¡Escondido entre las olas!

Si disparas un misil a gran altura, el potente radar de un buque de guerra enemigo lo detectará a 320 kilómetros de distancia y lo derribará al instante. Para sobrevivir, los misiles de crucero antibuque (como el Harpoon o el Exocet) realizan una aterradora maniobra llamada "vuelo rasante". La Tierra es curva, lo que significa que los haces de radar (que viajan en línea recta) se pierden en el espacio, creando un punto ciego cerca del agua conocido como "horizonte de radar". Tan pronto como se lanza el misil de crucero, desciende hasta volar a tan solo 3 o 4,5 metros por encima de las olas del océano. Utiliza un altímetro de radar de alta sensibilidad orientado hacia abajo para medir la altura de las olas, ajustando constantemente sus aletas para evitar chocar contra el océano. Debido a que se mantiene por debajo de la curvatura de la Tierra, el buque de guerra enemigo literalmente no puede verlo hasta que cruza el horizonte a pocos kilómetros de distancia, lo que le da a la tripulación solo segundos para reaccionar antes de que una enorme ojiva haga un agujero en su casco.
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