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domingo, 17 de mayo de 2026

Argentina: Visita de revista de la PNA a la Isla de los Estados

Isla de los Estados

Revista GUARDACOSTAS




Sobre la meseta del Cabo San Juan de Salvamento todavía se yergue el faro que en 1884 instalara el Comodoro Laserre. Bajo su estructura funcionó la Prefectura de Isla de los Estados, inaugurada el 25 de mayo de 1884. Esta fotografía fue tomada el 1? de abril de 1978, por GUARDACOSTAS, noventa y cuatro años después de haberse tomado posesión efectiva de la isla.

Fuente: Revista GUARDACOSTA- N° 39  Año 1978    Autor:Ricardo E. Polo
Muchos, incluyéndome, creíamos que Julio Verne, al escribir su "El Faro del Fin del Mundo", se había inspirado en ese legendario señalizador existente en San Juan del Salvamento, en el extremo meridional de la Isla de los Estados. Sin embargo, fue lo contrario. Una vez más, el genial escritor se anticipó a los hechos.

En la densa bruma del mar, en esa valerosa, aventurada navegación que nuestros antepasados marinos realizaban en los mares del sur y que Julio Verne describiera con singular precisión, existió, a partir de 1884, un faro. Un faro cuya trascendencia va mucho más allá del hecho en sí, para incorporarse a la leyenda y a la historia.

El 25 de mayo de 1884, el Comodoro Lasserre al mando de la Expedición al Atlántico Sur, inauguraba, después de tres meses de intensos trabajos, la Prefectura de Isla de los Estados y el Faro que sobre el morro del cabo San Juan, se dio en llamar San Juan del Salvamento.

Refiero con precisión un sentimiento: GUARDACOSTAS estuvo allí. Gestionó ante las autoridades de la Armada y de la Institución, las facilidades para llegar a ese remoto confín de la patria y ver, sentir, dimensionar aquello que se entremezcla con la niebla del olvido.

Alguna vez, GUARDACOSTAS refirió en sus páginas los aspectos históricos de aquella epopeya realizada por el comodoro Lasserre al establecer esos asentamientos soberanos que fueron la Prefectura de Isla de los Estados y la Prefectura de Ushuaia. Pero nuestro propósito no fue repetirnos en la información, sino dimensionarnos en el sentir.

Por esa razón a bordo del aviso A.R.A. "DIAGUITA", zarpamos de Ushuaia rumbo a la Isla de los Estados con el propósito de recalar allí y permanecer dos o tres días haciendo supervivencia y conocer, in situ, las condiciones en que se desarrolla la vida en ese remoto confín del país.

Tal vez habría que hacer referencia a los avatares de la navegación en los canales fueguinos, las tareas de balizamiento en las bahías de la Isla Grande de Tierra del Fuego, el cruce del estrecho de Le Maire, tremendo, y nuestro arribo a la Bahía Crosley, ubicada en la punta septentrional de la Isla de los Estados. Pero esa referencia sería redundante, pues tanto las sorpresas en viento, mar gruesa, temporal y peripecias son moneda cotidiana para nuestros marinos en el Sur, de manera que cualquier avatar ocurrido al autor, sería sólo a título de experiencia y así lo fue.

BAHÍA CROSLEY

Provistos de carpa antartica, bolsas de dormir, cantimploras, salvavidas y otros elementos para sobrevivir, desembarcamos en Bahía Crosley entre el ulular del viento, el rumor del mar y la inmensa soledad de 500 kilómetros cuadrados en los que sólo habitan cabras, algunos ciervos, petreles, cormoranes y extrañamente pequeños pajaritos parecidos a las palomitas grises.

El Jefe de la Prefectura de Ushuaia e Islas del Atlántico Sur, Prefecto Principal D. Sady Roberto Juan Annichini, nos proveyó de todo el material necesario para permanecer en la Isla. Y nos despidió con la certidumbre de que hubiera sido feliz de poder acompañarnos...

Creo necesario afirmar, que el concepto insular de la geografía que tenemos los argentinos respecto de los accidentes topográficos en el Sur, es, como ocurre con todas las cosas a las que no damos mayor importancia, tremendamente equivocado. Asi ocurre con esta Isla, que no es un desolado paraje, ni sus rigores climáticos obstáculo alguno para habitar en ella. La Isla de los Estados está cubierta por densa vegetación de un verde deslumbrante y que cambia a medida que se bordean sus costas. No existen playas en toda su extensión. Las montañas caen simplemente, abruptamente hasta el mar, con el que se confunden en una amalgama de tonalidades indescriptibles.

Sus bahías y caletas son numerosas y curiosamente bellas. Penetran hasta el vértice de dos o tres laderas y se encuentran protegidas por cabos en los que hay que virar para penetrarlas y fondear en ellas.

En el extremo del vértice una pequeña playa nunca mayor que doscientos metros permite arribar en bote de goma. No existen puertos, ni amarraderos, ni muelles. La naturaleza está intacta, virgen, magnifícente hasta en los cementerios vegetales, donde los troncos grises, sin vida, parecen encarar una resurrección artística en su milenaria quietud.

Y cuando uno pisa ése suelo, se experimenta el hecho de hacerlo sobre millones de años, durante los cuales las pequeñas hojas de calafate y todos los restos de vegetación, día tras día se acumulan en razón de la cadena vida-muerte-vida. A ese fenómeno natural se lo denomina "turba" y se debe no sólo a la sedimentación vegetal sobre el feraz humus, sino al hecho de los miles de chorrillos que desde las montañas se deslizan hacia el mar y humedecen permanentemente el suelo. Por lo demás, nada perturba la pureza ecológica de ese maravilloso territorio argentino.

Observando las laderas de las montañas vemos cómo la vegetación adquiere las formas que el viento define sobre la copa de los arbustos, Extrañamente los troncos son grises, con esa grisitud que pareciera obra de la muerte, mientras que sus hojas son lujuriosamente verdes y de gran contextura. Justamente para sobrevivir en las condiciones naturalmente rigurosas por el clima sureño.

La cúspide de las montañas permanece casi constantemente rodeada de nubes. Y el setenta y cinco por ciento del tiempo llovizna con esa discontinuidad que dan los vientos del Oeste y del Sur Oeste, deslizándose entre laderas que desde la costa, parecen perderse en una distancia de valles abruptos y misterio austral.


Personal del aviso A.R.A. "Diaguitá", acompañando a GUARDACOSTAS, desembarcan sobre las rocas de la bahía ubicada en San Juan de Salvamento, y que son Ios vestigios del muelle que existió frente a la Prefectura de la Isla de los Estados.


Junto a las ruinas existentes en Puerto Cook, el mástil que la Armada Argentina instaló hace más de noventa años permitirá elevar el Pabellón Nacional que ondeará orgulloso hasta que la tripulación de otro buque argentino lo arrie y reemplace, tal como ocurrió durante este viaje. En el grabado, el momento en que es izado un nuevo Pabellón.

Nosotros acampamos en un promontorio vegetal a unos cien metros de la costa en Bahía Crosley. Cuando el ARA "DIAGUITA" partió rumbo a Bahía Buen Suceso, en Tierra del Fuego, previo atravesar nuevamente el estrecho de Le Maire, nos sobrecogió una sensación de inmensa soledad, de intuiciones temerosas y de convicción de que estábamos atisbando lo que la leyenda y hasta la historia no había sabido decirnos: qué sintieron aquellos hombres que hace casi cien años, también como nosotros, debieron quedarse allí!. . .

SUPERVIVENCIA

Resulta claro que en las postrimerías de este siglo, nosotros, los que tripulamos esta nave espacial que es la Tierra, ya estamos curados de asombro. Para nosotros las comunicaciones, por ejemplo, son cosa hasta de niños. Porque cualquier niño tiene hoy en sus manos un transmisor-receptor con el que le es posible comunicarse con algún amiguito.

No existe, creo,' ningún vehículo terrestre, aéreo o naval que no posea hoy un medio de comunicación, sobre todo en los que deben recorrer muy largas distancias. Sin embargo, nosotros, en esa isla a astral, solos, en posesión de los medios más elementales para abastecernos, carecíamos de radio. En realidad estábamos haciendo supervivencia.

Y entonces nos fue posible comprender, cuando el "DIAGUITA" zarpó y nos supimos aislados del mundo civilizado, qué pudieron sentir aquellos osados argentinos que quedaron en la Isla para, simplemente, sin jactancias, cumplir con su deber. . . y en 1884, sin medios de comunicación, sin botes, ni barco, ni otra cosa que su ingenio y coraje para preservar la soberanía argentina en ese' territorio y constituir una esperanza de vida, un hito de salvación para quienes también osadamente, surcaban los mares del sur y sabían que allí, en San Juan del Salvamento, había otros seres humanos a la espera de tender su mano generosa ante la adversidad. ..

Porque así fue y no de otra manera. Y porque es necesario, imprescindible, rescatar del olvido no ya los nombres propios de quienes allí estuvieron, sino el hecho mismo de que hubiera argentinos con coraje que cumpliendo los dictados premonitorios de las autoridades de la Nación, aceptaban permanecer aislados de todo contacto civilizado, siendo ellos mismos avanzada de civilización.

¡Qué mal hacemos a su memoria deshabitando la Isla.. .!

LA NOCHE AUSTRAL

¡Qué cielo, Dios, qué cielo!... Negro, intenso, poblado de galaxias y estrellas de inmensa luz y sin que el titilar nos hiciera perder su magnificencia. . . Un cielo increíble, allí tan cercano, tal como si comulgara estrechando su axial e inconmensurable dimensión a la finita y endeble percepción del hombre. No voy a redundar en eso de que uno siente su pequeñez. Por el contrario, allí comprendí que las soberbias son increíblemente torpes. Pero también que la herencia de Dios, su mejor don para con nosotros, ha sido sin duda el poder percibir su creación!.. .

La noche austral cayó vertiginosa sobre nuestro campamento. Descendió también el frío y el ulular del viento, que navegó durante largas horas entre las laderas de las montañas y el ramaje de los arbustos que circundaban nuestras carpas. Fue en otoño, apenas cuando comienza el tiempo austral que en la práctica no es tan riguroso, pero que sí pudo serlo en aquellos tiempos en que la Prefectura de Isla de los Estados desarrollaba sus funciones casi al fin del mundo...

Y puedo afirmar que experimentamos realmente la soledad y el saber que eramos los únicos seres humanos en muchas millas a la redonda... muchas...

EN PUERTO COOK

Dos días después zarpábamos rumbo a Puerto Cook, con el propósito de filmar para el Canal 7 de TV más secuencias de la isla. Registrar en nuestras notas detalles del pasado. Arribamos a la Bahía Cook el 30 de marzo de 1978 cerca del mediodía. Nuestro primer acto al desembarcar sobre la pequeña playa de piedras y cachiyuyos, fue el de arriar el Pabellón Nacional que ondeaba orgulloso pero con evidentes marcas del paso de dos años sobre el mástil ubicado en ese lugar. Izamos entonces uno flamante, nuevo, colorido, emotivamente nuestro, profundamente sentido sobre el corazón acelerado y el frío agarrotándonos los dedos...

Luego visitamos el cementerio, las apenas visibles ruinas de la cárcel militar que allí funcionó hasta 1902 . . . Si imaginamos su odisea en el lugar donde Piedra Buena, luego de su naufragio, construyó con los restos de su navio bergantín goleta "Espora" el legendario "Luisito" cúter con el que realizó tantas hazañas en el sur argentino . ..

También allí recogimos vestigios del pasado... algunos restos de ladrillos de máquina con que se construyó la cárcel, ramitas de calafate, piedras de la bahía y algún enmohecido clavo rescatado de su decantación temporal para barnizarlo e incorporar su presencia a los vestigios del pasado.

EN SAN JUAN DEL SALVAMENTO

Y finalmente proa rumbo a San Juan del Salvamento, acariciado sueño que por fin se concretaba. ¡Visitar el faro más austral de la patria insular... reconocer con nuestros ojos y nuestras manos esa casi centenaria joya de la esperanza de los marinos . .. ! ¡Que metal viejo y ruin, sigue estando allí, con ese espíritu del clavo que inmortalizó Almafuerte...!

Pero estábamos allí también para reconocernos al pie del lugar donde el comodoro Lasserre inauguró aquel 25 de mayo de 1884 la Prefectura de Isla de los Estados, cuyas dotaciones no sólo debieron llenar de aceite la lámpara de lata que daba luz al faro, que bien podemos llamar "del fin del mundo", sino que con su presencia dieron luz de humanidad para tantos náufragos que allí recalaron, y para la Patria el ejemplo de sus sacrificios para representarla, soberanamente. Si bien es cierto que nuestra presencia allí fue la curiosidad periodística; la necesidad de sorprender la realidad en el sitio donde ella habita; comprobar el rigor de las circunstancias meteorológicas para compararlas y dimensionarlas en el tiempo, también hubo la necesidad de reconocer nuestra identidad, nuestra compenetración, nuestra certeza de pertenecer a una estirpe orgullosa de sus antepasados, seguros de nuestra misión, altivos sin vanidad por ser herederos de aquel coraje austral que no se limita a esto que hoy reivindicamos, sino a toda la epopeya patagónica realizada a fuerza de coraje, renunciamientos, sacrificios y ese silencio de la cosa que nunca pude entender ...


Enmarcado entre las colinas de un verde fulgurante que caen a plomo sobre las aguas del Atlántico, el aviso A.R.A. "Diaguita" aguarda a quienes desembarcaron en BahíaCrosley para permanecer durante tres días en la Isla de los Estados.


GUARDACOSTAS estuvo allí. El autor de la nota, acompañado por oficiales y tripulantes del aviso A.R.A. "Diaguita", emocionados al tener contacto con los vestigios del muelle existente en Bahía San Juan de Salvamento, donde recalaran en el pasado innumerables náufragos.

Yo creo que aquellos pioneros de la hoy Prefectura Naval Argentina, aquellos Oficiales, Suboficiales y Marineros que tripulaban la falúa ideal de cada unidad diseminada por las costas de nuestro mar argentino, merecen no solo el reconocimiento de saberlos a través de los antecedentes históricos sino de concebirlos en cada uno de nuestros corazones como un ejemplo válido, acompañando su memoria con el asombro que nos inspira el saber que también sus familias recorrieron la dura jornada del deber y sobrellevaron la soledad, lo inhóspito y el rigor de la naturaleza, que no castiga sino que prueba el temple de los hombres para ejemplo de las generaciones que habrán de sucederlos...

Eso teníamos en nuestra mente al querer estar allí. AI querer que a través de GUARDACOSTAS todos los integrantes de la Prefectura Naval Argentina pudieran saber que sobre sus espaldas existe el peso de una historia sólida, arraigada profundamente a la concurrencia de los hechos que jalonan la consolidación territorial, con una continuidad de servicio vivenciada a través de la tarea de posta, que cada uno y. todos sus hombres han realizado en su paso por sus filas y consolidándose al constituir cada uno de ellos un eslabón de la cadena institucional que nos amarra a los orígenes de la patria.

Naturalmente que resulta un privilegio alcanzar estas experiencias vivenciales. Un privilegio que medíante la palabra es posible recrear y transmitir. Pero ese privilegio es para nosotros motivo de búsqueda empecinada. Porque rescatar de alguna manera las sensaciones experimentadas por aquellos a quienes muchas veces conocemos por escuetos informes, pollas referencias formales o por el lenguaje austero que utilizan los hombres dedicados exclusivamente al cumplimiento de su deber, es motivo de orgullo periodístico, más allá de toda satisfacción personal.

Aquellos que fueron nuestros antepasados y de los que debemos sentirnos orgullosos, padecieron vicisitudes incontables. Si bien es cierto que su tarea fue a elección y que el cumplimiento del deber es una obligación inexcusable, no es menos cierto que el reconocimiento al valor, renunciamiento y sacrificio de todos y cida uno de ellos en particular, deber ser para nosotros una norma de conducta cotidiana.

Las particulares condiciones telúricas de la tarea Prefecturiana en todo al ámbito de su accionar, requieren una adaptación del hombre a la naturaleza que merece ser evidenciada. Así lo hemos intentado a través de ' esta nota y de la publicada en el número anterior por medio de GUARDACOSTAS.2

Y GUARDACOSTAS agradece al señor Prefecto Nacional Naval que autorizó el viaje: al señor Director de Prefecturas de Zona, que coordinó el operativo; al señor Jefe de Difusión de la Armada Argentina, que posibilitó los medios para nuestro traslado a la Isla de los Estados, y al comandante del aviso ARA "Diaguita", el que junto a su valerosa tripulación nos hizo sentir, comprender y saber con absoluta certeza de qué noble estirpe están inspirados todos los argentinos que dan todo de sí para ennoblecer nuestra soberana presencia en el Sur Argentino.

En lo que respecta a nosotros, tanto a nuestro acompañante el camarógrafo de Canal 7 D. Félix Arrieta —herido por la cornamenta de un ciervo en Bahía Crosley cumpliendo con su deber—, o que un temporal de viento y mar gruesa nos hiciera capearlo durante cinco días, o que la soledad nos hiciera experimentar realmente el miedo y las difíciles condiciones climáticas pensar en profundidad en nosotros mismos, poco importa. Lo trascendente ha sido que todo ello nos permitió dimensional realmente la necesidad que tenemos los argentinos de rescatar, junto a nuestros héroes máximos, a todos aquellos que desde la humildad de su sacrificio hicieron posible que estemos aquí y que la Patria sea . . .


Mientras la llovizna cae densa e intermitente, GUARDACOSTAS, desde este promontorio de vegetales fósiles, intenta reflejar en sus sentimientos el sentimiento de aquellos osados argentinos, integrantes de la Prefectura Naval Argentina, que vivieron allí y con su presencia reafirmaron nuestra soberanía nacional en los territorios australes.

domingo, 12 de octubre de 2025

ARA: Las vicisitudes de la compra de los acorazados Rivadavia y Moreno


Las vicisitudes de la compra de los acorazados ARA Moreno y ARA Rivadavia según el New York Times










BUQUE DE GUERRA ARGENTINO ALCANZA 22,56 NUDOS

El acorazado Rivadavia, construido en Fore River, establece un nuevo récord para acorazados.
PRUEBA DE RESISTENCIA HOY
Oficiales de la Marina de EE.UU. muy interesados en la prueba, pero niegan rumores sobre oferta para comprar el barco.

ROCKLAND, Maine, 16 de septiembre. — La bandera de la República Argentina flameó en el mástil delantero del nuevo superacorazado Rivadavia cuando aceleró en la última milla de su prueba de estandarización de cinco millas sobre el recorrido de medición del Gobierno de Estados Unidos, alcanzando una velocidad de 22,56 nudos por hora.
Esta fue la milla más rápida de las cinco, lo que permitió que el "buque de guerra más grande a flote" cumpliera con el requisito contractual de 22,50 nudos por hora.

El gran buque realizó cuatro recorridos de ajuste a lo largo del trayecto y luego, tras girar en la línea, aceleró durante la primera milla a una velocidad de 22,651 nudos por hora.
En el segundo recorrido, luchando contra la corriente, su velocidad cayó a 22,480.
En el tercero, ya en ritmo, alcanzó 22,536, aunque la marea la redujo a 22,388 en el cuarto.
En la última milla, el enorme acorazado encontró su punto óptimo y, entre los aplausos de la tripulación, alcanzó 22,567 nudos.

La potencia promedio desarrollada fue de 40.000 caballos de fuerza, con un desplazamiento de 27.686 toneladas.

Al desembarcar, el almirante O. Bethbedder de la Armada Argentina envió un cablegrama a su gobierno, en el que decía:

"Las calderas proporcionaron vapor en cantidad suficiente y los tornillos demostraron ser muy eficientes. La velocidad máxima se logró con menos potencia y un número menor de revoluciones de hélice de lo estimado."

El presidente Francis T. Bowles de la Fore River Shipbuilding Corporation, que construyó el Rivadavia, declaró:

"Es sin duda un excelente récord de velocidad para un acorazado, superando por más de medio nudo todo lo visto en barcos de este tipo en este país.

Mañana por la mañana, el Rivadavia saldrá para su prueba de resistencia de 30 horas, en la que deberá mantener un promedio de 20 nudos por hora.
Luego hará otra prueba de 30 horas para medir el consumo de combustible a 15 nudos por hora, concluyendo con una prueba de ocho horas a velocidad máxima, donde el contrato exige una media de 22½ nudos.

Cerca del puerto de Boston, probará sus armas, disparando una o más de sus torretas de 12 pulgadas y algunos de sus cañones de 6 pulgadas.

Un funcionario de la Fore River Company declaró esta noche que el Gobierno argentino ya había recibido varias ofertas para comprar el barco, incluyendo una de los Estados Unidos.

Publicado por The New York Times

Fecha: 17 de septiembre de 1913
Copyright © The New York Times






BUQUE DE GUERRA ARGENTINO — TERRITORIO NO SECO

El Moreno tiene un bar y agasaja al astillero naval mientras es pintado aquí.
CANTINERO DE GUARDIA
No se esconden “refrescos” en los armarios — El acorazado es un gran y capaz combatiente.

Con proa americana y popa británica, y un moderno y muy acogedor café en el centro, el nuevo superacorazado argentino Moreno zarpó a la 1 de la tarde de ayer. El Moreno, construido por la New York Shipbuilding Company en Camden, Nueva Jersey, llegó a Nueva York hace unos días sin anuncio previo y se dirigió directamente al astillero naval para pintar su casco. Ese trabajo terminó el sábado por la noche, y ayer el Moreno zarpó para realizar pruebas de mar, tras las cuales Argentina decidirá su aceptación.

Durante su corta estadía en el astillero, el Moreno atrajo mucha atención. Los oficiales navales, en particular, se interesaron, ya que sólo hay otro barco en el mundo como el Moreno de 26.600 toneladas, y ese es su gemelo, el Rivadavia. Hasta donde saben los oficiales del astillero, es el único acorazado con un café.

El Secretario Daniels desaprueba los cafés, y todo el mundo en la Marina, desde el fogonero más joven hasta el oficial de mayor rango, lo sabe. Si se inspeccionara la Flota del Atlántico con lupa, no se encontrarían suficientes bebidas alcohólicas como para alegrar a un bebé.

Pero es diferente en la Armada Argentina. El Moreno está impecable por dentro y por fuera. Por todos lados hay cañones, incluyendo una docena de los más nuevos y poderosos de 12 pulgadas. Pero el café ha sido colocado lo suficientemente lejos de los grandes cañones como para que no tiemblen los vasos del bar. Las bebidas en el Moreno se sirven en el café más encantador de los siete mares.

En el pasado, cuando se encontraban bebidas alcohólicas en los barcos americanos, estaban escondidas en los armarios de los oficiales, y la hospitalidad no siempre era conveniente. En el Moreno, el oficial argentino te pone una mano en el hombro, te dice “¡Tómate una conmigo!”, y camina derecho al bar. Allí, los marineros uniformados sirven bebidas que son tan buenas como las que se consiguen en los mejores cafés de Nueva York.

El encargado del bar aún no tiene título oficial. Se ha sugerido que su designación sea algo así como:
“cantinero de primera clase”,
“cantinero de segunda clase”,
“jefe maestro de armas del café”,
“primer escribiente del café”,
“vino-escribiente”,
y así sucesivamente.

Pero el café es solo una pequeña parte de este nuevo superacorazado. En tonelaje, es aproximadamente igual al superacorazado estadounidense New York. De proa se parece mucho al New York, ya que tiene un mástil de celosía y una disposición de torretas similar a la construcción americana. A popa, el Moreno tiene un mástil sólido como los de los acorazados británicos clase Iron Duke.

Además de su batería principal de doce cañones de 12 pulgadas, el Moreno tiene una batería secundaria de doce cañones de 6 pulgadas y dieciséis de 4 pulgadas. Está diseñado para alcanzar 22.5 nudos y su costo será de unos 12 millones de dólares.

Publicado por The New York Times

Fecha: 26 de octubre de 1914
Copyright © The New York Times





DISPUTA POR BUQUE DE GUERRA

F. D. Roosevelt intenta lograr un acuerdo entre los constructores y Argentina

Especial para The New York Times

WASHINGTON, 17 de febrero. — Mil marineros de la Armada Argentina, acompañados por sus oficiales, están alojados en el Astillero Naval de Filadelfia, a la espera del resultado de las gestiones que está realizando Franklin D. Roosevelt, Subsecretario de la Marina, para resolver la controversia que ha retrasado la entrega del acorazado argentino Moreno.

El acorazado, construido por la New York Shipbuilding Company en Camden, debería haber estado terminado hace más de un año. El retraso se debe a una serie de circunstancias, algunas de las cuales los contratistas atribuyen al Gobierno Argentino, y otras por las que se ha culpado a distintos contratistas.

Se entiende que, aunque el Gobierno Argentino está listo para recibir el buque, los contratistas se han negado a realizar la entrega hasta que se encuentre una forma de resolver las reclamaciones derivadas del retraso.

El Moreno es uno de dos acorazados; el otro es el Rivadavia, contratado por el Fore River Shipbuilding Company de Quincy, Massachusetts.
El contrato para el Moreno permitió a la empresa Fore River subcontratar la construcción a la New York Shipbuilding Company.

Publicado por The New York Times

Fecha: 18 de febrero de 1915
Copyright © The New York Times






DISPUTA POR ACORAZADO FINALIZADA

El Moreno entregado a Argentina tras una larga disputa

FILADELFIA, 20 de febrero. — El acorazado argentino Moreno fue entregado hoy a Argentina por la New York Shipbuilding Company, en cuyos astilleros, en Camden, fue construido.
Hubo una demora en la entrega del Moreno debido a diferencias sobre el pago por trabajos adicionales realizados por la empresa constructora.

El Moreno partirá hacia su puerto de origen tan pronto como se carguen los suministros necesarios.

Parte de la tripulación argentina, que llevará el acorazado a Sudamérica, subió hoy a bordo del barco.
El resto de los marinos aún está alojado en acorazados estadounidenses en el astillero naval de Filadelfia.

Publicado por The New York Times

Fecha: 21 de febrero de 1915
Copyright © The New York Times





BOTADURA DEL MORENO PARA LA ARMADA ARGENTINA

Buque de guerra de $12.000.000, lo último en la clase de cañones de 12 pulgadas, supera a nuestros mayores acorazados.
VELOCIDAD DE 22½ NUDOS
Su gemelo, el Rivadavia, es el único buque a flote que la iguala.

FILADELFIA, 23 de septiembre. — El acorazado argentino Moreno, diseñado para ser uno de los acorazados más formidables del mundo, fue botado esta tarde desde los astilleros de la New York Shipbuilding Company en Camden, Nueva Jersey.

La señora Isabel Betbeder, esposa del Contralmirante Betbeder, jefe de la comisión naval argentina en este país, actuando como representante de la esposa del expresidente José Figueroa Alcorta de la República Argentina, fue la madrina del buque.

La quilla del buque fue colocada el 9 de julio de 1910. Al ser botado, el buque pesaba 12.000 toneladas y se utilizaron 13 toneladas de sebo para facilitar su deslizamiento hacia el río Delaware. Cuatrocientos obreros trabajaron durante horas para preparar la botadura.
Cuando se retiraron todos los soportes, solo quedaba un pequeño “disparo hidráulico” sosteniendo la estructura de acero, de casi 200 pies de largo. Se activó el disparador y el enorme buque descendió por la grada.

Luego fue remolcado por remolcadores a un muelle en esta ciudad, donde continuará su acondicionamiento. Muchos funcionarios argentinos estuvieron presentes en la botadura.

El único otro buque comparable es el Rivadavia, recientemente botado por Fore River Shipbuilding Company en Quincy, Massachusetts.
El Moreno lleva el nombre de Mariano Moreno, figura histórica importante en la historia de la República Argentina. Representa lo más avanzado en el desarrollo de acorazados con cañones de 12 pulgadas. Es mayor en eslora y desplazamiento que los acorazados estadounidenses Utah y Florida, los más grandes hasta entonces.

Según los constructores, el Moreno y el Rivadavia son incluso más grandes que el New York, cuya quilla fue colocada recientemente y que tendrá un desplazamiento de 27.000 toneladas.
Los diseñadores británicos están trabajando para superarlos con el proyecto del Queen Mary, que tendría un desplazamiento de 29.000 toneladas.

El Moreno tendrá doce cañones de 12 pulgadas. Sus equivalentes en la Armada de EE.UU. serían los Arkansas (construido en Camden) y el Wyoming (construido por Cramp en Filadelfia), pero ninguno estaba aún en servicio. También se mencionan buques equivalentes en Austria (Viribus Unitis), Alemania (Thüringen), Japón (Kawachi), Rusia (Sebastopol) y Francia (Jean Bart), todos botados recientemente.

El avance más reciente en construcción naval consiste en reducir el número de cañones principales, pero aumentar su calibre a 14 pulgadas, como en el nuevo New York. Un buque aún mayor se encuentra en construcción en Gran Bretaña.

La velocidad del Moreno superará a cualquier otro buque de su clase, que promedian 21 nudos. Según su contrato, el Moreno deberá alcanzar 22½ nudos. Se espera que desarrolle 40.000 caballos de fuerza, aunque sus motores están diseñados para 32.000.

El Moreno y el Rivadavia miden 595 pies de eslora total, mientras que el Utah y el Florida miden 521½ pies. Los acorazados argentinos tienen una manga de 95 pies y un calado normal de 27 pies.

El contrato para ambos buques fue otorgado a la Bethlehem Steel Company, que subcontrató la construcción. Bethlehem también suministrará el blindaje y armamento de ambos.
Cada acorazado costará alrededor de $12.000.000.

Publicado por The New York Times

Fecha: 24 de septiembre de 1911
Copyright © The New York Times