domingo, 2 de noviembre de 2025

Malvinas: El ataque simultáneo multidireccional de la sección del Capitán Philippi

Una sola cosa importaba...



  

Nuestro vasto adiestramiento en ataques simulados a buques de nuestra flota durante años, nos permitió realizar el ataque con éxito contra la Ardent. Lo primero que hicimos fue separarnos, uno por izquierda, otro al centro y otro a la derecha. Esto ocasionó que el buque debiera dispersar su poder de fuego sobre tres blancos diferentes ocasionado la perdida de fuego concentrado. Su sistema de control de tiro tendría que elegir a uno de nosotros y tratar de derribarlo, pero los otros dos aviones llegarían seguro a la distancia necesaria. Ahí estaba nuestra oportunidad. No pudieron con ninguno de nosotros tres. Lancé primero mis bombas y una dio de lleno contra el buque. El teniente Arca, segundo en el ataque, lanzó sus bombas y se metió dentro del hongo de fuego producido por mi impacto. También acertó con una bomba. El teniente Márquez, último en la formación, fue espectador del ataque y nos confirmó los impactos. Además, conociendo su capacidad, seguramente su lanzamiento tuvo similares resultados.

‘Escapamos por la misma’, les ordené por radio a mis pilotos. Quise decir ‘por el mismo lugar que ingresamos’. Sin avistar actividad enemiga, iniciamos nuestro escape hacia Río Grande, nuestra base. En ese momento, no sabíamos que dos Sea Harrier ingleses volaban encima nuestro. No podíamos verlos debido al mal tiempo. Solo supe de ellos cuando el teniente Márquez rompió el silencio de radio alertándonos: ‘¡Harrier! ¡Harrier!’. Casi de inmediato, un golpe, un mazazo, golpeó mi avión. Me habían dado.



El avión, fuera de control, comenzó a encabritarse. El bastón de comando no respondió a mis llamados y, en ascenso, el avión se dirigió hacia un techo de nubes que descargaba la lluvia sobre mi parabrisas. Llevé el acelerador hacia atrás y tampoco obtuve respuesta, volaba a casi mil kilómetros por hora. El manual del avión indica que uno debe realizar la maniobra de eyección por debajo de los 350 nudos (648 km por hora). Realizarla por encima de esa velocidad puede ser letal, incluyendo desmembramiento del cuerpo o lesiones en hombros y caderas.

Accioné el freno de picada para intentar reducir la velocidad y tampoco respondió. Me di vuelta para ver qué ocurría detrás mío y, para mi sorpresa, observé al Sea Harrier que me había lanzado el misil acercándose para rematarme con cañones a corta distancia. Llamé a mis dos numerales y les informé que me encontraba bien, sin daños físicos, y que me eyectaba.

Accioné de la manija inferior y una explosión ocupó mis sentidos. Un último pensamiento me abordó: ‘me estoy desnucando como el teniente Peña’. Y luego me desmayé. El Teniente Peña, piloto de A-4Q, falleció en 1972 durante su eyección al engancharse la manguera de oxígeno en el acelerador, desnucándolo.



El capitán Alberto Philippi, lanzado a casi mil kilómetros por hora, impactó contra la masa de aire. Entonces, ocurrió el primer milagro: su cuerpo no se desmembró. El segundo milagro vino en su ayuda a continuación: el asiento eyectable, con su cohete vencido, funcionó en altura. Philippi atravesó la tormenta, emergió por encima de las nubes y continuó su ascenso hacia un sol brillante y un cielo límpido. Rodó por el aire y una sorpresiva explosión controlada lo separó de su asiento. Ambos cayeron al vacío hundiéndose otra vez en la nubosidad.

Descendió sin conocimiento, a casi 200 km por hora. Tercer milagro: el pequeño paracaídas extractor realizó su trabajo inicial obligando a que el paracaídas principal procediese a su apertura. En pocos segundos la vela naranja del paracaídas flotó en el aire depositando al piloto inconsciente sobre el mar. Philippi abrió sus ojos y entre la cortina de agua observó una escena dantesca: delante suyo volaba el A-4Q del teniente José César Arca perseguido por un Sea Harrier que trataba de abatirlo con fuego de cañón”.

Luego de la eyección, mi casco y máscara de oxígeno quedaron desacomodados. Tuve que luchar para sacármelos. En ese momento creí que no tendrían más utilidad y los dejé caer al mar. El paracaídas, de color naranja, funcionó bien: floté en el aire, tuve un buen contacto con el mar y, cuando comenzaba a hundirme, la vela del paracaídas se infló sobre la superficie y me arrastró por encima de las olas. Me liberé del paracaídas y nadé hasta la orilla.



El capitán Philippi iba a volver a Malvinas. “Tenían planes para mí”, dijo en entrevista con LA NACIÓN, descubriendo una fotografía que guarda con recelo desde hace 40 años. Allí a aparece junto a los recordados Gansos Salvajes, nombre que adoptaron los pilotos retirados de la Marina que estaban volando en aerolíneas comerciales y se presentaron como voluntarios para combatir en Malvinas. Ellos, liderados por Philippi, conformaron la escuadrilla Águila, que se aprestaba para combatir a los británicos.

Cuenta Philippi: “La fotografía fue tomada a comienzos de junio en la Base Aeronaval Comandante Espora. En ella estoy recibiendo a ex pilotos de A-4Q que fueron convocados para formar una nueva escuadrilla que reemplazaría, en Río Grande, al Capitán Castro Fox, que continuaba sus operaciones con sus últimos cuatros aviones y sin relevos.

Hubiera sido el Comandante de la nueva escuadrilla de A-4E provistos de un armamento mucho mejor que el que disponíamos en nuestros A-4Q. Sin embargo los planes se desmoronaron al ser interceptados los misiles por los servicios secretos británicos apenas comenzaban su traslado a nuestro país desde Sudáfrica. También se le sumó la presión de los Estados Unidos a Israel para que no nos vendiera esos aviones.

Los pilotos que me acompañarían eran aviadores navales que se habían retirado o volaban como pilotos en líneas aéreas. Sin embargo, ninguno faltó a la convocatoria. Volvieron dejando todo de lado, en calidad de voluntarios. En ese momento una sola cosa importaba, nos llamaba la Patria”.

Fuente: Claudio Meunier - La Nación
Imágenes:
-Capitán Alberto Philippi (arriba), foto por Pablo Cersosimo.
-Skyhawk A-4Q de la Aviación Naval. (Alex Klichowski).
-Escuadrilla "Águila", liderada por Philippi (cuarto de izq. a der.) quien estaba decidido volver a seguir combatiendo en Malvinas. Foto: Alberto Philippi.


jueves, 30 de octubre de 2025

Guerra Fría: OVNIs en el Ártico

OVNIs en el Ártico




Dicen que estas fotos fueron tomadas desde un submarino estadounidense en el Ártico, hace más de 50 años. ¿Evidencia de un OVNI? Según testigos, la nave permanecía inmóvil en el mar Ártico hasta que el submarino 🇺🇸 logró fotografiar estas increíbles imágenes. Luego de eso, el objeto se sumergió violentamente en las aguas heladas.

 

martes, 28 de octubre de 2025

Primera Guerra Balcánica: La batalla naval de Elli

La batalla de Elli: Salamina Segunda Edición



A principios del siglo XX se desató una situación explosiva en los Balcanes. No en vano, el viejo zorro Bismarck pronunció su famosa frase: «Si hay otra guerra en Europa, empezará con alguna estupidez en los Balcanes». ¡Y tenía razón! Mientras tanto, la razón de esta profecía era la más elemental: el «canciller de hierro» sabía muy bien que las fronteras existentes de los nuevos estados independientes —Grecia, Bulgaria, Serbia, Rumanía y Montenegro— estaban trazadas de forma artificial y no tenían en cuenta a los millones de griegos, búlgaros y serbios que seguían siendo súbditos del «Califa de los Fieles». Y esto, considerando la precaria situación del «enfermo de Europa», despertó un deseo natural de resolver el problema a costa del Imperio Otomano.


'El caldero hirviente', una caricatura de Leonard Raven-Hill para la revista Punch, que ilustra la situación en los Balcanes: Inglaterra, Francia, Austria-Hungría, Alemania y Rusia intentan evitar la guerra en la península.

Sin embargo, todo era algo más complicado. Rusia se esforzó mucho en crear la Unión Balcánica a partir de estados ortodoxos y, en su mayoría, también eslavos (excepto Grecia, por supuesto). Pero los diplomáticos rusos querían que la unión se dirigiera contra Austria-Hungría, y las élites locales estaban mucho más interesadas en Turquía. Sobre sus ruinas, todos los miembros de la unión soñaban con crear una Gran Grecia, una Gran Bulgaria y otras grandes potencias de la variedad balcánica. Había otra razón por la que los aliados miraban con avidez las posesiones turcas: todos estos países tenían reivindicaciones mutuas, pero odiaban mucho más a los turcos, y esto dio unidad a la Unión Balcánica.




Los búlgaros al ataque: el ejército más fuerte de la Unión Balcánica era el búlgaro.

Al comienzo de la guerra, Bulgaria contaba con el ejército más poderoso de la Unión, mientras que Grecia era necesaria por su excelente armada. Al menos en comparación con las armadas de los demás aliados. Los griegos comenzaron a desarrollar sus fuerzas navales (Helleniko Basiliko Nautiko, abreviado BN) con ahínco bajo el mando del primer ministro Charilaos Trikoupis. Comenzaron con la formación del personal: en 1879 se creó la Escuela Naval de Cadetes, en 1884 la Academia Naval y en 1887 la Escuela Preparatoria Central en la isla de Paros. La base principal de la BN se construyó en la isla de Salamina, donde permanece hasta la fecha.


El acorazado de defensa costera Idra es viejo pero poderoso.

En 1884, una misión naval francesa encabezada por el contralmirante Joseph Lejeune llegó a Grecia. Los primeros barcos modernos también se encargaron en Francia, concretamente el crucero de vela y vapor Miaoulis. Como Grecia andaba con apuros económicos, el barco se compró con fondos recaudados por la Sociedad para la Creación de una Flota Nacional. El crucero tuvo una vida tranquila, se utilizó para izar la bandera en puertos extranjeros y, posteriormente, los futuros oficiales de la BN se entrenaron en él.

Posteriormente, se encargaron a Francia los cañoneros Mikali, Sfaktiria, Nafpakia y Amvrikia (posteriormente rebautizados como Alpha, Betta, Gamma y Delta). Se trataba de pequeños buques de muy poco calado, de tan solo 1,5 metros, diseñados para operaciones de combate en el Golfo de Ambracia, poco profundo. Los cañoneros construidos en 1880 esperaron su momento y, en la Primera Guerra de los Balcanes, operaron exactamente allí y tal como estaba previsto.

Posteriormente, los griegos compraron a Inglaterra un par de cañoneras de fondo plano para operaciones militares en este golfo: el "Aktaeon" y el "Amvrakia". A los británicos también les compraron los minadores "Aegialia", "Monemvasia" y "Nafplia". La compañía Yarrow también construyó seis torpederos numerados para BN, y la compañía Blackwall, las cañoneras "Achelous", "Alfios", "Eurotas" y "Pinios". En 1889, los franceses construyeron los acorazados "Idra", "Spetses" y "Psara". En general, en el Mediterráneo Oriental, BN se convirtió en la flota más poderosa.


¡Desafortunadamente, nos declaramos en quiebra!

La única mancha en la creación de la flota griega fueron las palabras de su padre, Charilaos Trikoupis, en 1893: "¡Desafortunadamente, estamos en bancarrota!". Y, en efecto, la flota es un lujo costoso, y Grecia es un país pobre, por lo que no pudo permitirse el mantenimiento de toda la magnificencia descrita. Esto quedó especialmente claro en la "Guerra Extraña" de 1897, que comenzó con el levantamiento cretense. Sin entrar en detalles, se puede afirmar que la BN no se manifestó en los acontecimientos que tuvieron lugar. En absoluto. Los turcos tenían tanto miedo de la flota griega que no asomaron las narices de los puertos, pero el estado de la propia Armada del país, debido a los eternos problemas financieros, resultó ser tan deplorable que ni siquiera tomaron acciones activas para apoyar los flancos costeros del ejército (como resultó al comienzo de la guerra, los torpedos de los destructores griegos no tenían fulminante de mercurio en los detonadores, todo lo demás estaba más o menos en el mismo espíritu).


"Hayreddin Barbarroja" durante su época como "Elector Friedrich Wilhelm".

Tras la "Guerra de la Falsedad", los turcos comenzaron a reforzar su flota en el Mediterráneo Oriental. Adquirieron acorazados de la clase Brandeburgo, antiguos pero bastante útiles, de Alemania, que se convirtieron en los Hayreddin Barbarossa y Turgut Rey del Imperio Otomano (los turcos intentaron comprar cruceros acorazados de la clase Blücher, pero no dispusieron de fondos suficientes). Los Elswicks Hamidiye y Medjidiye fueron adquiridos a británicos y estadounidenses, cuatro destructores de la clase Schichau a los alemanes, cuatro destructores Creusot y cuatro torpederos a los franceses, y seis torpederos Ansaldo a los italianos. En resumen, la ventaja griega en fuerzas se desvaneció. ¡Y los griegos decidieron aumentar el poder del BN una vez más!


Georgios Averos es un hombre...

Había suficiente dinero para comprar cuatro destructores Yarrow y cuatro destructores Vulcan alemanes, además de un par de submarinos franceses. Pero se necesitaba algo más potente, sobre todo porque ese "algo" estaba en el mercado. Italia había construido recientemente el crucero acorazado Genoa, del tipo Amalfi, y no dudaba en venderlo. ¡Pero dinero! No había dinero. La acaudalada familia griega de comerciantes Averof acudió al rescate, comprando el crucero para el país, con la condición de que el barco llevara el nombre del fundador de la familia, Georgios Averof. Kyrie Georgios había amasado una sólida fortuna comerciando con goma arábiga y marfil, y también poseyendo numerosos barcos que navegaban por el Nilo. Es cierto que las malas lenguas afirmaban que, en plena sintonía con Lope de Vega, «era un importante comerciante en Grecia y consideraba el tráfico de esclavos como su actividad más lucrativa»... Pero esto no ha sido probado (aunque por alguna razón el barrio de Omdurman, donde solía estar el mercado de esclavos, todavía lleva su nombre a día de hoy).


...y un barco de vapor!

De una forma u otra, las 300.000 libras esterlinas que Averof dejó en su testamento para las necesidades de la flota griega se gastaron en el primer pago o en la compra total del barco italiano que llevaba su nombre. Georgios Averof llegó a Grecia en septiembre de 1911, así que al comienzo de la Primera Guerra de los Balcanes simplemente no había ningún barco más moderno en el mar Egeo. No, en teoría los acorazados turcos contaban con artillería de mayor calibre, pero en la práctica...


Cañón Mk X en una batería en Gibraltar, 1942

El calibre principal del crucero (en Grecia se consideraba un acorazado, ¡pero esos eran los griegos!) consistía en cuatro cañones de 9,2'' en dos torretas: una en la proa y otra en la popa. Se trataba de excelentes cañones Vickers Mk X con un cañón de 45 calibres, que disparaban proyectiles de 170 kg a una distancia de hasta 26,7 km con una cadencia de fuego de 3-4 disparos por minuto. El éxito del diseño del cañón se evidencia en su larga vida: estuvo en servicio en Gran Bretaña de 1899 a 1956 (y en Portugal, ¡hasta 1998!). La batería auxiliar estaba representada por cuatro torretas dobles con cañones de 7,5'' con un cañón de 45 calibres. Disparaban proyectiles de 91 kg a una distancia de hasta 22 km con una cadencia de fuego de 2-3 disparos por minuto. El calibre antitorpedo constaba de 16 cañones de 3'', además de cuatro cañones Hotchkiss de 1,85'' "de 3 libras" de disparo rápido (después de todo, ¡tenían que saludar con algo al entrar en puertos extranjeros!).

El mando del buque fue asumido por el capitán de segundo rango Ioannis Damianos el 16 de mayo de 1911, pero en Spithead se produjo un motín a bordo: los marineros griegos desconocían que el queso azul era un manjar, pero decidieron alimentarlos con comida caducada. En general, el comandante fue destituido y se nombró a un nuevo capitán: Pavlos Kountouriotis, capitán de segundo rango (traduzco el título de "capitán" como capitán de segundo rango, aunque en el sistema de rangos navales estadounidense es más probable que sea capitán de primer rango). Con el estallido de la guerra, Kountouriotis fue ascendido a contralmirante y se convirtió en comandante de la BN, y su lugar en el puente del buque insignia fue ocupado por Sofoklis Dousmanis.


Contraalmirante Pavlos Kountouriotis

Dado que la flota turca tenía su base en los Dardanelos, la principal misión griega era bloquear el estrecho. La escuadra del contralmirante Pavlos Kountouriotis estaba compuesta por el Georgios Averof, los acorazados costeros Hydra, Psara y Spetses, y 14 destructores. Cerca se encontraban otros 5 destructores antiguos y un submarino utilizado para tareas de patrulla. La principal fuerza de ataque de la flota turca eran los dos antiguos Brandeburgo: el Hayreddin Barbarossa y el Torgut Reis. Además de ellos, la flota incluía el Messudiye, un antiguo acorazado casamata (1876), profundamente modernizado en 1897 y que, tras la modernización, se convirtió en un crucero acorazado, y el aún más antiguo (1868) Asar-i Tevfik, un acorazado barbeta de segunda fila, modernizado entre 1903 y 1906. Los buques más modernos de la flota turca eran los pequeños cruceros de cubierta acorazados Hamidiye y Mecidiye.


Crucero "Hamidiye"

La escuadra griega desembarcó tropas en Lemnos y capturó varias islas, pero el contralmirante Kountouriotis quería combatir con la flota turca. Se dirigió por radio al almirante turco Ramiz Bey con un tono burlón: «Hemos capturado Ténedos. Esperamos que su flota parta. Si necesitan carbón, puedo proporcionárselo». El 16 de diciembre de 1912, los turcos aceptaron el desafío.


"Batalla de Elli": pintura del artista Vasileios Hatzis

La flota turca se encontraba en formación frontal: Hayreddin Barbarossa, Torgut Reis, Messudiye y Assari Tevfik. El Mecidiye y ocho destructores permanecían en reserva. El Hamidiye había sido torpedeado por el destructor búlgaro Derzkiy el día anterior y se encontraba en reparación. Los griegos, al percatarse de la presencia turca, se alinearon en una columna de estela. En vanguardia, a gran distancia (unos 1000 metros) de las fuerzas principales, se encontraban cuatro grandes destructores, seguidos por el Georgios Averof y tres acorazados de defensa costera. Los turcos

abrieron fuego a las 9:10, a 12 500 metros del enemigo (existen diferentes datos sobre la distancia al inicio de la batalla: entre 12 000 y 14 000 metros). Sin embargo, la precisión del fuego fue deficiente, y los griegos no respondieron hasta pasados ​​10 minutos. Entonces el Georgios Averof respondió desde sus torretas de mayor calibre, seguido por los acorazados. Los escuadrones navegaban en columnas paralelas, enfrascados en un lento intercambio de fuego, cuando Kountouriotis, a bordo de su buque insignia, se separó de los acorazados y se dirigió a interceptar el rumbo del escuadrón turco: ¡un clásico "Cruzando la T"! Con esta maniobra, el almirante griego pretendía aislar a los turcos de la costa y capturarlos en dos fuegos, mientras los acorazados reducían la velocidad, distrayendo al escuadrón enemigo. La maniobra era arriesgada: el Averof tenía un calibre principal más ligero que los antiguos Brandenburg, y las baterías costeras turcas podían dispararle desde la costa, pero era el buque más rápido de ambas flotas: alcanzó los 23,6 nudos en las pruebas, y considerando que era un buque nuevo, probablemente no podría ir mucho más lento en combate.


Acorazado turco Messudiye, un veterano de la última guerra ruso-turca.

El buque insignia griego concentró su fuego sobre el barco de Ramiz Bey, el Hayreddin Barbarossa. La superioridad de los cañones Vickers en cuanto a cadencia de fuego se hizo notar: pronto, la torreta principal trasera del buque insignia turco quedó inutilizada, el puesto de artillería delantero fue destruido, varias calderas resultaron dañadas por la metralla, se abrió un gran agujero sobre el cinturón blindado y, para colmo, se inició un incendio en las carboneras. El Georgios Averof también sufrió: un proyectil turco impactó en el casco justo por encima de la línea de flotación, el segundo atravesó la chimenea delantera, el tercero y el cuarto impactaron en la zona de la cubierta de mástiles, y el buque también fue alcanzado por 15 proyectiles de menor calibre.


El destructor Ethos (Águila) es un inglés al servicio de Grecia.

A las 9:50, los turcos decidieron abandonar la batalla, y el escuadrón de Ramiz Bey realizó un viraje de 16 grados, rumbo a los Dardanelos, bajo la protección de las baterías costeras. Es cierto que el viraje fue muy deficiente: los barcos rompieron la formación, bloquearon sus respectivos sectores de fuego y la velocidad del escuadrón descendió a 10 nudos. Parecía que la flota turca debía ser rematada, pero...


Una sección del pescante del Georgios Averof, perforada por un proyectil turco, en el museo

La situación de los griegos tampoco era nada brillante: el Averof sufrió graves daños, a las 10:00 se declaró un incendio en uno de los acorazados, los barcos turcos pudieron utilizar su artillería auxiliar (los destructores tuvieron que salvar la situación atacando al crucero Messudiye y obligándolo a abandonar la formación), y el almirante griego decidió que no valía la pena arriesgar los barcos cuando la batalla, de hecho, ya estaba ganada: los turcos claramente no tenían la fuerza para escapar de los Dardanelos, y Ramiz Bey hizo todo lo posible por esconderse en el estrecho seguro. A las 10:15 cesó la batalla, aunque los turcos intentaron no disparar a nada durante otros diez minutos.


El equilibrio de fuerzas en la batalla de Lemnos

Los resultados materiales de la Batalla de Elli no son impresionantes: ni un solo barco se hundió, los griegos tuvieron dos muertos y seis heridos. Los turcos no tuvieron mucho más: cinco muertos y veintiún heridos (hay otros datos: los griegos cuentan el número de turcos muertos por docenas). Inmediatamente después de regresar a los Dardanelos, Ramiz Bey envió al sultán un informe sobre su victoria, a lo cual el sultán, conmovido, le envió la bandera de Hayreddin Barbarroja, un almirante turco (bueno, argelino, ¿pero qué más da?) del siglo XVI, que dio nombre al acorazado insignia turco. ¡Pero los resultados reales de la batalla fueron impresionantes! El Imperio Otomano perdió el control del mar Egeo. Los griegos recibieron las islas del Egeo, incluyendo Lesbos, Quíos, Lemnos y Samos. Los turcos no se sintieron derrotados e intentaron recuperarse un mes después. En la batalla de Lemnos, la escuadra turca intentó una vez más derrotar a la flota griega que bloqueaba los Dardanelos. ¡Esta vez la derrota de los turcos no estaba en duda!


¡Es peligroso perder guerras! Los Jóvenes Turcos matan a Nazim Pasha por sus fracasos en el campo de batalla...

El sultán decidió iniciar negociaciones de paz, pero se produjo una revolución, los Jóvenes Turcos derrocaron al gobierno... De hecho, la historia del Imperio Otomano estaba llegando a su fin, aparecieron fuerzas que estaban listas para cambios radicales que pronto sucederían, ¡pero esa es otra historia!

domingo, 26 de octubre de 2025

Crisis del Beagle: Las redes anti-torpedos que se convirtieron en redes anti-Exocet

Redes antimisiles



Las redes antitorpedos de los acorazados ARA Rivadavia y ARA Moreno fueron luego desplegadas en el ARA 25 de Mayo con el propósito de actuar como una red de protección con los MBDA Exocet chilenos en caso de librarse el conflicto del Beagle. Aquí se pueden ver las redes colgando a babor del buque.








sábado, 25 de octubre de 2025

Acorazados: Los grandes cañones

Armas grandes: potencia de fuego de los acorazados

Phil Hodges || Naval Historia

Los cañones dreadnought revolucionaron la guerra naval y desempeñaron un papel fundamental en el diseño y las capacidades de los acorazados a principios del siglo XX.

Aquí exploramos el diseño y el funcionamiento de los cañones dreadnought , su peso y munición. Analizaremos su precisión y casos notables de fallos de funcionamiento.

Además, examinaremos los acorazados con los cañones más grandes. El impacto de estos cañones en las tácticas navales y su importancia en la historia naval.


Diseño y funcionalidad

Los cañones del Dreadnought eran piezas de artillería naval de gran calibre que se convirtieron en una característica distintiva del revolucionario acorazado HMS Dreadnought . Su diseño incorporaba varias características clave.

Normalmente se alojaban en torretas blindadas, lo que les permitía girar y atacar objetivos en diferentes azimuts. Las torretas estaban diseñadas para proteger a la dotación de cañones y la munición del fuego enemigo.



El HMS Dreadnought tenía imponentes cañones de 30 cm. ¡Los japoneses de la clase Yamato tenían cañones aún más grandes!

El peso de los proyectiles disparados por los cañones dreadnought variaba según el calibre. Por ejemplo, los cañones británicos de 30 cm disparaban proyectiles que pesaban aproximadamente entre 385 y 385 kg. Los cañones más grandes, de 38 cm, disparaban proyectiles que pesaban entre 860 y 870 kg.

Estos proyectiles masivos tenían un potencial de impacto devastador, capaz de infligir daños significativos a las naves enemigas.

El mecanismo de funcionamiento de los cañones de los acorazados combinaba sistemas hidráulicos y mecánicos. El sistema hidráulico se utilizaba para el entrenamiento y la elevación de los cañones, lo que les permitía apuntar con precisión a los objetivos.

Los mecanismos mecánicos facilitaban el proceso de carga, con montacargas de munición que entregaban proyectiles y cargas propulsoras a las recámaras de los cañones.
Los acorazados con los cañones más grandes

Varios acorazados contaban con los cañones más grandes de su época. El HMS Dreadnought de la Marina Real Británica, que introdujo el concepto de acorazado dreadnought, llevaba diez cañones de 30 cm. Clases posteriores, como los acorazados de la clase Queen Elizabeth y Revenge, estaban armados con ocho cañones de 38 cm, lo que los convertía en una fuerza a tener en cuenta.

Clase Revenge

Los acorazados clase Revenge fueron formidables buques de guerra que desempeñaron un papel importante en la Marina Real Británica durante la Primera Guerra Mundial y el período de entreguerras. Su diseño y capacidades demostraron avances en la tecnología naval, proporcionando mayor potencia de fuego y blindaje.

Estos acorazados sirvieron como testimonio de la importancia estratégica de los dreadnoughts en la guerra naval. Su participación en la Batalla de Jutlandia destacó su contribución a importantes enfrentamientos y demostró la determinación de la Marina Real Británica por mantener el control de los mares.


El par de cañones de popa del HMS Royal Oak. Un espectáculo formidable, sin duda.

Los acorazados clase Revenge marcaron un hito en la evolución del poder naval británico. Su servicio representó la culminación de la era de los dreadnoughts, ya que los acorazados posteriores se centraron en nuevos avances en diseño y armamento.

Los acorazados clase Revenge son un testimonio del compromiso de la Royal Navy con la supremacía naval durante un período crucial de la historia. Su participación en la Primera Guerra Mundial y su posterior servicio simbolizan la importancia estratégica de los acorazados y su impacto en las tácticas y la estrategia navales.

El legado de los acorazados clase Revenge continúa recordándonos los avances tecnológicos y los sacrificios realizados en la búsqueda del dominio marítimo.

Clase Yamato

En términos de potencia de fuego, los acorazados japoneses de la clase Yamato superaron a sus contemporáneos. Estos colosos contaban con nueve cañones de 46 cm, el mayor calibre jamás montado en un acorazado. Sin embargo, los acorazados de la clase Yamato se completaron demasiado tarde en la Segunda Guerra Mundial como para tener un impacto significativo en el resultado del conflicto.

Los acorazados clase Yamato dejaron una huella imborrable en la guerra naval y siguen siendo reconocidos por su tamaño, potencia de fuego y logros tecnológicos. Representaron la cumbre del desarrollo de acorazados y marcaron la pauta de la carrera armamentista entre las naciones durante la guerra.

Si bien los acorazados de la clase Yamato tenían limitadas oportunidades de combate, su mera existencia desempeñó un papel vital en la estrategia naval japonesa. Su impacto psicológico en las fuerzas enemigas es innegable, y su reputación como símbolos del poder naval japonés perdura hasta nuestros días.
Yamato El buque de guerra japonés Yamato casi terminado en 1941. Se pueden ver claramente sus enormes cañones de 18 pulgadas.

La construcción de los acorazados clase Yamato consumió una cantidad considerable de recursos y personal, desviando valiosos activos de otros aspectos cruciales del esfuerzo bélico. Su despliegue y posterior pérdida marcaron un punto de inflexión, poniendo de relieve la pérdida de importancia de los grandes acorazados en la guerra moderna y el auge de los portaaviones y otras plataformas navales.

Precisión y confiabilidad

La precisión de los cañones de los acorazados dependía de diversos factores, como el diseño del propio cañón, la calidad de los sistemas de control de tiro y la destreza de los artilleros. Si bien los cañones eran capaces de una precisión notable a largas distancias, alcanzar objetivos en movimiento presentaba considerables desafíos.

Los sistemas de control de tiro, como los telémetros y las torres de control director, desempeñaron un papel crucial en la mejora de la precisión. Al determinar con precisión la distancia al objetivo y calcular los ajustes necesarios, estos sistemas permitieron a los artilleros apuntar con mayor precisión.

Sin embargo, a pesar de los avances en la tecnología de control de tiro, las fallas e imprecisiones eran frecuentes. Factores como fallas mecánicas, mar gruesa y errores humanos podían afectar el rendimiento de los cañones. Por ejemplo, ocasionalmente se producían fallos de disparo o deformaciones del cañón, lo que reducía su eficacia.

Legado

Los cañones dreadnought revolucionaron la guerra naval al introducir calibres mayores, sistemas de control de fuego mejorados y características de diseño innovadoras. Estas poderosas armas transformaron los acorazados en formidables instrumentos de destrucción, redefiniendo las tácticas y estrategias navales.


El acorazado brasileño Minas Geraes disparando una andanada en 1910.

El peso y el diseño de los proyectiles dreadnought, junto con su precisión y potencial destructivo, tuvieron un profundo impacto en los enfrentamientos navales.

Los acorazados armados con estos formidables cañones dominaron los mares e influyeron en el curso de los conflictos a lo largo de la historia.

Si bien la precisión de los cañones de los acorazados era encomiable, es importante señalar que alcanzar objetivos en movimiento, especialmente en el fragor de la batalla, presentaba desafíos importantes.

Factores impredecibles como la mar gruesa, las condiciones meteorológicas cambiantes y la agilidad de los buques enemigos podían afectar la precisión de los cañones. Además, errores humanos y fallos mecánicos ocasionalmente provocaban imprecisiones o disparos fallidos.

A pesar de estos desafíos, la gran potencia y el alcance de los cañones de los acorazados permitieron a los comandantes navales controlar vastas extensiones del océano y proyectar su influencia en las costas. La capacidad de atacar objetivos a gran distancia otorgó a los acorazados equipados con estos cañones una ventaja significativa, tanto defensiva como ofensiva.

El futuro

La introducción de los cañones dreadnought no solo impactó la guerra naval, sino que también tuvo implicaciones más amplias para las relaciones internacionales. La carrera armamentística entre las potencias navales para desarrollar y desplegar acorazados con cañones más grandes y potentes reflejó las tensiones geopolíticas de la época.


USS Nueva York El USS Nueva York. Su velocidad y sus cañones lo convertían en un oponente formidable.

La mera posesión de Dreadnoughts y su impresionante armamento indicaba la destreza naval de una nación y su capacidad para proyectar poder a escala global.

En conclusión, los cañones Dreadnought fueron un avance fundamental en la guerra naval, transformando los acorazados en formidables plataformas de destrucción. Con su impresionante calibre, alcance y potencial destructivo, estos cañones transformaron las estrategias navales, influyeron en el diseño de buques y desempeñaron un papel crucial en la definición del equilibrio de poder en alta mar.

Si bien existían desafíos como la precisión y las fallas, su impacto en la guerra naval es innegable. El legado de los cañones dreadnought sigue resonando en los anales de la historia naval, dejando huella para siempre como poderosos símbolos de poderío naval y avance tecnológico.



viernes, 24 de octubre de 2025

Campaña del Río Negro: El vaporcito Triunfo

 

El “Triunfo”: una leyenda de hierro en las aguas del río Negro

Corría 1879 y el gobierno argentino, en plena Campaña del Desierto, necesitaba una herramienta naval que acompañara el avance hacia la Patagonia profunda. Así nació una pequeña gigante: el vaporcito de ruedas "Triunfo", una embarcación de casco de hierro, ruedas laterales de paletas fijas, eslora de 26,35 m, manga de 4,96 m y un calado de apenas 0,93 m, ideal para navegar ríos. Equipado con una máquina de alta presión de 50 shp, alcanzaba los 8 nudos, y podía cargar hasta 45 toneladas de carbón o leña. Fue adquirido por el gobierno por £ 3.470.

Armado en Buenos Aires por Fader y Peña, el "Triunfo" zarpó en marzo de 1879 a bordo de la corbeta "Uruguay", bajo el mando del célebre Martín Guerrico. Llegó a Carmen de Patagones el 5 de abril, para remontar el río Negro en busca del ejército del general Julio A. Roca, con una tripulación de 3 oficiales y 14 marineros. Lo acompañaban figuras de peso como Ramón Falcón y el joven guardiamarina Hipólito Oliva.

Pero el río mostró sus dientes: el vaporcito no resistía bien las condiciones del cauce, y hubo que continuar el viaje ¡en un guigue y hasta en carreta! El 24 de mayo, Guerrico llegó a Choele Choel, y al día siguiente, se reunió con Roca para celebrar el 25 de mayo en pleno desierto. Luego, el "Triunfo" siguió colaborando, ahora con chalanas, hasta alcanzar el río Limay, donde se encontró con el general Uriburu. La tragedia llegó cuando un grupo indígena emboscó y aniquiló al destacamento que acompañaba las embarcaciones por tierra.

El 24 de julio, una gran inundación azotó la región. El guigue de la “Uruguay” salvó al coronel Vintter y 300 hombres sitiados. A pedido del general Conrado Villegas, el "Triunfo" fue clave en el rescate de varias dotaciones de fortines anegados.

En los años siguientes, el vapor navegó el río Negro hasta Choele Choel, ayudando al Ejército con transporte y despeje del canal (volando piedras, sacando raigones). Pero su papel fue cambiando. En 1882, pasó a ser prácticamente un pontón flotante: depósito, alojamiento y base logística. En 1884, se le quitó la máquina para ampliar la bodega. Desde entonces, permaneció fondeado frente a Patagones, sirviendo al Ejército y la Armada como depósito flotante.

Finalmente, en la gran inundación de 1898, el “Triunfo” encontró su final: la corriente lo hizo chocar con el vapor “Río Negro” y se hundió, cerrando un ciclo de casi 20 años de servicio.

Fue el primer buque de la Armada Argentina en llevar ese nombre, y aunque chico, su historia está llena de gestas heroicas, desafíos logísticos, exploraciones, rescates e inundaciones. El “Triunfo” fue un testigo de hierro del avance nacional en el sur, navegando las aguas salvajes del río Negro y quedando en la memoria como un pequeño coloso de la historia naval argentina.