El Andrea Doria es una unidad de la Armada Italiana, perteneciente a la clase Orizzonte, identificada con la numeral D 553 por tratarse de un destructor lanzamisiles —o “crucero antiaéreo”— según la clasificación de la OTAN.
Historia
La construcción del buque comenzó el 19 de julio de 2002 en el astillero de Riva Trigoso, con la ceremonia de corte de la primera chapa.
El primer oficial de la Armada Italiana asignado formalmente a la unidad fue el teniente de navío del Cuerpo de Ingenieros Navales Gianni Labori, designado jefe de máquinas, quien se incorporó el 4 de diciembre de 2004.
Después de la botadura, realizada el 15 de octubre de 2005 y considerada la primera en el mundo efectuada mediante carros para un buque de semejantes dimensiones, en enero de 2006 la nave fue trasladada hasta las instalaciones de Fincantieri en Muggiano sobre una enorme barcaza diseñada por la propia empresa, denominada Atlante, donde se completó su alistamiento.
En octubre de 2006 comenzaron las pruebas de mar.
Claro. Acá tenés la tabla traducida al castellano rioplatense, manteniendo el contenido técnico y ordenándola para que quede más limpia y legible.
Andrea Doria (D 553) — Ficha técnica
Categoría
Datos
Tipo
Destructor lanzamisiles
Clase
Orizzonte
En servicio en
Marina Militar Italiana
Identificación
D 553
Indicativo de llamada ITU
IADO (India-Alfa-Delta-Oscar)
MMSI
247150600
Construcción
Categoría
Datos
Encargo
27 de octubre de 2000
Constructores
Fincantieri – Horizon SAS
Astilleros
Riva Trigoso (Génova) y Muggiano (La Spezia), Italia
Puesta de quilla / inicio de construcción
2002
Botadura
15 de octubre de 2005
Finalización
22 de diciembre de 2007
Entrada en servicio
13 de octubre de 2010
Nombre en homenaje a
Andrea Doria, navegante genovés
Características generales
Característica
Datos
Desplazamiento
7.050 t; 7.770 t a plena carga
Eslora
152,9 m
Manga
20,3 m
Calado
7,6 m
Cubierta de vuelo
26,5 × 20 m
Velocidad máxima con turbinas de gas
29 nudos
Velocidad con motores diésel
18 nudos
Autonomía
7.000 millas náuticas a 18 nudos; 3.500 millas náuticas a 25 nudos
Combustible naval F76
Más de 1.000 m³
Combustible de aviación F44 / JP-5
Más de 90 m³
Capacidad de alojamiento
Hasta 255 hombres y mujeres en camarotes de 1, 2 o 4 plazas
Propulsión
El buque emplea una planta propulsora CODOG (Combined Diesel or Gas), compuesta por:
2 turbinas de gas GE/Avio LM2500, de 20,5 MW cada una.
2 motores diésel SEMT Pielstick, de 4,32 MW cada uno.
2 hélices de paso variable.
1 hélice transversal de proa (bow thruster) para maniobra.
Generación eléctrica
4 generadores diésel Isotta Fraschini VL 1716 T2 ME, de 1.600 kW cada uno.
2 centrales eléctricas.
Dotación
La dotación normal está compuesta por 192 militares:
24 oficiales.
87 suboficiales.
81 graduados y personal de marinería.
Según la misión, puede embarcar además hasta 37 efectivos adicionales pertenecientes al Estado Mayor de mando, equipos de abordaje y personal de vuelo.
Sensores
Radares
Radar de búsqueda de superficie en banda E/F Selex RAN 30X/I (RASS).
Radar multifunción 3D de antena phased array en banda G Selex SPY-790 EMPAR, sensor principal del sistema PAAMS.
Radar de búsqueda aérea y de superficie 3D en banda D BAE/Thales S1850M (LRR).
Radar secundario de vigilancia e identificación Selex SIR R/S (IFF).
Radar de navegación y aproximación de helicópteros en banda I Selex SPN 753(V)4 (NAVR).
2 sistemas de dirección de tiro Selex MSTIS NA 25X, con sensores radar y electroópticos RTN-30X.
Sensores electroópticos e infrarrojos
Sistema biespectral infrarrojo de detección y seguimiento Sagem Vampir MB (IRAS).
Sonar
Sonar de casco de frecuencia media Thales UMS 4110CL.
Guerra electrónica
ESM
Sistema de apoyo electrónico Thales ESM.
ECM
Sistema de interferencia electrónica Elettronica Nettuno 4100.
2 lanzadores Oto Melara SCLAR H para señuelos chaff y bengalas flare.
Defensa antisubmarina y antisiluro
Sonar de casco Thomson/Marconi UMS 4110 CL de frecuencia media.
Sistema antisiluro SLAT, integrado por:
2 lanzadores con capacidad para 12 señuelos acústicos cada uno.
Antena/cortina hidrofónica remolcada.
Armamento
Artillería
3 cañones Oto Melara 76/62 mm Super Rapido, empleados también para defensa cercana.
2 cañones automáticos Oto Melara/Oerlikon KBA de 25/80 mm.
Torpedos
2 sistemas lanzatorpedos EuroTorp B515/1.
Torpedos ligeros MU90.
Sistema semiautomático para manipulación y carga de armamento.
Misiles antiaéreos
El sistema principal de defensa aérea es el PAAMS (Principal Anti-Air Missile System).
Dispone de:
6 módulos de lanzamiento vertical DCNS Sylver A50.
8 celdas por módulo.
48 celdas VLS en total.
Capacidad para misiles superficie-aire Aster 15 de corto alcance y Aster 30 de alcance medio.
Previsión estructural para incorporar 2 módulos adicionales, con otras 16 celdas.
Misiles antibuque
4 lanzadores dobles.
Hasta 8 misiles Teseo Mk2/A.
Capacidad antibuque y de ataque contra blancos terrestres.
Guiado mediante GPS.
Medios aéreos
El Andrea Doria puede operar 1 helicóptero, pudiendo embarcar:
NHIndustries NH90, o
AgustaWestland EH101/AW101.
El helicóptero puede emplear:
torpedos MU90, o
misiles antibuque Marte Mk2/S.
Lema
Altius Tendam — «Apunto cada vez más alto».
Entrada en servicio
La entrega a la Armada Italiana tuvo lugar en Génova el 22 de diciembre de 2007, con el izado de la bandera naval en el mástil de la unidad.
Su primer comandante fue el capitán de navío Giuseppe Berutti Bergotto, mientras que el primer jefe de máquinas fue el capitán de corbeta del Cuerpo de Ingenieros Navales Gianni Labori.
En noviembre de 2008, el Doria navegó hasta Tolón para realizar un ejercicio junto a su gemelo francés, el Forbin, y otra unidad antiaérea francesa.
En enero de 2009 estuvo presente en Mesina durante la conmemoración del centenario del terremoto que destruyó la ciudad en 1908. También participaron el crucero ruso Moskva, en representación de la primera fuerza organizada que había llegado a socorrer a la ciudad, el Leyte Gulf de la US Navy y el patrullero italiano Spica.
Después de continuar con las pruebas de sus sistemas de mando, control y comunicaciones, alcanzó la plena capacidad operativa en junio de 2009. Un mes antes, el 5 de mayo, había participado en aguas de La Spezia de un ejercicio conjunto con su gemelo italiano Caio Duilio y los buques franceses Forbin y Chevalier Paul.
La nave amarrada en La Spezia.
A comienzos de 2010, bajo el mando del capitán de navío Giacinto Ottaviani, participó en el Atlántico de la campaña naval “Tucano 2010”.
El buque zarpó de La Spezia el 21 de enero y durante la campaña recorrió 14.250 millas náuticas, acumulando unas 1.100 horas de navegación. Hizo escalas en Las Palmas, en las Islas Canarias; Recife, Río de Janeiro y Salvador de Bahía, en Brasil; Dakar, en Senegal; y Casablanca, en Marruecos.
Durante el recorrido realizó ejercicios con las armadas de los países visitados y regresó a la base naval de La Spezia el 10 de abril.
La campaña buscaba reforzar la cooperación con otras marinas mediante actividades de adiestramiento conjunto, contribuir a la vigilancia marítima contra actividades ilícitas, promocionar a la industria italiana de defensa y respaldar la actividad diplomática del país en el exterior.
Entre el 20 y el 25 de marzo, el buque también desarrolló una intensa actividad de entrenamiento con unidades de la US Navy en el Golfo de Guinea.
El 13 de octubre de 2010 recibió su bandera de combate en el puerto de Génova durante una ceremonia en la que participaron el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Vincenzo Camporini; el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante de escuadra Bruno Branciforte; y la intendenta de Génova, Marta Vincenzi, quien entregó el pabellón al capitán de navío Fabrizio Cerrai, comandante de la unidad.
El 19 de marzo de 2011, en el marco de la crisis de Libia, el buque fue desplegado en el canal de Sicilia para proteger el territorio italiano y a las demás unidades presentes en la zona frente a posibles ataques aéreos o misilísticos provenientes de Libia. Regresó a Tarento el 25 de abril.
El 6 de junio de 2011, la nave asumió el papel de buque de mando del SNMG1. El 14 de junio zarpó de Tarento rumbo a Yibuti, desde donde operó durante casi seis meses en aguas del Golfo de Adén y el océano Índico como buque de mando de la Task Force 508, dentro de la Operación Ocean Shield contra la piratería.
La misión tenía como objetivo garantizar la libertad de navegación comercial.
Antes de la partida, la tripulación fue despedida en una ceremonia encabezada por el comandante en jefe de la Escuadra Naval, almirante Luigi Binelli Mantelli, y por el contraalmirante Gualtiero Mattesi, comandante del Standing NATO Maritime Group 1.
Durante su viaje hacia el área de operaciones, el 18 de junio, el buque atravesó por primera vez en su carrera operativa el canal de Suez.
Durante Ocean Shield, en una escala en Yibuti, el contraalmirante Mattesi se reunió con el coronel Abdourrahman Aden Cher, comandante de las fuerzas navales yibutianas.
Ambos oficiales firmaron un acuerdo para embarcar en las unidades italianas a un oficial de las Fuerzas Armadas de Yibuti como intérprete durante la operación. La iniciativa constituyó la primera experiencia de ese tipo dentro de la OTAN.
El 7 de septiembre de 2011, el helicóptero EH101 embarcado en la nave recibió fuego desde tierra por parte de piratas somalíes.
La aeronave patrullaba frente a las costas de Somalia, cerca de Kismayo, a unos 400 kilómetros al sur de Mogadiscio, recopilando información sobre embarcaciones sospechosas de atacar al tráfico mercante.
Alrededor de las 6:30 recibió impactos de armas de fuego que provocaron una pérdida de combustible, lo que obligó al helicóptero a regresar al buque para evaluar los daños y realizar las correspondientes inspecciones técnicas. La tripulación no sufrió heridas.
El 21 de septiembre, la tripulación del Andrea Doria participó en el rescate de los 26 tripulantes del mercante chipriota Pacific Express, que había sido atacado e incendiado por piratas.
Entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre, el buque hizo escala en Port Victoria, donde el 1.º de octubre se realizó el cambio de mando entre el capitán de navío Fabrizio Cerrai y el capitán de navío Domenico Guglielmi.
Durante esa visita, el contraalmirante Mattesi y el comandante de la unidad mantuvieron un encuentro con el presidente de las Seychelles, James A. Michel, acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores y el secretario de Estado.
El presidente manifestó su intención de profundizar la cooperación con las marinas que participaban de las operaciones antipiratería y se comprometió a avanzar en un acuerdo bilateral con Italia para permitir el tránsito y la permanencia temporal en Port Victoria de los Núcleos Militares de Protección italianos encargados de custodiar buques mercantes.
El 11 de octubre, el Andrea Doria coordinó la operación para recuperar el mercante italiano Montecristo, cuya tripulación —incluidos seis italianos— había sido tomada como rehén por piratas.
El 22 de noviembre de 2011, la unidad volvió a verse involucrada en un intercambio de disparos, sin heridos, frente a las costas de Somalia. Personal embarcado en botes neumáticos respondió al fuego proveniente de una embarcación sospechosa y desde tierra.
El 26 de noviembre brindó asistencia técnica al mercante Rosalia D'Amato, recién liberado por piratas somalíes, permitiendo que abandonara la zona y repatriara a su tripulación.
El 7 de diciembre de 2011, después de seis meses de operaciones en el océano Índico y frente a Somalia, el Andrea Doria fue reemplazado dentro de Ocean Shield por la fragata italiana Grecale.
Al mismo tiempo, el mando de la operación pasó a la fragata turca Giresun, buque de comando del SNMG2.
Durante su participación en Ocean Shield, el Andrea Doria navegó aproximadamente 40.000 millas náuticas, una distancia equivalente a casi dos vueltas al mundo, y controló más de 400 mercantes.
Durante el período de mando del almirante Mattesi, la fuerza naval antipiratería pasó más del 85 % del tiempo en el mar y supervisó en total a más de 1.500 buques mercantes.
En febrero de 2013, el Doria participó en la MECO —Mise En Condition Opérationnelle— de su buque hermano francés Forbin.
La actividad tuvo lugar en el golfo de León y el mar de Córcega, e incluyó numerosos ejercicios destinados a mejorar la capacidad de reacción tanto del buque como de su tripulación.
El lunes 2 de septiembre de 2013, la unidad zarpó de Tarento rumbo a las costas libanesas debido a la posibilidad de una intervención estadounidense en Siria.
Su misión consistía en proteger a las tropas italianas integradas en la fuerza UNIFIL ante una eventual extensión del conflicto.
Un mes después de llegar al área de operaciones, el buque se incorporó a la Maritime Task Force de UNIFIL, por lo que su tripulación quedó habilitada para utilizar la boina azul de las Naciones Unidas.
Su misión era contribuir al cumplimiento de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU: asistir al gobierno libanés en el ejercicio de su autoridad territorial, controlar las fronteras, prevenir tráficos ilícitos, impedir el empleo de armas para operaciones hostiles y proteger al personal y las instalaciones de Naciones Unidas.
A mediados de 2014, la unidad fue designada buque insignia de la misión naval antipiratería de la Unión Europea, Operación Atalanta, en el Cuerno de África y el Golfo de Adén.
El 22 de julio de ese año partió rumbo a las costas somalíes para combatir la piratería en el Golfo de Adén y la cuenca somalí, además de permitir que el comandante de la fuerza marítima, la CTF 465, y su Estado Mayor embarcado dirigieran los medios navales y aéreos desplegados en la extensa área de operaciones.
Al finalizar una misión que duró siete meses, la unidad participó en IDEX 2015, en Abu Dabi.
El 26 de octubre de 2015, en aguas del Atlántico Norte, el Andrea Doria realizó el primer lanzamiento de ejercicio de un misil ASTER 30 efectuado por una unidad italiana en un polígono extranjero. La actividad tuvo lugar durante los ejercicios Joint Warrior 15-2 y At Sea Demonstration 2015.
La participación en la Operación Mare Sicuro marcó buena parte de la actividad del buque durante 2016, 2017 y el primer semestre de 2018.
Nombre
El Andrea Doria (D 553) aproximándose al USNS Leroy Grumman (T-AO 195) para realizar un reabastecimiento de combustible en navegación.
El buque lleva el nombre del almirante y estadista genovés Andrea Doria.
Su lema es:
Altius tendam —“Apunto siempre más alto”—.
Anteriormente, otras tres unidades de la marina italiana habían llevado el nombre Andrea Doria.
La primera fue un acorazado pre-dreadnought que prestó servicio en la Regia Marina entre 1891 y 1911.
Construido en el Arsenal de La Spezia, fue botado en 1885 y entró en servicio en 1891. En 1895 integró la formación naval italiana que participó en la inauguración del canal de Kiel.
Fue retirado del servicio activo el 1.º de mayo de 1911 y utilizado en Tarento como buque cuartel hasta 1915. Con el inicio de la Primera Guerra Mundial fue trasladado a Bríndisi y empleado en defensa costera.
Cuando entró en servicio un nuevo acorazado con el mismo nombre pasó a denominarse pontón GR 104. Finalmente fue dado de baja en 1919.
El segundo Andrea Doria fue un acorazado construido también en el Arsenal de La Spezia.
Entró en servicio en 1916 y fue dado de baja en 1956, después de haber sido sometido a una profunda reconstrucción entre 1937 y 1940 en los astilleros Cantieri Riuniti dell’Adriatico, en Trieste.
Posteriormente, el nombre Andrea Doria fue asignado a un crucero lanzamisiles que entró en servicio durante la década de 1960 y fue retirado en 1992.
Al igual que el destructor actual, aquel crucero fue construido en los astilleros de Riva Trigoso.
En una suerte de continuidad histórica y simbólica, el 3 de agosto de 1964 esa unidad recibió la bandera de combate en representación de la tripulación del acorazado Andrea Doria, retirado del servicio en 1956.
Italia formalizó el contrato para construir dos destructores antiaéreos de 13 mil toneladas cada una. Serán el reemplazo de la Clase Andrea Doria (derecha). Las DDX entrarán en servicio entre 2033 y 2035.
El 74.º ejercicio marítimo conjunto SEAEX THAMAL entre las agencias de seguridad marítima de Tailandia y Malasia
74.º Ejercicio Marítimo Conjunto SEAEX THAMAL (fotos: Armada Real Tailandesa)
El 15 de septiembre de 2026, el Segundo Comando de Área Naval, a través del grupo de trabajo conjunto de ejercicios marítimos tailandés-malasio, llevó a cabo ejercicios en las aguas que se extienden desde la provincia de Songkhla, Tailandia, hasta Kuantan, Pahang, Malasia.
Participaron un total de ocho buques de guerra y 133 efectivos de ambas naciones. El contingente tailandés incluyó al HTMS Thayan Chon, la patrullera T.995, la patrullera T.111 (del Segundo Comando de Área Naval) y la lancha patrullera de la policía marítima RN.817.
El contingente malasio incluyó a los buques KD Handalan y KD Sri Sabah (Marina Real de Malasia), KM Amanah (Agencia de Aplicación de la Ley Marítima de Malasia) y la lancha patrullera marítima PA6. Las actividades del ejercicio incluyeron maniobras de protección, navegación paralela, maniobras en formación y señalización visual (utilizando lámparas de señales internacionales).
Anteriormente, el 11 de septiembre de 2026, el Contralmirante Pisit Jaturatkornpat, Subcomandante del Segundo Comando de Área Naval (en representación del Comandante del Segundo Comando de Área Naval), y el Contralmirante Dato' Azman bin Rabani, Comandante del Área Naval 1 (Marina Real de Malasia), presidieron la ceremonia de clausura del 74.º ejercicio SEAEX THAMAL en la Base Naval de Kuantan, Comando del Área Naval 1, Kuantan, Pahang, Malasia.
Cartago, situada en la costa norte de África en la actual Túnez, fue un centro comercial y naval destacado en el Mediterráneo antiguo. La ciudad contaba con dos puertos principales, cruciales para su economía y defensa:
El puerto civil manejaba el intenso comercio marítimo de Cartago. Facilitaba la carga y descarga de mercancías como vino, aceite de oliva, metales y cereales, permitiendo a Cartago ser un nodo central en las rutas comerciales del Mediterráneo.
El militar, adyacente al puerto comercial, albergaba la flota militar cartaginesa. Contaba con instalaciones para la construcción y reparación de barcos de guerra, y su diseño permitía un rápido despliegue naval.
Los puertos conectaban al mar por un canal y estaban protegidos por fortificaciones, asegurando su defensa y operatividad. La avanzada infraestructura portuaria, que incluía astilleros y almacenes, consolidaba a Cartago como una potencia marítima y comercial en la antigüedad.
Argentina busca un buque de transporte polar en Estados Unidos
Argentina abrió una licitación internacional para incorporar un buque de transporte logístico con capacidad polar destinado a reforzar las operaciones de la Armada Argentina en la Antártida. El procedimiento está a cargo de la Misión Naval Logística Argentina con sede en Washington, Estados Unidos, y contempla no solo la adquisición de la unidad, sino también la capacitación de su futura tripulación y el traslado del buque hasta el puerto de Buenos Aires.
La iniciativa apunta a incorporar una plataforma capaz de operar en condiciones polares y de sostener misiones logísticas en áreas caracterizadas por la presencia de hielo y por la escasez de infraestructura portuaria. La apertura de ofertas fue fijada para el 19 de octubre de 2026 y, una vez adjudicado y perfeccionado el contrato, el proveedor seleccionado dispondrá de un máximo de 180 días corridos para entregar la embarcación en la Argentina.
El llamado admite tanto buques nuevos como usados, aunque establece una limitación importante: no podrán presentarse unidades cuya entrada en servicio sea anterior a 2010. De este modo, la Armada busca evitar la incorporación de plataformas demasiado antiguas y garantizar una vida útil razonable para el nuevo medio logístico.
El pliego técnico define con bastante precisión las características de la embarcación buscada. La eslora deberá rondar los 120 metros, con una tolerancia de 12 metros, lo que habilita la presentación de buques de entre 108 y 132 metros de longitud. La manga prevista es de aproximadamente 22 metros, mientras que el calado máximo permitido será de 7,3 metros. Este último dato resulta especialmente relevante porque condiciona la posibilidad de operar en puertos, canales y zonas de menor profundidad.
En cuanto a su capacidad de transporte, la unidad deberá contar con un porte bruto cercano a las 6.000 toneladas y ofrecer al menos 6.000 metros cúbicos de espacio en bodegas. Además, deberá estar preparada para transportar un mínimo de 350 contenedores de veinte pies y disponer de conexiones eléctricas para, por lo menos, diez contenedores refrigerados.
Estas capacidades convierten al futuro buque en una plataforma orientada al transporte de grandes volúmenes de abastecimientos, equipos, vehículos y otros elementos necesarios para las campañas antárticas. Su función principal será apoyar el sostenimiento de las bases argentinas y complementar a los demás medios navales empleados actualmente en esas operaciones.
El pliego también exige una velocidad de servicio mínima de 12 nudos y una autonomía no inferior a 8.000 millas náuticas. Estas prestaciones permitirían realizar navegaciones prolongadas y operar durante períodos extensos sin depender de escalas frecuentes para reabastecimiento.
Otro de los aspectos centrales de la licitación es la capacidad de carga y descarga autónoma. El buque deberá contar con grúas propias capaces de operar todas sus bodegas. Cada una de ellas deberá tener una capacidad de izado de 40 toneladas y un alcance mínimo de 22 metros.
Esta condición responde directamente a las particularidades de las operaciones antárticas, donde muchas de las bases y puntos de descarga carecen de infraestructura portuaria convencional. La posibilidad de mover contenedores, vehículos y cargas pesadas sin depender de grúas en tierra permitirá incrementar considerablemente la autonomía operativa de la embarcación.
El piso de las bodegas deberá soportar una carga de hasta 15 toneladas por metro cuadrado, lo que permitirá transportar equipos pesados y materiales de gran densidad. Asimismo, la unidad tendrá que disponer de sistemas adecuados para manipular y trasladar cargas peligrosas y diversos tipos de suministros.
Uno de los requisitos técnicos más importantes es la capacidad para navegar en aguas con presencia de hielo. La Armada exige una clasificación Polar Class 7 o equivalente, certificada por una sociedad reconocida por la Asociación Internacional de Sociedades de Clasificación.
La categoría Polar Class 7 está orientada a buques que operan durante el verano y el otoño en aguas con hielo delgado de formación anual, con posibilidad de encontrar concentraciones reducidas de hielo más antiguo. Esta característica permitirá que la nave desarrolle misiones logísticas en zonas antárticas sin necesidad de contar con las capacidades de un rompehielos pesado.
Precisamente, el artículo destaca que esta futura unidad no está destinada a reemplazar al rompehielos ARA Almirante Irízar. Su función será complementaria. Mientras el Irízar conserva su papel como principal plataforma argentina para operar en condiciones polares más exigentes, el nuevo buque estará enfocado en el transporte logístico de gran volumen, utilizando un casco reforzado para el hielo.
La incorporación permitiría aliviar parte de la carga operativa que actualmente recae sobre el Almirante Irízar y sobre otras unidades de la Armada. De esta manera, la logística antártica podría distribuirse entre distintos medios, mejorando la flexibilidad y la capacidad de sostener las campañas anuales.
El nuevo buque también podría contribuir al reemplazo progresivo de dos unidades veteranas: el ARA Canal Beagle y el ARA Bahía San Blas. Ambos transportes fueron construidos durante la década de 1970 y acumulan más de 45 años de servicio. Aunque continúan cumpliendo funciones importantes, su antigüedad plantea crecientes desafíos de mantenimiento, disponibilidad y eficiencia operativa.
La licitación también se inscribe dentro de un problema histórico más amplio. Argentina perdió una capacidad específica de transporte polar en 1989, cuando el ARA Bahía Paraíso varó y se hundió en aguas antárticas. Desde entonces, el país no volvió a incorporar una unidad de características equivalentes.
Si bien posteriormente se sumaron avisos con cascos preparados para operar en zonas con presencia de hielo, ninguno de esos medios reemplazó por completo la capacidad logística que ofrecía un buque polar de mayor porte.
En este contexto, la actual licitación representa un intento por recuperar una capacidad que se perdió hace varias décadas. La incorporación de una nueva plataforma permitiría disponer nuevamente de un buque logístico especialmente preparado para transportar grandes volúmenes de carga hacia la Antártida y operar en zonas donde la infraestructura disponible es muy limitada.
La importancia estratégica de la adquisición radica, por lo tanto, no solo en sumar una nueva unidad a la Armada, sino también en fortalecer el sistema logístico que sostiene la presencia argentina en el continente antártico. Las campañas requieren el traslado constante de combustible, alimentos, repuestos, vehículos, equipamiento científico, materiales de construcción y otros elementos indispensables para mantener operativas las bases durante todo el año.
La nueva unidad permitiría ampliar esa capacidad, reducir la presión sobre los medios actualmente disponibles y aumentar la redundancia logística ante eventuales averías o indisponibilidades.
En definitiva, la licitación busca incorporar un buque logístico de alrededor de 120 metros de eslora, con capacidad para transportar al menos 350 contenedores, 6.000 metros cúbicos de carga y operar de manera autónoma mediante grúas propias. Su autonomía mínima de 8.000 millas náuticas, su capacidad de navegación en hielo y su clasificación Polar Class 7 lo convertirían en una herramienta específicamente adaptada a las exigencias de las campañas antárticas.
La futura incorporación no sustituirá al ARA Almirante Irízar, sino que complementará sus capacidades y permitirá distribuir mejor las tareas logísticas. Al mismo tiempo, ofrecerá una alternativa moderna frente al envejecimiento de los actuales transportes de la Armada y contribuirá a recuperar una capacidad logística polar que Argentina no posee plenamente desde la pérdida del ARA Bahía Paraíso en 1989.
Más allá de la compra de un nuevo buque, la licitación representa así un paso orientado a fortalecer la capacidad del país para sostener de manera regular y autónoma su presencia en la Antártida.
Submarinos, fragatas y nuevos buques: cómo la Armada busca reconstruir sus capacidades navales
Basado en una nota de Argenports
La entrevista al contraalmirante José Alberto Martí Garro, comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada Argentina, expone la visión de la fuerza respecto de su proceso de modernización y recuperación de capacidades. El eje central de sus declaraciones consiste en que la renovación naval no puede reducirse a la compra de nuevos buques. Para la Armada, el verdadero desafío es reconstruir un sistema completo capaz de operar, mantener y sostener esos medios durante décadas.
Durante años, gran parte del debate público sobre el futuro de la Armada Argentina se concentró en qué unidades debía adquirir el país: fragatas, submarinos, patrulleros oceánicos o buques logísticos. Martí Garro plantea una perspectiva más amplia. Incorporar una plataforma moderna solo tiene sentido si existen al mismo tiempo la infraestructura, el personal capacitado, los sistemas de mantenimiento, la logística, el entrenamiento, la doctrina y el respaldo industrial necesarios para garantizar su funcionamiento. En síntesis, el objetivo no consiste simplemente en incorporar medios, sino en recuperar capacidades militares.
Uno de los ejemplos más importantes es la situación de la Fuerza de Submarinos. Desde la pérdida del ARA San Juan, la Armada dejó de disponer de una capacidad estratégica fundamental. Sin embargo, recuperar el componente submarino no significa únicamente adquirir un nuevo submarino. También supone reconstruir conocimientos técnicos y operativos, formar y adiestrar tripulaciones, disponer de instalaciones especializadas, restablecer procedimientos y desarrollar nuevamente una doctrina específica.
Debido a la complejidad de este proceso, la recuperación de la capacidad submarina debe pensarse a largo plazo. Mientras tanto, submarinistas argentinos participan en navegaciones y actividades de adiestramiento con marinas amigas, particularmente las de Perú y Brasil. Estas experiencias permiten mantener conocimientos profesionales y vínculos con la actividad submarina mientras se estudian las futuras alternativas para reconstruir plenamente esa capacidad.
El mismo concepto de integración se aplica a la Flota de Mar. Martí Garro explica que las fragatas MEKO 360 y MEKO 140, los patrulleros oceánicos, los buques logísticos y los futuros medios no deben considerarse de manera aislada. Cada plataforma cumple una función específica dentro de un sistema mayor. Las fragatas aportan capacidad de combate de superficie; los patrulleros oceánicos permiten realizar tareas de vigilancia y control marítimo; las unidades logísticas sostienen las operaciones; y los submarinos proporcionan una capacidad estratégica difícil de reemplazar con otros medios.
A esta estructura se suman la Aviación Naval, la Infantería de Marina, la Fuerza de Submarinos y las Fuerzas de Operaciones Navales Especiales. El concepto de Poder Naval Integrado implica precisamente que todos estos elementos actúen de manera coordinada. La eficacia militar de una marina no depende exclusivamente del rendimiento individual de sus buques, sino de la capacidad del conjunto para funcionar como un sistema.
Dentro de esta concepción, la logística adquiere una importancia fundamental. Martí Garro destaca particularmente el papel del ARA Patagonia, cuya capacidad de reabastecer combustible, víveres y otros insumos en el mar permite prolongar significativamente la permanencia de las unidades de superficie lejos de sus bases. Aunque los buques logísticos suelen recibir menos atención pública que las unidades de combate, son esenciales para desarrollar operaciones navales sostenidas. Sin apoyo logístico, incluso los buques de guerra más modernos ven severamente limitado su alcance operativo.
Otro aspecto central de la entrevista es el sostenimiento de los medios a lo largo de toda su vida útil. Un buque puede permanecer en servicio durante treinta o cuarenta años, por lo que su incorporación representa apenas el comienzo de un proceso mucho más extenso. Mantenerlo operativo exige repuestos, infraestructura, personal técnico, conocimientos especializados y capacidad industrial. Para la Armada resulta particularmente importante conservar el conocimiento necesario para realizar tareas de mantenimiento hasta los niveles más complejos, reduciendo la dependencia externa y asegurando la disponibilidad de los sistemas.
La modernización tampoco se limita a los buques de superficie y submarinos. La Aviación Naval ocupa un lugar importante dentro de la estrategia de recuperación de capacidades. El texto menciona la incorporación de cuatro aeronaves P-3C Orion, la futura entrega de aeronaves B-360 y la adquisición de helicópteros Leonardo AW109. Estos medios deben integrarse con las unidades navales y con los nuevos sistemas tecnológicos para mejorar la vigilancia, exploración, reconocimiento y apoyo a las operaciones marítimas.
Martí Garro también destaca el creciente papel de los sistemas no tripulados. Las marinas modernas emplean cada vez más drones, sensores avanzados, sistemas automatizados y plataformas de información para ampliar su conocimiento del entorno marítimo. La Armada Argentina busca incorporar progresivamente estas tecnologías, no como sustitutos absolutos de los medios tradicionales, sino como herramientas complementarias capaces de aumentar su eficacia.
En este contexto, la inteligencia artificial, la automatización y los sistemas de comando y control también forman parte de la evolución que la fuerza observa con atención. Sin embargo, Martí Garro sostiene que la incorporación tecnológica debe responder siempre a necesidades operativas concretas. No se trata de adoptar tecnología simplemente por su novedad, sino de garantizar que cada nuevo sistema pueda integrarse adecuadamente con las capacidades existentes.
Una de las ideas que atraviesa toda la entrevista es la necesidad de planificar más allá de una administración o una gestión particular. Reconstruir una capacidad naval demanda muchos años. La incorporación de una plataforma, la formación de sus tripulaciones, la creación de doctrina, el desarrollo de infraestructura y la consolidación de una cadena logística son procesos que necesariamente atraviesan diferentes períodos políticos e institucionales.
Por esa razón, la Armada considera imprescindible sostener una planificación de largo plazo. Las capacidades estratégicas no pueden improvisarse cuando surge una crisis; deben desarrollarse previamente y mantenerse de manera permanente. La continuidad es, por lo tanto, uno de los factores decisivos para que un proceso de modernización pueda alcanzar resultados duraderos.
Esta misma lógica explica las inversiones y proyectos relacionados con el Arsenal Naval Puerto Belgrano y la recuperación de infraestructura crítica. La modernización de instalaciones, la mejora de los procesos de mantenimiento y la capacidad de reparar buques de mayor porte forman parte de la misma estrategia que la renovación de la Flota. No son proyectos independientes, sino componentes de un sistema destinado a recuperar autonomía y disponibilidad operacional.
En definitiva, la entrevista presenta una concepción integral de la modernización de la Armada Argentina. La prioridad no consiste únicamente en adquirir nuevas fragatas, submarinos, aeronaves o patrulleros, sino en reconstruir las capacidades necesarias para utilizarlos eficazmente durante décadas. Infraestructura, logística, industria naval, capacitación, mantenimiento, tecnología, doctrina y recursos humanos deben evolucionar conjuntamente.
Para Martí Garro, esa integración constituye la verdadera base de un poder naval capaz de afrontar los desafíos del Atlántico Sur. La incorporación de nuevos medios puede ser el aspecto más visible del proceso, pero la fortaleza de la Armada dependerá finalmente de su capacidad para mantenerlos disponibles, operar de manera conjunta y sostenerlos a lo largo del tiempo.
¡Bien hecho, Taiwán!
El misil supersónico antibuque Hsiung Feng III basado en tierra de Taiwán impactó y hundió la fragata Lan Yang desactivada durante el Ejercicio de Tiro Real de Municiones de Precisión de las Fuerzas Armadas Conjuntas el 18 de septiembre.
Hoy se está llevando a cabo un despliegue rápido de fuerzas alemanas y suecas en la isla de Gotland. Unidades de 🇸🇪 y 🇩🇪 están ensayando el refuerzo rápido de la isla estratégica con el fin de garantizar la seguridad del mar Báltico. #SilverWotan #NATO
La Marina, la Fuerza Aérea y capacidades avanzadas como las unidades del Misil de Crucero de Defensa Costera están asegurando la isla para mostrar la rapidez de la determinación aliada en Europa del Norte.
La operación conjunta entre Alemania y Suecia es una clara declaración de la fortaleza del vínculo bilateral entre las dos naciones aliadas. La seguridad de Gotland y el mar Báltico es del interés de toda la OTAN.
La Clase Fletcher fue una clase de destructores de la Armada de los Estados Unidos, que alcanzó las 175 unidades entre 1942 y 1944. Fueron construidos por varios astilleros en los Estados Unidos para su servicio en la Segunda Guerra Mundial, y algunos sirvieron durante la guerra de Corea e incluso en la guerra de Vietnam. Muchos de estos fueron vendidos a algunos países contra los que combatió, como Italia, Alemania y Japón, así como a otras armadas.
🇦🇷 | Fragatas y submarinos para la Armada Argentina 🇦🇷
El Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 contempla partidas destinadas a recuperar capacidades perdidas y fortalecer la proyección estratégica de la Armada Argentina en el Atlántico Sur.
El proyecto contempla una autorización para acceder a financiamiento de hasta US$1.200 millones destinado a la adquisición de dos fragatas multimisión, y otra autorización para acceder a hasta US$2.300 millones de financiamiento destinado a la adquisición de tres submarinos convencionales de última generación.
Ahora, el proyecto deberá ser debatido y aprobado por ambas Cámaras del Congreso de la Nación para poder convertirse en ley.
De concretarse, estas adquisiciones contribuirían enormemente a revertir décadas de desinversión militar y a recuperar capacidades de disuasión, vigilancia y control efectivo de los espacios marítimos soberanos del país.
Opciones
Alemania TKMS 3 x 209NG 2 x Meko A200
Francia-Brasil 3 x Scorpene Evo 2 x FDI (?) / FREMM