¿Una fragata nueva? No: la vieja fórmula para robar un poco
Por ahora, el desarrollo avanza con relativa calma. Este mes, TKMS confirmó que el diseño de la futura fragata alemana de defensa aérea F127 ha crecido de forma considerable. Ya no se la concibe únicamente para su misión principal de defensa aérea naval: el nuevo planteamiento incluye también la capacidad de interceptar misiles balísticos fuera de la atmósfera, es decir, en la fase exoatmosférica de su trayectoria.

No, por supuesto, no se trata de negar de plano las virtudes del sistema. Pero cabe preguntarse si no se está exagerando su desempeño en Ucrania, donde los ataques rusos siguen atravesando las defensas aéreas y produciendo, noche tras noche, explosiones e incendios en Kiev y sus alrededores.
El IRIS-T es, en principio, un sistema moderno y capaz. Sin embargo, sus resultados en combate no parecen tan concluyentes como a veces se los presenta. El 19 de octubre de 2022, fuentes ucranianas afirmaron que un misil de crucero ruso Kh-101 había sido derribado por un IRIS-T en la región de Cherníhiv, a unos treinta kilómetros de Kiev.
Posteriormente circularon en redes sociales fotografías de restos asociados a un misil IRIS-T, y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó al sistema de «verdaderamente eficaz» y aseguró que había tenido un desempeño excelente. Aun así, no se presentó evidencia concluyente de que aquel Kh-101 hubiera sido destruido específicamente por un IRIS-T; de hecho, otras fuentes ucranianas atribuyeron el derribo a un sistema antiaéreo diferente.
También hubo episodios menos favorables. El 7 de junio de 2023 apareció un video en el que uno de los elementos centrales del sistema IRIS-T SLM, el radar TRML-4D, era atacado por una munición merodeadora rusa ZALA Lancet. Según la información disponible, el radar no fue destruido, aunque sí habría resultado dañado.
«Médico, cúrate a ti mismo», podría decirse. La cita bíblica quizá resulte algo grandilocuente, pero resume bien la cuestión: antes de presentar determinadas soluciones como incuestionables, conviene observar cómo se comportan bajo fuego real.
Y eso vuelve especialmente interesante la pregunta central: ¿con qué pretenden armar los alemanes su nueva fragata, sobre todo si entre sus misiones previstas aparecen amenazas que ya rozan el ámbito de la órbita terrestre baja?

Desarrollado por la empresa conjunta A400 FC GmbH, el proyecto contempla un buque de unas 12.000 toneladas de desplazamiento, equipado con 96 celdas del sistema de lanzamiento vertical Mk 41, cuatro conjuntos de antenas de radar AESA AN/SPY-6(V)1 y un sistema de combate integrado basado en AEGIS.
El aumento de tamaño no responde únicamente a una cuestión de volumen. La plataforma necesita disponer de suficiente espacio interno, capacidad de refrigeración y reservas de generación eléctrica para alimentar sensores y sistemas de combate de elevada demanda energética. Esa arquitectura permitiría a la F127 proteger formaciones navales de la OTAN frente a amenazas cada vez más complejas, incluidas aquellas asociadas a misiles balísticos y otros vectores de alta velocidad.

¿Queda claro el panorama? Una fragata alemana equipada con radares estadounidenses —excelentes, por cierto—, lanzadores verticales también estadounidenses, ya convertidos prácticamente en un estándar, y un sistema de combate estadounidense que se encuentra entre los más avanzados del mundo. A primera vista, podría parecer que queda poco de alemán en el conjunto, aunque la cuestión es algo más compleja y conviene matizarla.
¿Y qué llevará en las celdas del Mk 41? Aquí hay que corregir lo dicho antes sobre el IRIS-T. Según el planteamiento actual, los lanzadores albergarían interceptores estadounidenses SM-2 Block IIIC y SM-6 Block I, destinados respectivamente a misiones de defensa aérea de largo alcance y defensa antimisiles.

Las fragatas alemanas son así... Pero el plan es construir ocho buques para reemplazar tres fragatas F124 de la clase Sajonia. Su botadura está prevista para mediados de la década de 2030. No tan pronto como nos gustaría, pero algo es algo.

El F-127 está diseñado para interceptar aeronaves, misiles de crucero y misiles balísticos, incluidos los misiles balísticos exoatmosféricos, utilizando el radar SPY-6(V)1, el sistema de combate basado en AEGIS y los interceptores ESSM, SM-2, SM-6 y futuros interceptores del Sistema de Defensa contra Misiles Balísticos (BDS). (Fuente de la imagen: TKMS)
El 1 de septiembre de 2026, TKMS confirmó que la futura fragata alemana de defensa aérea F127 combinará capacidades de defensa contra misiles balísticos con una defensa aérea de largo alcance destinada a proteger a la fuerza naval. Frente al concepto MEKO A-400 AMD presentado en 2024, el diseño ha crecido de manera considerable: la eslora pasó de 160 a 177,99 metros, un aumento del 11,2%; la manga, de 21 a 24 metros, un 14,3%; y el desplazamiento, de unas 10.000 a más de 12.000 toneladas, al menos un 20% más.
Ese crecimiento responde a la ampliación del sistema de combate. El número de celdas Mk 41 aumentó de 64 a 96 y se incorporaron cuatro antenas fijas del radar AN/SPY-6(V)1, junto con un sistema de control de tiro Mk 6 Mod X basado en AEGIS y equipamiento adicional asociado. Todo ello eleva de forma importante las necesidades de generación eléctrica, refrigeración, estabilidad, espacio interno y margen de peso, requisitos indispensables para que el buque pueda proteger formaciones navales y participar en la arquitectura de Defensa Aérea y Antimisiles Integrada de la OTAN.
La configuración prevista para la F127 contempla un calado de 7,8 metros, una velocidad máxima de 32 nudos y un alcance de unas 4.000 millas náuticas. La dotación rondaría los 180 tripulantes, con capacidad para embarcar unas 50 personas adicionales cuando el buque opere como unidad de mando o buque insignia.
TKMS y Rheinmetall desarrollan la F127 dentro del proyecto conjunto A400 FC, en coordinación con el Ministerio Federal de Defensa y la Armada alemana. El objetivo es racionalizar el desarrollo, reducir riesgos tecnológicos y contener los costos crecientes asociados a un sistema de combate de esta complejidad. En ese contexto se entiende mejor la amplia presencia de equipos estadounidenses a bordo: más que diseñar desde cero cada componente, Alemania parece haber optado por integrar sistemas ya maduros y ampliamente probados.
El origen del programa se remonta al NGFrig-AD de 2018, concebido para reemplazar a las tres fragatas de defensa aérea clase F124 Sachsen. Desde entonces, la cantidad prevista de unidades no ha dejado de aumentar: primero se habló de cinco F127 más una opción adicional, después de seis y, para septiembre de 2025, de hasta ocho buques. No es simplemente una cuestión de que «el apetito venga con la comida». Mientras el programa se extiende, los actuales F124 siguen acumulando años de servicio, lo que aumenta la presión por disponer de un reemplazo antes de que sus limitaciones materiales y operativas sean más difíciles de gestionar.

En diciembre de 2024, la Comisión de Presupuesto del Bundestag destinó 25 millones de euros a los trabajos preparatorios del programa F127. Posteriormente, el presupuesto alemán de septiembre de 2025 reservó alrededor de 26.000 millones de euros para el conjunto del proyecto. Repartida entre ocho unidades, esa cifra equivaldría a unos 3.250 millones de euros por fragata, incluyendo armamento, sistemas de combate, integración y apoyo logístico.
Sin embargo, durante agosto de 2026 comenzaron a circular estimaciones mucho más elevadas: entre 5.000 y 6.000 millones de euros por buque y cerca de 40.000 millones para las tres primeras unidades si se incluían los costes de investigación y desarrollo. TKMS rechazó públicamente esta última cifra el 28 de agosto de 2026, argumentando que no correspondía a los costes de construcción contemplados por TKMS y Rheinmetall. La empresa señaló además que las dimensiones definitivas del buque están directamente condicionadas por el volumen necesario para alojar los sistemas de misiles, sensores y equipos asociados, por lo que todavía no es posible fijar un coste definitivo con precisión.
Con 177,99 metros de eslora y 24 metros de manga, la F127 presenta una relación eslora-manga de aproximadamente 7,42:1. El calado también ha aumentado de forma considerable: de los 5,5 metros previstos para el concepto A-400 AMD de 2024 a 7,8 metros en la configuración actual. Los propios astilleros reconocen que este crecimiento obligará a rediseñar por completo el casco, con el consiguiente incremento de costes de ingeniería y construcción.
El aumento de 64 a 96 celdas Mk 41 tampoco es un detalle menor. Son 32 celdas adicionales que pueden traducirse, según el tipo de misil embarcado y la configuración del lanzador, en un incremento muy sustancial de la capacidad de combate. Si se emplearan misiles compactos capaces de alojarse en configuración cuádruple, esas 32 celdas podrían representar hasta 128 interceptores adicionales. Para Alemania, que ha seguido de cerca la experiencia reciente de operaciones navales en zonas amenazadas por drones y misiles, disponer de una reserva abundante de interceptores ya no parece un lujo, sino una exigencia operativa.

El sistema de propulsión adoptará una configuración CODLAG, que combina motores diésel, propulsión eléctrica y turbinas de gas. El buque contará con dos líneas de ejes y dos hélices de paso variable, una solución que permitirá alcanzar una velocidad máxima de unos 32 nudos y navegar exclusivamente con propulsión eléctrica hasta aproximadamente 18 nudos.
El alcance previsto ronda las 4.000 millas náuticas, unos 7.400 kilómetros. La autonomía se sitúa, según las estimaciones disponibles, entre 21 y más de 30 días, lo que indica que todavía se están definiendo aspectos vinculados con la capacidad de combustible, las provisiones y determinados sistemas auxiliares. La dotación permanente será de unos 180 tripulantes, aunque podrá elevarse hasta aproximadamente 230 mediante 50 plazas adicionales. Ese margen permitiría embarcar un estado mayor de flotilla, equipos especializados o personal destinado a operaciones de abordaje, desembarco y control marítimo.
La aviación embarcada estará compuesta por hasta dos helicópteros NH90 MRFH o Sea Tiger. Para ello, la F127 dispondrá de un hangar convencional, complementado por un espacio flexible destinado a vehículos aéreos no tripulados o a módulos de misión intercambiables según las necesidades operativas.

Cada F127 estará equipada con el radar AN/SPY-6(V)1, seleccionado por Alemania en octubre de 2025. El sistema emplea cuatro antenas AESA fijas de banda S, cada una formada por 37 módulos de radar, conocidos como RMA.
Cada RMA mide aproximadamente 60 × 60 × 60 centímetros, lo que supone un volumen individual de unos 0,216 m³, sin contar la estructura de soporte, los sistemas de alimentación, la refrigeración ni el cableado. La escala del conjunto da una idea de las exigencias de espacio, energía y disipación térmica que impone al diseño del buque.
Como referencia, el SPY-6(V)4 instalado en los destructores Arleigh Burke Flight IIA utiliza 24 RMA por antena, mientras que la variante SPY-6(V)3 empleada en los portaaviones clase Gerald R. Ford utiliza nueve. La configuración prevista para la F127 será, por tanto, especialmente potente dentro de la familia SPY-6.
El radar se integrará con el sistema de control de tiro Mk 99, asociado a dos iluminadores/controladores AN/SPG-62G. Además, el diseño reservará espacio e interfaces para incorporar en el futuro un radar adicional de banda X, ampliando así las capacidades de seguimiento y control de tiro frente a blancos complejos.

El AN/SPQ-9B y el Hensoldt SPEXER 2000 3D Mk III proporcionarán vigilancia de corto alcance y apoyo al control de tiro, mientras que la detección antisubmarina recaerá en sonares de casco y de arrastre suministrados por Atlas Elektronik.
El sistema de guerra electrónica variará a partir de la tercera unidad. Los dos primeros F127 estarán equipados con AN/SLQ-32(V)6 y SEWIP Block 2, mientras que los cascos tercero a octavo incorporarán el sistema de apoyo electrónico KORA 40 y el sistema de contramedidas electrónicas Virgilius.
El concepto MEKO A-400 AMD contemplaba originalmente 64 celdas de lanzamiento vertical. La configuración actual de la F127 eleva esa cifra a 96, con 64 celdas en la sección de proa y otras 32 en la zona central del buque. El incremento no es menor: en una serie de ocho fragatas, Alemania pasaría de disponer de 512 celdas Mk 41 a un total de 768.
En otras palabras, el rediseño añade 256 celdas de lanzamiento a la futura flota sin aumentar el número de cascos. Desde el punto de vista operativo, es una decisión lógica. En un escenario de combate de alta intensidad, la profundidad del pañol de misiles puede ser tan importante como la calidad de los sensores o de los propios interceptores, especialmente cuando el buque debe hacer frente de manera simultánea a aeronaves, misiles de crucero, amenazas balísticas y ataques con drones.

El armamento previsto para los lanzadores verticales incluirá misiles ESSM Block II, SM-2 Block IIIC, SM-6 Block I, BGM-109 Tomahawk e IRIS-T HYDEF, además de futuros interceptores exoatmosféricos que se alojarían en celdas dedicadas. Y aquí aparece uno de los puntos centrales del programa: parte de la arquitectura del buque se está dimensionando para sistemas que todavía no existen como capacidad plenamente operativa y que deberán desarrollarse en los próximos años.
La defensa de punto estará a cargo de dos lanzadores Mk 49 Mod 5, con capacidad conjunta para hasta 42 misiles RIM-116 RAM. A ello se sumará una batería antibuque independiente, con ocho misiles NSM y/o 3SM por unidad.
El armamento de artillería estará compuesto por un cañón Mk 45 Mod 4 de 127 mm como pieza principal y dos estaciones de armas Mk 38 Mod 4 de 25 mm operadas de forma remota.

Además, el diseño prevé la posibilidad de incorporar en el futuro un arma láser de más de 100 kW, pensada sobre todo para reforzar la defensa de punto frente a amenazas como drones y otros blancos de bajo coste.
En noviembre de 2025, Estados Unidos aprobó la venta a Alemania de 577 misiles SM-2 Block IIIC y 173 SM-6 Block I. En total, 750 misiles Standard destinados a constituir una reserva para la Armada alemana.
La relación entre ambos modelos es de aproximadamente 3,34 SM-2 por cada SM-6. En términos porcentuales, los SM-2 representan el 76,9% del total aprobado y los SM-6 el 23,1%. Si se dividiera ese stock de manera uniforme entre ocho fragatas, corresponderían unos 72 SM-2 y 22 SM-6 por buque, es decir, cerca de 94 misiles Standard por unidad antes de considerar entrenamiento, pruebas, reservas y recargas.
La cifra llama la atención porque esos 750 misiles equivalen al 97,7% de las 768 celdas Mk 41 que sumarían los ocho F127. Pero esa comparación es puramente teórica. En la práctica, ninguna fragata cargaría exclusivamente SM-2 y SM-6. Parte de las celdas deberá reservarse para ESSM, interceptores antibalísticos y, posiblemente, Tomahawk.
El ESSM reduce parcialmente esa presión sobre el espacio disponible, ya que puede alojarse en configuración cuádruple. Así, 16 celdas podrían transportar 64 ESSM y dejar todavía 80 celdas libres para otros tipos de misiles.
En términos generales, Estados Unidos ya ha aprobado una reserva de misiles suficiente para sostener el programa de ocho buques. Falta, naturalmente, que esos misiles se fabriquen y que Alemania disponga del presupuesto necesario para adquirirlos.
La defensa contra misiles balísticos introduce, sin embargo, un problema distinto. Si una F127 destinara, por ejemplo, 24 de sus 96 celdas a interceptores BMD de gran tamaño, perdería de inmediato una cuarta parte de su capacidad para embarcar SM-2, SM-6 o misiles de crucero. Como ocurre en cualquier buque con VLS, la configuración de la carga antes del despliegue determina en buena medida qué amenazas podrá enfrentar y durante cuánto tiempo podrá sostener el combate.
El coste del equipamiento suministrado por Estados Unidos es, por sí solo, comparable al de un gran programa naval. La autorización estadounidense del 17 de abril de 2026 contempló hasta 11.900 millones de dólares en equipos y apoyo para ocho F127, incluyendo el sistema de combate Mk 6 Mod X, el radar SPY-6(V)1, componentes asociados al Mk 41 Baseline VIII, los sistemas Mk 45 y Mk 38, además de integración y soporte.
A eso se suma la compra de misiles, valorada en unos 3.500 millones de dólares. En conjunto, el valor máximo de las adquisiciones estadounidenses aprobadas para el programa asciende así a unos 15.400 millones de dólares.
La cifra es considerable. Distribuida entre ocho buques, equivale a unos 1.925 millones de dólares por fragata en sistemas y armamento de origen estadounidense: aproximadamente 1.480 millones en equipos de combate e integración y otros 437,5 millones en misiles. Todo ello sin contar el casco construido en Alemania ni el resto de los equipos nacionales.
A mediados de 2026, el SPY-6 ya se encontraba instalado o en proceso de instalación en varios buques de la Armada estadounidense, mientras Raytheon avanzaba en su producción a un ritmo aproximado de una antena por mes. El programa F127, por su parte, requerirá del orden de 1.440 tripulantes para dotar las ocho unidades en su configuración básica y hasta unos 1.840 si se utilizan plenamente las plazas adicionales.
TKMS ha sostenido que alrededor del 90% del valor del programa se generará en Alemania mediante construcción naval, integración, sistemas de propulsión, sensores, electrónica y empleo industrial. Los planes iniciales contemplaban además la creación de hasta 1.500 puestos de trabajo en Wismar.
Aun así, conviene mirar con cuidado qué significa realmente ese 90%. El casco se construye una sola vez y permanece en servicio durante décadas. Lo mismo ocurre, en buena medida, con la planta propulsora. En cambio, los sistemas de combate, los radares, los misiles, el software, las actualizaciones, los repuestos y el mantenimiento generan costes recurrentes durante toda la vida operativa del buque.
Y allí aparece la verdadera dependencia. Si el núcleo del sistema de combate gira alrededor de AEGIS, SPY-6, Mk 41, SM-2 y SM-6, una parte muy importante del sostenimiento futuro seguirá vinculada a proveedores estadounidenses.
No se trata solamente de cuánto cuesta construir la fragata, sino de quién controla la provisión de repuestos, actualizaciones, munición y soporte durante treinta o cuarenta años de servicio. En cualquier sistema complejo, desde un avión hasta una fragata, el coste del ciclo de vida puede terminar siendo mucho más importante que el precio inicial de adquisición.
Desde ese punto de vista, el programa F127 representa una combinación interesante: una plataforma construida en Alemania, con una importante participación industrial local, pero apoyada en una arquitectura de combate profundamente integrada con sistemas estadounidenses.
Si el proyecto llega a buen término, el resultado será, en cualquier caso, una fragata de gran tamaño, potente y fuertemente armada. Alemania conserva una industria naval capaz de producir buques sofisticados, y una serie de ocho F127 constituiría un incremento muy importante de las capacidades de defensa aérea y antimisiles de su flota.

Es difícil predecir qué sucederá con los láseres y los interceptores extraestratoféricos; todos entienden que cualquier cosa podría pasar. Pero incluso sin estos artilugios, los F-127 podrían convertirse en dignos buques de combate.
En cuanto a que Estados Unidos se embolse el dinero… ¿Es la primera vez? Por desgracia, ese es el destino de todas las colonias: entregar todo lo que les interesa a la metrópoli.
No hay comentarios:
Publicar un comentario