domingo, 4 de octubre de 2026
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Sudamérica: ¿Carrera armamentista o desarrollo naval?
Por: Domingo SILVA Cancino[1]
Christian BARCLAY Venegas[2]
En las últimas décadas, el panorama de la seguridad marítima en el Hemisferio Occidental ha estado dominado por la necesidad de contrarrestar amenazas trasnacionales asimétricas, así como proteger las extensas líneas de comunicación marítima (SLOC[3]). Sin embargo, el escenario geopolítico global, el estado operativo de las flotas de las principales armadas de Sudamérica, así como las demandas de soberanía económica y desarrollo industrial, están impulsando (en algunos casos nuevamente[4]) un cambio de paradigma en el equipamiento naval sudamericano. Países como Brasil, Chile, Colombia y Perú no solo están renovando sus buques de combate de superficie de primera línea (así como otras naves de apoyo), sino que están redefiniendo la relación con la base industrial de defensa global, mediante la construcción conjunta y la transferencia de tecnología.
Este fenómeno no constituye una carrera armamentista tradicional, sino un esfuerzo por alcanzar una autonomía estratégica relativa, así como satisfacer las necesidades de las armadas de estos países de contar con fuerzas navales actualizadas en lo material (incluyendo sus sensores, equipos de guerra electrónica y sistemas de armas). Al analizar de manera comparativa los programas de renovación naval de estos países, queda en evidencia que el equilibrio geopolítico regional está virando hacia la construcción de capacidades navales con participación de las industrias locales, con miras a establecer proyecciones de poder naval con tecnología de última generación. El impacto de este resurgimiento no está únicamente limitado al contexto local, sino que participa de una dinámica de realineamiento político-estratégico en la región con el actual gobierno de los Estados Unidos[5], aportando un nuevo impulso a esquemas de seguridad y defensa cooperativas en todo el Hemisferio.
El mar, como uno de los dominios estratégicos en el campo militar, es el andamiaje invisible pero fundamental sobre el cual se sostiene el desarrollo económico del Hemisferio. A través de las referidas líneas de comunicación marítimas se ejecuta el comercio internacional, indispensable para las economías de dichos países. Sin embargo, la obsolescencia de las flotas de combate de las principales economías sudamericanas (en algunos casos, suponiendo ya un severo recorte en la disponibilidad y eficacia de los medios que componen las mismas), plantea una limitación inaceptable a la posibilidad de establecer soberanía en los vastos espacios oceánicos.
Para tener una idea de la extensión de tales espacios, debemos indicar que el espacio oceánico que circunda el continente sudamericano se calcula, en términos gruesos (tomando en cuenta el Océano Pacífico Sur, el Atlántico Sur y el Mar Caribe) en más de 120 millones de km². A continuación, desglosaremos las áreas marítimas bajo responsabilidad de los países objeto del presente análisis, incluyendo sus respectivos dominios marítimos[6] y áreas de responsabilidad para seguridad en el mar:
| País | Brasil | Colombia | Perú | Chile |
| Dominio marítimo y Áreas de Responsabilidad (km²) | 3´600,000 – Dominio Marítimo / ZEE 200 mn | 589,360 – Mar Caribe | 626,540 – Mar de Grau (extensión original) | 3´648,532 (ZEE – Convención del Mar ONU) |
| 950,000 – 2´100,000 (según propuestas de extensión del zócalo continental – Convención del Mar ONU) | 339,300 – Océano Pacífico | 50,284 (por fallo delimitación marítima – Corte Internacional de La Haya 2014) | 851,468 – Extensión zócalo continental | |
| 4´500,000 – 5´700,000 – Dominio Marítimo Total | 928,660 – Dominio Marítimo Total | 676,824 – Dominio Marítimo Total | 4´500,000 Dominio Marítimo Total | |
| 14´200,000 – NAVAREA V | Debido a su acceso bioceánico. Colombia forma parte de la NAVAREA IV (Mar Caribe) y XII (Océano Pacífico), pero no tiene área asignada, porque actúa como Coordinador Nacional con Estados Unidos, sea con la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial y la Guardia Costera de Estados Unidos, y tienen solo la responsabilidad de colectar, generar y difundir Información de Seguridad Marítima (MSI) | 6´290,000 – NAVAREA XVI | 26´400,000 – NAVAREA XV | |
| Total: 18´700,000 – 19´900,000 | Total: 928,660 | Total: 6´966,824 | Total: 30´900,000 |
Estos espacios marítimos no solo son escenario de las líneas de comunicación marítimas, sino también – lamentablemente – de problemas de seguridad para las naciones del Hemisferio, entre las que las actividades de tráfico ilícito (de drogas y personas), así como piratería y la explotación indiscriminada e irresponsable de recursos hidrobiológicos, perpetrada por flotas extranjeras (siendo mayormente chinas en el Hemisferio Sur), constituyen brechas de seguridad que no pueden ser respondidas con unidades obsolescentes en sus sensores, sistemas de armas y cascos A partir de esa realidad, surge la necesidad de invertir en plataformas que puedan hacer frente a eventuales adversarios con diversa capacidad combativa (desde amenazas asimétricas – piratas, narcotraficantes o contrabandistas – hasta fuerzas navales que respondan a intereses en conflicto con alguna de las naciones bajo examen).
¿NO SE EXAGERA INVIRTIENDO EN PLATAFORMAS DE COMBATE MULTIRROL?
En esta materia no han faltado voces que cuestionan la pertinencia en la inversión de este tipo de capacidades, argumentando que, dado que las amenazas más probables en los dominios marítimos del Hemisferio Occidental vienen siendo de naturaleza asimétrica (narco submarinos, pesqueros que depredan recursos hidrobiológicos, piratería y trata de personas), debería ser suficiente, en razón de menores costos de adquisición, operación y mantenimiento, invertir en patrulleras oceánicos de altura (OPV[7]), lanchas rápidas de interceptación y aviones de patrulla marítima (MPA). La pregunta que usualmente se hace es la siguiente: ¿para qué destinar mayores recursos en fragatas polivalentes si solo se van a perseguir lanchas de narcotraficantes o de piratas y pesqueros?
La respuesta a dicha pregunta abarca tres aspectos estratégicos, a saber:
1) La polivalencia (“quien puede lo más, puede lo menos”). Una OPV, aun cuando tenga sistemas endurecidos para su despliegue por periodos extendidos en la mar, no pasa de ser un buque construido con estándar comercial y dotado de armamento ligero. En ese sentido, en un entorno de combate de alta intensidad, su supervivencia es cuestionable, por cuanto carece de capacidad de absorber castigo, redundancia en equipos, sistemas de control de daños de estándar militar y sistemas de protección activa, incluyendo defensas de punto, señuelos y medios de guerra electrónica . Por el contrario, una fragata polivalente posee la flexibilidad de cumplir tareas en entornos de baja intensidad (p. ej. realizar una interdicción a un buque pesquero, o interceptar y neutralizar una lancha con narcóticos usando sea sus cañones ligeros o su helicóptero embarcado), así como mantener la capacidad de disuasión convencional frente a amenazas de fuerzas estatales. Una OPV no tiene capacidad de escalar en su respuesta en caso el conflicto se agrave.
2) La disuasión por parte de potencias extrahemisféricas. La depredación de recursos en el mar (especialmente en el Pacífico Sur y el Atlántico Sur) no proviene de flotas pesqueras artesanales, sino de masivas flotas pesqueras trasnacionales, que operan en los límites de las 200 millas náuticas y que cuentan, muchas veces, con el respaldo de escoltas. Una OPV no podría hacer frente de manera efectiva a esta amenaza, mientras que una fragata equipada con radares de largo alcance, misiles de última generación y otros equipos militares altera la percepción y el cálculo de riesgo de cualquier actor estatal – o paraestatal – que pretenda desafiar la soberanía o los derechos económicos de la nación ribereña.
3) El seguro de vida de la soberanía (las amenazas de mañana se previenen hoy). La construcción de una flota de combate de superficie es un proceso complejo, que toma años, y que está destinada a servir en una armada por un período de hasta 4 décadas. Y aunque el panorama actual muestre la presencia de solo amenazas asimétricas, esto está cambiando a uno de competencia entre grandes potencias (Estados Unidos y China, principalmente). Las líneas de comunicación marítimas (SLOC), de particular importancia para la supervivencia y prosperidad económica regional, podrían verse amenazadas por bloqueos, disputas estatales o conflictos globales. Si un país renuncia a sus escoltas de primera línea (fragatas) y reduce su Marina a una fuerza guardacostas, queda indefensa ante cualquier cambio abrupto en el equilibrio de poder mundial, perdiendo su autonomía estratégica – situación difícil de revertir en poco tiempo.
EL VIRAJE ESTRATÉGICO: DE LA DEPENDENCIA DEL MERCADO EXTRANJERO AL RENOVADO IMPULSO A LA INDUSTRIA NAVAL HACIA MAYORES DESARROLLOS DE TECNOLOGÍA CON PARTICIPACIÓN LOCAL
Históricamente, las principales armadas sudamericanas han dependido de astilleros extranjeros o unidades de segunda mano desprogramadas de armadas de países amigos y aliados para satisfacer las necesidades de sus respectivas flotas de superficie, con excepciones puntuales de transferencia tecnológica que permitieron a sus industrias locales participar de la construcción parcial de algunos de estos buques. Ejemplos de lo anterior incluyen unidades de la clase Niterói de la Marinha do Brasil[8], uno de los dos destructores Type 42 (o clase Sheffield) de la Armada Argentina[9] (ambos ya dados de baja) y dos de las cuatro fragatas clase Lupo (designadas localmente como clase Carvajal)construidas para la Marina de Guerra del Perú[10].
En la actualidad, sin embargo, el grueso de estas flotas sigue estando comprendido mayormente por combatientes de superficie adquiridos en el mercado extranjero, resumiéndose las unidades activas a continuación.
| Brasil | Colombia | Perú | Chile | |
| Clase | Niterói | Almirante Padilla | Lupo / Carvajal | Type 22 (Boxer) Type 23 (Duke) Adelaide M (Karel Doorman) |
| País de origen | Reino Unido / Brasil | Alemania | Italia / Perú | Reino Unido Australia Países Bajos |
| Buques | F-41 Defensora F-42 Constituição F-43 Liberal F-44 Independência F-45 União U-27 Brasil | FM-51 Almirante Padilla FM-52 Caldas FM-53 Antioquia FM-54 Independiente | FM-53 Almirante Grau FM-54 Mariátegui FM-55 Aguirre FM-56 Palacios FM-57 Bolognesi FM-58 Quiñones | FF-19 Almirante Williams FF-05 Almirante Cochrane FF-07 Almirante Lynch FF-08 Almirante Condell FFG-14 Almirante Latorre FFG-11 Capitán Prat FF-15 Almirante Blanco Encalada FF-18 Almirante Riveros |
| Argentina | Ecuador | Venezuela | |
| Clase | MEKO 360 | Type 12I (Leander) | Lupo |
| País de origen | Alemania | Reino Unido, a través de Chile | Italia |
| Buques | D-10 Almirante Brown D-11 La Argentina D-13 Sarandí | FM-01 Presidente Alfaro FM-02 Morán Valverde | F-22 Almirante Brión |
Estas unidades, en variopintos estados de alistamiento y modernización, enfrentan desafíos comunes de obsolescencia técnica y logística, lo que ha impulsado a sus armadas a emprender ambiciosos programas de construcción naval, enfatizando un nivel de participación sin precedentes de sus respectivas industrias nacionales, buscando para ello socios estratégicos líderes en la industria dispuestos a desarrollar alianzas de cooperación a largo plazo que permitan grados relevantes de transferencia de conocimientos y oportunidades de desarrollo tecnológico, en lugar de los tradicionales esquemas proveedor-cliente del pasado.
UNA VISIÓN DE LOS PROGRAMAS DE CONSTRUCCIÓN NAVAL EN LATINOAMÉRICA: UNA COMPARACIÓN TÉCNICA
Es importante mostrar los detalles conocidos hasta el momento de los proyectos de renovación naval correspondientes a las principales unidades de superficie de las armadas objeto del presente análisis. A continuación, presentamos una comparación técnica de las unidades elegidas (tener en cuenta que, en el caso de Chile, se ha considerado la propuesta que más se ha venido mencionando como la elección para la futura flota de combate de la armada de dicho país, dado que aún no se ha llegado a una determinación oficial):
| Clase Tamandaré (MEKO A100) | PES (Damen 10714CO) | HDF-3600 | Arrowhead 140 | |
| País | Brasil | Colombia | Perú | Chile (no confirmado) |
| Unidades proyectadas | 4-8 | 5 | 6 | 8 |
| Astillero asociado | TyssenKrupp Marine Systems (Alemania) | Damen Shipyards (Países Bajos) | HD Hyundai Heavy Industries (Corea del Sur) | Babcock International (Reino Unido) |
| Características generales / prestaciones | ||||
| Eslora | 107.2 m | 107.5 m | 127.0 m | 138.7 a 140.0 m |
| Manga | 16.0 m | 14.0 a 14.2 m | 14.9 m | 19.8 m |
| Puntal | 5.2 m | 3.9 m | 4.15 m | 4.8 m |
| Desplazamiento (ton.) | 3,500 | 2,600 – 2,800 | 3,400 – 3,800 | 5,700 – 7,000 |
| Configuración propulsión | CODAD (4 X MAN V12 28/33D) | CODAD o CODLOD | CODAD | CODAD (4 x MTU 20V 800 M71) o también CODLOD a requerimiento del comprador |
| Velocidad máxima (nudos) | 25.5 | 26.5 | 27.0 | 28.0 |
| Velocidad de crucero (nudos) / Alcance (mn) | 14.0 / 5,500 | 15.0 / 5,000 | 15.0 / 6,000 | 15.0 / 7,500 |
| Sensores / Sistema de gestión de combate (CMS) | ||||
| CMS | Atech Atlas ANCS (Brasil) | SAAB 9LV | LIG Nex1 NCS (Naval Combat System) | Thales Tacticos |
| Radar principal | Hensoldt TRS-4D AESA banda C | SAAB Sea Giraffe 4A AESA banda S | AESA en 4 planos banda X | Thales NS110 3D E/F o Thales Sea Master 400 AESA en 4 planos |
| Radares de control de tiro | Thales STIR 1.2 | SAAB Ceros 200 Tracker Radar / Optronico | Tracker dual electroóptico (EOTS) | Thales Mirador Mk2 Sistema optrónico |
| Sistemas de guerra electrónica (MAGE) | Omnisys MAGE | INDRA Rigel o SAAB RESM (probable) | LIG Nex1 Suite guerra electrónica | Thales Vigile D |
| Sonar de casco / sonar remolcado (o VDS) | Atlas Elektronik ASWO 713 (casco), con posibilidad de colocar VDS | Thales Kingklip Mk2 (casco) + CAPTAS 2 (VDS) | Sonar de casco High Performance + TASS (sonar remolcado) | Thales CAPTAS 4 (probable) |
| Armamento del buque | ||||
| Cañon principal | Oto Melara Super Rapids 76/62 mm. | Oto Melara Super Rapids 76/62 mm. | Oto Melara Super Rapids 76/62 mm. o Mk 45 127/54 mm. | Bofors Mk110 57 mm. o Mk 45 |
| VLS | 12 celdas para misiles MBDA Sea Ceptor (CAMM) | 12 – 16 misiles (confirmado) | 24 misiles Barak 8 (confirmado) | 12 – 32 celdas (confirmado) |
| Misiles antisuperficie | Hasta 8 misiles MANSUP (SIATT – EDGE, Brasil – EAU) | No se confirma aún, pero muy probablemente los SSM-700K Haeseong | 8 x misiles Gabriel V (Israel) | Entre 8 – 16 misiles NSM |
| Defensa antiaérea | Rheinmetall Sea Snake 30 mm. | Sistema de 30 – 40 mm automatizado remoto | La defensa antiaérea está colocada en el VLS | 2 x Bofors Mk 4 40mm. (configuración Type 31 inglesa) |
| Estaciones de armas remota (guerra asimétrica) | 2 x 12.7 mm. FN Herstal Sea Defender (confirmado) / Alternativa: Safran PASEO XLR | Probable: 2 x Rafael Typhoon 25 mm o Miny Typhoon 12.7 mm (de inventario de la ARC) | Probable: 2 x Hanwha / LIG Nex1 12.7 o 30 mm. | Confirmado: 2 x MSI-DS Defence Systems DS30M o sistema automatizado 12.7 mm minguns |
| Torpedos | 2 x lanzadores triples Mk 54 | 2 x lanzadores dobles / triples Mk 54 | 2 x lanzadores triples Mk 54 | Confirmado: provisiones estructurales basados en diseño de cascos ingleses |
| Señuelos | ||||
| Terma C-Guard | Terma C-Guard o Sylena Lacroix | Probable: integración del Terma C-Guard con el CMS de LIG Nex1 | Terma C-Guard | |
| Componente aéreo embarcado | ||||
| Helicóptero | Hangar para S-70B Seahawk / H225M | Hangar para helicóptero naval hasta 10 toneladas | Hangar para helicóptero naval hasta 10 toneladas | Hangar para helicóptero naval hasta 15 toneladas (AW101 Merlin) |
| Drones | Confirmado: soporte integrado para drones Insitu Scan Eagle | Probable: Provisión para almacenamiento/operación de drones tácticos de despegue vertical (VTOL) | Probable: Sistema interfase multimisión de cubierta de vuelo para VTOL para reconocimiento | Confirmado: Sistema integrado de control de cubierta de vuelo para drones alas rotatorias |
A partir de lo que mostrado en el cuadro comparativo adjunto, alcanzamos las siguientes apreciaciones respecto de cada plataforma:
- Clase Tamandaré (Brasil): Basada en el diseño alemán MEKO A100, la filosofía de la Marinha do Brasil (MB) se enfoca en una fragata compacta y robusta, de 107.2 m de eslora y 3,500 toneladas de desplazamiento, optimizada para patrullas de larga distancia para la protección de su vasta Amazonia Azul; con una propulsión netamente diésel (CODAD), prioriza una autonomía de hasta 5,500 millas náuticas a velocidad de crucero. Esta plataforma incorpora tecnología local en sus sistema de gestión de combate (Atech Atlas ANCS) y en su armamento antisuperficie (misiles MANSUP), combinada con tecnología europea en lo relacionado a su sensor principal (Hensoldt TRS-4D) y su capacidad de defensa antiaérea (hasta 12 misiles Sea Ceptor). Se prevé la provisión presupuestal necesaria para la construcción de hasta 8 unidades.
- PES (Plataforma Estratégica de Superficie – Colombia): Sobre la base del probado diseño holandés 10714CO de Damen, la Armada de la República de Colombia(ARC) busca reemplazar sus unidades de superficie actuales con una plataforma de casi la misma eslora que la plataforma elegida por Brasil, pero con menor desplazamiento y una autonomía ligeramente menor, optimizada para las demandas operacionales de dicha fuerza en su entorno oceánico dual (Océano Pacífico y Mar Caribe); con una propulsión todavía en definición entre una propulsión más sostenible y relativamente sencilla (CODAD) y otra más enfocada en combate antisubmarino (CODLOD). En cuanto a sensores, la ARC apuesta por soluciones por parte de Suecia (con sistemas de gestión de combate SAAB 9LV, acoplado a un radar principal Sea Giraffe 4A AESA), así como soluciones surcoreanas (probablemente los misiles superficie-aire y los SSM-700K Haeseong antisuperficie), y se prevé que construyan 5 unidades en el astillero COTECMAR, conforme se establezcan los planes presupuestarios plurianuales.
- HDF-3600 (Perú): Luego de varias décadas, Perú vuelve a la fabricación de buques de combate a través del astillero nacional SIMA (Servicios Industriales de la Marina). Basada inicialmente en el diseño de laHDF-3200 como las adquiridas por la armada de Filipinas[11], la variante para la Marina de Guerra del Perú (MGP) ha sido modificada a fin de obtener mayor espacio para una mejorada capacidad antiaérea (incorpora un sistema de lanzamiento vertical de 24 celdas) y una mayor autonomía (la segunda mayor de las 4 examinadas en el presente análisis); al igual que en el caso de la plataforma colombiana, la configuración de propulsión es CODAD, faltando definir que motores van a llevar dichas unidades, con una velocidad máxima de 27 nudos. Las soluciones tecnológicas para el sistema de gestión de combate (CMS) y guerra electrónica se basarían en un proveedor surcoreano (LIG Nex1), mientras que posiblemente los misiles antisuperficie y antiaéreos provengan de Israel. Perú contempla en sus planes construir hasta 6 unidades de este tipo, para reemplazar a sus obsolescentes plataformas Lupo.
- Arrowhead 140 (Chile): Este diseño de Babcock (Reino Unido), adoptado por la Royal Navy como Type 31, es la plataforma de la cual más se ha hablado como la principal opción para renovar la fuerza de superficie de la Armada de Chile (ACh)[12], configurada para cubrir las necesidades operacionales de dicha fuerza (extensos patrullajes en su vasta área de dominio y responsabilidad marítima, así como las exigencias planteada por las condiciones extremas de los espacios marítimos australes, y su proyección al continente antártico). De las plataformas examinadas, es la que ostenta la mayor eslora y desplazamiento, así como autonomía (hasta 7,000 millas náuticas)
CONCLUSIONES
- La competencia por la supremacía económica y político-militar entre Estados Unidos y China se ha trasladado al Asia-Pacífico, teniendo a América Latina como espacio estratégico, por su importancia en recursos naturales y por su cercanía al gigante norteamericano, lo que ha merecido la atención prioritaria por parte de ambas.
- En la necesidad por actualizar las flotas de combate de las armadas de las principales economías sudamericanas, los gobiernos están adoptando un enfoque distinto al tradicional esquema de procurar material nuevo o de segunda mano directamente del mercado extranjero, o bien negociar capacidades limitadas para construir al menos parte de sus combatientes de superficie localmente, inclinándose más bien por revitalizar sus industrias de construcción naval mediante la asociación estratégica con astilleros de renombre, a fin de consolidar programas industriales de largo aliento que puedan desarrollar y expandir las capacidades y el desarrollo de sus industrias locales, lo que no solo supondrá la renovación de las flotas, sino un mayor retorno de la inversión que las naciones están haciendo en estos programas a sus respectivas economías nacionales, mediante la creación de puestos de trabajo y el desarrollo tecnológico.
- Las inversiones de estos países en plataformas multirrol de estándar militar se justifican plenamente por criterios de polivalencia y disuasión frente a actores estatales, aun cuando los desafíos actuales inmediatos en el Hemisferio estén más relacionados con amenazas asimétricas (narcotráfico, piratería, depredación de recursos). Esto no solo para satisfacer objetivos de defensa plasmados en sus respectivos planteamientos estratégicos (Libros Blancos de la Defensa, documentos de Estrategia Nacional de Seguridad y Constituciones Políticas), sino por cuanto el Hemisferio se encamina a ser un escenario probable de confrontación entre grandes potencias, lo que puede devenir en disputas de espacios marítimos, bloqueos y otras crisis, por lo que las armadas regionales deben responder a la posibilidad de cualquier escalamiento de dichas amenazas, a fin de preservar autonomía estratégica en el control de sus líneas de comunicación marítimas.
- La modernización de las flotas sudamericanas comprendidas en el presente análisis es imprescindible en un escenario en el que las armadas deben estar en capacidad de poder actuar y responder en todos los dominios de la guerra – no solo en el mar, sino incluso tener capacidad de proyectar poder naval en tierra e inclusive en el quinto dominio, con capacidad de operar como unidades especializadas en Ciberdefensa (Ciberguerra), por lo que se requiere la incorporación de capacidades robustas en las nuevas plataformas y sus sistemas, para poder blindar las redes críticas de sus sistemas embarcados, como CMS, sensores y sistemas principales, frente a acciones de influencia (incluso acciones ofensivas) en un escenario regional de confrontación entre grandes potencias por el acceso a recursos naturales, por lo que la arquitectura de seguridad y defensa deberá enfrentar amenazas en entornos multidominio en los próximos años.
- En un escenario como el previsto, es indispensable que las armadas regionales lleven a cabo sus procesos de modernización con diligencia, debido a que en un entorno cada vez más cooperativo como el que se prevé para la próxima década deben consolidarse los requisitos y condiciones indispensables para planificar y ejecutar operaciones combinadas con grados cada vez más estrechos de interoperabilidad. Quedarse atrás acarrea el riesgo de una participación asimétrica en el proceso de toma de decisiones respecto del empleo del poder naval frente a amenazas compartidas[13].
- Licenciado en Derecho, fue Gerente General de la Sociedad Comunicaciones para la Defensa y Seguridad, editora de la Revista Perú Defensa & Seguridad. Ha sido facilitador del Curso de Dirección Estratégica para la Defensa y Administración de Crisis (CEDEYAC), de la Escuela Superior de Guerra Naval de la Marina de Guerra del Perú; y asimismo cuenta con estudios en el William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies – National Defense University (NDU), Washington, D.C.
- Bachiller en Arquitectura. Consultor en Defensa & Seguridad. Egresado del Curso de Dirección Estratégica para la Defensa y Administración de Crisis (CEDEYAC). Ha sido colaborador de la Revista Perú Defensa & Seguridad. Actualmente colabora con Revista Pucará y La Trinchera (Chile) aportando análisis sobre capacidades militares y escenarios políticos estratégicos.
3 Sea Lines of Communication, por sus siglas en inglés.
4 Perú ya tiene experiencia en la construcción de fragatas, con la construcción del BAP Montero FM-53 y BAP Mariátegui FM-54, entre los años 1977 y 1984.
5 Al respecto, véase La arquitectura de seguridad americana en su relación con el Perú – Reflexiones a raíz de una reunión reciente, en DefPol, publicado por Domingo Silva. Enlace: https://defpolwordpress.com/la-arquitectura-de-seguridad-americana-en-su-relacion-con-el-peru-reflexiones-a-partir-de-una-reunion-reciente/
6 Entendiendo dentro del concepto de dominio marítimo el mar territorial (generalmente considerado a 12 millas desde la línea de costa) y la zona económica exclusiva. Al respecto leer la definición de dominios de actuación militar en la nota 8 del artículo La encrucijada del quinto dominio: Arquitectura de seguridad y situación de capacidades de Ciberdefensa en el Hemisferio Occidental. Enlace: https://defpolwordpress.com/la-encrucijada-del-quinto-dominio-arquitectura-de-seguridad-y-situacion-de-capacidades-de-ciberdefensa-en-el-hemisferio-occidental/
7 Offshore Patrol Vessel, por sus siglas en inglés.
8 F-44 Independência, F-45 União y el buque escuela U-27 Brasil, construidas por el Arsenal de Marinha (Rio de Janeiro).
9 ARA Santísima Trinidad (D-2), construido por AFNE (Río Santiago).
10 BAP Montero (FM-53, hoy Almirante Grau) y BAP Mariátegui (FM-54), construidas por el SIMA Callao.
11 Filipinas encargó a HHI la construcción de dos fragatas HDF-3100 clase Miguel Malvar, en dos contratos: el primero (suscrito en 2021) incluye las dos primeras fragatas, incluyendo el cabeza de serie (FFG-6 BRP Miguel Malvar) y la FFG-7 BRP Diego Silang, las mismas que han sido entregadas y comisionadas entre el 2025 y el presente año. El segundo contrato (suscrito en diciembre de 2025) incluye dos fragatas adicionales, que serán entregadas a partir de 2029. Estas fragatas son una evolución de las dos primeras unidades entregadas por HHI a Filipinas, las HDF-2600 clase José Rizal (la FFG-14 con dicho nombre y la FFG-15 BRP Antonio Luna).
12 Se ha mencionado en medios chilenos que el astillero Hanwha de Corea del Sur estaría presentando una propuesta de buque de combate multirrol para la Armada de dicho país, y que la misma evaluará si es conveniente considerarla en un probable concurso para elegir su nueva unidad de superficie, pero no habría nada concreto más allá de los comentarios conocidos.
13 El pasado 24 de junio, en el marco de la Conferencia Naval Interamericana celebrada en Ciudad de Panamá, el almirante Fernando Cabrera, Comandante en Jefe de la Armada de Chile, manifestó la necesidad de “generar operaciones conjuntas en el Pacífico Sur Oriental con el fin de mejorar la interoperabilidad, mantener las rutas marítimas libres de amenazas como la piratería, el narcotráfico, y el resguardo de la biodiversidad”, así como de “afianzar las relaciones entre nuestras marinas para operar ante catástrofes y acudir como una fuerza de ayuda humanitaria”, lo que expresa la vocación del país del sur por desarrollar un papel protagónico y de liderazgo en lo que respecta a estos temas en la región.
lunes, 1 de junio de 2026
Chile: Almirante doxeado por perro antidrogas
viernes, 28 de noviembre de 2025
Guerra naval: Del Pacífico a Skagerrak
De Angamos a Tsushima y Jutlandia
Por el teniente comandante Christopher Booth, Guardia Costera de EE. UU.
Tras un discurso pronunciado en la apertura de una nueva sesión del Congreso Nacional del Partido Comunista Chino a finales de 2022, las contundentes y desafiantes palabras del presidente Xi Jinping sobre la búsqueda de un modelo alternativo de poder en el Pacífico fueron recibidas con un caluroso aplauso y un continuo apoyo interno. Una realidad.
En su discurso ante el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes en abril de 2023, el almirante John Aquilino, comandante del Comando Indopacífico de EE. UU., no sorprendió que la República Popular China (RPC) fuera mencionada como el principal "desafío adversario clave" para la estabilidad de la región. Observó con alarma el aumento coordinado de las fuerzas armadas de la RPC, que incluyó la incorporación de 17 buques de guerra a su inventario operativo en 2022.
Si bien los planificadores militares deben formular líneas de acción basadas en tácticas modernas y tecnologías disponibles, también se debe prestar atención a comprender el contexto histórico de conflictos similares, las lecciones aprendidas relevantes y cómo aplicarlas a futuras confrontaciones para lograr el máximo éxito. La amenaza naval que China representa actualmente no es única ni carece de comparaciones adecuadas, ya que existen numerosos paralelismos históricos que deben analizarse para obtener un conocimiento más completo que permita prepararse para una posible guerra.
A pesar de la larga historia de China, nunca ha librado una batalla naval moderna a gran escala, por lo que dichas comparaciones históricas deben provenir, en consecuencia, de otros combatientes. Teniendo en cuenta que los objetivos potenciales de la Armada del Ejército Popular de Liberación (APL) serían (a) asegurar recursos, (b) proyectar poder y (c) defender la patria mediante una reacción rápida, se pueden establecer comparaciones pertinentes con (a) Chile durante la Guerra del Pacífico, (b) Japón en la Batalla de Tsushima durante la Guerra Ruso-Japonesa, y (c) Gran Bretaña en la Batalla de Jutlandia durante la Primera Guerra Mundial, respectivamente.
Encorazados en el Pacífico
A menudo confundida con la guerra del Pacífico entre Japón y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, la Guerra del Pacífico fue un conflicto significativo cuyo impacto se sentiría en sus participantes durante años. Librada entre 1879 y 1884, la Guerra del Pacífico enfrentó a Chile contra la alianza de Bolivia y Perú. Si bien las tensiones entre estos tres rivales sudamericanos habían sido tensas durante años, el deterioro de la economía chilena llevó a sus líderes a mirar con envidia a sus vecinos del norte, quienes obtenían enormes ganancias de las exportaciones de salitre.
Las minas de nitrato, ubicadas en el interior del desierto de Atacama —una región remota incluso hoy en día, y de acceso casi imposible a finales del siglo XIX— eran tan rentables que Chile declaró la guerra a Bolivia y Perú para reclamar esta extensa pero rica región en recursos. (4) Al final de la guerra, Chile tendría la propiedad total de los enormes depósitos de nitrato y las extensiones de tierra asociadas, lo que también le quitó a Bolivia el acceso al océano Pacífico. En total, las pérdidas sufridas por Bolivia y Perú a causa de este conflicto se clasificaron como "catastróficas" y provocaron depresión económica, caos financiero y, en el caso de Perú, una guerra civil.(5)
Para derrotar a Bolivia y Perú y adquirir estos valiosos recursos, Chile llevó a cabo campañas navales y terrestres eficaces, aunque no siempre brillantes. De vital importancia fue el control del mar, que Chile debía obtener antes de iniciar operaciones terrestres a gran escala. Tanto Perú como Chile poseían armadas comparables con diversas plataformas; lo más significativo, cada uno contaba con dos modernos buques de guerra acorazados. Los acorazados peruanos Huáscar e Independencia lograron inicialmente cierto éxito contra sus homólogos chilenos. Sin embargo, los líderes chilenos comprendieron que, según el historiador I. C. Little, era de vital importancia destruir los acorazados peruanos y asegurar las extensas y, por lo tanto, vulnerables líneas de suministro y comunicaciones de Chile. (6)
Esta tarea se facilitó tras el encallamiento y la pérdida del Independencia, lo que permitió a la Armada chilena concentrar sus recursos en la eliminación del Huáscar. Con la Armada peruana gravemente debilitada, los barcos chilenos persiguieron y finalmente atraparon al Huáscar, capturándolo en la Batalla de Angamos a finales de 1879. (7) Esta victoria fue el punto de inflexión que permitió a Chile comenzar sus campañas terrestres con seriedad. La destrucción de la Armada peruana otorgó a Chile el control del mar e impidió que Perú contrarrestara eficazmente el despliegue de las masivas unidades de infantería que lograron la victoria total de Chile contra la alianza peruano-boliviana.
El deseo de Chile de obtener importantes recursos no solo para impulsar su crecimiento económico, sino también para fortalecer su poder político internacional a finales del siglo XIX es similar a los actuales esfuerzos expansionistas de China en el Mar de China Meridional. La acumulación de islas artificiales militarizadas en zonas en disputa, como las Spratly, indica el deseo de China de extender su influencia en esta vía fluvial de gran valor económico, por la que se transportan anualmente mercancías por un valor estimado de 5 billones de dólares. (8)
La lección más importante que se puede extraer de la Guerra del Pacífico y aplicarla a los objetivos contemporáneos de la República Popular China proviene de la falta de preparación de Bolivia. Bolivia era un país pobre con un gobierno central débil, incapaz de controlar y proteger sus litorales, donde se ubicaban las minas de salitre que Chile deseaba. En consecuencia, Bolivia nunca intentó fortificar su principal puerto marítimo, Antofagasta, ni construir barcos para protegerlo, lo que permitió a Chile capturarlo fácilmente en las primeras etapas de la guerra.9 No reconocer tal peligro potencial perjudicó la capacidad de Bolivia para defenderse de las ofensivas chilenas y provocó reveses generacionales en el crecimiento y la prosperidad del país.
Los líderes estadounidenses deben aprender de los errores de Bolivia, reconocer las posibles amenazas a los valiosos recursos y al poder regional, y planificar en consecuencia o correr el riesgo de ser sorprendidos desprevenidos y obligados a luchar desde una posición indeseable.
Una flota asiática da una lección a Rusia
La guerra ruso-japonesa también contiene una valiosa lección para los estrategas militares estadounidenses modernos. Luchada entre 1904 y 1905, esta guerra es un ejemplo perfecto de una mentalidad engañosa que debe evitarse antes del conflicto: el exceso de confianza.
Rusia, bajo el liderazgo autocrático del zar Nicolás II, se consideraba a la par de otras potencias mundiales y muy superior a Japón, que apenas había comenzado su camino para salir del aislamiento y avanzar hacia la modernidad en la década de 1850. Sin embargo, Japón había trabajado incansablemente para construir una armada letal mediante la compra de numerosos buques de construcción extranjera y el envío de oficiales a entrenarse en el extranjero con armadas más consolidadas, como las de Gran Bretaña y Francia.
La superioridad de los buques japoneses, que acababan de finalizar largos periodos en dique seco, junto con la munición de alta calidad y las tripulaciones bien entrenadas, fue enormemente subestimada por los líderes rusos. Dieron por sentado que su flota, mayor que la de Japón, saldría victoriosa en cualquier conflicto con Japón, a pesar de que su número estaba inflado con buques viejos y mal mantenidos, y tripulaciones mal entrenadas. (10)
Cuando Japón declaró la guerra a Rusia en 1904, lo hizo con el objetivo de reclamar territorio en Asia continental, principalmente Corea, para proyectar el poder japonés y consolidarse como un líder regional floreciente. Los líderes japoneses comprendieron que una guerra prolongada con Rusia no era deseable y tomaron en serio uno de los principios de Alfred Thayer Mahan, como señaló el historiador Kevin McCranie: «Derrotar a la flota enemiga... fue el primer paso crucial de Mahan en la guerra naval».(11)
Aunque la batalla decisiva se le escapó a Japón en 1904, el almirante Heihachirō Tōgō la lograría durante la batalla de Tsushima el 27 de mayo de 1905. La Segunda Escuadra Rusa del Pacífico, compuesta por casi 40 buques al mando del almirante Zinovy Rozhestevnsky, había navegado más de 29.000 kilómetros desde el mar Báltico solo para entrar en el teatro de operaciones y prepararse para las operaciones de combate. (12) Tripulada por marineros exhaustos y mal entrenados en buques que habían recibido un mantenimiento inadecuado durante la travesía, la flota rusa fue atacada por las fuerzas del almirante Tōgō y, en una de las victorias más completas de la historia naval, fue destruida casi por completo.
La flota japonesa, al mando del almirante Tōgō, maniobró hasta alcanzar la posición de ataque óptima y atacó implacablemente a los buques rusos, hundiéndolos y dispersando a los que sobrevivieron, solo para capturarlos o hundirlos en acciones posteriores. La victoria japonesa fue tan contundente que solo tres barcos rusos sobrevivieron a la batalla y lograron regresar al puerto ruso de Vladivostok.
Tras esta decisiva batalla naval, Rusia continuó combatiendo en tierra durante un tiempo antes de aceptar las negociaciones de paz, pero el control marítimo de Japón permaneció indiscutible, y su victoria en el estrecho de Tsushima se convertiría en legendaria.(13)
Al evaluar la situación actual con China y la evolución de sus capacidades militares, los estrategas militares estadounidenses deberían evitar la trampa del exceso de confianza que aquejó a los líderes rusos antes del estallido de la guerra ruso-japonesa. China ha intentado repetidamente proyectar su poder más allá de la Primera Cadena de Islas, hacia el océano Pacífico, donde puede explotar sus crecientes recursos navales en alta mar junto con su creciente fuerza de misiles. Esto se ha demostrado repetidamente en los últimos años, con la participación de China en múltiples operaciones de grupos de ataque de portaaviones más allá de la Primera Cadena de Islas, así como en ejercicios aéreos y de misiles centrados en Taiwán.(14)
Si bien la superioridad estadounidense en capacidades submarinas y portaaviones sigue siendo evidente, permitir que esas ventajas fomenten la desestimación de los avances chinos sería similar a la actitud rusa hacia los avances navales japoneses antes de la guerra ruso-japonesa. Los líderes rusos despreciaban a la Armada Imperial Japonesa y asumían que un conflicto entre ambas culminaría en una rápida victoria rusa a pesar de los propios problemas sistémicos de su flota: una flota mal mantenida y con fondos insuficientes, que rara vez recibía mejoras modernas en blindaje y sistemas de armas, y que era deficiente en la práctica de maniobras y ejercicios de tiro para aumentar la competencia de la tripulación. (15) La Armada Imperial Japonesa aprovechó el exceso de confianza ruso para destruir al enemigo y ascender a una posición de liderazgo regional, un ejemplo que puede servir de conmovedor recordatorio a los líderes estadounidenses: los deseos de la República Popular China de proyectar autoridad y ampliar sus pretensiones como potencia regional deben tomarse en serio.
La hora señalada para los Dreadnoughts
La comparación definitiva entre los acontecimientos históricos y los objetivos actuales de la República Popular China es la Batalla de Jutlandia en la Primera Guerra Mundial. Si bien este conflicto es recordado principalmente por sus brutales y prolongadas campañas terrestres en Europa Occidental y Oriental, fue en la Batalla de Jutlandia donde las armadas alemana y británica se enfrentaron en el mayor enfrentamiento naval de la guerra.
Durante años, Alemania, bajo el mando del Káiser Guillermo II, había invertido considerablemente en la construcción de una armada comparable a la británica. Al percibir una amenaza potencial en una armada alemana fuerte, Gran Bretaña contraatacó con su desarrollo naval. La consiguiente carrera armamentística llevó a ambas naciones a acumular grandes flotas, con enormes y destructivos cruceros de batalla a la vanguardia. (16)
A pesar del aumento de la armada alemana, la impresionante preparación de líderes británicos como el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, garantizó que la Marina Real Británica contuviera eficazmente la Flota de Alta Mar Alemana en sus escasos puertos del Báltico poco después del estallido de la guerra. (17) Los esfuerzos británicos colocaron a Alemania en la poco envidiable posición de no tener acceso aparente a las aguas abiertas del Océano Atlántico, una vía crucial que Alemania necesitaba para interrumpir las rutas marítimas aliadas y restringir su vital suministro de suministros bélicos extranjeros. Fue en estas circunstancias que la Armada Imperial Alemana marchó desde el puerto hacia el Mar del Norte para destruir la Gran Flota Británica y romper el bloqueo. Un conflicto decisivo era lo que el almirante alemán Reinhard Scheer buscaba cuando sus barcos se enfrentaron a la flota de los almirantes británicos John Jellicoe y David Beatty el 31 de mayo de 1916. A lo largo del día, las dos armadas se atacaron mutuamente y, finalmente, gracias a los esfuerzos británicos de descifrado de códigos (que proporcionaron información sobre los inminentes movimientos alemanes), la Gran Flota logró superar en maniobras a la Flota de Alta Mar alemana y, finalmente, obligar a sus barcos a regresar a sus puertos de origen.
Ambos bandos se alzarían con la victoria: Alemania hundió 14 buques de la Marina Real Británica e infligió casi 7000 bajas, mientras que Gran Bretaña presumía de haber hundido también varios buques enemigos, incluido el buque insignia alemán, el crucero de batalla Lützow. Pero lo más importante es que los británicos habían mantenido el crucial bloqueo de la flota alemana. (18) La guerra continuaría dos años más, y la Flota de Alta Mar alemana, aunque nunca volvería a navegar ofensivamente, seguía siendo una flota en activo con la capacidad de atacar y causar gran angustia a los líderes británicos. Al igual que la Armada Imperial Alemana antes de la Batalla de Jutlandia, la PLAN se considera concentrada tras la Primera Cadena de Islas, lo que representa un impedimento físico para el acceso al mar abierto. Esto se ve agravado por los esfuerzos de Estados Unidos por mantener una presencia en el Mar de China Meridional, como lo demuestra la defensa del almirante retirado de la Armada estadounidense James Stavridis por una red de al menos cuatro bases en esta región. (19) Los chinos creen que dichas bases, además de la presencia estadounidense y aliada, constituyen una barrera adicional a las limitaciones geográficas existentes.
Además, como se ha señalado, la Batalla de Jutlandia no destruyó a la Armada Imperial Alemana, sino que obligó a Alemania a adoptar una estrategia diferente para su flota. Alemania logró esto abandonando las acciones de superficie y, en su lugar, organizando operaciones navales submarinas efectivas contra la navegación aliada. Los líderes navales británicos informaron que, a menos que se lograra la repulsión inmediata de los submarinos alemanes, los submarinos enemigos estaban, según el reconocido historiador marítimo Daniel Butler, «a punto de desangrar al país». (20)
Los líderes estadounidenses deben prepararse para un posible cambio en las operaciones de la AELP si fracasara en sus esfuerzos iniciales, como lo demuestra el ejemplo del entorno posterior a la Batalla de Jutlandia. En este caso, aunque Alemania no logró su objetivo estratégico en esa batalla, aún pudo desplegar y llevar a cabo operaciones efectivas, aunque casi devastadoras. Si Estados Unidos logra derrotar los esfuerzos iniciales de la República Popular China, sus líderes y planificadores deben anticipar diversas tácticas adicionales, incluso poco convencionales, que podrían influir en el entorno operativo.
“La sabiduría es lo que uno aprende de ella”
Ejemplos históricos como estos tres conflictos y sus batallas seminales pueden servir como puntos de referencia para los planificadores navales estadounidenses modernos al abordar las preocupaciones actuales en relación con la República Popular China. El crecimiento del ejército de la República Popular China y sus correspondientes capacidades navales no es una sorpresa y es el resultado directo de más de dos décadas de desarrollo coordinado. La flota china ahora cuenta con más de 350 buques, con la ambición de alcanzar los 440 para 2030.El aumento de las capacidades militares de la República Popular China también se alinea con los esfuerzos diplomáticos y económicos de China para consolidarse en el escenario mundial como una potencia hegemónica. Sin embargo, los líderes militares estadounidenses han mantenido un enfoque crítico en la región del Indopacífico y han tomado medidas para aumentar su presencia a través de diversas plataformas, lo que demuestra a sus socios y aliados la importancia crucial de esta zona del mundo.
Las lecciones de la historia y sus principios, como garantizar una preparación adecuada, evitar el exceso de confianza y ser operativamente flexibles, siguen siendo importantes para los planificadores navales y no deben olvidarse ni pasarse por alto. Como escribió el historiador Gordon Wood: «La historia es como la experiencia y la vejez; la sabiduría es lo que se aprende de ella». (22)
De hecho, como ha señalado el profesor Wood sobre el estudio de la historia en general, los planificadores navales y militares estadounidenses deben asegurarse de que las lecciones extraídas de conflictos y batallas pasadas, como las que se ilustran aquí, se estudien, evalúen y, cuando sea aplicable y relevante, se implementen en el proceso de planificación estratégica.
O, como Alfred Thayer Mahan afirmó tan elocuentemente hace muchos años en Armamentos y arbitraje: el lugar de la fuerza en las relaciones internacionales de los Estados, “el estudio de la historia se encuentra en la base de todas las conclusiones y prácticas militares sólidas”. (23)
1. “Xi’s Vow of World Dominance by 2049 Sends Chill Through Markets,” Bloomberg, 26 October 2022.
2. ADM John C. Aquilino, USN, address to House Armed Services Committee (HASC), 18 April 2023, 4–5, pacom.mil/Media/Speeches-Testimony/Article/3369315/house-armed-services-committee-hasc-opening-remarks-april-2023/.
3. Aquilino, address to HASC, 41.
4. William Sater, Andean Tragedy: Fighting the War of the Pacific, 1879–1884 (Lincoln, NE: University of Nebraska Press, 2007), 37–38.
5. Richard Sicotte, Catalina Vizcarra, and Kirsten Wandschneider, “The Fiscal Impact of the War of the Pacific,” Cliometrica, June 2008, 98.
6. I. C. Little, “The Naval Campaign in the War of the Pacific 1879–1884,” South African Journal of Military Studies 24 (June 2008): 5.
7. Little, “The Naval Campaign in the War of the Pacific,” 6–7.
8. “China Has Fully Militarized Three Islands in South China Sea, US Admiral Says,” The Guardian, 22 March 2022.
9. Little, “The Naval Campaign in the War of the Pacific 1879,” 1.
10. Mark Lardas, Tsushima 1905: Death of a Russian Fleet (Oxford, UK: Osprey Publishing, 2018), 71–72.
11. Kevin D. McCranie, Mahan, Corbett, and the Foundations of Naval Strategic Thought (Annapolis, MD: Naval Institute Press, 2021), 215.
12. Ronan Thomas, “Echoes of Tsushima” The Historian, 1 December 2005.
13. Lardas, Tsushima 1905, 37.
14. CAPT James E. Fanell (Ret.), “Growing and Going to Sea,” U.S. Naval Institute Proceedings 149, no. 5 (May 2023): 54.
15. Constantine Pleshakov, The Tsar’s Last Armada: The Epic Voyage to the Battle of Tsushima (New York: Basic Books, 2002), 28–29.
16. “The Naval Race Between Britain and Germany Before the First World War,” Imperial War Museums.
17. Daniel Butler, Distant Victory: The Battle of Jutland and the Allied Triumph in the First World War (Westport, CT: Praeger Security International, 2006), 16–17.
18. Hew Strachan, The First World War (New York: Penguin Books, 2013), 210–14.
19. ADM James Stavridis, USN (Ret.), Sea Power: The History and Geopolitics of the World’s Oceans (New York: Random House, 2017), 272.
20. Butler, Distant Victory, 205.
21. “China Naval Modernization: Implications for U.S. Navy Capabilities—Background and Issues,” U.S. Congressional Research Service, December 2022, 6.
22. Gordon Wood, The Purpose of the Past: Reflections on the Uses of History (New York: Penguin, 2008), 71.
23. Alfred Thayer Mahan, Armaments and Arbitration: The Place of Force in the International Relations of States (New York: Harper & Brothers, 1912), 206.
martes, 18 de noviembre de 2025
Crucero Esmeralda
"Esmeralda" - ¡barata pero alegre!
«El Esmeralda aumentó la velocidad de los cruceros, los privó de velas, y Armstrong se enriqueció», dijo el constructor jefe de la flota de la Marina Real Británica, Sir Nathaniel Barnaby. ¡Justo en el blanco! Así fue exactamente.
Empecemos por el principio. En la segunda mitad del siglo XIX, Chile era considerado un famoso "alborotador" en Latinoamérica: el país participó en todas las guerras latinoamericanas, algunas de las cuales desencadenó. Los agrónomos ya conocían los beneficios de los fertilizantes minerales, pero los químicos aún no sabían cómo producirlos artificialmente, por lo que Chile, con sus reservas de nitrato de potasio y guano (excrementos de aves), comenzó a enriquecerse rápidamente. Y a medida que se enriquecían, las élites locales comenzaron a "querer algo inusual": exprimir algo de sus vecinos, prestando mucha atención al equipamiento del ejército y la marina.
Dado que el país prácticamente carecía de industria naval propia, los chilenos comenzaron a encargar barcos a la firma inglesa Armstrong, que contaba con astilleros en Elswick. Es cierto que el diseñador jefe de Armstrong, John Whitwick Rendel, se dedicaba principalmente a cañoneras, y los chilenos necesitaban algo más serio. Por lo tanto, Rendel diseñó, y Armstrong construyó, por encargo chileno, el crucero "Arturo Prat": 1380 toneladas de desplazamiento, velocidad de 16,5 nudos, casco de acero con un ariete dividido en compartimentos estancos, armamento: dos cañones de 254 mm en proa y popa, cuatro cañones de 130 mm en los costados y dos tubos lanzatorpedos.
Según la mayoría de los historiadores, el barco carecía de blindaje (hay referencias a una cubierta de carpa, pero son dudosas). Sin embargo, contaba con un par de mástiles con aparejo de vela oblicua. El barco fue botado en 1879 y estuvo listo en 1880, pero los chilenos, al ver que no se desataba otra guerra con Perú, lo vendieron a los japoneses. Los chinos encargaron un par de barcos iguales a Armstrong para su flota.
Pero a principios de los 80, se hizo evidente que la guerra estaba a la vuelta de la esquina, y en Chile comenzaron a recaudar fondos por suscripción para la construcción de un nuevo barco. ¡Eligieron un nombre simbólico! En Chile, el Esmeralda es lo que el Varyag es en Rusia: un barco que pereció heroicamente en una batalla desigual contra el monitor Huáscar, y su comandante y héroe nacional, Arturo Prat, intentó abordar el barco peruano y murió. En general, la historia más inspiradora . Por lo tanto, el dinero para la construcción del nuevo Esmeralda se recaudó rápidamente.
Tras lo cual, la orden fue dada de nuevo a Rendel y Armstrong. Los requisitos eran habituales en Latinoamérica: armamento potente, alta velocidad, pero económico. Y los británicos, sin creerse el control del cliente, ¡dieron rienda suelta a sus ideas de ingeniería! La construcción comenzó el 5 de abril de 1881, el barco fue botado el 6 de junio de 1883 y en 1884 entró en servicio. ¡Menudo barco! Un casco de acero con cubierta lisa y roda de ariete. Dos tubos, ausencia total de aparejo, ¡18,3 nudos por milla medida!
Al mismo tiempo, el barco también contaba con blindaje, aunque débil: una cubierta de blindaje de carpa, que descendía hasta la línea de flotación a lo largo de toda la eslora. El espesor del blindaje por encima de los polvorines era de 51 mm, por encima de los motores, de 25 mm, y en los extremos, de 12,7 mm. La protección adicional la proporcionaban los pozos de carbón ubicados en las pendientes de la cubierta de blindaje y un cofferdam relleno de corcho.
Armamento: 2 cañones de retrocarga de 254 mm en proa y popa, ubicados en barbetas, 6 cañones de 152 mm montados en monturas Vavasseur, protegidos por escudos de blindaje de 5 cm, para protección contra destructores: dos cañones de 57 mm y un cañón Hotchkiss de 37 mm con cinco cañones. La torre de mando está protegida por un blindaje de 2,5 cm. ¡Y todo esto, en un desplazamiento de 2800 toneladas!
William Armstrong era un experto en relaciones públicas: concedía entrevistas en tandas y no dudaba en elogiar su creación, calificando al Esmeralda como "el crucero más rápido y mejor armado del mundo", a la vez que, en sus propias palabras, estaba "casi completamente protegido de los proyectiles más destructivos". El barco atrajo la atención no solo de los marineros, sino también de la realeza: el 22 de agosto de 1884, el Príncipe de Gales, futuro rey Eduardo VII, subió a bordo, lo que aumentó aún más su popularidad. Stepan Osipovich Makarov también quedó fascinado con el Esmeralda, calificándolo de "una máquina de combate ideal".
¡Armstrong hizo una fortuna con el barco! Los cruceros Elswick se convirtieron en el estándar; 12 países encargaron 51 clones del Esmeralda al astillero. Prestaron servicio en todo el mundo: desde China hasta Chile, desde Brasil hasta Turquía y Rumania. Además, la experiencia de combate con el Esmeralda fue inicialmente inspiradora. En 1885, aprovechando otra Guerra Civil en los Estados Unidos de Columbia (en aquel entonces existía un país similar: la USC), los marines estadounidenses desembarcaron en la costa. A los chilenos no les gustó nada que Estados Unidos se inmiscuyera en los asuntos de Latinoamérica, así que enviaron el flamante Esmeralda, con olor a pintura fresca, para solucionar la situación. ¡El efecto fue asombroso! Antes de que el crucero tuviera tiempo de fondear frente a la costa de Panamá (entonces formaba parte de la USC), los estadounidenses se retiraron rápidamente. «El Esmeralda podría haber destruido todos nuestros barcos ubicados en Panamá al mismo tiempo, incluso sin pérdidas», escribieron los periódicos estadounidenses.
Luego, Chile participó en la Guerra Civil: en 1891, el presidente Juan Manuel Balmaceda y el Congreso Nacional no llegaron a un acuerdo. La mayor parte de la flota, incluyendo el Esmeralda, se alineó con el Congreso, mientras que el ejército apoyó al presidente. Los cañones de 254 mm del crucero fueron un argumento de peso que desmoralizó enormemente a los leales al presidente, lo que condujo a la victoria del Congreso en la guerra. En 1894, Armstrong propuso modernizar el crucero: cambiar las calderas y la artillería , revestirlo con teca, añadir una toldilla con castillo de proa... Pero los chilenos se negaron. Y vendieron el crucero a Japón. ¿Por qué?
Cabe señalar que ninguna de las principales potencias navales encargó "cruceros Elswick". Brasil y Rumanía sí los pidieron, pero Rusia, Alemania y Francia no. El anuncio del crucero fue promovido por representantes de la "escuela joven" (SO Makarov expresó opiniones similares), quienes consideraban que estos buques eran "acorazados del futuro". Y el Almirantazgo británico no estaba interesado en el crucero. ¿Cuál era el problema? Bueno, empecemos por el hecho de que "el Imperio donde nunca se ponía el sol" necesitaba un crucero más apto para la navegación. Y el Esmeralda, con su francobordo de 3,6 metros, no destacaba por su navegabilidad envidiable. Y su autonomía de crucero de 2200 millas era claramente insuficiente tanto para la Armada Real como para la Armada Imperial Rusa.
Además, los marineros experimentados comprendían que un buque con un desplazamiento de 2800 toneladas no era la plataforma más estable para cañones de 254 mm. Además, la cadencia de fuego de estos cañones (un disparo cada 3 minutos) era demasiado baja para cualquier flota que se precie a finales del siglo XIX. Y, dada su baja navegabilidad, la posibilidad de disparar desde el cañón de proa de diez pulgadas con viento era cuestionable. Al mismo tiempo, para realizar las principales tareas de los cruceros: reconocimiento, protección de su propio comercio y destrucción del comercio enemigo, no se necesitaban en absoluto monstruos de 254 mm sin fuego rápido. ¡En absoluto!
Por lo tanto, el mismo Almirantazgo británico presentó otro proyecto de cruceros de segunda clase: la clase Mersey. El buque líder de la serie de cuatro cruceros entró en servicio en 1887, solo tres años después que el Esmeralda. En términos de velocidad, era ligeramente inferior al "lugar estrella", alcanzando solo 17 nudos por milla, pero su autonomía de crucero era cuatro veces mayor: ¡8750 millas! Al mismo tiempo, el buque, con un desplazamiento de 4050 toneladas, llevaba dos cañones de 203 mm y diez de 152 mm: cinco en barquillas a cada banda. Para protegerse de los torpederos, contaba con tres cañones Hotchkiss de 57 mm de 6 libras y tres cañones de 47 mm de 3 libras, también de la misma compañía. Al mismo tiempo, el blindaje de los cruceros de este proyecto era mucho más serio que el del Esmeralda: la cubierta blindada del carpas tenía un espesor de 51-102 mm, y la torre de mando estaba blindada como una real: ¡229 mm!
Rusia no prestó mucha atención a los cruceros acorazados, prefiriendo desarrollarlos. Sin embargo, casi simultáneamente con los cruceros ingleses del tipo "Mersey", entraron en servicio dos corbetas de hélice: el "Vityaz" y el "Rynda", también equipadas con cubierta blindada. Un par de años después, en Saint-Nazaire, se construyó el crucero acorazado "Almirante Kornilov". Estos buques, armados con cañones de 152 mm de calibre principal y con un blindaje de no más de 76 mm de espesor, eran mucho más adecuados para proteger su propio comercio y destruir a otros.
En general, al evaluar el proyecto Esmeralda, se puede observar la presencia de numerosas soluciones técnicas innovadoras que Randall y Armstrong incorporaron. El Esmeralda definió la imagen de los buques de su clase durante décadas, pero calificar el proyecto de exitoso... Si nos referimos al éxito comercial de William Armstrong, sin duda despegó. Pero la base del éxito fue que el buque se convirtió en la opción óptima en términos de relación calidad-precio para las flotas de las potencias navales menores. Las grandes potencias preferían buques menos innovadores con características más equilibradas.
viernes, 29 de agosto de 2025
Guerra del Pacífico: El hundimiento del Loa
El hundimiento del Loa

El 3 de julio de 1880 sucedió un hecho poco conocido, una acción que demostró la creatividad e inventiva del peruano. El hundimiento del transporte artillado Loa, buque que formaba parte de la escuadra chilena, resultó ser la prueba que demuestra que ante una crisis, si estamos juntos, no nos detiene nadie.
Acompáñennos a conocer cómo sucedió esta arriesgada pero tremenda proeza.
El buque chileno Loa se encontraba bloqueando el puerto del Callao. El enemigo de ese entonces, gracias a su buen servicio de espionaje, sabía que los peruanos preparaban una sorpresa para ellos. Un torpedo estaba fabricado y listo para hundir una de sus naves.
Pero, ¿cuál era la información que manejaban los chilenos? Ellos sabían que el artefacto consistía en una lancha de vela, cargada con comestibles y que si se extraía el último suministro, un resorte accionaría el torpedo.
El mensaje fue esparcido a todos los comandantes de las naves enemigas, sin embargo, un día como hoy, el Loa divisó un bote a vela desplegada, transportando víveres y parecía que había sido abandonado por su tripulación…
Que sea el periodista de la época, Manuel Horta, corresponsal del diario “El Nacional”, quien nos lo cuente mejor:
El Loa, que estaba en guardia cruzando la bahía, se dirigió en demanda de una lancha que estaba enfilada a las Hormigas de Tierra.
Al encontrarse cerca, echó dos botes que avanzaron hacia dicha lancha tomándola a remolque hasta traerla al costado del transporte.
Como 10 minutos después se sintió una estruendosa detonación que hizo estremecer todos los buques surtos en la bahía i los nuestros que están en la dársena.
La explosión había partido del Loa, que se hallaba frente al último buque neutral que se encontraba a barlovento de ese fondeadero.
Una inmensa llamarada pareció salir del mar, cubriendo al buque enemigo. En seguida se sintió una nueva explosión, menos fuerte que la primera y el Loa quedó envuelto en densas nubes de humo negro.
Cuando estas se disiparon por efecto del viento, volvió a aparecer el buque enemigo, como si se hubiese levantado un telón. Estaba inmóvil y parecía no haber sufrido nada.
De repente se estremeció y se notó que la proa se levantaba mientras la popa se hundía rápidamente.
En menos de ocho minutos se fue a fondo como si fuera una ancla…
Imagen: pintura El hundimiento del Loa de Antonio Valiente Medina
lunes, 14 de julio de 2025
domingo, 1 de junio de 2025
Crisis del Beagle: La impotencia submarina y los piedrazos de Chile
A piedrazos contra la Armada Argentina
Hablemos con claridad. Así como la FACh quedó prácticamente fuera de combate debido a una combinación de inoperancia y una cadena de infortunios que desafían cualquier noción de competencia estratégica, la fuerza de submarinos chilena no corrió mejor suerte. Durante la crisis del Beagle, cualquier referencia al "poder aéreo" o "poder submarino" de Chile roza más la fantasía épica que el análisis militar serio; evocaría con mayor precisión un relato de Tolkien que un estudio sobre las campañas de Eisenhower. Para un analista de defensa, resulta exasperante que un militar profesional sugiera evaluar con seriedad la viabilidad de enfrentar una ametralladora con un palo de escoba. Con ese mismo rigor, examinemos qué reales capacidades de combate tenía el único submarino chileno operativo en aquel crítico momento. Este artículo está basado en el aporte de El Snorkel.
El submarino que casi hace historia... pero no tenía snorkel
El capitán de navío (R) Rubén Scheihing tuvo en 1978 la misión más difícil de su carrera: impedir por las armas la invasión argentina. Fácil, ¿no? Excepto que tenía que hacerlo a bordo del Simpson, un submarino de la Segunda Guerra Mundial que, con suerte, servía para museo flotante. Y encima, solo. Sí, Chile apostó todo a un viejo tubo de hierro en el que 81 marinos esperaban ansiosos el inicio de una guerra en la que tenían, como ventaja principal... el espíritu patriótico.
Por si la situación no era ya lo suficientemente desesperada, la orden del almirante Merino era clara: hundir cualquier embarcación argentina que intentara desembarcar en las islas del Beagle. ¿Y qué tenía el Simpson para cumplir semejante encargo? Bueno, además de toneladas de óxido y una tripulación con más moral que equipo, contaba con torpedos MK 14 y MK 27, reliquias casi tan vetustas como el propio submarino. "No había otra cosa. Si había que tirarles piedras, se les tiraban", explica. Claro, los argentinos tenían torpedos eléctricos MK 37, más modernos y precisos, pero ¿quién necesita tecnología cuando se tiene entusiasmo?
Simplemente para meditar: Argentina poseía más de 10 aviones P-2 Neptune y media docena de S-2 Tracker, todos ellos con equipos electrónicos actualizados para enfrentar una flota submarina de la Guerra Fría, siendo los submarinos de la Segunda Guerra Mundial blancos para los cuales estaban altamente preparados para detectar y anular como el Simpson chileno. ¿Y si encima el submarino estaba sin snorkel? Un palo de escoba contra una ametralladora.
Un submarino sin snorkel y sin compañía
A principios de 1978, la Armada chilena tenía cuatro submarinos, pero solo tres en condiciones de navegar. Y a finales del año, la cifra se redujo a uno: el Simpson. Mientras tanto, Argentina tenía cuatro submarinos operativos, incluyendo dos flamantes modelos alemanes. Pero tranquilos, que la Marina chilena tenía un arma secreta: discursos motivacionales. ¡Llame ya!
Capitán de navío (R) Rubén Scheihing
Porque si algo le faltaba a la desafortunada tripulación del Simpson era que, además de estar en un submarino obsoleto y solos contra la flota argentina, su nave tampoco tenía snorkel. Es decir, cada cierto tiempo tenían que salir a la superficie durante ocho horas para recargar baterías. O lo que es lo mismo: hacerle señas al enemigo diciendo "Aquí estamos, húndannos por favor".
Pero nada de eso detuvo a Scheihing. Cuando recibió la orden de Merino, tomó el micrófono y le soltó a su tripulación un discurso digno de película de serie B:
"¡Esto significa que estamos viviendo, a partir de este instante, una situación de guerra con Argentina! Como todos sabemos, es posible que nos hundan, pero me comprometo con ustedes a que, antes de que eso suceda, a lo menos, nos llevaremos a dos de ellos!"
Silencio sepulcral. Y luego, un rugido de patriotismo enlatado:
"¡Viva Chile, m...!"
Qué importa que tuvieran menos posibilidades de sobrevivir que una balsa en un tifón. Lo importante es el entusiasmo.
¿Hubo acción o solo tensión?
Según el experto argentino Ricardo Burzaco, el Simpson fue detectado dos veces por submarinos enemigos. Primero por el Santiago del Estero, cuando el submarino chileno estaba en la superficie recargando baterías (porque no tenía snorkel, por supuesto). Luego por el Salta, justo antes de la famosa "hora H". La situación se puso tan tensa que el capitán argentino incluso ordenó preparar torpedos.
Pero, al final, no pasó nada. Ni ataque, ni torpedos, ni gloria. Todo quedó en rumores. Scheihing, tajante, lo niega:
"No hubo lanzamiento. Nunca disparamos nada. Estábamos listos, pero le garantizo que no (disparamos)".
Porque claro, una cosa era el discurso patriótico y otra muy distinta era entrar en combate con tecnología sacada de un museo de guerra. Recordemos que un espíritu de combate superior hizo que los banzai japoneses derrotaron a la fuerzas norteamericanas en el Pacífico... ¿o no fue así?
Hacia el final de la patrulla, la tripulación estaba al borde del colapso: sin comida fresca, respirando aire viciado y sin poder bañarse más que con una esponja húmeda cada tres días. Pero bueno, no hay nada que el sacrificio y el amor por la patria no puedan compensar, ¿verdad?
Al final, no fue ni la destreza chilena ni la voluntad divina lo que salvó la situación, sino una tormenta con olas de 15 metros y la mediación del Papa Juan Pablo II. Gracias a eso, el Simpson pudo volver a su base, sin hundir ni ser hundido. Y así terminó la gran odisea del submarino que casi entra en combate, pero no tenía snorkel.
El temporal que salvó a la Armada chilena de una catástrofe
Hay eventos que cambian el curso de la historia. En este caso, no fue la estrategia militar, ni la valentía de los marinos, ni siquiera la superioridad técnica (porque, seamos honestos, de eso Chile no tenía mucho en 1978). No. Lo que realmente salvó a la Armada chilena de un desastre fue... el clima. Sí, un temporal de proporciones bíblicas que convirtió la Operación Soberanía en un caos meteorológico imposible de ejecutar.
"Nunca había visto un tiempo tan malo, estaba pésimo. Estaba tan malo que no había posibilidad de operaciones aéreas ni anfibias."
Así lo recuerda el vicealmirante (r) Hernán Rivera, quien admite sin rodeos que si el tiempo hubiera estado más tranquilo y los argentinos hubieran seguido adelante con su plan, no habría habido forma de detenerlos. Un detalle menor, ¿no?
El Prat, listo para ser el primer blanco
Si el Simpson lograba abrir fuego contra una eventual invasión argentina (lo cual ya vimos que era bastante dudoso, considerando sus capacidades), el siguiente en entrar en acción sería el crucero Prat, el buque insignia de la Escuadra chilena. Su misión: disparar artillería contra la flota de desembarco enemiga y, en el proceso, convertirse en el objetivo prioritario de la aviación, la artillería y los submarinos argentinos. Un verdadero sacrificio heroico... o suicida, Yamatista, según se mire.
Pero tranquilidad, que la tripulación del Prat no tenía miedo. Según Rivera, la moral estaba intacta:
"En la gente nuestra no había ninguna duda. El espíritu era ir cuanto antes a la guerra y definir esta cuestión."
Ah, el clásico optimismo chileno. Porque una cosa es estar listos para pelear y otra muy distinta es tener posibilidades reales de ganar. Y ahí es donde las cosas se complicaban.
Un portaaviones vs. fondeaderos camuflados
La gran ventaja de la Armada Argentina era evidente: el portaaviones 25 de Mayo, que le daba supremacía aérea total y convertía a los buques chilenos en blancos flotantes. Más aún, nos enteramos en los 2000s que el portaaviones argentino albergaba apenas 4 cazabombarderos menos que toda la FACh en todo su inventario operativo. Mientras tanto, la Escuadra chilena tenía... refugios naturales en los canales del sur. Sí, porque cuando no tienes un portaaviones, lo mejor que puedes hacer es esconderte.
"Ellos sabían que estábamos en el sur, pero no sabían dónde (...) Los fondeaderos de guerra son lugares absolutamente camuflados donde es imposible ver los buques, ni siquiera sobrevolando."
Básicamente, la estrategia chilena consistía en jugar al escondite hasta que la situación mejorara. Y, para su fortuna, así fue. Igualmente, es la esperanza chilena que los medios aéreos argentinos nunca los descubrieron pese que poseían más de 20 aviones ASW/MPA con capacidad de detectar un snorkel en superficie a decenas de millas. Que no lo publiquen, no quiere decir que no se sepa que las islas del Cabo de Hornos eran ese refugio indetectable.
Además, había otro problemita: el embargo de Estados Unidos había dejado a la flota chilena con una escasez preocupante de pertrechos. Pero bueno, nada que un buen discurso patriótico no pudiera compensar.
De todas formas, Rivera reconoce que la situación no era ideal:
"El Prat habría sufrido daños importantes como consecuencia del ataque de los aviones del 25 de Mayo."
Por eso, la estrategia era usar primero los buques misileros, que serían los encargados de decidir el combate de superficie. En otras palabras, mandar primero a los barcos pequeños y esperar que algo bueno pasara.
El zafarrancho de combate... contra una sonda meteorológica
El 20 de diciembre de 1978 fue el momento más crítico. La Escuadra chilena recibió la orden de salir al encuentro de la flota argentina. El comandante en jefe, vicealmirante Raúl López Silva, reunió a los capitanes y les soltó la arenga final:
"Señores, vamos a definir esta situación de una vez por todas. Se acabaron los ejercicios. La próxima vez que toque un zafarrancho de combate significa que estamos enfrentados a los argentinos."
Todo estaba listo. La tensión era máxima. Y entonces...
¡Sonó el zafarrancho de combate!
Los marinos corrieron a sus puestos con una rapidez jamás vista. El enfrentamiento estaba por comenzar.
Solo que no.
Porque el supuesto contacto enemigo resultó ser... una sonda estadounidense recolectando datos atmosféricos.
Sí, después de tanto drama y preparación, el primer "enemigo" detectado fue un aparato meteorológico.
Al final, las dos flotas estuvieron a menos de 10 horas de atacarse con misiles. Pero una vez más, el destino intervino. La mediación papal y un temporal con olas de 15 metros retrasaron la ofensiva argentina, evitando la guerra.
Rivera, por supuesto, no duda en darle crédito a la Divina Providencia:
"De no haber mediado las condiciones de tiempo, y si los argentinos hubiesen cumplido el plan Soberanía, esto no se habría podido parar."
Así que, en resumen: la Armada chilena, con su flota envejecida, sus pertrechos escasos y su estrategia de esconderse en los canales, estaba a punto de enfrentarse a una fuerza superior. Y justo cuando todo parecía perdido, la guerra fue evitada por una tormenta y la intervención del Papa.
A veces, el mejor plan de batalla es que el clima juegue a tu favor. ¡Qué nivel de impotencia!













