sábado, 16 de mayo de 2026

Doctrina naval: ¿Vuelven los portaaviones ligeros?

 

El retorno de los portaaviones ligeros

Días del futuro pasado

En las décadas inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los portaaviones ligeros decrecieron en número progresivamente, convirtiéndose en la solución de aquellas armadas que no podían permitirse mantener verdaderos portaaviones de flota. Esta tendencia se hizo todavía más acusada con el final de la Guerra Fría y la baja de muchos de los últimos exponentes todavía en servicio. Ahora, ante un nuevo escenario de competición entre grandes potencias en el que la supremacía naval ya no está asegurada para los EE. UU. y sus aliados y ante la imposibilidad de operar un número mayor de supercarriers de las clases Nimitz y Gerald R. Ford, el concepto de portaaviones ligero está recuperando gran parte de su atractivo. Además, no solo gracias a la posibilidad de acceder -al menos para algunos socios de los EE. UU. al F-35B, sino como plataforma desde la que operar drones de ala fija, algo en lo que trabajan entre otros China y Turquía.

Antes de entrar en materia, es obligado hacer alguna referencia a las diferencias entre los portaaviones ligeros, los portaaviones de escolta y, por supuesto, los portaaviones de flota, pues son conceptos que muchas veces se utilizan de forma indistinta. Esto es así especialmente en el caso de los dos primeros, por más que sus orígenes y funciones fuesen diferentes. Podemos definirlos, de forma muy poco ortodoxa pero bastante didáctica, de la siguiente manera:

Portaaviones de flota: Representados por buques como los portaaviones convencionales clase Kitty Hawk y los portaaviones nucleares de las clases Enterprise, Nimitz y Gerald R. Ford estadounidenses, en este grupo, por su papel y aunque no sean comparables en otros aspectos, podrían incluirse buques como el Charles de Gaulle francés o el futuro Tipo 003 chino. Incluso el Almirante Kuznetsov ruso y sus derivados, aunque tanto por sus orígenes como por sus capacidades son un tanto diferentes. Lo importante aquí es que se trata de buques con un clara vocación estratégica (de ahí la inclusión del ruso, como demuestra su papel en la guerra de Siria). Auténticos capital ship de nuestros días (papel que le disputan cada vez más los submarinos), son de diseño CATOBAR -o STOBAR en el caso de los diseños soviéticos- lo que permite a sus aviones embarcados el despegue mediante catapultas de vapor (a la espera de las EMALS) y el aterrizaje mediante cables de frenado o bien recurriendo una rampa ski-jump como sustituto de las primeras. Esto hace posible adoptar versiones navalizadas de los cazabombarderos en servicio con sus fuerzas aéreas en lugar de recurrir a modelos específicos VTOL (Vertical Take-Off and Landing o despegue y aterrizaje vertical) como los Sea Harrier, los Yak-38 o los F-35B. En el caso de aquellos que utilizan catapultas, también pueden operar aparatos de alerta temprana de ala fija como el E2 Hawkeye o el futuro KJ-600 chino. Además, su diseño y su tamaño repercuten también en el ritmo de operaciones que pueden afrontar y en el peso al despegue con el que pueden iniciar estos aviones sus misiones, lo que a su vez incide en el número de equipos y municiones que pueden montar y en su radio de acción. Dado que su misión fundamental es el combate aeronaval y la proyección de este sobre tierra, necesitan de una importante escolta, generalmente formada por cruceros y destructores y, en menor medida, fragatas, además de submarinos.

El «Big-E», USS Enterprise (CVN-65), con sus ocho reactores nucleares, inauguró la era de la propulsión nuclear aplicada a portaaviones. No fue sin embargo el primer portaaviones de flota de la US Navy en lucir este nombre. Su antecesor, el CV-6, tendría un papel estelar en la Batalla de Midway, durante la Segunda Guerra Mundial, hundiendo sus aviones los portaaviones japoneses Kaga y Akagi. Fuente – US Navy.

Portaaviones ligeros: En este caso, su misión fundamental sigue siendo la misma que la de los portaaviones de flota: proyectar el poder aeronaval. Eso sí, a una escala menor. También adoptan misiones secundarias dependiendo de la armada en la que sirvan. Así, por ejemplo, para los EE. UU. podrían ser útiles tanto de cara a emplearse en teatros secundarios, como para aumentar en determinados momentos el número de aparatos disponibles en apoyo de los CVN. Tanto su eslora como su manga y desplazamiento son sensiblemente inferiores, rondando entre el 25 y el 50 por ciento respecto a los supercarriers estadounidenses. Naturalmente, el número de aviones que pueden embarcar es menor. Además, aunque no siempre ha sido así (ahí está el ejemplo de los antiguos Clemenceau y Foch franceses, dotados de catapultas) generalmente se ven obligados a recurrir a aviones con capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical. En cualquier caso, esta limitación de tamaño no solo impone un ritmo menor en las operaciones, sino que obliga a renunciar entre otras cosas a los aviones de alerta temprana. Por lo demás, necesitan también de escolta para su protección. Era el caso de la Armada Española en tiempos del extinto «Grupo Alfa» compuesto por el portaaviones «Príncipe de Asturias» y la 41º Escuadrilla de Escoltas. Con todo, son plataformas versátiles desde las que se puede proyectar el poder aeronaval, ofrecen capacidades antibubmarinas y antibuque, la posibilidad de lanzar misiones CAP, CAS como apoyo por ejemplo a desembarcos anfibios o SEAD, etc, pero sin el coste de sus hermanos mayores.

Con poco más de 13.000 toneladas de desplazamiento, los portaaviones ligeros británicos de la clase Colossus podían transportar hasta 48 aeronaves. Se construyeron 8 unidades que terminaron por servir en armadas tan distintas como la de Brasil, la de los Países Bajos o la de Argentina. En la imagen el HMS Ocean (R86), en 1952. Fuente – Royal Navy.

Portaaviones de escolta: En este caso la premisa básica era el ahorro en tiempo y dinero. Su cometido, mientras se utilizaron, fue el de prestar escolta, como su propio nombre indica, a convoyes, fuerzas anfibias, etcétera. Vivieron su apogeo durante la II Guerra Mundial y para su construcción se recurrió a todo tipo de argucias, como utilizar cascos de buques de transporte civiles con tal de reducir costes. Como buques nacidos en un contexto tan determinado, una vez finalizado el conflicto fueron dados de baja en su mayoría, pues adolecían de importantes problemas como la falta de velocidad y la debilidad estructural, consecuencia de su origen civil.

Los portaaviones de escolta británicos de la clase Avenger, como el HMS Avenger (en la imagen), fueron construidos a partir de buques mercantes estadounidenses del tipo C3 y eran una solución barata que buscaba responder a un problema concreto; la defensa de los convoyes que permitían el trasiego de las vitales mercancías entre los EE. UU. e Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. En el mejor de los casos podían transportar una quincena de aeronaves y alcanzar una velocidad máxima de 16,5 nudos, pero era suficiente para ofrecer protección a los convoyes. Fuente – Royal Navy.

Naturalmente, esta es una clasificación de «brocha gorda» que podría hacerse de muchas otras manera, por ejemplo tomando en consideración la forma en que los aparatos despegan y aterrizan. Al fin y al cabo, existen múltiples casos que difícilmente admiten un encuadre claro, empezando por el mismísimo Almirante Kuznetsov, pasando por los Liaoning y Shandong chinos o el Vikramaditya indio, muy similares al primero y llegando hasta la clase Queen Elizabeth británica. Todos ellos son buques con un desplazamiento superior al de los portaaviones ligeros tradicionales hasta el punto de ser mayores, tanto en eslora como en manga y desplazamiento que el propio Charles de Gaulle francés. En el caso británico, además, si no es un portaaviones CATOBAR es por circunstancias sobrevenidas, puesto que el proyecto original era el de contar con catapultas, algo a lo que hubieron de renunciar por razones puramente económicas. Por otra parte, muchos portaaviones se diseñaron para misiones específicas como la guerra antisubmarina y al cambiar el entorno estratégico y operativo, fueron adaptando su rol hacia nuevas misiones, como ocurrió con nuestro Príncipe de Asturias, concebido en Estados Unidos como una suerte de portaaviones de escolta, pero utilizado por la Armada Española para misiones de guerra antisubmarina, ofrecer apoyo aéreo en operaciones de desembarco, etc.


En esta imagen, que distingue los tipos de portaaviones en función del mecanismo de despegue y aterrizaje, se aprecia la diferencia de tamaño entre diversos buques, resaltando las enormes diferencias entre portaaviones que, en principio, son -o eran, ya que alguno ha pasado a mejor vida- del mismo tipo.

Estos cambios y la continua evolución no son ninguna excepción. No debemos olvidar que la historia de los portaaviones fue en sus inicios bastante compleja, haciéndose experimentos de todo tipo, desde modificar otros buques de guerra a utilizar hidroaviones que eran depositados y recogidos de la superficie del mar mediante grúas. El concepto se perfeccionaría en el periodo de entreguerras y especialmente gracias a las lecciones recogidas durante la Segunda Guerra Mundial y llegaría a su cénit con la clase Forrestal y sus sucesores hasta nuestros días. Por el camino, el diseño de los portaaviones, incluso de los ligeros, no dejaría de ganar en tamaño y complejidad hasta llegar, con la clase Ford pronta a entrar en servicio, a su máxima expresión.

Los ingenieros -tratando de cumplir las peticiones de los marinos y aviadores- han buscado en todo momento diseñar buques más adecuados en cuanto a velocidad, autonomía o resistencia estructural, pero especialmente en cuanto al número de misiones que pudiesen lanzar, la variedad en los tipos de aeronaves que pudiesen operar y la capacidad de sostener las operaciones en el tiempo, lo que ha llevado a un crecimiento continuo en su desplazamiento y complejidad. Cambios que han estado íntimamente relacionados con la evolución, en paralelo, de su ala embarcada y que ha venido marcada por fenómenos como:

  • La incorporación de equipos electrónicos de todo tipo (mayores radares, pods, comunicaciones…)

  • La necesidad de transportar una panoplia de armamento mucho más amplia.

  • Los cambios en la propulsión, pues con la llegada de los aviones a reacción se multiplicaban los requerimientos en cuanto a capacidad de almacenamiento de combustible, al tamaño de los hangares y a los equipos necesarios para prestar el adecuado mantenimiento.

Esto se entiende mejor con ejemplos concretos. Si un Mitsubishi A6M Zero contaba con una longitud de 9,06 metros y un peso máximo al despegue de 2.796 kilogramos, los actuales Boeing F/A-18 Super Hornet de la US Navy tienen una longitud de 18,3 metros y un peso máximo al despegue de 21.320 kilogramos, cifras que en el caso de los Sukhoi Su-33 rusos crecen hasta los 21,94 metros y 33.000 kilogramos. A su vez,  si un caza Zero podía cargar con 2 bombas de 60 kg o una de 250 kg, que además tenían un tamaño muy limitado, un Super Hornet cuenta con 11 puntos de anclaje mediante los cuales puede utilizar diversas configuraciones de bombas y misiles, totalizando una capacidad de carga de 8.050 kg, esto es, 32 veces más. Bregar con esta complejidad no ha sido sencillo y ha obligado a:

  • Introducir modificaciones en aparatos cada vez mayores, como el sistema de plegado de las alas que facilita las operaciones a bordo (uso de ascensores, almacenamiento…).

  • Adaptar el tamaño de los buques de forma que pudiesen seguir operando un número adecuado de aeronaves, lo que ha tenido su reflejo en el tamaño. Esto se aprecia a la perfección observando la evolución sufrida por los CV/CVN estadounidenses, pasando estos de las 45.000 toneladas de la clase Midway a las 83.000 de los Kitty Hawk, 94.700 del Enterprise y aproximadamente 100.000 de los Nimitz y Gerald R. Ford.

  • Apostar por ingenios V/STOL como los British Aerospace Sea Harrier y sus desarrollos posteriores, caso de los McDonnell Douglas AV-8B Harrier II en el caso occidental. Más allá del Telón de Acero, a gastar ingentes recursos en el defenestrado Yak-41, un primer intento de crear un cazabombardero STOVL supersónico. Como curiosidad, su sistema de propulsión serviría de inspiración para el F-35B después de Lockheed Martin se hiciese con los derechos de producción de estos aparatos, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que el F-35 sea un diseño ruso, como sostienen algunos.

Esta última opción hizo posible mantener unas capacidades aeronavales dignas a países que, en otras circunstancias, se habrían visto forzados a renunciar a sus portaaviones. Además, con notable éxito, como lo atestigua el papel de los Harrier británicos en la Guerra de las Malvinas o de los AV-8B en la Guerra del Golfo y en Yugoslavia. De hecho, diversos buques -como nuestro Dédalo (ex-USS Cabot) fueron adaptados para la ocasión, mientras iban entrando en servicio nuevas clases de portaaeronaves diseñados específicamente para operar este tipo de aparatos. Por desgracia, con el paso del tiempo, la obsolescencia de los Harrier y sus evoluciones y sin más opción de futuro que los F-35B, un aparato caro desarrollado como parte de un programa que ha dado y todavía da muchos problemas pese a sus bondades, la fiebre por los portaaviones ligeros parecía haber amainado, quedando como única opción los portaaviones CATOBAR o STOBAR.

Especialmente estos últimos, que evitan incorporar las complejas y carísimas catapultas, han vivido desde el final de la Guerra Fría un importante auge, aunque no por razones económicas o por su valía como portaaviones, sino por felices -o infelices, como en el caso británico- casualidades. Tanto Rusia como Ucrania disponían de cascos a medio construir o dados de baja de forma prematura. Estos eran una opción ideal como paso intermedio, de forma que países que aspiraban a tener su propio programa de portaaviones pudiesen acortar camino, haciendo ingeniería inversa por una parte y recibiendo asistencia técnica por otra. La idea ha sido un éxito, pese a los sobrecostes y contratiempos, tal y como demuestran los casos de India y China, ambas potencias con importantes aspiraciones navales.

Estos dos países han utilizado como base sendos buques soviéticos (Bakú y Varyag) para sus Vikramaditya y Liaoning, utilizados como escalón previo al lanzamiento de diseños basados en los anteriores, pero totalmente nacionales (Vikrant y Shandong). Es más, siendo totalmente consecuentes con su posición, poderío económico, industrial y tecnológico y ambiciones, en ambos casos trabajan, en base a lo aprendido, en nuevos desarrollos mucho más modernos y capaces, esta vez sí, totalmente originales (IAC-2 y Tipo 003). En el caso de la aviación embarcada, el camino está siendo algo diferente, pues si hasta ahora han apostado por aparatos rusos o derivados (MiG-29K/Shenyang J-15), India continúa valorando qué aparato elegir de entre distintas opciones rusas, francesas y estadounidenses mientras prosigue el desarrollo de la variante naval del HAL Tejas y China parece concentrada en su Shenyang FC-31.

Respecto al Reino Unido, como decíamos, ha seguido un camino contrario, pues de plantearse un portaaviones CATOBAR en colaboración con Francia, ha pasado a tener dos monstruosos portaaviones STOVL de 65.000 toneladas a plena carga. Sin embargo, no parece que muchos más países estén dispuestos a apostar por esta opción, prefiriendo la mayoría optar por diseños mucho más ligeros, en muchos casos derivados de buques anfibios tipo LHD (Landing Helicopter Dock).



El tamaño de los cazas navales ha ido creciendo, multiplicando de paso las necesidades en cuanto a almacenamiento de combustible, recambios y armamento frente a épocas pasadas.



Los Su-33, con una longitud de casi 22 metros y una envergadura de 14,7 metros (7,4 en la imagen, con las alas plegadas) son capaces de transportar hasta 6.500 kilogramos de bombas frente a los 250 de los Zero japoneses de la Segunda Guerra Mundial.


¿El final de los supercarriers?

Si, como veremos, la mayor parte de Estados que se están sumando a la fiebre de los portaaviones lo hacen construyendo nuevos portaaviones ligeros o modificando LHDs para que puedan cumplir con esta función, ¿significa esto el ocaso de los supercarriers? Lo cierto es que no, por las razones que explicaremos a continuación.

Hace unos meses, en estas mismas páginas, Guillermo Pulido nos explicaba las razones por las que los CVN estadounidenses no iban a ser dados de baja y también cómo en la guerra futura, su papel seguirá siendo clave. Poco antes, Alejandro A. Vilches Alarcón nos hablaba sobre la resistencia estructural de los buques de guerra y las ventajas innegables de operar buques de gran porte. También del error que supone para una armada recurrir (salvo en casos puntuales relacionados con la negación del mar) a buques polivalentes y de escaso tonelaje por ahorrar dinero, al ser una falsa economía.

Actualmente son muchos los que, incluso en el seno de la US Navy, parecen plantearse la validez del concepto de supercarrier. Ahora bien, es un debate mal entendido, pues la mayoría de expertos no hablan en ningún caso de renunciar definitivamente a estos buques, sino que teorizan sobre el papel que han de tener en el seno de la flota, lo que es muy diferente. Las discusiones giran en torno a varios asuntos relacionados:

  • ¿Se está produciendo un cambio de paradigma? Aunque muchos lo dan por hecho, especialmente en webs rusas y chinas con un claro interés en presionar en este sentido, no está nada claro que los CVN vayan a ceder su puesto como buques capitales en el corto plazo. No lo harán ni respecto a los submarinos armados con misiles antibuque supersónicos (que es la idea que sostienen los críticos), ni a cualquier otro tipo de buque ahora en estudio, como es el caso de los buques autónomos. Se afirma constantemente que los submarinos son más difíciles de detectar y hundir, pero quienes sostienen estas tesis podrían estar trabajando sobre información viciada, ya que las capacidades ASW han ido disminuyendo en los últimos años, pero podrían recuperarse (y de hecho se están recuperando) a marchas forzadas, eliminando en gran medida esa supuesta ventaja. Aunque es un ejemplo que debe ser tomado con todas las precauciones, como curiosidad durante la Segunda Guerra Mundial, la US Navy perdió 52 de sus 263 submarinos, el 19,8 por ciento. En el caso de los portaaviones (y metiendo en el saco los portaaviones ligeros y de escolta), se perdieron 15 de 99, esto es, el 15,2 por ciento. Luego hay otra serie de factores a considerar como la incapacidad de los submarinos para ejercer el dominio positivo del mar, ofrecer alerta temprana, apoyo a operaciones de desembarco o la casi inexistente capacidad de autoreparación, que hace que por seguridad, tras sufrir casi cualquier incidente, deban volver a base para su examen y reparación. Al fin y al cabo el número de tripulantes en los submarinos es muy limitado, no cuentan con talleres de envergadura ni con espacio para recambios y, como consecuencia, las capacidades del trozo de reparaciones son mínimas. Por supuesto la resistencia estructural de los submarinos es menor y sigue habiendo problemas importantes por ejemplo a la hora de comunicarse con ellos, lo que les impide asumir el papel de buques de mando, entre otras cosas.

viernes, 15 de mayo de 2026

Indonesia: La Armada visita Italia para apreciar su más reciente compra

La Armada de Indonesia visitó Italia para inspeccionar los aviones A-Viator, los helicópteros AW149 y los helicópteros antisubmarinos NH90 NFH.





La Armada de Indonesia (TNI AL) realizó un estudio sobre la aeronave A-Viator para vigilancia aérea, el helicóptero de transporte AW149 y el helicóptero antisubmarino NH90 NFH (fotos: TNI AL).

La Armada de Indonesia profundiza sus estudios sobre tecnología de aviación estratégica durante una visita a Italia.

Jalesveva Jayamahe --- Como parte del esfuerzo por profundizar el estudio de la tecnología de aviación estratégica para apoyar el fortalecimiento de la soberanía marítima de Indonesia, la delegación de la Armada de Indonesia, encabezada directamente por el Vicealmirante TNI Edwin, SH, M.Han., MH, Jefe Adjunto del Estado Mayor Naval (Wakasal), llevó a cabo una visita de trabajo estratégica de la delegación de la Armada de Indonesia al centro de la industria de aviación italiana del 5 al 11 de mayo de 2026.



Durante la visita, la delegación de la Armada de Indonesia inspeccionó la planta de producción de Vulcanair SA en Casoria, Nápoles, Italia, centrándose en el avión A-Viator (AP68TP-600) , un avión bimotor turbohélice de ala alta diseñado para ofrecer una alta eficiencia operativa. 



La aeronave tiene capacidad para 11 personas, dos pilotos y nueve pasajeros, y está equipada con tren de aterrizaje retráctil para un mayor rendimiento a alta velocidad. La Armada de Indonesia (TNI AL) considera que esta plataforma es muy versátil para diversas misiones especializadas, como vigilancia aérea, cartografía fotogramétrica y operación de cámaras FLIR para reconocimiento y detección de largo alcance.


A-Viator (AP68TP-600) (foto: Zap16)

La siguiente serie de actividades se llevó a cabo en Leonardo Helicopters, donde se recibieron presentaciones en profundidad sobre dos plataformas de helicópteros modernas: el AW149 y el NH90 NFH (Helicóptero de Fragata de la OTAN). 


Leonardo AW149 (foto: dgualdo)

El AW149 es un helicóptero militar mediano y polivalente con un peso máximo de 8,6 toneladas y capacidad para transportar hasta 16 personas completamente armadas. Este helicóptero opera en cualquier condición meteorológica y cuenta con una configuración flexible para misiones de búsqueda y rescate (SAR), evacuación médica y apoyo aéreo cercano. 


Helicóptero ASW NH90 NFH (foto: Mediacentrum Defensie)

Por su parte, el NH90 NFH está diseñado específicamente para operaciones marítimas con capacidades de guerra antisubmarina (ASW) gracias al sistema de sonar de inmersión SONICS Flash Mk1 y al procesamiento de sonoboyas. El helicóptero también puede transportar el torpedo MU90 y el misil antibuque Marte ER como parte de un moderno sistema de defensa marítima.

Armada de Indonesia 


miércoles, 13 de mayo de 2026

Operación Furia Épica: La guerra naval

Operación Furia Épica, primera semana: La Guerra Naval

Por David Oliver - Armada International





El USS Gerald R. Ford, del Grupo de Ataque de Portaaviones Doce, participa en la Operación Furia Épica. (USN)

El presidente estadounidense Trump envió su "gran y hermosa armada" a la región del Golfo para presionar a Irán a que aceptara poner fin a su programa de armas nucleares. Irán estaba dispuesto a aceptar cuando Israel inició la Operación León Rugiente, lo que obligó a Estados Unidos a ponerse al día con su Operación Furia Épica.

El portaaviones USS Abraham Lincoln se encuentra en el Mar Arábigo desde el 16 de febrero. Este portaaviones de la clase Nimitz es el buque insignia del Grupo de Ataque de Portaaviones Tres (CSG-3) de la Armada de Estados Unidos, equipado con F-35C Lightning II, F/A-18E/F Super Hornet, EA-18G Growler, E-2D Hawkeye, e incluye tres destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke.

El portaaviones USS Gerald R. Ford, con el Grupo de Ataque de Portaaviones Doce (CSG-12) integrado por F/A-18E/F Super Hornet, EA-18G Growler y E-2D Hawkeye, zarpó de la bahía de Souda, en Creta, y llegó a la costa israelí el 27 de febrero. Un puesto de mando aéreo E-6B Mercury de la Armada de los Estados Unidos también fue desplegado en Oriente Medio. La aeronave actúa como centro de mando y facilita la comunicación con submarinos nucleares estratégicos.


Un puesto de mando aéreo E-6B Mercury de la Armada de los Estados Unidos ha sido desplegado en Oriente Medio. (USAF)

El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos llevaron a cabo un ataque a gran escala contra territorio iraní. Washington lanzó decenas de misiles de crucero Tomahawk desde destructores estadounidenses.

Los ataques iniciales tuvieron como objetivo objetivos vinculados a la alta cúpula política y militar de Irán. El Líder Supremo Ali Jamenei murió cuando su complejo fue alcanzado, junto con instalaciones de inteligencia, unidades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y otras instalaciones de seguridad.

Las fuerzas estadounidenses e israelíes atacaron buques e instalaciones navales iraníes en el Golfo Pérsico, incluyendo Bandar Abbas, en la provincia de Hormozgan, donde se encuentran el Cuartel General de la Armada de la CGRI, el Primer Distrito Naval de la Armada de la CGRI y el Cuartel General Naval Avanzado Sur de Artesh. Una corbeta de la clase Jamaran fue la primera en ser alcanzada directamente por aviones y misiles estadounidenses en Bandar Abbas, un destino que posteriormente corrió la fragata Sahand, de la clase Moudge.

El 2 de marzo, se observó una fragata de la clase Alvand en llamas en Bandar Abbas, y el CENTCOM estadounidense también confirmó la destrucción del Shahid Bagheri, un portahelicópteros y drones de la Armada de la CGRI, comisionado el 6 de febrero de 2025. Este buque de 42.000 toneladas, convertido a partir de un portacontenedores surcoreano, contaba con una pista de despegue. El IRIS Makran, el primer buque base avanzado de Irán, convertido a partir de un petrolero Aframax de construcción japonesa de 2010, también fue incendiado. Se confirmó el hundimiento del primer submarino costero de fabricación iraní, construido en el país.


El primer portaaviones de Irán, el IRINS Shahib Bagheri, fue hundido el 2 de marzo. (IRNA)


El buque nodriza de drones IRINS Makran también fue hundido el 2 de marzo. (MEHR)

La fragata Dena fue torpedeada el 4 de marzo frente a las costas de Sri Lanka por un torpedo Mk-48 ADCAP lanzado desde un submarino nuclear estadounidense. La fragata había participado en una revista naval internacional en la India en febrero. Ese mismo día, el Shahid Sayyad Shirazi, una corbeta catamarán lanzamisiles de la clase Shahid Soleimani de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue alcanzado.


IRINS Dena

La fragata IRINS Dena fue torpedeada por un submarino de la Armada de los Estados Unidos frente a las costas de Sri Lanka el 4 de marzo. (MEHR)

Analistas de defensa creen que la mayoría de los buques destruidos durante la primera semana de la Operación Furia Épica probablemente pertenecían a la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que mantiene una gran flota de lanchas de ataque rápido diseñadas para abrumar a fuerzas navales superiores mediante tácticas de enjambre. Estas plataformas incluyen lanchas misileras y patrulleras de alta velocidad, como las lanchas misileras Peykaap, las lanchas de ataque rápido Zolfaghar, las lanchas de alta velocidad Seraj y las patrulleras de la clase Ashura.

Seis días después del inicio de los ataques contra Irán, al menos 30 unidades navales han sido hundidas o destruidas, según el CENTCOM. Sin embargo, un número significativo de pequeñas patrulleras y lanchas de ataque de la IRGC permanecen en el lugar y, lo que es más importante, Estados Unidos no ha asegurado el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del mundo por donde se transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

martes, 12 de mayo de 2026

Fragata ASW Rais Kellik (Argelia)

Fragata antisubmarina Rais Kellik de la Armada Nacional Argelina en 2017





Se trata de una fragata del Proyecto 1159T, conocida en la OTAN como clase Koni II. Botada en la Unión Soviética el 30 de abril de 1981, fue transferida a Argelia al año siguiente como parte de un programa de asistencia naval.

El buque está armado con dos cañones dobles AK-726 de 76 mm y dos cañones automáticos dobles AK-230 de 30 mm para defensa a corta distancia.

Su principal armamento antisubmarino consiste en dos lanzacohetes RBU-6000 Smerch-2 de doce cañones, respaldados por soportes para cargas de profundidad en la popa, lo que le permite atacar submarinos a corta y media distancia.


domingo, 10 de mayo de 2026

SGM: Los destructores Fubuki y Avanami japoneses

Buques de guerra. Destructores. Muerte entre las olas y la niebla





Continuamos. La segunda parte del Fubuki, denominada Tipo II. O, siguiendo el nombre del primer buque, el Ayanami. Las diferencias eran mínimas. El Ayanami, construido en el astillero Fujinagata de Osaka, fue el primero de una serie mejorada que utilizaba una torreta modificada del Tipo 3 o Tipo D. Este diseño permitía elevar los cañones de los cañones navales Tipo 3 de 127 mm y calibre 50 75° en comparación con los 40° originales, lo que permitía su uso contra aeronaves. El Ayanami fue el primer destructor del mundo con esta capacidad de torreta "universal", pero solo en teoría.


En la práctica, el Tipo D tenía una cadencia de fuego de no más de 10 disparos por minuto, debido a su carga manual independiente. Su efectividad contra aeronaves fue menor de lo esperado, ya que los proyectiles de fragmentación antiaéreos, aunque capaces de volar 18 km, carecían de guía por radar, lo que los hacía imprecisos.

De los 10 destructores construidos entre 1942 y 1945, nueve se perdieron. El Ushio, de esta serie, sobrevivió hasta el final de la guerra. Sin embargo, su estado distaba mucho de estar listo para el combate.

Todos los destructores de esta clase se perdieron en batalla. Solo un barco llegó a su fin en el muelle. Ocho barcos perecieron como samuráis en batalla.

El combate de un destructor es diferente al de un barco más grande. Sí, hasta el día de hoy, el mundo aún lamenta cómo solo tres de los 1418 hombres de la tripulación del crucero de batalla Hood sobrevivieron. Horror, pesadilla, tragedia y todo eso. Sí, es cierto, una tragedia para quienes estaban en el Hood, sin duda.

Pero un destructor es más delgado, más ligero, no tiene protección antitorpedo y tiene pocos cañones. Defensa , los cañones ya no disparan, escupen por el sobrecalentamiento, y el último cargador está en la ametralladora, porque las balas han dispersado a los portaaviones y ya no están con ánimos de combate, y ahora han escupido el último proyectil hacia el Dornier-24 que se zambulle, y en el hueco resultante irrumpe un hidroavión y dos gotas negras de bombas de 250 kg comienzan su rápida caída a cubierta.

La primera explosión en la sala de máquinas, junto con las duchas de los ingenieros, levanta una nube de vapor de varias docenas de metros de altura, y la segunda, al impactar en el tubo de torpedos de popa, destruye todo el barco. Los torpedos en el tubo detonan el polvorín de popa.

Menos de un minuto después, solo quedan escombros en la superficie. De los 309 tripulantes del destructor Shinonome, ni uno solo sobrevivió.


O dos torpedos. Los torpedos estadounidenses no son los mejores del mundo, pero si dos son suficientes, se acabó. Seis minutos, y el barco se hunde. No hay esperanza, y las frías olas del Mar de Ojotsk abrazan a 267 de los 319 marineros del destructor Usugumo.

Por diversión, hice los cálculos, aunque es una tarea tediosa: 4487 hombres perecieron a bordo de todos los destructores de la clase Fubuki en su batalla final. Y eso solo en la batalla final, cuando el barco se hundió. ¿Cuántos se perdieron durante todo su servicio? Considerando que los destructores japoneses de esta clase no servían como corbetas de escolta, sino que luchaban contra destructores y cruceros de las principales potencias navales y oceánicas de la época.

Eran barcos dignos, con tantas innovaciones que otros países no se avergonzaban de copiarlos. Si los Fubukis de todas las series hubieran tenido una piel un poco más gruesa, tal vez habría jugado un papel positivo en su longevidad.

Ayanami (Ondas rizadas)



Se enfrentó al estallido de la guerra en el puerto de Sama en la isla de Hainan, escoltando buques de guerra japoneses para el desembarco de tropas en la batalla de Malaya.

El 19 de diciembre, Ayanami hundió el submarino holandés O.20, apoyado por sus buques gemelos Uranami y Yugiri, y rescató a 32 supervivientes.

Ayanami luego sirvió como parte de la escolta de los cruceros pesados ​​Suzuya, Kumano, Mogami y Mikuma durante la invasión de Bangka, Palembang y las islas Anambas en las Indias Orientales Neerlandesas.

En marzo, Ayanami fue desplegado en la operación de invasión de las islas Sumatra y Andamán. Patrulló y escoltó buques en Port Blair durante las incursiones japonesas en el océano Índico.

El 4 y 5 de junio, Ayanami participó en la batalla de Midway como parte de la fuerza principal. Almirante de flota Isoroku Yamamoto. Durante la batalla de las Islas Salomón Orientales el 24 de agosto, Ayanami escoltó al grupo de suministro de la flota a Guadalcanal. En octubre y noviembre, participó en numerosas operaciones de transporte del Tokyo Express, entregando suministros a diversos puntos de las Islas Salomón.

Su última misión, los días 14 y 15 de noviembre de 1942, tuvo lugar durante la Segunda Batalla Naval de Guadalcanal, donde realizó misiones de abastecimiento. Posteriormente, el Ayanami se unió al destacamento de reconocimiento del contralmirante Hashimoto y, como parte de dicho destacamento, participó en la Batalla de la Isla de Savo.

El Ayanami fue uno de los tres barcos que participaron en el ataque inicial (junto con el grupo de Hashimoto en el crucero Sendan y otro grupo al mando del contralmirante Susumu Kimura en el crucero ligero Nagara).

El Ayanami fue el primero en ser avistado por los estadounidenses. Fue avistado por el destructor estadounidense Walk, pero el crucero ligero Nagara fue avistado pronto, y la atención de cuatro destructores estadounidenses se centró en él. Los torpedos y el fuego de artillería del Ayanami, Nagara y Uranami hundieron a dos de los cuatro destructores (Preston y Walk), dañaron gravemente al Benham (que fue hundido después de la batalla) y dañaron gravemente al Gwin. Esencialmente, los cuatro destructores estadounidenses quedaron inutilizados, lo que debilitó enormemente al grupo de trabajo estadounidense en el área de Guadalcanal.

El Ayanami entonces sufrió una desgracia crítica: el destructor quedó en la mira del acorazado Washington, cuyos disparos redujeron el barco japonés a escombros. La tripulación restante abandonó el barco, algunos llegando a Guadalcanal en Los botes salvavidas y otros fueron recogidos por el Uranami, que remató al Ayanami con un solo torpedo.

"Shikinami" "Olas que se extienden"



Comenzó la guerra escoltando buques de guerra japoneses durante los desembarcos anfibios durante la Batalla de Malaya a finales de 1941. En enero-febrero de 1942, Shikinami fue asignado para escoltar al portaaviones Ryujo, que llevó a cabo ataques aéreos en el Mar de Java.

El 1 de marzo, el Shikinami estaba escoltando un convoy cuando llegó la noticia de que otro grupo de destructores japoneses había colisionado con el crucero pesado Houston, el crucero ligero Perth y el destructor Evertsen durante la Batalla del Estrecho de Sunda. El Shikinami se unió a los cruceros pesados ​​Mogami y Mikuma y participó en la batalla. Fue un torpedo del Shikinami lo que puso fin a la carrera del crucero pesado Houston.

El 4 y 5 de junio, Shikinami participó en la Batalla de Midway como parte de la flota principal del Almirante Isoroku Yamamoto. Esto fue seguido por las operaciones del Tokyo Express para abastecer a Guadalcanal y las Islas Salomón.

En septiembre de 1942, el Shikinami participó en varias operaciones de combate frente a la costa de Guadalcanal, bombardeando la base aérea estadounidense de Henderson Field. Durante uno de estos bombardeos, el Shikinami, junto con el crucero ligero Sendai y los destructores Fubuki y Suzukaze, colisionó con la lancha patrullera estadounidense YP-346. La distancia era tan corta que los cañones del buque no pudieron abrir fuego, por lo que los buques japoneses y el YP-346 se enfrentaron en un duelo con sus cañones antiaéreos. Como resultado del enfrentamiento, el YP-346 se incendió, fue varado y abandonado por su tripulación.

Durante la Segunda Batalla Naval de Guadalcanal, del 14 al 15 de noviembre de 1942, el Shikinami fue asignado a un destacamento de reconocimiento, no sufrió daños y regresó a Kure a finales de año.

En enero de 1943, el Shikinami escoltó un convoy de tropas desde Pusan ​​a Palaos y luego a Wewak. Hasta principios de febrero, patrulló las aguas de Truk y Rabaul.

Durante la Batalla del Mar de Bismarck, del 1 al 4 de marzo, el Shikinami escoltó un convoy de tropas de Rabaul a Lae. Sobrevivió a un ataque aéreo aliado el 3 de marzo, que hundió a su buque gemelo, el Shirayuki, y rescató al contralmirante Masatomi Kimura y a otros supervivientes. Posteriormente, el Shikinami continuó con misiones de escolta y suministro en las Islas Salomón, Nueva Guinea, entre Singapur y Surabaya, y Balikpapan.

A finales de enero de 1944, el Shikinami escoltó a los cruceros Aoba, Oi, Kinu y Kitakami hasta las Islas Andamán, y luego remolcó al torpedeado Kitakami de vuelta a Singapur.

En mayo y junio, el Shikinami llevó a cabo numerosas misiones de escolta entre Singapur, Filipinas y Palaos. Mientras transportaba tropas a Biak, el Shikinami fue objeto de fuego aéreo, lo que provocó la ignición de las cargas de profundidad lanzadas momentos antes de la explosión. Dos miembros de la tripulación murieron y otros cuatro resultaron heridos.

El Shikinami continuó escoltando buques entre Singapur, Brunéi y Filipinas de junio a agosto, rescatando a supervivientes del crucero torpedeado Oi el 19 de julio.

El 12 de septiembre, tras salir de Singapur con un convoy con destino a Japón, el Shikinami fue torpedeado por el submarino estadounidense USS Growler. Ocho oficiales y 120 marineros fueron rescatados por el destructor Mikura.

Asagiri (Niebla matutina)



Comenzó la guerra escoltando buques de guerra japoneses que participaban en la Batalla de Malasia.


Los destructores Sagiri, Amagiri y Asagiri, clase Fubuki Tipo II, durante ejercicios. Foto tomada desde el Yugiri el 16 de octubre de 1941.

El 27 de enero, el Asagiri y su convoy fueron atacados por los destructores Thanet y Vampire a unas 80 millas náuticas al norte de Singapur en la batalla de Endau, y se cree que sus torpedos contribuyeron al hundimiento del Thanet.

Posteriormente, el Asagiri sirvió como escolta para los cruceros pesados ​​Suzuya, Kumano, Mogami y Mikuma durante la invasión de Bangka y Palembang, así como de las islas Anambas en las Indias Orientales Neerlandesas. A finales de febrero, el Asagiri cubrió las operaciones de desminado frente a Singapur y Johor.

En marzo, el Asagiri participó en la invasión del norte de Sumatra y las islas Andamán. Durante las incursiones en el océano Índico, el Asagiri, junto con los cruceros Chōkai y Yura y el portaaviones Ryūjō, hundió seis buques mercantes.

Los días 4 y 5 de junio, el Asagiri participó en la batalla de Midway como parte de la fuerza de distracción para la invasión de las islas Aleutianas.

El 24 de agosto, el Asagiri embarcó tropas y se dirigió a Guadalcanal. Durante esta operación, fue alcanzado directamente por una bomba lanzada por un bombardero en picado SBD Dauntless desde el Campo Henderson. La explosión mató a 122 personas, incluyendo 60 efectivos de tierra, y el Asagiri se hundió cerca de Santa Isabel, a 60 millas náuticas al noreste de la isla de Savo.

"Yugiri" "Niebla vespertina"



Comenzó la guerra escoltando a los buques de guerra japoneses que participaban en la Batalla de Malaya.

El 19 de diciembre, el Yugiri hundió el submarino holandés O-20, apoyado por sus buques gemelos, el Uranami y el Ayanami. El 27 de enero, el Yugiri y su convoy fueron atacados por los destructores Thanet y Vampire aproximadamente a 80 millas náuticas al norte de Singapur en la Batalla de Endau, y se atribuye a sus torpedos el hundimiento del Thanet.

Posteriormente, el Yugiri sirvió como escolta para los cruceros pesados ​​Suzuya, Kumano, Mogami y Mikuma durante la invasión de Bangka, Palembang y las Islas Anambas en las Indias Orientales Neerlandesas. A finales de febrero, el Yugiri proporcionó cobertura para las operaciones de desminado en los alrededores de Singapur y Johor.

En marzo, el Yugiri se unió a la invasión del norte de Sumatra y las Islas Andamán. Durante las incursiones en el Océano Índico, el Yugiri, junto con el Chokai, el Yuryo y el portaaviones Ryujo, hundió seis buques mercantes.

Del 4 al 5 de junio, el Yugiri participó en la Batalla de Midway como parte de la fuerza de distracción para la invasión de las Islas Aleutianas. El 24 de agosto, el Yugiri embarcó tropas de buques de transporte y partió hacia Guadalcanal. Durante esta operación, el destructor sufrió un impacto directo cerca de su puente por una bomba de un bombardero en picado SBD Dauntless. Treinta y dos tripulantes murieron, incluido el capitán Yamada Yuji, comandante de la 20.ª División de Destructores.

Tras las reparaciones, el Yugiri regresó a Rabaul a finales de abril y en mayo participó en numerosas operaciones de transporte del Tokyo Express a diversos puntos de las Islas Salomón.

El 16 de mayo, el Yugiri fue torpedeado por el submarino estadounidense USS Grayback al noroeste de Kavieng, matando a nueve tripulantes. El buque tuvo que ser remolcado de vuelta a Rabaul por el Amagiri. A finales de julio, fue enviado de vuelta a Japón para su reparación.

El Yugiri regresó a las Islas Salomón a mediados de noviembre y fue uno de los cinco destructores que participaron en el traslado/evacuación de tropas a Buka. Durante la Batalla del Cabo de San Jorge, el 25 de noviembre de 1943, fue hundido por los disparos de los destructores estadounidenses Charles Osburn, Claxton y Dyson aproximadamente a 50 millas náuticas al este del Cabo de San Jorge. El submarino japonés I-177 rescató a 278 supervivientes y el I-181 a otros 11.

Este es un ejemplo vívido de cómo algunos dicen abiertamente que los destructores japoneses eran de cartón piedra. El Yugiri fue enviado a su merecido descanso en el fondo marino solo al tercer intento, e incluso entonces, tres destructores estadounidenses pasaron un largo rato bombardeándolo con proyectiles, mientras los japoneses esquivaban los torpedos.

Amagiri (Cielo nublado)



Desde el 4 de diciembre de 1941 hasta finales de año, el Amagiri cubrió el desembarco de las tropas japonesas en Malasia y formó parte de la escolta para la invasión de Bangka y Palembang.

Participó en la Batalla de Endau el 27 de enero de 1942. Los destructores Amagiri, Asagiri y Yugiri escoltaban un convoy de tropas liderado por el crucero ligero Sendai y el 11.º Escuadrón de Destructores. El destructor británico Thanet y el destructor australiano Vampire recibieron la misión de interceptar el convoy a pesar de ser superados en número significativamente por los buques de escolta.

A las 2:37, el Thanet y el Vampire atacaron el convoy. El Vampire lanzó dos torpedos al dragaminas W-4, pero ninguno alcanzó su objetivo. Luego lanzó los torpedos restantes al destructor Shirayuki, pero nuevamente fallaron. El Thanet fue alcanzado en la sala de máquinas por un proyectil de 140 mm procedente del Sendai y perdió propulsión. Tras ello, los japoneses abrieron fuego contra él y lanzaron torpedos. El Thanet se hundió rápidamente, pero el Vampire logró escapar de la batalla.


Vampiro destructor

El Amagiri participó en operaciones de desminado en los alrededores de Singapur y Johor, así como en la invasión del norte de Sumatra y las Islas Andamán. Durante incursiones en el océano Índico, el Amagiri, junto con los cruceros pesados ​​Mogami y Mikuma, hundió el buque de pasajeros británico Dardanus, el vapor Gandara y el mercante Indore.

Del 4 al 5 de junio, el Amagiri participó en la batalla de Midway como parte de la fuerza de invasión de las islas Aleutianas y estuvo estacionado en Amami Oshima hasta mediados de julio para patrullar las aguas del sur.

Tras la batalla de las Islas Salomón Orientales, el 24 de agosto, el Amagiri embarcó tropas de buques de transporte y se dirigió a Guadalcanal. Durante esta operación, fue atacado por bombarderos en picado del aeródromo Henderson, que hundieron a su buque gemelo, el Asagiri, y dañaron gravemente al Shirakumo. Tras rescatar a los supervivientes del Asagiri, el Amagiri remolcó al Shirakumo hasta la isla Shortland y continuó prestando servicio en numerosas misiones de transporte del Tokyo Express por las Islas Salomón en septiembre.

Tras la batalla naval frente a Guadalcanal, del 13 al 15 de noviembre, el Amagiri ayudó al destructor Mochizuki a rescatar a 1500 supervivientes de los buques mercantes Canberra Maru y Nagara Maru, y escoltó al averiado Sado Maru hasta las islas Shortland.

El Amagiri regresó a Rabaul en marzo de 1943 y reanudó sus funciones como buque de transporte rápido. El 7 de abril, fue atacado por un bombardero B-17 Flying Fortress de la USAF, que causó la muerte de 10 tripulantes. El 5 y 6 de julio, durante la batalla del golfo de Kula, el Amagiri fue atacado por destructores y cruceros de la Armada estadounidense mientras intentaba transportar tropas a Kolombangara. El buque recibió cinco impactos, que causaron la muerte de 10 tripulantes. Tras la batalla, intentó rescatar a los supervivientes del destructor Niizuki, pero fue repelido por los destructores estadounidenses Nicholas y Radford y regresó a Rabaul para reparaciones.

El 2 de agosto, al regresar de otra operación nocturna para transportar refuerzos a Vila, el Tokyo Express embistió y hundió al torpedero estadounidense PT-109, comandado por el teniente de navío (y futuro presidente de los Estados Unidos) John F. Kennedy. Se cree que quienes estaban a bordo del Amagiri desconocían la existencia del PT-109, ya que era difícil de detectar debido a su pequeño tamaño y la falta de luces. Sin embargo, Robert J. Donovan, en su libro PT 109: John F. Kennedy in World War II, tras entrevistar a numerosos tripulantes, concluye que no fue un accidente y habla con el timonel a quien se le ordenó dirigir el rumbo de la colisión.

El Amagiri continuó participando en las operaciones del Tokyo Express hasta finales de 1943. A finales de noviembre, se enfrentó a destructores de la Armada de los Estados Unidos en la Batalla del Cabo de San Jorge y evadió la persecución de destructores estadounidenses al mando del capitán Arleigh Burke.

El 7 de diciembre, colisionó con el destructor Akikaze cerca de Kavieng, desprendiéndosele la proa. En enero de 1944, fue enviado de vuelta al Arsenal Naval de Kure para reparaciones. En marzo, fue transferido a la Flota del Suroeste y se estableció en Singapur, donde prestó escolta para operaciones de transporte en las Indias Orientales Neerlandesas occidentales.

El 23 de abril, tras zarpar de Singapur con el crucero pesado Aoba y el crucero ligero Oi, con destino a Davao, el Amagiri chocó contra una mina naval en el estrecho de Makassar. Dado que el hundimiento duró más de dos horas, hubo pocas bajas.

"Sagiri" "Niebla fina"



Desde el 17 de diciembre de 1941, el Sagiri cubrió los desembarcos de las tropas japonesas en Miri y Kuching, Sarawak. El 24 de diciembre de 1941, a unas 35 millas náuticas de Kuching, el Sagiri fue torpedeado por el submarino holandés K-XVI. El polvorín de popa se incendió y explotó, provocando el hundimiento del buque y la muerte de 121 tripulantes. Unos 120 supervivientes fueron rescatados por el Shirakumo.

"Oboro" "Luz de luna"



Al estallar la guerra, proporcionó cobertura a las operaciones de desembarco japonesas durante la invasión de Guam. Desde mediados de diciembre hasta finales de agosto de 1942, el Oboro estuvo estacionado en Yokosuka, patrullando las aguas cercanas y escoltando convoyes desde Yokosuka hasta Ominato, en el norte, y Mako, en el suroeste.

El 11 de octubre de 1942, el Oboro partió de Yokosuka con un convoy que transportaba suministros a Kiska, en las islas Aleutianas ocupadas por Japón. El 17 de octubre, el Oboro fue hundido por un ataque aéreo de los Martin B-26 Marauders a 30 millas náuticas al noreste de Kiska. Un impacto directo en la munición del buque provocó la explosión de una bomba y su hundimiento. Solo 17 supervivientes, incluido el capitán, fueron rescatados por el destructor Hatsuharu, que también había sufrido graves daños en el mismo ataque.

Akebono "Amanecer"



Debido a una hélice dañada, estaba en reparaciones al estallar la guerra y no entró en servicio hasta mediados de enero de 1942. El Akebono sirvió como escolta para los portaaviones Hiryu y Soryu durante los ataques aéreos sobre Ambon. Posteriormente, sirvió como escolta para los cruceros Nachi y Haguro durante la invasión de las Indias Orientales Neerlandesas.

El 1 de marzo, en la Batalla del Mar de Java, el Akebono participó en el hundimiento del crucero británico Exeter y el destructor Encounter, así como del destructor estadounidense Pope.

A finales de abril, el Akebono escoltó al Myōkō y al Haguro hasta Truk, y luego se unió a las fuerzas del almirante Takeo Takagi en la Batalla del Mar del Coral, donde, hay que admitirlo, no obtuvo resultados. Sin embargo, la batalla se libró con portaaviones, y los barcos restantes se vieron obligados a protegerse de los aviones.

Durante la Batalla de Midway a principios de junio, el Akebono formó parte de la fuerza de distracción de la Operación AL que atacó Dutch Harbor, Alaska, como parte de la Campaña de las Aleutianas, y regresó a Yokosuka a principios de julio.

El 14 de julio, el Akebono fue transferido a la Flota Combinada y escoltó al acorazado Yamato y al portaaviones Taiyō durante la Batalla de las Islas Salomón Orientales el 24 de agosto. El Akebono permaneció asignado a Taiyō hasta septiembre, cuando fue asignado para escoltar al portaaviones Unyō de octubre a febrero de 1943. Durante el resto de 1943, el Akebono continuó escoltando al Unyō, Taiyō, Ryūjo, Zuihō o Junyō ​​en diversas misiones por todo el Pacífico.

El 14 de enero de 1944, el Akebono rescató a 89 supervivientes del destructor Sazanami, torpedeado. El destructor fue entonces asignado a tareas de patrulla en Filipinas. El 24 de octubre, el Akebono participó en la Batalla del Estrecho de Surigao. Al día siguiente, rescató a aproximadamente 700 supervivientes del crucero pesado Mogami y lo hundió con un torpedo.

El 13 de noviembre de 1944, el Akebono, amarrado junto al destructor Akishimo en el muelle de Cavite, cerca de Manila, fue atacado por aviones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El impacto directo de una bomba incendió ambos buques y, al día siguiente, una potente explosión en el Akishimo reventó el Akebono, hundiéndolo en aguas poco profundas. Cuarenta y ocho tripulantes murieron y 43 resultaron heridos.

"Carpa" "Ondas en el agua"



El Sazanami comenzó la Segunda Guerra Mundial desplegándose desde la Estación Aérea Naval de Tateyama como parte de la fuerza que atacó el atolón Midway a principios de la guerra.

Posteriormente, el Sazanami sirvió como escolta de los portaaviones Hiryu y Soryu durante los ataques aéreos sobre Ambon. Posteriormente, fue asignado a escoltar a los cruceros Nachi y Haguro durante la invasión japonesa de las Indias Orientales Neerlandesas orientales.

El 2 de marzo, durante la Batalla del Mar de Java, el Sazanami participó en el ataque al submarino estadounidense Perch.

A finales de abril, el Sazanami escoltó al portaaviones Shōhō a Truk y luego se unió a las fuerzas del almirante Takeo Takagi en la Batalla del Mar del Coral. Al concluir la batalla, rescató a 225 supervivientes de varios barcos y regresó a Yokosuka vía Saipán. Permaneció con base en Ōminato hasta mediados de julio, patrullando las aguas del norte.

En agosto, el Sazanami fue transferido a la Flota Combinada y escoltó al acorazado Yamato y al portaaviones Taiyo en la Batalla de las Islas Salomón Orientales el 24 de agosto de 1942.

A lo largo de septiembre, el Sazanami realizó numerosas misiones de transporte como parte de la Operación Tokyo Express en varios puntos de las Islas Salomón. Luego partió para reparaciones con el Taiyō y regresó el 1 de noviembre. Continuó escoltando al Taiyō y al Un'yo hasta finales de 1943.

Participó en la Batalla de la Isla Horaniu, donde cubrió el desembarco de tropas en Vella Lavella. Después de ayudar a evacuar a los soldados japoneses supervivientes de Rekata a finales de mes, el Sazanami reanudó su función anterior, escoltando a varios portaaviones, durante el resto del año.

El 12 de enero de 1944, el Sazanami escoltaba a un petrolero en ruta de Palaos a Truk. El Sazanami fue torpedeado por el submarino Albacore. De la tripulación, 153 personas murieron y 89 sobrevivientes fueron rescatados por el Akebono.

"Usio" "Marea"



Comenzó la guerra al ser enviado desde la Estación Aérea Naval de Tateyama como parte de la fuerza que atacó el atolón Midway al comienzo de la guerra.


Ushio reabasteciendo combustible desde el crucero pesado Haguro, 13 de febrero de 1942.

El Ushio formó parte de la escolta de los portaaviones Hiryu y Soryu durante los ataques aéreos sobre Ambon. Posteriormente, sirvió como escolta de los cruceros Nachi y Haguro durante la invasión japonesa de las Indias Orientales Neerlandesas.

El 27 de febrero, participó en la Batalla del Mar de Java. El Ushio lanzó torpedos contra un grupo de cruceros y destructores aliados, pero ninguno alcanzó su objetivo. Sin embargo, tras la batalla, el 2 de marzo, el Ushio y el Sazanami descubrieron el submarino estadounidense USS Perch, gravemente dañado, que había sido gravemente dañado el día anterior por los disparos y las cargas de profundidad de los destructores Amatsukaze y Hatsukaze. El Ushio y el Sazanami lanzaron otra serie de cargas de profundidad, que dañaron aún más al Perch, impidiendo que el submarino se sumergiera y permitiéndole desplazarse a solo 5 nudos. Pero en la oscuridad subsiguiente, los japoneses (sí, sin radar) perdieron el submarino.

Al día siguiente, el Usio volvió a avistar al Perch dañado y abrió fuego. En cuanto el primer proyectil de 127 mm impactó en la torre de mando, la tripulación abandonó el barco y lo dejó hundirse. Los 59 marineros sobrevivieron y fueron rescatados por el Usio.

Posteriormente, el Ushio escoltó al portaaviones Shokaku durante la Batalla del Mar del Coral. Del 4 al 5 de junio, participó en la Batalla de Midway como parte de la fuerza de desembarco de distracción de las Islas Aleutianas y estuvo destinado en Ominato hasta mediados de julio para patrullar las aguas del norte.

El 14 de julio, el Ushio fue transferido a la Flota Combinada y escoltó al acorazado Yamato y al portaaviones Taiyō en la Batalla de las Islas Salomón Orientales el 24 de agosto.


El Ushio maniobra cerca del crucero pesado Nachi que se hunde, el 5 de noviembre de 1944.

En septiembre, fue desplegado en numerosas operaciones de transporte del Tokyo Express por las Islas Salomón. Hasta finales de 1943, el Ushio escoltó a los buques Unyo, Ryuho, Zuiho y Taiyo en diversas misiones entre las islas japonesas, Truk, las Indias Orientales Neerlandesas y Filipinas.

A principios de 1944, el Ushio fue asignado principalmente a escoltar convoyes de tropas desde Truk. De abril a agosto, estuvo destinado en la zona de seguridad de Ominato, patrullando las aguas del norte y escoltando buques entre Hokkaido y Yokosuka o Kure.

Durante la Batalla del Golfo de Leyte, el Ushio fue asignado a la fuerza de distracción del almirante Kiyohide Shima para la Batalla del Estrecho de Surigao. Tras la batalla, permaneció en Manila para escoltar convoyes a Filipinas. El 5 de noviembre, sobrevivió a un ataque aéreo, rescató a supervivientes del crucero pesado hundido Nachi y remolcó el Akebono, dañado, de vuelta a Manila.

El 13 de noviembre, el Ushio sufrió daños durante un ataque aéreo estadounidense sobre Manila, que hundió al averiado Akebono y a otros tres destructores japoneses fondeados (Hatsuharu, Okinama y Akishimo). El motor de estribor del Ushio quedó inutilizado y 23 tripulantes murieron.

Tras reparaciones temporales en Singapur, el Ushio reanudó el servicio. En diciembre, prestó asistencia al crucero pesado Myoko, averiado, y lo escoltó a Japón para realizarle reparaciones importantes. Sin embargo, el destructor también requería reparaciones importantes.

Sin embargo, el 13 de diciembre, fueron descubiertas por el submarino estadounidense Bergall, que lanzó seis torpedos contra el crucero. Uno de los seis torpedos del Bergall impactó en el Myoko, arrancándole la popa. El Ushio respondió al fuego con cuatro proyectiles. El primer proyectil falló y el segundo abrió un gran agujero en el casco presurizado del submarino, que desapareció rápidamente. El Ushio remolcó el Myoko averiado a Singapur, donde el crucero pasó el resto de la guerra.


El Ushio ancló en Yokosuka después del final de la Segunda Guerra Mundial en 1946.

El Ushio finalmente llegó a su tierra natal. Tras regresar al Arsenal Naval de Yokosuka para reparaciones, permaneció en aguas japonesas hasta la rendición de Japón. El 18 de julio de 1945, proporcionó fuego antiaéreo para proteger al acorazado Nagato durante el ataque a Yokosuka.

Sin embargo, de acuerdo con los acuerdos, el Ushio fue dado de baja de la lista naval el 15 de septiembre de 1945. En 1948, el buque fue desguazado.


¿Qué tenemos al final?

En cuanto a quién y cómo hundió el Fubuki-2, el resultado es el siguiente:
- aviación : 3;
- submarinos: 3;
- artillería naval: 2;
- minas: 1.

En cuanto a la primera serie de estos destructores, la fuerza aérea parece estar perdiendo terreno, pero solo ligeramente. Por lo demás, todo parece bastante decente para los buques de primera línea que participan en batallas reales.


Con esto concluye nuestro análisis de la segunda serie de destructores clase Fubuki. Dado que la tercera serie consistió en solo cuatro buques, la tercera parte dedicará un espacio considerable a los resultados y comparaciones de esta clase de buques con sus homólogos globales, incluyendo a los buques soviéticos como posibles adversarios.

Los Fubuki eran buques multipropósito verdaderamente excelentes, igualmente aptos para el combate de artillería, los ataques con torpedos y la guerra antisubmarina. Y, como demostró la práctica, también eran transportes de alta velocidad. Durante la primera mitad de la Guerra del Pacífico, fueron armas verdaderamente valiosas, lo que obligó a todos a reconocer su fuerza, pero por delante estaba Midway y su función como buques de suministro para las guarniciones en un frente hipotético.