viernes, 25 de septiembre de 2026

Ejercicios SEAEX THAMAL: Tailandia y Malasia en el mar

El 74.º ejercicio marítimo conjunto SEAEX THAMAL entre las agencias de seguridad marítima de Tailandia y Malasia



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74.º Ejercicio Marítimo Conjunto SEAEX THAMAL (fotos: Armada Real Tailandesa)

El 15 de septiembre de 2026, el Segundo Comando de Área Naval, a través del grupo de trabajo conjunto de ejercicios marítimos tailandés-malasio, llevó a cabo ejercicios en las aguas que se extienden desde la provincia de Songkhla, Tailandia, hasta Kuantan, Pahang, Malasia.


Participaron un total de ocho buques de guerra y 133 efectivos de ambas naciones. El contingente tailandés incluyó al HTMS Thayan Chon, la patrullera T.995, la patrullera T.111 (del Segundo Comando de Área Naval) y la lancha patrullera de la policía marítima RN.817.


El contingente malasio incluyó a los buques KD Handalan y KD Sri Sabah (Marina Real de Malasia), KM Amanah (Agencia de Aplicación de la Ley Marítima de Malasia) y la lancha patrullera marítima PA6. Las actividades del ejercicio incluyeron maniobras de protección, navegación paralela, maniobras en formación y señalización visual (utilizando lámparas de señales internacionales).


Anteriormente, el 11 de septiembre de 2026, el Contralmirante Pisit Jaturatkornpat, Subcomandante del Segundo Comando de Área Naval (en representación del Comandante del Segundo Comando de Área Naval), y el Contralmirante Dato' Azman bin Rabani, Comandante del Área Naval 1 (Marina Real de Malasia), presidieron la ceremonia de clausura del 74.º ejercicio SEAEX THAMAL en la Base Naval de Kuantan, Comando del Área Naval 1, Kuantan, Pahang, Malasia.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Cártago: El impresionante puerto

El puerto de Cartago





Cartago, situada en la costa norte de África en la actual Túnez, fue un centro comercial y naval destacado en el Mediterráneo antiguo. La ciudad contaba con dos puertos principales, cruciales para su economía y defensa:

El puerto civil manejaba el intenso comercio marítimo de Cartago. Facilitaba la carga y descarga de mercancías como vino, aceite de oliva, metales y cereales, permitiendo a Cartago ser un nodo central en las rutas comerciales del Mediterráneo.

El militar, adyacente al puerto comercial, albergaba la flota militar cartaginesa. Contaba con instalaciones para la construcción y reparación de barcos de guerra, y su diseño permitía un rápido despliegue naval.

Los puertos conectaban al mar por un canal y estaban protegidos por fortificaciones, asegurando su defensa y operatividad. La avanzada infraestructura portuaria, que incluía astilleros y almacenes, consolidaba a Cartago como una potencia marítima y comercial en la antigüedad.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Argentina busca un gran buque de transporte polar

Argentina busca un buque de transporte polar en Estados Unidos 



 

Argentina abrió una licitación internacional para incorporar un buque de transporte logístico con capacidad polar destinado a reforzar las operaciones de la Armada Argentina en la Antártida. El procedimiento está a cargo de la Misión Naval Logística Argentina con sede en Washington, Estados Unidos, y contempla no solo la adquisición de la unidad, sino también la capacitación de su futura tripulación y el traslado del buque hasta el puerto de Buenos Aires.

La iniciativa apunta a incorporar una plataforma capaz de operar en condiciones polares y de sostener misiones logísticas en áreas caracterizadas por la presencia de hielo y por la escasez de infraestructura portuaria. La apertura de ofertas fue fijada para el 19 de octubre de 2026 y, una vez adjudicado y perfeccionado el contrato, el proveedor seleccionado dispondrá de un máximo de 180 días corridos para entregar la embarcación en la Argentina.

El llamado admite tanto buques nuevos como usados, aunque establece una limitación importante: no podrán presentarse unidades cuya entrada en servicio sea anterior a 2010. De este modo, la Armada busca evitar la incorporación de plataformas demasiado antiguas y garantizar una vida útil razonable para el nuevo medio logístico.

El pliego técnico define con bastante precisión las características de la embarcación buscada. La eslora deberá rondar los 120 metros, con una tolerancia de 12 metros, lo que habilita la presentación de buques de entre 108 y 132 metros de longitud. La manga prevista es de aproximadamente 22 metros, mientras que el calado máximo permitido será de 7,3 metros. Este último dato resulta especialmente relevante porque condiciona la posibilidad de operar en puertos, canales y zonas de menor profundidad.

En cuanto a su capacidad de transporte, la unidad deberá contar con un porte bruto cercano a las 6.000 toneladas y ofrecer al menos 6.000 metros cúbicos de espacio en bodegas. Además, deberá estar preparada para transportar un mínimo de 350 contenedores de veinte pies y disponer de conexiones eléctricas para, por lo menos, diez contenedores refrigerados.

Estas capacidades convierten al futuro buque en una plataforma orientada al transporte de grandes volúmenes de abastecimientos, equipos, vehículos y otros elementos necesarios para las campañas antárticas. Su función principal será apoyar el sostenimiento de las bases argentinas y complementar a los demás medios navales empleados actualmente en esas operaciones.



El pliego también exige una velocidad de servicio mínima de 12 nudos y una autonomía no inferior a 8.000 millas náuticas. Estas prestaciones permitirían realizar navegaciones prolongadas y operar durante períodos extensos sin depender de escalas frecuentes para reabastecimiento.

Otro de los aspectos centrales de la licitación es la capacidad de carga y descarga autónoma. El buque deberá contar con grúas propias capaces de operar todas sus bodegas. Cada una de ellas deberá tener una capacidad de izado de 40 toneladas y un alcance mínimo de 22 metros.

Esta condición responde directamente a las particularidades de las operaciones antárticas, donde muchas de las bases y puntos de descarga carecen de infraestructura portuaria convencional. La posibilidad de mover contenedores, vehículos y cargas pesadas sin depender de grúas en tierra permitirá incrementar considerablemente la autonomía operativa de la embarcación.

El piso de las bodegas deberá soportar una carga de hasta 15 toneladas por metro cuadrado, lo que permitirá transportar equipos pesados y materiales de gran densidad. Asimismo, la unidad tendrá que disponer de sistemas adecuados para manipular y trasladar cargas peligrosas y diversos tipos de suministros.

Uno de los requisitos técnicos más importantes es la capacidad para navegar en aguas con presencia de hielo. La Armada exige una clasificación Polar Class 7 o equivalente, certificada por una sociedad reconocida por la Asociación Internacional de Sociedades de Clasificación.

La categoría Polar Class 7 está orientada a buques que operan durante el verano y el otoño en aguas con hielo delgado de formación anual, con posibilidad de encontrar concentraciones reducidas de hielo más antiguo. Esta característica permitirá que la nave desarrolle misiones logísticas en zonas antárticas sin necesidad de contar con las capacidades de un rompehielos pesado.

Precisamente, el artículo destaca que esta futura unidad no está destinada a reemplazar al rompehielos ARA Almirante Irízar. Su función será complementaria. Mientras el Irízar conserva su papel como principal plataforma argentina para operar en condiciones polares más exigentes, el nuevo buque estará enfocado en el transporte logístico de gran volumen, utilizando un casco reforzado para el hielo.

La incorporación permitiría aliviar parte de la carga operativa que actualmente recae sobre el Almirante Irízar y sobre otras unidades de la Armada. De esta manera, la logística antártica podría distribuirse entre distintos medios, mejorando la flexibilidad y la capacidad de sostener las campañas anuales.

El nuevo buque también podría contribuir al reemplazo progresivo de dos unidades veteranas: el ARA Canal Beagle y el ARA Bahía San Blas. Ambos transportes fueron construidos durante la década de 1970 y acumulan más de 45 años de servicio. Aunque continúan cumpliendo funciones importantes, su antigüedad plantea crecientes desafíos de mantenimiento, disponibilidad y eficiencia operativa.

La licitación también se inscribe dentro de un problema histórico más amplio. Argentina perdió una capacidad específica de transporte polar en 1989, cuando el ARA Bahía Paraíso varó y se hundió en aguas antárticas. Desde entonces, el país no volvió a incorporar una unidad de características equivalentes.

Si bien posteriormente se sumaron avisos con cascos preparados para operar en zonas con presencia de hielo, ninguno de esos medios reemplazó por completo la capacidad logística que ofrecía un buque polar de mayor porte.

En este contexto, la actual licitación representa un intento por recuperar una capacidad que se perdió hace varias décadas. La incorporación de una nueva plataforma permitiría disponer nuevamente de un buque logístico especialmente preparado para transportar grandes volúmenes de carga hacia la Antártida y operar en zonas donde la infraestructura disponible es muy limitada.

La importancia estratégica de la adquisición radica, por lo tanto, no solo en sumar una nueva unidad a la Armada, sino también en fortalecer el sistema logístico que sostiene la presencia argentina en el continente antártico. Las campañas requieren el traslado constante de combustible, alimentos, repuestos, vehículos, equipamiento científico, materiales de construcción y otros elementos indispensables para mantener operativas las bases durante todo el año.

La nueva unidad permitiría ampliar esa capacidad, reducir la presión sobre los medios actualmente disponibles y aumentar la redundancia logística ante eventuales averías o indisponibilidades.



En definitiva, la licitación busca incorporar un buque logístico de alrededor de 120 metros de eslora, con capacidad para transportar al menos 350 contenedores, 6.000 metros cúbicos de carga y operar de manera autónoma mediante grúas propias. Su autonomía mínima de 8.000 millas náuticas, su capacidad de navegación en hielo y su clasificación Polar Class 7 lo convertirían en una herramienta específicamente adaptada a las exigencias de las campañas antárticas.

La futura incorporación no sustituirá al ARA Almirante Irízar, sino que complementará sus capacidades y permitirá distribuir mejor las tareas logísticas. Al mismo tiempo, ofrecerá una alternativa moderna frente al envejecimiento de los actuales transportes de la Armada y contribuirá a recuperar una capacidad logística polar que Argentina no posee plenamente desde la pérdida del ARA Bahía Paraíso en 1989.

Más allá de la compra de un nuevo buque, la licitación representa así un paso orientado a fortalecer la capacidad del país para sostener de manera regular y autónoma su presencia en la Antártida.

martes, 22 de septiembre de 2026

ARA: Entrevista al contraalmirante José Alberto Martí Garro

Submarinos, fragatas y nuevos buques: cómo la Armada busca reconstruir sus capacidades navales

Basado en una nota de Argenports


La entrevista al contraalmirante José Alberto Martí Garro, comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada Argentina, expone la visión de la fuerza respecto de su proceso de modernización y recuperación de capacidades. El eje central de sus declaraciones consiste en que la renovación naval no puede reducirse a la compra de nuevos buques. Para la Armada, el verdadero desafío es reconstruir un sistema completo capaz de operar, mantener y sostener esos medios durante décadas.

Durante años, gran parte del debate público sobre el futuro de la Armada Argentina se concentró en qué unidades debía adquirir el país: fragatas, submarinos, patrulleros oceánicos o buques logísticos. Martí Garro plantea una perspectiva más amplia. Incorporar una plataforma moderna solo tiene sentido si existen al mismo tiempo la infraestructura, el personal capacitado, los sistemas de mantenimiento, la logística, el entrenamiento, la doctrina y el respaldo industrial necesarios para garantizar su funcionamiento. En síntesis, el objetivo no consiste simplemente en incorporar medios, sino en recuperar capacidades militares.

Uno de los ejemplos más importantes es la situación de la Fuerza de Submarinos. Desde la pérdida del ARA San Juan, la Armada dejó de disponer de una capacidad estratégica fundamental. Sin embargo, recuperar el componente submarino no significa únicamente adquirir un nuevo submarino. También supone reconstruir conocimientos técnicos y operativos, formar y adiestrar tripulaciones, disponer de instalaciones especializadas, restablecer procedimientos y desarrollar nuevamente una doctrina específica.


 

Debido a la complejidad de este proceso, la recuperación de la capacidad submarina debe pensarse a largo plazo. Mientras tanto, submarinistas argentinos participan en navegaciones y actividades de adiestramiento con marinas amigas, particularmente las de Perú y Brasil. Estas experiencias permiten mantener conocimientos profesionales y vínculos con la actividad submarina mientras se estudian las futuras alternativas para reconstruir plenamente esa capacidad.

El mismo concepto de integración se aplica a la Flota de Mar. Martí Garro explica que las fragatas MEKO 360 y MEKO 140, los patrulleros oceánicos, los buques logísticos y los futuros medios no deben considerarse de manera aislada. Cada plataforma cumple una función específica dentro de un sistema mayor. Las fragatas aportan capacidad de combate de superficie; los patrulleros oceánicos permiten realizar tareas de vigilancia y control marítimo; las unidades logísticas sostienen las operaciones; y los submarinos proporcionan una capacidad estratégica difícil de reemplazar con otros medios.

A esta estructura se suman la Aviación Naval, la Infantería de Marina, la Fuerza de Submarinos y las Fuerzas de Operaciones Navales Especiales. El concepto de Poder Naval Integrado implica precisamente que todos estos elementos actúen de manera coordinada. La eficacia militar de una marina no depende exclusivamente del rendimiento individual de sus buques, sino de la capacidad del conjunto para funcionar como un sistema.

Dentro de esta concepción, la logística adquiere una importancia fundamental. Martí Garro destaca particularmente el papel del ARA Patagonia, cuya capacidad de reabastecer combustible, víveres y otros insumos en el mar permite prolongar significativamente la permanencia de las unidades de superficie lejos de sus bases. Aunque los buques logísticos suelen recibir menos atención pública que las unidades de combate, son esenciales para desarrollar operaciones navales sostenidas. Sin apoyo logístico, incluso los buques de guerra más modernos ven severamente limitado su alcance operativo.

Otro aspecto central de la entrevista es el sostenimiento de los medios a lo largo de toda su vida útil. Un buque puede permanecer en servicio durante treinta o cuarenta años, por lo que su incorporación representa apenas el comienzo de un proceso mucho más extenso. Mantenerlo operativo exige repuestos, infraestructura, personal técnico, conocimientos especializados y capacidad industrial. Para la Armada resulta particularmente importante conservar el conocimiento necesario para realizar tareas de mantenimiento hasta los niveles más complejos, reduciendo la dependencia externa y asegurando la disponibilidad de los sistemas.

La modernización tampoco se limita a los buques de superficie y submarinos. La Aviación Naval ocupa un lugar importante dentro de la estrategia de recuperación de capacidades. El texto menciona la incorporación de cuatro aeronaves P-3C Orion, la futura entrega de aeronaves B-360 y la adquisición de helicópteros Leonardo AW109. Estos medios deben integrarse con las unidades navales y con los nuevos sistemas tecnológicos para mejorar la vigilancia, exploración, reconocimiento y apoyo a las operaciones marítimas.

Martí Garro también destaca el creciente papel de los sistemas no tripulados. Las marinas modernas emplean cada vez más drones, sensores avanzados, sistemas automatizados y plataformas de información para ampliar su conocimiento del entorno marítimo. La Armada Argentina busca incorporar progresivamente estas tecnologías, no como sustitutos absolutos de los medios tradicionales, sino como herramientas complementarias capaces de aumentar su eficacia.

En este contexto, la inteligencia artificial, la automatización y los sistemas de comando y control también forman parte de la evolución que la fuerza observa con atención. Sin embargo, Martí Garro sostiene que la incorporación tecnológica debe responder siempre a necesidades operativas concretas. No se trata de adoptar tecnología simplemente por su novedad, sino de garantizar que cada nuevo sistema pueda integrarse adecuadamente con las capacidades existentes.

Una de las ideas que atraviesa toda la entrevista es la necesidad de planificar más allá de una administración o una gestión particular. Reconstruir una capacidad naval demanda muchos años. La incorporación de una plataforma, la formación de sus tripulaciones, la creación de doctrina, el desarrollo de infraestructura y la consolidación de una cadena logística son procesos que necesariamente atraviesan diferentes períodos políticos e institucionales.

Por esa razón, la Armada considera imprescindible sostener una planificación de largo plazo. Las capacidades estratégicas no pueden improvisarse cuando surge una crisis; deben desarrollarse previamente y mantenerse de manera permanente. La continuidad es, por lo tanto, uno de los factores decisivos para que un proceso de modernización pueda alcanzar resultados duraderos.

Esta misma lógica explica las inversiones y proyectos relacionados con el Arsenal Naval Puerto Belgrano y la recuperación de infraestructura crítica. La modernización de instalaciones, la mejora de los procesos de mantenimiento y la capacidad de reparar buques de mayor porte forman parte de la misma estrategia que la renovación de la Flota. No son proyectos independientes, sino componentes de un sistema destinado a recuperar autonomía y disponibilidad operacional.

En definitiva, la entrevista presenta una concepción integral de la modernización de la Armada Argentina. La prioridad no consiste únicamente en adquirir nuevas fragatas, submarinos, aeronaves o patrulleros, sino en reconstruir las capacidades necesarias para utilizarlos eficazmente durante décadas. Infraestructura, logística, industria naval, capacitación, mantenimiento, tecnología, doctrina y recursos humanos deben evolucionar conjuntamente.

Para Martí Garro, esa integración constituye la verdadera base de un poder naval capaz de afrontar los desafíos del Atlántico Sur. La incorporación de nuevos medios puede ser el aspecto más visible del proceso, pero la fortaleza de la Armada dependerá finalmente de su capacidad para mantenerlos disponibles, operar de manera conjunta y sostenerlos a lo largo del tiempo.



lunes, 21 de septiembre de 2026

Taiwán: Disparo e impacto de un Hsiung Feng III

Hsiung Feng III 


¡Bien hecho, Taiwán! El misil supersónico antibuque Hsiung Feng III basado en tierra de Taiwán impactó y hundió la fragata Lan Yang desactivada durante el Ejercicio de Tiro Real de Municiones de Precisión de las Fuerzas Armadas Conjuntas el 18 de septiembre.


domingo, 20 de septiembre de 2026

OTAN: Maniobra Silver Wotan en Gotland

Maniobra Silver Wotan




Hoy se está llevando a cabo un despliegue rápido de fuerzas alemanas y suecas en la isla de Gotland. Unidades de 🇸🇪 y 🇩🇪 están ensayando el refuerzo rápido de la isla estratégica con el fin de garantizar la seguridad del mar Báltico.
#SilverWotan
#NATO




La Marina, la Fuerza Aérea y capacidades avanzadas como las unidades del Misil de Crucero de Defensa Costera están asegurando la isla para mostrar la rapidez de la determinación aliada en Europa del Norte.






La operación conjunta entre Alemania y Suecia es una clara declaración de la fortaleza del vínculo bilateral entre las dos naciones aliadas. La seguridad de Gotland y el mar Báltico es del interés de toda la OTAN.






viernes, 18 de septiembre de 2026

Destructor: clase Fletcher

Clase Fletcher


La Clase Fletcher fue una clase de destructores de la Armada de los Estados Unidos, que alcanzó las 175 unidades entre 1942 y 1944. Fueron construidos por varios astilleros en los Estados Unidos para su servicio en la Segunda Guerra Mundial, y algunos sirvieron durante la guerra de Corea e incluso en la guerra de Vietnam. Muchos de estos fueron vendidos a algunos países contra los que combatió, como Italia, Alemania y Japón, así como a otras armadas.


jueves, 17 de septiembre de 2026

Argentina: Gobierno busca financiamiento para comprar 2xFFG y 3xSSK por 3,5 mil millones USD

🇦🇷 | Fragatas y submarinos para la Armada Argentina 🇦🇷




El Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 contempla partidas destinadas a recuperar capacidades perdidas y fortalecer la proyección estratégica de la Armada Argentina en el Atlántico Sur.



El proyecto contempla una autorización para acceder a financiamiento de hasta US$1.200 millones destinado a la adquisición de dos fragatas multimisión, y otra autorización para acceder a hasta US$2.300 millones de financiamiento destinado a la adquisición de tres submarinos convencionales de última generación.



Ahora, el proyecto deberá ser debatido y aprobado por ambas Cámaras del Congreso de la Nación para poder convertirse en ley.



De concretarse, estas adquisiciones contribuirían enormemente a revertir décadas de desinversión militar y a recuperar capacidades de disuasión, vigilancia y control efectivo de los espacios marítimos soberanos del país.





Opciones


Alemania
TKMS
3 x 209NG
2 x Meko A200

Francia-Brasil
3 x Scorpene Evo
2 x FDI (?) / FREMM

Corea del Sur ¿?




martes, 15 de septiembre de 2026

Patrullera clase Falaj 2

Patrullera clase Falaj 2 



  

Patrullera clase Falaj 2 armada con misiles: Dos unidades en servicio en la Armada de los Emiratos Árabes Unidos.



Armamento: • 1 cañón OTO 76/62 SR
• 2 sistemas de lanzamiento vertical (VLS) de tres celdas para misiles antiaéreos VL MICA
• 2 ametralladoras Gatling HITROLE-G de 12,7 mm
• 4 misiles antibuque MM40 Block 3
• 2 sistemas de lanzamiento de misiles MASS