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sábado, 22 de agosto de 2026

Royal Navy: El hundimiento del HMS Victoria

El hundimiento del H.M.S. "Victoria"






'Victoria' sinking - drawing from 'The Graphic' July 1893 - reproduced from 'Admirals in Collision' by Richard Hough

Por Luis Jar Torres, Publicado en la Revista General de Marina de España Revista  y en http://www.grijalvo.com/index.htm - Revista General de Marina

Don Juan Manuel Grijalvo tiene un magnifico sitio web en http://www.grijalvo.com/index.htm. Entre los muchisimos articulos que hay allí y que vale la pena explorar, hay una serie correspondiente a las notas que el oficial de la marina española, ex marino mercante, ex Capitán de Puerto y ex Inspector de Seguridad Marítima don Luis Jar Torre escribiera para la Revista General de Marina, de España. Nos han otorgado permiso para publicar algunas de sus historias, entre las que se encuentra ésta. Recomiendo que lean directamente de Grijalvo las correspondientes a accidentes, en el indice: http://www.grijalvo.com/Batracius/y_presentacion.htm. No tienen desperdicio!- Agradezco muy especialmente a don Luis Jar Torre por compartir con nosotros ésto!.

En términos generales puede afirmarse que, detrás de la pérdida de un buque en el mar, siempre se esconde el mal cálculo de alguien. Hay malos cálculos que, en buena lógica, nadie hubiera podido mejorar, como un ciclón de trayectoria atípica o, forzando mucho las cosas, una pérdida de estabilidad por acumulación de hielo en cubierta. A este tipo de “mal cálculo” en el derecho marítimo anglosajón se le llama “acto de Dios”. Pero la mayoría de los malos cálculos se quedan en lo que su nombre indica y entonces se dice que el buque se ha perdido por “fallo humano”.

Existen fallos humanos excusables, como los originados por limitaciones frente a la enfermedad o el agotamiento. Otros, al menos resultan comprensibles y permiten al “culpable” no perder la cara y hundirse con su buque con cierta dignidad. Algunos más, siendo tan “humanos” como los anteriores, son mucho menos misericordiosos y palabras como “negligencia” o “impericia” arruinan la vida profesional de los implicados.

Joseph Conrad, que había sido capitán mercante antes de convertirse en uno de los mejores escritores en lengua inglesa de todos los tiempos, dejó escrito que algunos accidentes son “... una equivocación más o menos disculpable. Un barco puede dar a la costa a causa del temporal. Es una catástrofe, una derrota”. En cambio, otros “... tienen la mezquindad, el patetismo y el amargor del error humano”.

Finalmente, unos pocos buques se pierden en accidentes tan estúpidos, que nos obligan a pensar que su capitán eligió ahogarse antes que explicar lo ocurrido. A diferencia de los accidentes anteriores, que al menos crean doctrina sobre “lo que no hay que hacer”, estos últimos son más intrascendentes en el campo doctrinal, posiblemente porque casi nadie entre los colegas del “culpable” se ve a sí mismo capaz de darse un golpe tan tonto.

Este trabajo trata de uno de esos accidentes particularmente estúpidos, con la salvedad de que sus protagonistas, lejos de ser unos estúpidos, constituían la élite de la armada más prestigiosa de su época, a la que aportaban una formación y dedicación excepcionales y, en el caso del principal implicado, un espíritu innovador que haría parecer fósiles a muchos “progresistas” contemporáneos. El aspecto castrense de este accidente fue una auténtica desgracia que cuestionó principios considerados incuestionables y atrajo sobre la organización militar la crítica y, peor aún, la rechifla de personas bien formadas pero no tan bien informadas. Si algo de positivo tiene esta historia, es la llamada de atención que supuso, en pleno siglo XIX, sobre conceptos tan actuales como “obediencia ciega” y “obediencia inteligente”.

En la década de los setenta del siglo XIX, la armada británica envió al baúl de los recuerdos la propulsión a vela y uno de los compañeros de viaje que la acompañaron al baúl fue un libro. Llevaba por título “Signal Book”, que no era un libro particularmente ameno, pero tenía almacenadas en sus páginas las lecciones y experiencias de más de veinticinco siglos de guerra en la mar. Eliminado el viento como factor táctico, gran parte de su contenido era, en términos metafóricos, lo que algunas veces había sido en términos reales: papel mojado.

Uno de los oficiales navales que con más entusiasmo se entregó a la tarea de reescribir este libro fue el vicealmirante Sir George Tryon. No debemos engañarnos por el “Sir” ni por el empleo, era un innovador y un inconformista. También tenía un elevado nivel de exigencia para con sus subordinados, a los que intentaba transmitir su espíritu de iniciativa y a los que, en todo caso, conseguía transmitir una fuerte impresión. Además era una persona difícil.

No hay que ser un genio de la táctica para comprender el problema de Sir George. Los buques de su época ya tenían (grosso modo) la velocidad y maniobrabilidad de los actuales pero, en el mar, no disponían aún de otro sistema de comunicaciones que las señales visuales. Bastaban unos minutos de navegación para que una unidad se desconectara de “la voz de su amo”. Por añadidura, la táctica heredada por la Era del Vapor estaba orientada a mantener en formación unidades con la velocidad de una tortuga, las cualidades evolutivas de una vaca lechera y el alcance artillero de una hondera. Hoy puede resultarnos inconcebible, pero baste recordar la “melée” en que degeneró la batalla de Trafalgar, el problema de “comunicaciones” de Villeneuve y Dumanoir o la “distancia eficaz” a la que debía estar Nelson cuando un prosaico mosquetazo le envió desde la cubierta del “Victory” a los libros de historia.


El vicealmirante Sir George Tryon, Jefe de la Flota Británica del Mediterráneo en 1893

La Revolución Industrial regaló a las marinas la propulsión a vapor y velocidades “de vértigo”, pero los “juguetes” venían sin manual de empleo táctico. En un reflejo casi cómico, se exhumó el “manual” de las últimas unidades de propulsión mecánica conocidas, ¡las galeras! En la batalla de Lissa (1866), un agresivo Almirante Tegetthof borró de la superficie al sorprendido Comandante del “Re d’Italia”, junto con su preciosa fragata acorazada de vapor, en tres minutos mediante el “novedoso” (y expeditivo) procedimiento de embestirles con su buque insignia. Y así, durante dos decenios de desbarajuste táctico en que buques, armas y corazas quedaban anticuados de un año para otro, un pasmado Neptuno vio formaciones de acorazados ¡con espolón! surcar sus dominios a velocidades del siglo XX, pero manteniendo distancias propias del siglo XVIII.

Sir George entra en nuestra historia cuando ya solamente faltaba el “pequeño detalle” de la radiotelegrafía para “emancipar” la flota. Pero, en 1890, Marconi tenía 16 años y, seguramente, otras prioridades. Faltaban todavía cinco para que consiguiera su primera transmisión inalámbrica y catorce para que su invento comenzara a generalizarse en las unidades navales.

Mientras, en su afán de ir más allá del “Signal Book” el vicealmirante Tryon estudiaba fórmulas tales como utilizar el rumbo y velocidad del buque insignia como una señal en sí mismos, persistía en el espíritu de iniciativa de sus comandantes y, finalmente, degeneraba en un virtuoso perfeccionista de las maniobras en formación, en las que exigía precisión milimétrica.



El 22 de junio de 1893 sorprendió al vicealmirante Tryon frente a las costas de Siria y al mando de la Flota Británica del Mediterráneo. Era un día bochornoso, suponemos que el interior de un acorazado sin aire acondicionado frente a Siria sería inaguantable y, en el caso de Sir George, su origen “nórdico” no ayudaría en nada a mantener las ideas frescas. Aquella tarde su flota tenía previsto fondear a las 1600 horas frente al puerto de Trípoli, actualmente libanés pero entonces ubicado en la provincia siria del Imperio Otomano. Dispuestos a mostrar la bandera a “la competencia”, el plan del almirante era una compleja maniobra de fondeo, un ejercicio de virtuosismo que produjera un golpe de efecto y una fuerte impresión a los observadores de la costa. Aunque no exactamente en los términos que había planeado, se salió con la suya.

Sir George izaba su insignia en el acorazado “Victoria”, una de las unidades británicas más modernas y, al tiempo, una víctima del desbarajuste conceptual antes mencionado. Desplazaba 10.420 toneladas y montaba la primera máquina de vapor de triple expansión de la armada británica, pero tal “modernidad” quedaba compensada por el arcaico espolón de su roda y por su artillería principal, una única torre a proa con dos monstruosos cañones Armstrong de 413 mm y 110 toneladas de peso por cabeza que, aunque disparaban proyectiles de 1.600 libras, lo hacían a un ritmo tan lento que constituían una seria amenaza de muerte por aburrimiento para el enemigo. Obviamente, si el enemigo no colaboraba y se colocaba arteramente por la popa, se creaba un maldito inconveniente que había que confiar a la artillería secundaria.


El HMS “Dreadnought” en dique seco, permitiéndonos apreciar la configuración de un espolón de la época. El día de autos este buque navegaba en la misma línea de fila y dos puestos detrás del HMS “Victoria”.

 Para redondear la tarea, en grada le habían cambiado su nombre original (“Renown”), dejándole a merced de la consabida mala suerte. Se ha escrito que el diseño de este buque “... must be considered a retrograde step after previous Royal Navy designs”. En español hubiéramos dicho que se trataba de un engendro. En las fotografías que se acompañan pueden apreciarse sus estilizadas líneas, híbrido de caja de zapatos y hangar vagamente hidrodinámico.

Al comenzar los preparativos para el fondeo la flota navegaba proa hacia alta mar, dejando por la popa el punto de fondeo previsto. La formación consistía en diez acorazados y cruceros pesados de unas 10.000 toneladas, acompañados de un buque-aviso, navegando en dos líneas de fila paralelas y con una distancia entre buques en cada línea de 400 yardas. La columna de estribor estaba compuesta por seis unidades, con el “Victoria” en cabeza en funciones de guía de columna y de formación. La columna de babor contaba con cinco unidades y su guía era también el buque de cabeza, en este caso el acorazado “Camperdown”, donde izaba su insignia el bastante más convencional contralmirante Markham, segundo de Sir George.

Aunque no era su estilo, en esta ocasión el vicealmirante Tryon había informado el plan de fondeo a su Estado Mayor. Constaba de dos fases, la primera consistía en formar los buques en dos columnas separadas 1.200 yardas e invertir el rumbo mediante una caída simultánea de 180º de ambas columnas hacia el interior de la formación, manteniéndose ambas líneas de fila al seguir cada buque la estela del precedente.


El HMS Victoria haciendo fuego con su montaje de proa y ahumando a la concurrencia.

Una vez completada esta fase, la formación debería quedar aproada a tierra con la misma distancia entre columnas que la ya existente entre buques, 400 yardas. La segunda fase, ya en las proximidades del fondeadero, consistiría en la caída simultánea de 90º a babor de todas las unidades y, poco después, el fondeo sincronizado de toda la flota en perfecta formación al nuevo rumbo (paralelo a la costa).


Croquis que muestra la formación y distancias de las naves de la flota

El “público” del puerto de Trípoli quedaría con la boca abierta ante una coreografía propia del mejor ballet ejecutada por acorazados. Este plan nos habla de la habilidad y el pragmatismo de su creador, ya que la segunda caída, que sin duda causaría un efecto espectacular vista desde tierra, serviría además al astuto Sir George para disimular posibles errores posicionales en la primera fase, permitiendo a su flota fondear con precisión milimétrica sin necesidad de hacer cosas extrañas con la formación.

El Comandante del “Victoria” había indicado al almirante que una separación inicial entre columnas de 1.200 yardas era insuficiente, y el jefe de estado mayor sugirió prudentemente que 1.600 “estarían mejor”. Aunque en aquel momento el almirante estuvo de acuerdo con 1.600, posteriormente envió a su teniente de bandera con la orden de cerrar la formación a 1.200 yardas.

En el mar, hay ocasiones en que la prudencia con el medio exige ser imprudente con las personas, pero la imprudencia con un Almirante debe ser especialmente difícil en un idioma como el inglés de clase alta, pleno de sobreentendidos y referencias indirectas. En este entorno lingüístico, una afirmación rotunda puede hacer que el mayordomo arroje al exterior con violencia al entrometido, circunstancia que, sin duda, éste verá reflejada en sus informes. En todo caso, “alguien” debería haber sacado al almirante de su pasmoso lapsus, recordándole que, para una evolución “standard”, el diámetro táctico de sus buques era 800 yardas y la distancia correcta 2.000.

Apenas se había izado la señal preventiva para cerrar la formación cuando, a su vista, el jefe de estado mayor indicó al teniente de bandera que forzosamente debía estar en un error, ya que el almirante había indicado 1600 yardas. El mareado teniente volvió al camarote del Almirante y tuvo la osadía de preguntarle si había querido decir 1200 o 1600, indicándole que ya se había izado 1200, a lo que el irritado Almirante le respondió que 1200 era la distancia correcta y que diera la ejecutiva de inmediato.


El HMS “Victoria” visto de través. Se aprecia el montaje doble de proa y lo poco agraciado de su aspecto en general.

La velocidad de la formación se aumentó a cerca de 9 nudos, se dio la ejecutiva y ambas columnas quedaron a la distancia ordenada. Poco después, el Almirante ordenó al teniente de bandera que se izaran dos señales preventivas, una ordenando a la columna de estribor caer 180º a babor en línea de fila y otra con la misma orden para la columna de babor, pero cayendo a estribor. En el puente del “Victoria” esta vez no se escuchó ninguna sugerencia del escarmentado estado mayor y las dos señales fueron izadas.

Pero todavía faltaba alguien por escarmentar. En el puente del “Camperdown”, a 1200 yardas por el través de babor del buque de Sir George, el contralmirante Markham debía repetir la izada como guía de su propia columna. Como posiblemente no se consideraba ningún mago de la táctica, no tuvo empacho en repetirla a media driza para indicar su estupefacción a la concurrencia, al tiempo que ordenaba transmitir “no comprendo la señal” por semáforo luminoso.

Vano intento, la radio estaba por inventarse pero, a corta distancia, Sir George se hacía entender con rapidez. Antes que el semáforo del “Camperdown” transmitiera su mensaje, el contralmirante Markham recibió un doble impacto en su amor propio en forma de señal semafórica (“¿Qué está usted esperando?”) al tiempo que veía izar (¡horror de los horrores!) su propio distintivo en el “Victoria”. Era demasiado hasta para un contralmirante así que anuló el mensaje y, segundos más tarde, su señal izada a tope hacía juego con nueve gallardetes de inteligencia indicando que, en otras nueve unidades, nueve capitanes de navío tampoco tenían nada que sugerir.

Con todo el mundo finalmente de acuerdo, poco después de las 1530 se dio la ejecutiva y los dos buques-guía iniciaron la caída hacia el interior de la formación, donde tras coincidir en su punto intermedio en estricto cumplimiento de las leyes de la geometría, fracasaron estrepitosamente en su intento de burlar las de la física, que no permiten a dos cuerpos ocupar simultáneamente un mismo lugar en el espacio.

 En consecuencia, el inevitable espolón del “Camperdown” hizo un agujero de nueve metros cuadrados en el casco del “Victoria”, un trabajo redondo si se tiene en cuenta que acertó a dar con precisión matemática en un mamparo transversal. El “Victoria” se hundió a cinco millas de Trípoli en apenas trece minutos, ayudado por la infinidad de puertas, portas y portillos abiertos aquella tórrida tarde, llevándose con él a 348 hombres y al vicealmirante Tryon, que tuvo la gallardía de asumir toda la culpa de lo ocurrido (“it´s all my fault”) antes de morir ahogado.

Hay que decir en descargo del comandante del “Victoria” (capitán de navío Burke) que tuvo que pedir permiso tres veces para dar atrás con la hélice de babor. El “Camperdown” se salvó por los pelos, pero su “hazaña” no pasó inadvertida a los partidarios del espolón, que seguían en sus trece a las puertas del siglo XX. Ochocientas yardas por la popa del “Camperdown” el acorazado “Sans Pareil”, único gemelo del “Victoria”, ya podía lucir sin faltar a la verdad un nombre que, dadas sus características, ahora tenía doblemente merecido.

 

El HMS “Camperdown”, a bordo del cual navegaba el contralmirante Markham.

Se ha escrito que el vicealmirante Tryon pudo confundir radio de giro con diámetro táctico. Creemos que,  tratándose de Sir George, tal suposición sería una ofensa a su memoria y que su “bloqueo mental” muy bien pudo deberse a un problema médico originado por las altas temperaturas de aquel día. Entre los 357 supervivientes rescatados estaba el segundo comandante del “Victoria”, un empapado capitán de fragata de 33 años que súbitamente se veía en situación de “disponible forzoso” pero que, con el tiempo, llegaría a mandar la “Grand Fleet” en la Batalla de Jutlandia y a convertirse en el Almirante Sir John Jellicoe, primer conde de Jellicoe y Primer Lord del Almirantazgo.


El HMS “Victoria” (a la derecha.) se hunde ante las narices, o más bien ante la popa del HMS “Nile” (a la izda.), que navegaba entre él y el antes citado HMS “Dreadnought”. Puede apreciarse que el buque ha dado la voltereta, mostrándonos la zona del codaste y ambas hélices. Sobre la carena (a babor) se ve a varios miembros de su dotación tratando de no arruinar definitivamente la tarde.

Como ya quedó dicho, hay accidentes y accidentes. La pérdida del almirante de la Flota Británica del Mediterráneo, su buque insignia y media dotación abordados por su segundo “en cumplimiento de lo ordenado”, mientras medio escalafón se miraba atentamente las uñas, es el tipo de accidente que sólo deja dos opciones, un largo silencio o unas larguísimas explicaciones. Con el periódico ya inventado, la opción elegida fue la segunda.

A la llegada de la flota a Malta, y a bordo del HMS “Hibernia”, dio comienzo lo que podríamos llamar la “fase formal” de las explicaciones, con la instrucción del inevitable consejo de guerra al contralmirante Markham por abordar y hundir a su jefe y al capitán de navío Burke, por la pérdida de su buque. Requeridos a justificar lo que un caballero inglés habría descrito como “un extraordinario comportamiento”, su defensa fue de una sencillez rayana en la genialidad.



El contralmirante Markham, ante la inevitable pregunta de por qué aceptó una orden obviamente imposible, respondió que tenía tal fe en su almirante que creía que éste, finalmente, resolvería el problema con alguno de sus “trucos”. Aunque al contralmirante Markham se le ha asignado el papel de “tonto” en casi todas las versiones de esta historia, explicó al Tribunal que Sir George podía finalmente haber hecho caer las dos columnas de modo no simultáneo, o bien hacer caer al “Victoria” con menos grados de caña que al “Camperdown” y, tras cruzar su popa, quedar al nuevo rumbo por la banda de fuera, lo que hubiera constituido una maniobra en verdad sorprendente.



Naturalmente también salió a relucir la “necesidad” de obedecer las órdenes por lo que, a título personal, creemos que la “infinite faith” que los implicados dijeron tener en su almirante facilitó bastante el trabajo de un tribunal consciente del peligroso precedente que una sentencia condenatoria supondría en una institución poco partidaria de someter las órdenes a “juicios críticos”. En consecuencia, el vicealmirante Tryon fue declarado único culpable de lo sucedido, a lo que éste no tuvo nada que alegar. Siempre por delante de sus contemporáneos, ya se había culpado a sí mismo antes de morir ahogado.



Transcurrido más de un siglo, lo ocurrido aquella tarde continúa siendo objeto de explicaciones. Descartadas las basadas en el poco académico recurso de la descalificación global, ataque a instituciones y los etcéteras habituales, queda la pregunta de qué puede acabar simultáneamente con las funciones racionales de todo un grupo de personas formadas y equilibradas. En teoría, la respuesta compete a un psicólogo y, dado lo peculiar del medio, a un especialista en psicología militar. En 1974, Norman Dixon escribió el tratado “On the Psychology of Military Incompetence”. El Dr. Dixon ha sido Oficial del Ejército Británico durante diez años, miembro de la British Psychological Society, Reader de sicología en el University College de Londres y es doctor en filosofía y doctor en ciencias.

Hechas las presentaciones, el Dr. Dixon afirma en la obra citada que “...el Vicealmirante Tryon era el producto de una infancia feliz y segura. Era un hombre tremendamente seguro de sí mismo, afirmativo, franco, autócrata, partidario de una disciplina estricta, pero no un autoritario”, “...era un innovador, con tendencia a destacar profesionalmente, dedicado a aumentar la eficacia y la iniciativa de sus subordinados”, “...se casó con acierto y se preocupó mucho por el bienestar de sus hombres”. Peor librado sale el Contralmirante Markham, que “...había emergido de su infeliz infancia en manos de unos durísimos padres puritanos como un hombre sensible, anormalmente cortés, solitario, obstinado y malhumorado”, “...era un hombre convencional, ansioso, conformista, tradicionalista, dedicado a no meterse en líos y a no disgustar a sus superiores”.



Por si fuera poco, “...era un soltero que parece que jamás gozó de nada que se pareciese a relaciones físicas con un miembro del otro sexo. Su antihedonismo se expresó en forma de sermones dirigidos a sus tropas sobre los males del alcohol y el tabaco. Y esa otra característica de la personalidad autoritaria que es la represión de los impulsos agresivos que era evidentemente lo que impedía a Markham plantar cara a sus superiores, encontró una salida en la matanza de animales salvajes”. La conclusión de Dixon es que “...los dos hombres eran inteligentes, entregados y llenos de conciencia, pero el autoritarismo de uno chocó contra la autocracia del otro con la misma rigidez con que la quilla durísima del Camperdown chocó y rompió el casco más blando del Victoria”.



Fue Sir Francis Bacon quien, hace cuatro siglos, dejó sentado que “si un mismo hecho lo explican varias hipótesis, la correcta es la que contiene menos premisas”. Confesamos que en psicología lo ignoramos casi todo, pero creemos que, desde una perspectiva diferente, cualquier militar de cierta antigüedad sería capaz de construir una hipótesis con menos premisas que la del Dr. Dixon. Desde la óptica civil, la respuesta a una orden imposible es una cuestión baladí (para eso están los sindicatos).

Pero treinta minutos después de entrar en la Escuela Naval, ante una orden aparentemente imposible (¡suba allí!, ¡arrójese desde allá!), puntuaba más surcar los aires con rapidez que argüir sofisticados razonamientos. Es lógico, en los ejércitos la eficacia puede ser literalmente un asunto de vida o muerte y, desde los tiempos de los hititas, se sabe que una organización militar basada en la disciplina es más eficaz que otra basada en la participación colegiada de todos sus componentes en la discusión y redacción de las órdenes a impartir.

Aunque pocos militares profesionales habrá que, en algún momento, no se hayan planteado qué hacer en una situación límite ante una orden realmente “imposible”, costaría trabajo encontrar alguno que ignore la “conveniencia” de cumplir dicha orden salvo que se tengan las cosas muy, pero que muy claras.



Y es así porque, aunque la calificación profesional para juzgar la “imposibilidad” de una orden normalmente es superior en quien la emite que en quien la recibe, existe un argumento definitivo: cualquier componente de un sistema jerárquico que se plantee desobedecer abiertamente una orden “extraña”, es consciente de la abismal desproporción entre el castigo si se equivoca y la (hipotética) “palmadita en la espalda” si obra correctamente. Por irracional que parezca, un sistema jerárquico que estimule los “juicios críticos” de las órdenes recibidas está echando arena en sus engranajes.

Herman Wouk, antes de hacerse famoso como escritor, permaneció embarcado tres años en la Armada Norteamericana durante la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial. En la edición original de “El motín del Caine”, la obra que ganó el Pulitzer, el teniente de navío Maryk, un competente pero mal informado y peor aconsejado ex-marino civil, releva del mando en un espantoso tifón a su paranoico comandante, definitivamente “inutilizado” precisamente al tratar de obedecer una orden “imposible” de la Flota.

Tras conseguir salvar su buque en un alarde de virtuosismo, y verse enfrentado a un Consejo de Guerra, se queja amargamente a su abogado militar de que el único medio de demostrar lo correcto de su actuación, habría sido no relevar al comandante y permitir que el buque se perdiera, como de hecho les había ocurrido a otros tres peor gobernados. La paradigmática respuesta de su abogado es que otros cuarenta buques más permanecieron a flote sin necesidad de que el segundo relevara al comandante. Aunque se trata de una obra de ficción, la escena es perfectamente ilustrativa de por dónde van los tiros.



Tanto a escala individual como colectiva, en la historia contemporánea es una constante la disparidad de lo que, podíamos llamar, “circuitos lógicos” de civiles y militares enfrentados a un mismo problema. También son una constante las indeseables consecuencias de esta disparidad, desde la mutua incomprensión y desconfianza hasta episodios particularmente traumáticos. Un historiador nos diría que, a partir del siglo XVIII, la sociedad civil ha evolucionado desde el Antiguo Régimen hacia otro de mayores libertades individuales, un proceso en el que las organizaciones militares no han podido participar con la misma intensidad por razones obvias.

En la sociedad civil contemporánea, donde cada componente posee su propio criterio y escala de valores, es difícil comprender las pautas de conducta de las organizaciones militares, donde determinados símbolos y virtudes lo son todo. Por ello, el que en una situación extrema un militar actúe de acuerdo con lo que le ordena su prestigioso y mentalmente bloqueado Almirante e ignore lo que le indican sus ojos, aún a riesgo de morir ahogado, no creo que indique necesariamente una infancia infeliz. En nuestra opinión indica más bien lo que, en medicina, se llama un “reflejo condicionado” y, en el entorno militar, obediencia ciega.

Se enfoque como se enfoque el problema de la obediencia, al final siempre descubrimos que cualquier sociedad que confía un medio de destrucción masiva (llámese acorazado o misil estratégico) a uno de sus componentes valora más la fiabilidad del candidato que su creatividad, virtud ésta que, sabiamente, los dirigentes citados prefieren reservarse en exclusiva y transmitirle a través de la cadena de mando. Puede que como resultado de esta política, la formación de un militar no profundice excesivamente en sutilezas filosóficas y nos deje a merced de ingeniosos polemistas y, en casos extremos como el de esta historia, expuestos a la rechifla general. Pero no debemos engañarnos, el modelo ha funcionado razonablemente bien los últimos cuatro mil años y un acorazado ocasional es un precio asumible ante el horror de otras alternativas. A fin de cuentas, también el cinturón de seguridad es un peligro en sí mismo en el 10% de los accidentes de automóvil, y su ausencia potencialmente mortal en el 90% restante.

Características del HMS “Victoria”
Botado en 1887 en los astilleros de Sir W. G. Armstrong, Whitworth & Co., Ltd., de Newcastle-on-Tyne, Inglaterra. Dio nombre a su clase, compuesta, además por el “Sans Pareil”. Debió llamarse “Renown”, pero antes de su alistamiento se le cambió el nombre por “Victoria”, para festejar el jubileo de los 50 años de reinado de la soberana.
Desplazamiento: 11.020 toneladas. Eslora: 104 metros (340 pies). Manga: 21,30 metros (70 pies). Calado: 8,80 metros (29 pies). Propulsión: Máquina de vapor de triple expansión, 7.500 HP. Velocidad máxima: 16.75 nudos. Tripulación: 700 hombres. Armamento: 2 cañones de 413 mm, de 110 toneladas, Armstrong, en una única torre; 1 cañón de 254 mm; 12 de 152 mm; 12 x 6 pounder 2.7 kg, 6 tubos lanzatorpedos de 356 mm. Coraza: 457 mm en cintura.
    
  

 
    

Arqueología marítima





            


Los restos del “Victoria" fueron descubiertos, en septiembre de 2004, por los buzos Christian Francis y Mark Ellyat, a 140 metros de la costa de Trípoli. El casco del buque se encuentra en posición vertical, muy probablemente por el excesivo peso de su torre proel. Los restos fueron declarados cementerio marino, zona de exclusión, y se dispuso que los gobiernos de Inglaterra y Líbano determinaran su estatus legal. 
    
       
    
       

 Bibliografía


 - Conrad, Joseph, “El Espejo del Mar”, Ed. Orbis, Barcelona
- Dixon, N, “Sobre la Psicología de la Incompetencia Militar”, Anagrama, Barcelona
- Gordon, Andrew, “The Rules of the Game”, Naval Institute Press, Annapolis
- Hough, Richard, “Admirals in Colission”
- Humble, Richard, “Battleships and Battlecruisers”, Winchmore Publ. London
- Ireland, Bernard, “Barcos de Guerra”, Ed. Noguer, Barcelona
- Marriot, John, “Disaster at Sea”, Ian Allan Ltd, Shepperton
- Pickford, Nigel, “Atlas of Shipwrecks”, Dorling Kindersley, London
- Wouk, Herman, “The Caine Mutiny”, Jonathan Cape Ltd, London  

miércoles, 13 de mayo de 2026

Operación Furia Épica: La guerra naval

Operación Furia Épica, primera semana: La Guerra Naval

Por David Oliver - Armada International





El USS Gerald R. Ford, del Grupo de Ataque de Portaaviones Doce, participa en la Operación Furia Épica. (USN)

El presidente estadounidense Trump envió su "gran y hermosa armada" a la región del Golfo para presionar a Irán a que aceptara poner fin a su programa de armas nucleares. Irán estaba dispuesto a aceptar cuando Israel inició la Operación León Rugiente, lo que obligó a Estados Unidos a ponerse al día con su Operación Furia Épica.

El portaaviones USS Abraham Lincoln se encuentra en el Mar Arábigo desde el 16 de febrero. Este portaaviones de la clase Nimitz es el buque insignia del Grupo de Ataque de Portaaviones Tres (CSG-3) de la Armada de Estados Unidos, equipado con F-35C Lightning II, F/A-18E/F Super Hornet, EA-18G Growler, E-2D Hawkeye, e incluye tres destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke.

El portaaviones USS Gerald R. Ford, con el Grupo de Ataque de Portaaviones Doce (CSG-12) integrado por F/A-18E/F Super Hornet, EA-18G Growler y E-2D Hawkeye, zarpó de la bahía de Souda, en Creta, y llegó a la costa israelí el 27 de febrero. Un puesto de mando aéreo E-6B Mercury de la Armada de los Estados Unidos también fue desplegado en Oriente Medio. La aeronave actúa como centro de mando y facilita la comunicación con submarinos nucleares estratégicos.


Un puesto de mando aéreo E-6B Mercury de la Armada de los Estados Unidos ha sido desplegado en Oriente Medio. (USAF)

El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos llevaron a cabo un ataque a gran escala contra territorio iraní. Washington lanzó decenas de misiles de crucero Tomahawk desde destructores estadounidenses.

Los ataques iniciales tuvieron como objetivo objetivos vinculados a la alta cúpula política y militar de Irán. El Líder Supremo Ali Jamenei murió cuando su complejo fue alcanzado, junto con instalaciones de inteligencia, unidades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y otras instalaciones de seguridad.

Las fuerzas estadounidenses e israelíes atacaron buques e instalaciones navales iraníes en el Golfo Pérsico, incluyendo Bandar Abbas, en la provincia de Hormozgan, donde se encuentran el Cuartel General de la Armada de la CGRI, el Primer Distrito Naval de la Armada de la CGRI y el Cuartel General Naval Avanzado Sur de Artesh. Una corbeta de la clase Jamaran fue la primera en ser alcanzada directamente por aviones y misiles estadounidenses en Bandar Abbas, un destino que posteriormente corrió la fragata Sahand, de la clase Moudge.

El 2 de marzo, se observó una fragata de la clase Alvand en llamas en Bandar Abbas, y el CENTCOM estadounidense también confirmó la destrucción del Shahid Bagheri, un portahelicópteros y drones de la Armada de la CGRI, comisionado el 6 de febrero de 2025. Este buque de 42.000 toneladas, convertido a partir de un portacontenedores surcoreano, contaba con una pista de despegue. El IRIS Makran, el primer buque base avanzado de Irán, convertido a partir de un petrolero Aframax de construcción japonesa de 2010, también fue incendiado. Se confirmó el hundimiento del primer submarino costero de fabricación iraní, construido en el país.


El primer portaaviones de Irán, el IRINS Shahib Bagheri, fue hundido el 2 de marzo. (IRNA)


El buque nodriza de drones IRINS Makran también fue hundido el 2 de marzo. (MEHR)

La fragata Dena fue torpedeada el 4 de marzo frente a las costas de Sri Lanka por un torpedo Mk-48 ADCAP lanzado desde un submarino nuclear estadounidense. La fragata había participado en una revista naval internacional en la India en febrero. Ese mismo día, el Shahid Sayyad Shirazi, una corbeta catamarán lanzamisiles de la clase Shahid Soleimani de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue alcanzado.


IRINS Dena

La fragata IRINS Dena fue torpedeada por un submarino de la Armada de los Estados Unidos frente a las costas de Sri Lanka el 4 de marzo. (MEHR)

Analistas de defensa creen que la mayoría de los buques destruidos durante la primera semana de la Operación Furia Épica probablemente pertenecían a la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que mantiene una gran flota de lanchas de ataque rápido diseñadas para abrumar a fuerzas navales superiores mediante tácticas de enjambre. Estas plataformas incluyen lanchas misileras y patrulleras de alta velocidad, como las lanchas misileras Peykaap, las lanchas de ataque rápido Zolfaghar, las lanchas de alta velocidad Seraj y las patrulleras de la clase Ashura.

Seis días después del inicio de los ataques contra Irán, al menos 30 unidades navales han sido hundidas o destruidas, según el CENTCOM. Sin embargo, un número significativo de pequeñas patrulleras y lanchas de ataque de la IRGC permanecen en el lugar y, lo que es más importante, Estados Unidos no ha asegurado el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del mundo por donde se transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

miércoles, 29 de abril de 2026

Indonesias: Maniobras de la Armada (TNI)

Entrando en la era de la guerra de misiles, las Fuerzas Armadas Nacionales de Indonesia (TNI) realizan lanzamientos masivos de misiles



Veinte unidades de la KRI también participaron en el Latopslagab de la TNI AL de 2026 (fotos: TNI AL).

En respuesta a la era moderna de la guerra, las Fuerzas Armadas Nacionales de Indonesia (TNI) llevaron a cabo un ejercicio masivo de operaciones de ataque conjunto (Latopslagab) en las aguas de Karimun Jawa el jueves 23 de abril. En el ejercicio participaron 20 buques de guerra de la República de Indonesia (KRI) y aviones de combate F-16 de la Fuerza Aérea de Indonesia, que destruyeron con éxito el antiguo objetivo Teluk Hading de la KRI mediante un ataque integrado.


La actividad comenzó con el lanzamiento de un misil Exocet MM40 Block 3 por parte de elementos de la KRI, seguido de una operación aire-mar (OULL) a cargo de tres aviones F-16, que lanzaron bombas MK-12 con gran precisión. La Fuerza de Ataque de la Armada de Indonesia también llevó a cabo un duelo de artillería, destruyendo con éxito objetivos terrestres en la isla de Gundul.


El ministro de Defensa de Indonesia, general Sjafrie Sjamsoeddin (retirado), el comandante de las Fuerzas Armadas de Indonesia, general Agus Subiyanto, y los jefes del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas expresaron su gran aprecio por la profesionalidad de los soldados y la preparación del equipo de defensa.


Este ejercicio sirve como demostración de fuerza y ​​evidencia la interoperabilidad de las fuerzas marítimas y aéreas. Además de poner a prueba las capacidades técnicas, también actúa como elemento disuasorio para salvaguardar la soberanía del Estado Unitario de la República de Indonesia.


Se puso a prueba la preparación para el combate. El comandante del Comando de Flota I presenció directamente el lanzamiento del buque de entrenamiento de la Armada de Indonesia de 2026.
Armada de Indonesia, Koarmada I -- El comandante de Koarmada I, el contralmirante TNI Haris Bima Bayuseto, SE, M.Si., M.Tr.Opsla., presenció el ejercicio TNI AL Latopslagab 2026 en aguas de Karimun Jawa. Desde KRI dr. Radjiman Wedyodiningrat-992, Pangkoarmada I supervisó el desarrollo del ejercicio para evaluarlo y asegurar que se ajustara al plan.


Este ejercicio tuvo como objetivo poner a prueba la preparación para el combate de los soldados, las capacidades del equipo de defensa y la coordinación entre unidades. El ejercicio se desarrolló de forma segura y profesional, y se espera que mejore la preparación operativa de la Armada de Indonesia para salvaguardar la soberanía marítima del país.

domingo, 12 de abril de 2026

PGM: El hundimiento del Szent István

El hundimiento del Szent István





El 10 de junio de 1918, el acorazado austrohúngaro fue torpedeado por fuerzas italianas, convirtiéndose en uno de los dos únicos acorazados jamás filmados hundiéndose en el mar.

Detalles clave del hundimiento
El Evento: Mientras se dirigía a atacar la Presa de Otranto, el Szent István fue interceptado y torpedeado por la lancha torpedera italiana MAS 15, comandada por Luigi Rizzo.

La Película: Un equipo de filmación a bordo del buque gemelo SMS Tegetthoff grabó todo el evento, incluyendo la escora del barco a estribor y su posterior zozobra.

Bajas: 89 marineros murieron. La mayoría de los 1094 tripulantes sobrevivieron, en parte porque la Armada Austrohúngara exigía que todos los marineros supieran nadar, una rareza entre las armadas de la época.

Resultado: Tras el desastre, la flota austrohúngara abandonó la operación y regresó a puerto, donde permaneció hasta el final de la guerra.


sábado, 11 de abril de 2026

SGM: El fin del IJN Tade

Vista desde el periscopio del submarino USS Seaworld del buque de patrulla japonés IJN Tade. 23 de abril de 1943.


domingo, 8 de marzo de 2026

Guerra contra Irán 2026: El submarino advirtió al Dena que lo hundiría

Un marinero iraní muerto en el Dena le dijo a su padre que EE. UU. advirtió al barco antes del ataque


Fuente



Un marinero iraní que murió cuando el buque de guerra Dena fue impactado por Estados Unidos cerca de Sri Lanka había llamado a su padre poco antes, informándole que las fuerzas estadounidenses habían emitido dos advertencias para que la tripulación abandonara el buque, según informó a Iran International una fuente cercana a la familia.

El comandante del buque de guerra de la armada iraní se negó a permitir que la tripulación abandonara el Dena a pesar de la amenaza inminente, añadió la fuente.

El padre del marinero afirmó que algunos tripulantes discutieron con el comandante, y que los 32 tripulantes que sobrevivieron eran principalmente marineros que lograron escapar en botes salvavidas, según la fuente.

Un submarino estadounidense torpedeó el Dena en el Océano Índico el miércoles, a unas 19 millas náuticas del puerto de Galle, en el sur de Sri Lanka, causando la muerte de decenas de marineros y ampliando significativamente la campaña de Washington contra las fuerzas navales iraníes.

El hundimiento del Dena, descrito por el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, como una "muerte silenciosa", marcó la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que Estados Unidos torpedeaba un buque de guerra enemigo.

Cuestiones legales y presión continua

Tras la comunicación del resultado a los miembros, surgieron objeciones sobre la forma en que se había llevado a cabo el proceso legal en llamadas con el presidente de la Asamblea y algunos miembros de la junta directiva.

La junta directiva decidió entonces posponer el anuncio oficial hasta una segunda sesión.

Esta segunda sesión está programada para el jueves en línea y se gestionará desde un lugar cercano al santuario de Fátima Masumeh en Qom. Fuentes indicaron que se eligió el lugar porque su significado religioso podría reducir la probabilidad de un ataque aéreo si se conociera su ubicación.

La información recibida por Iran International también indica que la presión amenazante de la Guardia Revolucionaria para persuadir a los representantes de la oposición ha continuado.

Según las fuentes, los comandantes de la Guardia han estado contactando y presionando directamente a los miembros para disuadirlos de boicotear la reunión o expresar su oposición pública.

Las fuentes dijeron que los Guardias argumentan que, dadas las "condiciones especiales" del país y la actual situación de seguridad, el nuevo líder debe ser anunciado lo más rápidamente posible y que cualquier retraso podría empeorar la inestabilidad y profundizar un vacío en la toma de decisiones en la cima del sistema.

sábado, 7 de marzo de 2026

Hundimiento de la corbeta Dena: Un acto muy reprochable para India

Buque de guerra iraní impactado por un torpedo estadounidense quedó "indefenso", afirma un exfuncionario indio.

El buque había participado en ejercicios navales organizados por Nueva Delhi y se encontraba en aguas internacionales, según declaró el exministro de Asuntos Exteriores indio, Kanwal Sibal.



La fragata iraní hundida IRIS Dena participa en un ejercicio naval en el Golfo de Omán en 2024 (Oficina del Ejército iraní/AFP).

Middle East Eye

Un buque de guerra iraní destruido el miércoles por un torpedo estadounidense quedó "indefenso" tras participar en un ejercicio naval internacional como invitado de la Armada india, afirmó un exfuncionario indio. El exsecretario de Relaciones Exteriores de la India, Kanwal Sibal, declaró en una publicación en X: "El buque iraní no estaría donde estaba si no lo hubiéramos invitado a participar en nuestro ejercicio de Milán".

"El personal naval iraní desfiló ante nuestro presidente", añadió.

El IRIS Dena, descrito como un destructor, había participado en un ejercicio naval internacional en la India el mes pasado y regresaba a Irán desde Visakhapatnam, donde el ejercicio conjunto finalizó el 25 de febrero.


Estos son los marinos de la corbeta Dena, la mayoría murió luego del ataque


Según informes, las reglas del ejercicio estipulaban que no se permitía munición a bordo de los buques participantes.

El ministro de Relaciones Exteriores de Sri Lanka, Vijitha Herath, informó al parlamento del país que el buque navegaba fuera de las aguas territoriales de Sri Lanka el miércoles cuando envió una señal de socorro a las 5:08 a. m., hora local.

Sri Lanka respondió enviando buques de guerra y su fuerza aérea. Al buque en peligro. Se rescataron alrededor de 87 cadáveres y 32 supervivientes, algunos de los cuales resultaron gravemente heridos, según Herath.

En declaraciones a la prensa en Washington, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el hundimiento ilustraba que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se extendía más allá de sus fronteras.

El buque iraní "creyó estar a salvo en aguas internacionales", pero "en cambio, fue hundido por un torpedo", declaró Hegseth.



"Estados Unidos está ganando de forma decisiva, devastadora e implacable", añadió.
El Pentágono se prepara para una guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán que podría durar "hasta septiembre".

El presidente estadounidense, Trump, ha declarado que uno de los objetivos clave de la guerra es aniquilar a la armada iraní.

Supriya Shrinate, diputada india y miembro del opositor Partido del Congreso, lamentó la decisión de llevar a cabo el ataque y afirmó que la armada iraní "era nuestra invitada". Invitados por nosotros.

"Un submarino estadounidense atacó su barco y los mató mientras regresaban a casa", declaró en redes sociales, antes de criticar al primer ministro indio, Narendra Modi, por no haber emitido un comunicado condenando el descarado ataque.

Rahul Gandhi, líder del Partido del Congreso, también condenó el "silencio" del gobierno de Modi.

"El conflicto ha llegado a nuestro patio trasero, con un buque de guerra iraní hundido en el océano Índico". Sin embargo, el Primer Ministro no ha dicho nada”, escribió Gandhi en X.

La flota naval iraní ha estado bajo ataque desde el sábado, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra contra la República Islámica.

Según la agencia de noticias AFP, un segundo barco iraní, tripulado por más de 100 marineros, se encontraba el miércoles en las afueras de las aguas territoriales de Sri Lanka.

Sus oficiales temen un ataque similar y, según se informa, han solicitado una escala urgente en el puerto, que aún no ha recibido aprobación, según el diputado esrilanqués Namal Rajapaksa.

Irán ha advertido desde entonces sobre una posible venganza, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Aragchi, declaró: "Recuerden mis palabras: Estados Unidos lamentará amargamente el precedente que ha sentado".



Un buque iraní desarmado, invitado a un ejercicio naval conjunto con la India, hizo desfilar a sus marineros ante el presidente junto con otros participantes, incluido Estados Unidos.

En el último momento, Estados Unidos se retiró del ejercicio y torpedeó el buque iraní. Posteriormente, según se informa, se negó a rescatar a los supervivientes, dejando a la Armada de Sri Lanka la tarea de recuperar los cuerpos del agua.

viernes, 6 de marzo de 2026

Guerra contra Irán: Hundimiento de la FFG Dena con un torpedo Mk. 48

 Imágenes de periscopio de un submarino de la Armada estadounidense torpedeando la fragata iraní Dena frente a las costas de Sri Lanka.

La ojiva de 300 kg del torpedo Mk. 48 se puede ver detonando bajo la popa de la fragata iraní.


martes, 3 de marzo de 2026

Nueva Zelanda: La lesbiana que hundió un buque de USD100 millones será juzgada

Capitana lesbiana contratada por diversidad, acusada por el hundimiento de un buque de la Armada de 100 millones de dólares

The Noticer




La capitana lesbiana contratada por diversidad de un buque de la Armada Real de Nueva Zelanda que encalló y se hundió frente a Samoa ha sido acusada de negligencia, junto con otros dos oficiales, por la pérdida del buque.

El HMNZS Manawanui, valorado en 100 millones de dólares y comandado por la homosexual británica Yvonne Gray, se estrelló en la costa sur de Upolu el 5 de octubre de 2024 debido a un error humano, incluyendo la falta de desactivación del piloto automático, según una investigación realizada el año pasado.

El comandante Gray, el teniente comandante Matthew Gajzago y un tercer oficial se enfrentarán ahora a un juicio militar por el desastre, que representó la primera pérdida de un buque de la Armada desde la Segunda Guerra Mundial, y que dio lugar a que Nueva Zelanda pagara a Samoa 6 millones de dólares neozelandeses en compensación por la destrucción ambiental causada por el accidente. 



Yvonne Gray (Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda)

Los cargos se presentaron y certificaron para juicio el lunes. Si bien no se han presentado alegatos, la Comandante Gray indicó a través de sus abogados que tiene la intención de impugnar las acusaciones, según informó The New Zealand Herald.

Todd Simmons, KC de la Comandante Gray, afirmó que su cliente había "soportado numerosas críticas injustificadas" y agradeció la oportunidad de responder a los cargos. Por su parte, el abogado Matthew Hague, del Teniente Comandante Gajzago, afirmó que hubo "fallas fundamentales" en el proceso de la corte marcial.

La Comandante Gray enfrenta un cargo por negligencia al permitir la pérdida de un buque al supuestamente estar ausente del puente a menos de una milla náutica de un arrecife, con un cargo alternativo por incumplimiento de un deber por la misma presunta conducta.

Enfrenta un cargo aparte, alegando que no se aseguró de que existiera un plan adecuado mientras el buque se encontraba en aguas desconocidas.

El teniente comandante Gajzago, quien era el supervisor de mando en el puente, también enfrenta un cargo por negligencia al causar la pérdida de un buque al supuestamente no supervisar al tercer oficial ni evitar que el buque encallara.

El tercer oficial, quien era oficial de guardia en el momento del accidente, enfrenta el mismo cargo por supuestamente virar el buque hacia un arrecife a media milla náutica mientras navegaba a más de cuatro nudos, y por supuestamente no desactivar el piloto automático ni tomar el control manual con la suficiente rapidez para evitar el arrecife. 


Yvonne Gray (segunda a la izquierda) y Fiona Jameson (derecha) – Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda


Imagen de archivo del puente de mando del HMNZS Manawanui que muestra la ubicación del botón del piloto automático y los controles de los propulsores (NZDF)


Ruta del HMNZS Manawanui antes de encallar y hundirse (NZDF)

Tras el hundimiento del buque, uno de los nueve de la Armada de Nueva Zelanda, la comandante Gray recibió una amplia cobertura mediática corporativa positiva por rescatar con vida a los 75 miembros de su tripulación a bordo. La ministra de Defensa, Judith Collins, calificó la evacuación de "triunfo" y las críticas a la capitana de "misóginas".

Sin embargo, su posición como capitana se puso en duda tras revelarse que había sido ascendida en medio de una campaña por la diversidad y la inclusión en la NZDF, y muchos neozelandeses preguntaron por qué se le había otorgado el mando de un buque por delante de los candidatos locales.

La comandante Gray, quien se mudó a Nueva Zelanda con su esposa en 2012, fue elogiada en un comunicado de prensa del Departamento de Defensa de Nueva Zelanda de junio de 2023, en el que se la homenajeaba a ella y a otras tres comandantes. Una de ellas se deshizo en elogios sobre un cambio de cultura en la Armada gracias a un enfoque en la diversidad, la equidad y el respeto al personal.

Otra de las capitanas elogiadas junto con la Sra. Gray, Fiona Jameson, hundió su propio buque en mayo de 2024.

"La causa directa del encallamiento se ha determinado como una serie de errores humanos que impidieron que el piloto automático del buque se desactivara cuando debía", declaró el contralmirante jefe de la Armada, Garin Golding, al anunciar los resultados de la investigación en noviembre.

La tripulación no se percató de que el Manawanui permanecía en piloto automático y, en consecuencia, creyó erróneamente que su incapacidad para responder a los cambios de dirección se debía a un fallo en el control de los propulsores.

Tras evaluar erróneamente un fallo en el control de los propulsores, los procedimientos estándar deberían haber llevado a la tripulación a comprobar que el buque estuviera bajo control manual en lugar de en piloto automático. Esta comprobación no se realizó.

Permanecer en piloto automático provocó que el buque mantuviera el rumbo hacia tierra hasta encallar y, finalmente, encallar.

Cronología:

  • El sábado 5 de octubre de 2024, el HMNZS Manawanui realizaba operaciones de reconocimiento en la costa sur de Apia, Samoa, con una fuerte brisa de hasta 25 nudos y oleaje moderado.
  • El reconocimiento se realizó en una zona con forma de caja, que se extendía de este a oeste en carriles de reconocimiento que comenzaban en el exterior y continuaban hacia el interior. Alrededor de las 18:15, la tripulación del buque intentó un viraje rutinario a estribor, inicialmente a un rumbo de 340 grados, dentro del área de reconocimiento, como parte de un viraje. La tripulación intentó desviar el rumbo de 340 grados a estribor hacia un rumbo este, pero el buque no respondió como se esperaba.
  • Poco después, el Manawanui abandonó el rumbo aprobado del área de estudio, y en un esfuerzo por detener el barco, la tripulación realizó acciones adicionales que, según creían, deberían haber provocado el frenado del buque.
  • El Manawanui no redujo la velocidad ni se detuvo, sino que comenzó a acelerar hacia el arrecife, encallando por primera vez alrededor de las 18:17 a una velocidad superior a 10 nudos.
  • El barco recorrió entonces unos 635 metros (400 yardas) antes de encallar, encallando varias veces durante el trayecto.
  • El control total del sistema de propulsión del Manawanui no se recuperó hasta 10 minutos después, a las 18:27, cuando se desactivó el piloto automático del barco. La imposibilidad de virar el barco hacia el este desde el rumbo de 340 grados y detenerlo se atribuye a que el barco estaba en modo de piloto automático.
  • Posteriormente, se realizaron intentos infructuosos de maniobrar el barco para alejarlo del arrecife. El Manawanui fue trasladado a puestos de emergencia tras el encallamiento y se realizaron registros para verificar si había daños.
  • No se detectaron daños ni inundaciones en el interior del buque. Sin embargo, las evaluaciones de estabilidad realizadas tras el encallamiento indicaron que el Manawanui ya no era estable.
  • Aproximadamente a las 18:46, unos 30 minutos después del encallamiento inicial, se tomó la decisión de abandonar el buque.
  • La puntualidad de la decisión de abandonar el buque y de mantener los generadores del Manawanui en funcionamiento contribuyó al éxito del proceso de abandono y probablemente evitó lesiones graves o la muerte.
  • El buque sufrió una serie de incendios catastróficos tras ser abandonado, antes de zozobrar y hundirse en la mañana del domingo 6 de octubre.


Imagen de encabezado: Izquierda: Yvonne Gray (Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda). Derecha: HMNZS Manawanui hundiéndose (Profile Boats).

lunes, 2 de marzo de 2026

Guerra contra Irán: USA hunde 9 buques iraníes


Donald Trump afirmó que Estados Unidos “destruyó y hundió” nueve barcos de la Marina de Irán

Además, aseguró que en otra ofensiva fue destruida gran parte del cuartel general naval de Irán.

Donald Trump ordenó ataques en Irán. Donald Trump ordenó ataques en Irán.
La Gaceta



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo que las fuerzas armadas norteamericanas “destruyeron y hundieron” nueve embarcaciones de la Marina iraní durante el ataque masivo lanzado el sábado contra objetivos del régimen persa. Además, aseguró que en otra ofensiva fue destruida gran parte del cuartel general naval de Irán.

“Acabo de ser informado de que hemos destruido y hundido 9 barcos de la Marina iraní, algunos de ellos relativamente grandes e importantes”, escribió el mandatario en su red social Truth Social. Y agregó: “Vamos por el resto: ¡pronto estarán reposando en el fondo del mar también! En otro ataque, destruimos en gran medida su cuartel general naval”.


Uno de los buques alcanzados: la corbeta Jamaran

Más temprano, el Mando Central de Estados Unidos informó que una corbeta iraní de la clase Jamaran fue atacada al inicio de la denominada Operación Epic Fury. Según el comunicado, el buque se estaba hundiendo en el golfo de Omán, en el muelle de Chah Bahar.

La embarcación identificada es la Jamaran, uno de los buques más emblemáticos de la Armada iraní.
Trump abrió la puerta a dialogar con Irán

En paralelo a la escalada militar, Trump aseguró que está dispuesto a mantener conversaciones con dirigentes iraníes, aunque reconoció que varios de sus interlocutores anteriores murieron en los recientes bombardeos.

“Ellos quieren hablar, y yo he aceptado hablar, así que hablaré con ellos. Deberían haberlo hecho antes”, afirmó en declaraciones difundidas por la revista The Atlantic. “La mayoría de esa gente ha muerto. Algunos de aquellos con quienes estábamos negociando han muerto”, añadió.

El mandatario sostuvo además que un eventual levantamiento popular contra el régimen iraní podría estar en marcha, al citar celebraciones observadas tanto dentro de Irán como en comunidades de la diáspora en ciudades estadounidenses.

Bajas estadounidenses y escalada regional

Las declaraciones se produjeron poco antes de que el Pentágono confirmara las primeras bajas estadounidenses de la campaña: tres militares muertos y cinco heridos graves.

Mientras tanto, el conflicto continúa escalando en Medio Oriente. Israel lanzó una nueva oleada de bombardeos sobre Teherán y prometió ataques “sin interrupciones”, en tanto que los Guardianes de la Revolución iraní respondieron con misiles y drones contra territorio israelí y bases militares en el Golfo.

En Israel, el saldo de víctimas fatales ascendió a al menos diez personas, incluidas nueve que murieron en Beit Shemesh en el ataque más mortífero contra suelo israelí desde el inicio de la confrontación.
Impacto político y económico

Consultado sobre el impacto económico del conflicto, Trump minimizó las proyecciones negativas y descartó un efecto significativo en el precio del petróleo o en las elecciones legislativas de medio término. “Tenemos la mejor economía que hemos tenido jamás”, afirmó.

La ofensiva del sábado fue la segunda acción conjunta de Washington e Israel contra Irán en menos de un año. Según la Casa Blanca, los ataques recientes afectaron de forma directa la estructura de mando y la infraestructura estratégica del régimen iraní, en medio de una crisis política interna tras la muerte de altos dirigentes.

El escenario en Medio Oriente sigue siendo incierto, con advertencias cruzadas, amenazas de represalias y la posibilidad de nuevas operaciones militares en los próximos días.