La nueva fragata polaca es un pequeño bijou de tecnología que será pilotada gracias al savoir-faire francés de Thales
Casco británico, motores alemanes, misiles llegados de toda Europa… y cerebro francés. Polonia acaba de botar el Wicher, primera de las tres nuevas fragatas del programa Miecznik.
Con cerca de 7 000 toneladas, 138 metros de eslora y una velocidad de 28 nudos, el buque marca un cambio de escala espectacular para una marina polaca que aún se apoyaba en gran medida en antiguas fragatas estadounidenses de la Guerra Fría.
Y Francia ocupa un lugar particularmente importante a bordo. Thales suministra el sistema de gestión de combate TACTICOS, verdadero centro nervioso de la fragata, pero también una gran parte de sus sensores: radares, sistema infrarrojo panorámico y suite sonar. En resumen, una buena parte de los ojos, los oídos y el cerebro del Wicher hablan francés.
En cuanto al armamento, Varsovia no ha escatimado: lanzador vertical Mk41 de 32 celdas que puede acoger hasta 128 misiles CAMM, misiles antinavíos NSM, cañón de 76 mm y torpedos MU90. Suficiente para disponer de un buque particularmente bien armado para operar frente a la flota rusa en el Báltico.
Este programa representa alrededor de 3.500 millones de euros para tres fragatas, construidas directamente en Polonia. El Wicher debe entrar en servicio en 2029 y simboliza tanto el rearme espectacular de Varsovia como el regreso en fuerza de su industria naval.
En nuestro artículo, les explicamos por qué esta nueva fragata constituye un verdadero salto tecnológico para Polonia, cómo Thales se ha impuesto en el corazón de su sistema de combate y por qué el programa Miecznik podría cambiar profundamente el equilibrio naval en el Báltico.
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