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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Física: La matemática del submarino

Ecuaciones submarinas





Un submarino cambia de profundidad sin dejar de ser la misma máquina. Su volumen exterior permanece prácticamente constante; lo que cambia es la cantidad de agua que transporta dentro de sus tanques de lastre y, con ella, su masa total.

Al inundarlos, el buque aumenta su densidad media y comienza a descender. Una vez alcanzada la profundidad deseada, el equilibrio se ajusta hasta lograr flotabilidad casi neutra: el submarino puede permanecer suspendido sin subir ni caer de forma apreciable. Para regresar a la superficie, el aire comprimido expulsa parte del agua y recupera el empuje necesario para ascender.

Todo sucede bajo una presión que crece con cada metro de profundidad y somete al casco a cargas enormes. La maniobra exige coordinar flotabilidad, masa, estabilidad y control hidrodinámico con una precisión constante.

Las ecuaciones de esta lámina permiten seguir ese proceso desde el primer tanque que se inunda hasta el momento en que la proa vuelve a romper la superficie.

Sumergirse es una decisión de ingeniería. Regresar también.

Nota editorial: Las ecuaciones presentadas corresponden a la formulación esencial de los principios físicos e ingenieriles tratados en esta lámina. Su obtención y aplicación suelen involucrar desarrollos matemáticos más amplios —como cálculo diferencial e integral, ecuaciones diferenciales, álgebra lineal y métodos numéricos— cuyo estudio completo excede el propósito divulgativo de esta publicación.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Hidrodinámica: ¿Cómo soportan la presión los grandes submarinos?

¿Cómo soportan la presión los grandes submarinos?
El diseño y la composición de las piezas del casco presurizado de estas naves son claves para soportar la presión que el agua ejerce sobre ellas.
Abraham Alonso



Los pequeños batiscafos Trieste y Deepsea Challenger lograron descender en 1960 y en 2012, respectivamente, hasta el fondo de la fosa de las Marianas, a unos 11 kilómetros de profundidad, el punto más hondo conocido de los océanos.

Estos ingenios fueron especialmente construidos para tal propósito y su diseño difiere en gran medida del de los grandes sumergibles, especialmente los militares, ideados para transportar en silencio pesadas cargas y numerosos tripulantes. En general, la mayoría de estos últimos no puede bajar más allá de los 500 o 600 metros.

No obstante, a esa profundidad, la presión es unas sesenta veces mayor que en la superficie. Así, estos ingenios se construyen con materiales que presentan una gran capacidad de compresión y expansión, que pueden adaptarse a las maniobras de descenso o ascenso.

En general, el casco de los submarinos de mayor tamaño es una estructura doble que se construye de forma cilíndrica y en acero flexible. Este suele ser el caso de los de la OTAN. Los submarinos estadounidenses de ataque de la clase Virginia emplean la variedad HY-100, que es a la vez dúctil y muy resistente. Los rusos, por su parte, han utilizado para algunos de sus modelos titanio, más fuerte y ligero, aunque menos elástico. No obstante, en otros casos, especialmente en China, se ha optado por fibra de vidrio.

Por otra parte, las formas redondeadas soportan mejor las inmersiones a gran profundidad, pues el agua ejerce idéntica presión en todos los lados del submarino. Además, sus cubiertas no están pegadas al casco, sino suspendidas de cables a una cierta distancia del mismo, ya que de otro modo quedarían seriamente dañadas cuando la nave llevara a cabo un descenso prolongado.

Imagen: US NAVY

Muy Interesante