Vuelven a burlar la seguridad del portaaviones 'Charles de Gaulle' tras introducir un chip en uno de sus barcos escolta
Facilidad inquietante
El rastreador llegó a la fragata holandesa 'Evertsen' a través de un sobre enviado por un medio local para comprobar la rigurosidad de los controles
Imagen del portaaviones Charles de Gaulle, escoltado por otras naves
X / @Cecmed_Off
Miquel Ferrer Rueda || El País
Pese a su imponente envergadura —con 261,50 metros de eslora— y su privilegiada tecnología, siendo el primer portaaviones nuclear no estadounidense, la seguridad no es el fuerte del buque francés Charles de Gaulle.
Hace un mes, el entrenamiento en alta mar de uno de los tripulantes de la flota francesa rumbo a Irán reveló, fruto de un descuido, la posición exacta y a tiempo real de los barcos en medio de una operación militar. El joven oficial utilizó la aplicación Strava para registrar su marca personal, lo que derivó en la ubicación de su recorrido publicada en la plataforma, algo que, según las Fuerzas Armadas francesas, iba en contra de la normativa y que acarrearía "medidas oportunas".
A partir del suceso, según relata el periódico francés Le Figaro, un grupo de periodistas de un medio local holandés trató de comprobar el nivel de seguridad del operativo, con el objetivo de introducir un rastreador Bluetooth en la fragata Evertsen de la Marina Real Neerlandesa, uno de los barcos que acompañan al portaaviones francés.
Lo que se inició como una curiosidad ha puesto de relieve un fallo de seguridad en la embarcación, y pudo informar a los transportistas sobre la posición y la ruta del buque después de esquivar todos los controles de seguridad.
Para conseguirlo, los periodistas del rotativo holandés Omroep Gelderland compraron un pequeño chip por menos de 10 euros y utilizaron el servicio postal de defensa neerlandés, que gestiona las comunicaciones entre el personal militar y sus familias. Tras envolverlo en un sobre, enviaron el rastreador con destino a la tripulación y este consiguió burlar los controles de correo y pasar desapercibido.
Una vez a bordo, el medio holandés pudo seguir a los barcos desde la base naval holandesa de Den Helder hasta el puerto griego de Heraklion. Fue al acercarse el buque a Chipre cuando el dispositivo de rastreo, tras ser descubierto, se desconectó.
El barco Evertsen forma parte de las fragatas encargadas de defender al Charles de Gaulle desde su despliegue a principios de marzo. Junto al barco holandés navegaba también una embarcación italiana y la fragata Cristóbal Colón, que fue posteriormente relevada por la fragata Méndez Núñez.
Si bien los portaaviones son fáciles de detectar por su tamaño, su ubicación precisa en tiempo real permanece en secreto, según declaraciones del almirante Alain Oudot de Dainville, antiguo jefe del Estado Mayor de la Armada, a France Télévisions.
Por su parte, el Ministerio de Defensa neerlandés aseguró que los paquetes se examinan minuciosamente antes de entrar en las embarcaciones militares, pero que el control en los sobres es mucho menos exhaustivo. De este modo, afirmó que revisaría sus directrices relativas al correo militar.
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