monto total de inmediato y debe recurrir al crédito externo, mientras que el propio Grupo Naval no otorga préstamos soberanos. Según Mourre, los mecanismos de financiación de exportaciones son el mecanismo habitual en estos casos, con préstamos bancarios que a menudo están garantizados por el Estado francés, y las condiciones dependen de las tasas de interés, las garantías y los seguros. Enfatizó que el Estado francés puede desempeñar un papel relevante respaldando la financiación, pero que dichas garantías no son automáticas y conllevan condiciones tanto para el comprador como para los prestamistas. En la práctica, Naval Group suele trabajar con bancos que ya conoce, familiarizados con el país comprador y capaces de gestionar el riesgo asociado, lo que sería un factor importante para el pago inicial de aproximadamente el 15% por parte de Argentina, dada su historia económica reciente y su enfoque actual en el control del gasto público.
Por lo tanto, no se puede formalizar ningún contrato vinculante hasta que se obtenga un préstamo con respaldo estatal de Francia, requisito previo para iniciar la construcción del submarino en astilleros franceses. Los negociadores en Buenos Aires buscan condiciones de pago muy favorables, con una duración de seis o siete años, que los medios locales califican de inéditas si se obtienen. Las opciones industriales son otro eje central de la discusión, ya que Naval Group ha presentado a Argentina alternativas que incluyen la construcción local de submarinos o la importación de embarcaciones terminadas. Mourre destacó que existe una gran diferencia de costo según si la construcción se realiza en Argentina, Brasil, Francia u otro lugar, y identificó esta decisión como una decisión estratégica que definirá todo el programa. Afirmó que si Argentina quiere construir submarinos en el país, astilleros como Tandanor requerirían grandes inversiones para alcanzar los estándares de infraestructura necesarios para la construcción de submarinos.
Repitiendo en cierta medida la experiencia de Brasil, que creó el Complejo Naval de Itaguaí e invirtió fuertemente en instalaciones, capacitación de la fuerza laboral y cadenas de suministro locales para fabricar sus barcos de la clase Riachuelo.
Ezoic
Establecer un marco similar en Argentina, con la participación de Naval Group, la Armada y otras entidades públicas, requeriría un programa plurianual similar al PROSUB, con un plazo estimado de unos diez años desde la botadura hasta la entrega del primer submarino. La alternativa es construir los submarinos íntegramente en Francia, como se prevé actualmente para tres unidades Scorpène Evolved, y centrar la participación argentina en el mantenimiento, la capacitación y las posteriores revisiones de mitad de vida útil. En este segundo caso, Tandanor y otros actores locales recuperarían la competencia técnica al encargarse de las reparaciones de mitad de vida útil, mientras que las tripulaciones y el personal técnico se capacitarían utilizando simuladores y sistemas integrados de apoyo logístico suministrados por Naval Group. Este enfoque reduce la ambición industrial inicial, acorta los plazos y disminuye la inversión inicial en la modernización de los astilleros, pero el plan actual no parece incluir ninguna participación industrial brasileña.
La configuración prevista para Argentina se corresponde en líneas generales con la clase Riachuelo brasileña, una versión alargada del Scorpène, adaptada para misiones de largo alcance en el Atlántico Sur. Los submarinos de la clase Riachuelo miden aproximadamente 71,6 metros de eslora, 6,2 metros de manga y 5,8 metros de calado, y su desplazamiento sumergido es de aproximadamente 1.870 toneladas. Utilizan una unidad de propulsión diésel-eléctrica para permanecer desplegados durante aproximadamente 70 días durante las operaciones. Cada unidad lleva cuatro tubos lanzatorpedos de 533 mm y puede cargar hasta 18 torpedos pesados F21 o una combinación de torpedos y misiles de crucero antibuque, como el SM 39 Exocet o el Harpoon, así como minas en lugar de algunos torpedos cuando sea necesario.
Para Argentina, la idea es conservar estas dimensiones generales y características hidrodinámicas, incorporando baterías de iones de litio y sistemas del Scorpène Evolved, para una mayor autonomía sumergida, una carga más rápida y un mantenimiento más sencillo. Naval Group indica que los submarinos Scorpène Evolved pueden alcanzar una autonomía submarina superior a 78 días, una autonomía cercana a las 8.000 millas náuticas y una disponibilidad anual en el mar de más de 240 días, cifras que se utilizan como referencia para los objetivos de rendimiento de los futuros submarinos argentinos. Naval Group complementa este enfoque con el suministro de simuladores de entrenamiento que permiten a las tripulaciones y al personal de apoyo entrenarse desde las primeras fases del programa y ensayar misiones y procedimientos de emergencia antes del despliegue operativo completo.
Al mismo tiempo, Argentina presenta la compra del submarino como parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer el control marítimo en el Atlántico Sur, donde las flotas pesqueras extranjeras, la pesca ilegal y el control del Reino Unido en torno a la zona de las Malvinas generan tensiones recurrentes, lo que explica por qué el plan tiene prioridad política, pero aún espera un cierre financiero concreto. La decisión de Argentina se produjo tras el hundimiento del ARA San Juan en noviembre de 2017, evento que puso fin a la vida operativa de la clase TR-1700, provocó el retiro de la fuerza submarina del país del servicio activo y condujo a la suspensión y posterior cancelación de la modernización del ARA Santa Cruz. El ARA Salta, un submarino Tipo 209, ahora sirve únicamente como plataforma de entrenamiento; puede navegar en superficie, pero ya no ofrece plena capacidad operativa.
Para preservar sus habilidades, se han enviado tripulaciones argentinas a entrenarse en submarinos peruanos Tipo 209, en virtud de un acuerdo que busca evitar la pérdida total de experiencia. El almirante Allievi ha declarado que recuperar las capacidades submarinas es una prioridad y que se realizaron estudios técnicos, logísticos y financieros, pero la preferencia de Argentina aún debe plasmarse en un contrato detallado. En este contexto, Mourre enfatizó que la decisión política para adquisiciones de esta envergadura debe tomarse al más alto nivel, y que un entendimiento entre Javier Milei y Emmanuel Macron sobre las prioridades estratégicas y la financiación será decisivo para el futuro del programa. Las negociaciones de Argentina con Francia también se enmarcan en un mercado global de submarinos que ha crecido rápidamente, ya que muchos estados buscan expandir o modernizar sus flotas submarinas para proteger zonas económicas exclusivas, cables submarinos, rutas comerciales y recursos marinos.
El inventario mundial de submarinos de ataque, excluyendo los submarinos con misiles balísticos, se estima en alrededor de 450 unidades, y cuatro países: Corea del Norte, Rusia, China y Estados Unidos poseen más de la mitad de ese total. Entre 2016 y 2023, los astilleros entregaron más de cincuenta submarinos de ataque convencionales por un valor aproximado de 25 000 millones de dólares y más de veinte submarinos de ataque de propulsión nuclear por un valor aproximado de 30 000 millones de dólares, representando China y Estados Unidos en conjunto una parte significativa de estas entregas.
En este contexto, los astilleros orientados a la exportación, como Naval Group y TKMS, se enfrentan a una creciente competencia de Saab, Navantia, las surcoreanas Hanwha y Hyundai, así como de los astilleros chinos y japoneses, que apuntan cada vez más a los mercados de Latinoamérica, Asia y Europa. Estados Unidos sigue centrado en los diseños de propulsión nuclear y no compite en el segmento convencional, lo que obliga a las bases industriales europeas, asiáticas y emergentes a competir por países como Argentina.


Aunque la adquisición oficial se concretó en enero de 1868, el buque ya figuraba en listas de revista de noviembre de 1867, bajo comando accidental del Capitán Guillermo Lawrence. Ese año fue puesto en alistamiento con dotación completa, realizando pruebas de máquinas y entrenamientos. El cambio de nombre a General Brown se decretó el 7 de febrero de 1868, aunque continuó usándose el nombre original en la documentación durante ese año. El buque sirvió como transporte de guerra en los ríos Paraná y Paraguay, llevando tropas y suministros.
En 1869, continuó operando en el transporte militar hacia el Alto Paraná. Fue arrendado brevemente a la empresa Molina y Cía., que lo usó en la zona del Río de la Plata, pero en abril de 1870 volvió a la escuadra. Con el Teniente Emiliano Goldriz al mando, combatió a fuerzas jordanistas en La Paz y Hernandarias, apoyando la causa federal.
En 1871, bajo el Capitán Juan José Causaro, realizó un viaje a Bahía Blanca con el Regimiento N.º 1 de Artillería. A su regreso transportó cien prisioneros indígenas desde Fuerte Argentino. Muchos de ellos terminaron integrándose a la Armada. Luego ingresó en reparaciones en el Río Luján y pasó a desarme en diciembre.
Acuarela de Biggeri
El 5 de octubre de 1872, por ley N.º 568, se autorizó la creación de la Escuela Naval Militar a bordo del General Brown. La iniciativa impulsada por el presidente Domingo F. Sarmiento se materializó ese mismo año, designando al Capitán Clodomiro Urtubey como comandante.
En 1873, la primera promoción de guardiamarinas se embarcó y viajó a la costa patagónica. El buque regresó en julio y fue estacionario en Martín García. Más tarde fue buque insignia de la División Naval del Paraná y sirvió como prisión flotante para jordanistas.
En octubre de 1874, estalló la revolución mitrista. El buque fue destacado en operaciones contra la cañonera Paraná sublevada por Erasmo Obligado. Los cadetes fueron desembarcados por orden de Sarmiento, aunque se ofrecieron voluntariamente para combatir. La nave encabezó la 2.ª división naval, bajo el mando del Comodoro Py, llevando a bordo como auditor al Dr. Leandro N. Alem. Participó en patrullajes, interceptando un pailebote armado, mientras la Paraná lograba huir. Obligado se rindió más tarde en Montevideo.
En 1875, con Urtubey aún al mando, regresó la Escuela Naval a bordo. Ocurrió entonces el “Motín de los Gabanes”, protagonizado por cadetes, lo que llevó a su desembarco. Mientras se resolvía el sumario, el buque quedó en situación de medio armamento. Los comandantes provisorios fueron Antonio Pérez y luego Constantino Jorge.
En 1876, fondeado en el Luján, continuó la incertidumbre. El sumario seguía sin resolución, paralizando la actividad del buque como escuela. Estuvo a cargo del Guardiamarina Mourglier y luego del Guardiamarina Gascón. La prensa criticó la falta de definición oficial. Finalmente, en junio de 1877, se disolvió la Escuela Naval, quedando el General Brown en medio armamento y sus cadetes distribuidos o retirados.
En 1878, con la epidemia de fiebre amarilla, fue lazareto flotante en Las Palmas. En julio, pasó a estacionario de vanguardia en la boca del Plata, cargo que mantuvo hasta 1879 como “Estacionario General Brown”. Ese año fue parte de la 3.ª División Naval junto al Coronel Roseti, Cabo de Hornos, Rosales y naves menores.
Durante 1880, fue reparado en la Boca del Riachuelo. A partir de septiembre, volvió a albergar la Escuela Naval, fondeado en el Luján como “Buque Escuela”. En 1881, con el estado de sus máquinas muy deteriorado, quedó inmóvil, embarcando solo a la Escuela de Aprendices Artilleros, bajo comando de Antonio Somellera.
En 1883, se decidió su transformación en corbeta, que incluyó grandes reparaciones en el dique de San Fernando. Se cambió su nombre a Chacabuco por decreto del 26 de enero de 1884, en homenaje a la histórica batalla de San Martín. El costo de la reforma fue de 80.000 m$n y duró hasta 1885.
Modelo de la Brown en el Museo Naval de la Nacion
Durante ese período, fue sede de la Escuela de Oficiales de Mar y de Grumetes, con 70 aprendices, once oficiales y profesores civiles. Se realizaron experimentos eléctricos a bordo en 1885, bajo el sistema ideado por el Capitán Luis A. Lan.
En 1886, como “Escuela de Oficiales de Mar”, permaneció en Los Pozos bajo el Capitán Muscari. En 1887, realizó viajes a Montevideo y Concepción del Uruguay, recibiendo mantenimiento en el dique Cibils. En 1888, con el Teniente José Maymo al mando, se trasladó con la Escuela Naval a Diamante, Entre Ríos.
Durante 1889, con el Capitán Emilio V. Barilari, permaneció fondeado en Diamante, funcionando como sede de las Escuelas de Marinería y Oficiales de Mar, con unos 120 alumnos. En 1890, trasladó la Escuela de Marinería a Buenos Aires y pasó a desarme en Río Santiago.
En 1891, continuó como sede de la Escuela Naval, aunque encalló frente a Quilmes durante una salida. Fue auxiliado por el Azopardo. En 1892, entró en reparaciones en el Luján, mientras se evaluaba trasladar la escuela a tierra. En 1893, la Escuela Naval se mudó al antiguo predio de Rosas en Palermo, y el buque pasó a desarme, siendo enviado a Río Santiago como pontón-base del Apostadero de Torpederas.
Mantuvo ese rol hasta fines de 1895. Después fue utilizado como carbonera flotante hasta aproximadamente 1905. Luego, fue completamente desmantelado y parte de su madera reutilizada. Finalmente, en 1910, el casco restante fue vendido como chatarra.
Este fue el cuarto buque de la Armada en llamarse General Brown y el undécimo con el nombre Chacabuco, evocando el triunfo sanmartiniano que permitió la liberación de Chile. Su historia está íntimamente ligada a los orígenes de la formación naval argentina y a momentos clave de su consolidación institucional.