lunes, 5 de enero de 2026

Submarino B-307 clase Tango



El submarino ruso B-307


Craig Ryan || Naval Historia


El submarino B-307, miembro de la clase soviética Tango, fue diseñado para la guerra antisubmarina y antisuperficie avanzada durante la Guerra Fría.

Presentaba un casco aerodinámico, propulsión diésel-eléctrica y sofisticados sistemas de sonar, lo que le permitía realizar patrullas de larga duración y misiones de recopilación de inteligencia.

Desactivado tras la caída de la Unión Soviética, el B-307 ahora sirve como barco museo en Togliatti, Rusia.

Antecedentes históricos

El contexto histórico del submarino B-307 está profundamente entrelazado con las tensiones geopolíticas y la carrera tecnológica de la Guerra Fría. Esta guerra, que se extendió desde finales de la década de 1940 hasta principios de la de 1990, se caracterizó por una prolongada tensión política y militar entre la Unión Soviética y Estados Unidos, junto con sus respectivos aliados. Este período fue testigo de una intensa competencia por la influencia global, que se extendió a diversos ámbitos, como el espacio, las armas nucleares y el poder naval.

El desarrollo del Proyecto 641B, conocido por su nombre de la OTAN, clase "Tango", surgió de la necesidad de mejorar las capacidades navales de la Unión Soviética, especialmente en la guerra submarina. Durante las primeras fases de la Guerra Fría, la Armada Soviética dependía en gran medida de los submarinos diseñados durante la Segunda Guerra Mundial e inmediatamente después, como el Proyecto 641 (clase Foxtrot). Estos submarinos, si bien eficaces, comenzaron a mostrar limitaciones ante los avances tecnológicos y tácticos de la OTAN.

  Un submarino de la clase Tango en marcha a principios de la década de 1990.

La Unión Soviética reconoció la necesidad de una nueva generación de submarinos que pudieran contrarrestar eficazmente la creciente amenaza que representaban las cada vez más sofisticadas capacidades de guerra antisubmarina (ASW) de la OTAN. Estados Unidos y sus aliados estaban logrando avances significativos en tecnología de sonares, métodos de detección submarina y el despliegue de rápidos submarinos de ataque de propulsión nuclear. En respuesta, la Armada Soviética emprendió un ambicioso programa para modernizar su flota de submarinos.

Los submarinos de la clase Tango se concibieron como una versión avanzada de la anterior clase Foxtrot. Incorporaron las lecciones aprendidas de diseños anteriores y presentaron mejoras sustanciales en términos de sigilo, resistencia y tecnología de sensores. La clase Tango se concibió para ser más silenciosa y con mayor capacidad de operación en los desafiantes entornos del Atlántico Norte y el Ártico, donde la OTAN contaba con una fuerte presencia naval.

Diseño del B-307

El diseño del submarino B-307, parte del Proyecto 641B (clase Tango), representó un avance significativo en la evolución de los submarinos diésel-eléctricos. Una de las características distintivas de la clase Tango fue su casco aerodinámico, diseñado para aumentar la velocidad bajo el agua y reducir la señal acústica. Este diseño buscaba que el submarino fuera menos detectable por el sonar enemigo, una ventaja crucial en el juego del gato y el ratón de la guerra submarina. El casco aerodinámico también contribuyó a una mejor hidrodinámica, permitiendo que el submarino se moviera con mayor eficiencia en el agua.

En cuanto a sus dimensiones físicas, el submarino B-307 medía aproximadamente 90 metros (295 pies) de eslora, con una manga de unos 9,9 metros (32 pies) y un calado de unos 7,2 metros (24 pies). Estas dimensiones le otorgaban un desplazamiento de 3400 toneladas en superficie y 4600 toneladas sumergido. Este considerable tamaño proporcionaba amplio espacio para la tripulación, el armamento y los sistemas avanzados necesarios para sus funciones operativas. El desplazamiento relativamente grande también contribuía a la estabilidad y resistencia del submarino en el mar.

El sistema de propulsión del B-307 fue un componente clave de su diseño, combinando tres motores diésel y tres eléctricos para impulsar dos ejes. Este sistema de propulsión híbrido diésel-eléctrico permitió al submarino operar tanto en superficie como bajo el agua con considerable eficiencia. En superficie, el B-307 podía alcanzar velocidades de hasta 16 nudos (30 km/h), y sumergido, hasta 25 nudos (46 km/h). Esta alta velocidad, combinada con sus características de sigilo, convirtió al B-307 en un formidable adversario en el combate submarino.

  Fue dado de baja en 2002. Imagen de ShinePhantom CC BY-SA 3.0

Una de las características más destacadas del B-307 era su impresionante alcance operativo. Podía recorrer hasta 14.000 millas náuticas (26.000 km) a una velocidad de crucero de 8 nudos en superficie. Este amplio alcance le permitía realizar patrullas de larga duración, cruciales para sus funciones de reconocimiento, vigilancia y posible enfrentamiento con buques enemigos. La resistencia del submarino se veía reforzada por su capacidad para permanecer sumergido durante largos periodos, lo que reducía el riesgo de ser detectado por buques y aeronaves de superficie.

Los submarinos de la clase Tango estaban equipados con sistemas avanzados de sonar y radar. El B-307 contaba con el sistema de sonar MGK-400 Rubikon, que ofrecía capacidades de sonar tanto pasivas como activas. Este sistema permitía al submarino detectar y rastrear buques enemigos con alta precisión, lo que le otorgaba una ventaja táctica en diversos escenarios operativos. Además, el submarino estaba equipado con sistemas de radar para la navegación de superficie y la adquisición de objetivos.

El armamento fue otro aspecto crucial del diseño del B-307. El submarino estaba equipado con seis tubos lanzatorpedos, capaces de lanzar tanto torpedos convencionales como misiles antibuque. Este versátil armamento le permitía atacar una amplia gama de objetivos, desde submarinos enemigos hasta buques de superficie. Los tubos lanzatorpedos estaban estratégicamente ubicados para maximizar la eficacia de los ataques del submarino, convirtiendo al B-307 en una plataforma versátil y potente en el arsenal de la Armada Soviética.

Historial operativo

La función operativa del submarino B-307, junto con sus buques gemelos de la clase Tango, se centraba principalmente en la guerra antisubmarina y antisuperficie. Estos submarinos fueron diseñados para ser versátiles y capaces, reflejando las necesidades estratégicas de la Armada Soviética durante la Guerra Fría. Su despliegue tenía como objetivo contrarrestar las fuerzas navales de la OTAN, asegurando que la Unión Soviética pudiera defender sus intereses marítimos y proyectar su poder a nivel global.

Una de las principales misiones del B-307 era la guerra antisubmarina (ASW). Durante la Guerra Fría, la flota de submarinos de la OTAN, en particular los submarinos nucleares estadounidenses, representaba una amenaza significativa para la seguridad marítima soviética. El B-307 estaba equipado con sistemas de sonar avanzados, como el MGK-400 Rubikon, que le proporcionaban una capacidad superior de detección y seguimiento. Estos sistemas le permitían localizar y monitorear submarinos enemigos a distancias considerables, lo que mejoraba su capacidad para enfrentarse a estas amenazas y neutralizarlas. Al mantener una robusta capacidad de ASW, el B-307 contribuía al objetivo estratégico general de proteger los activos navales soviéticos y garantizar la seguridad de las zonas marítimas clave.

Además de la guerra antisubmarina (ASW), el B-307 se encargaba de la guerra antisuperficie (ASuW). Esto implicaba enfrentarse a buques de superficie enemigos, como portaaviones, destructores y fragatas. El armamento del submarino, compuesto por tubos lanzatorpedos capaces de lanzar tanto torpedos convencionales como misiles antibuque, estaba diseñado para infligir daños considerables a los buques enemigos.


  Vista de la popa del barco. Imagen de ShinePhantom (CC BY-SA 3.0)


Esta capacidad fue particularmente crucial para interrumpir las operaciones navales de la OTAN y privarla del control de rutas marítimas críticas. La capacidad de atacar desde el agua, combinada con sus características de sigilo, convirtió al B-307 en un formidable adversario en combates navales.

El B-307 también desempeñó un papel crucial en la recopilación de inteligencia y el reconocimiento. Durante sus patrullas, el submarino recopiló información valiosa sobre los movimientos navales, ejercicios y procedimientos tácticos de la OTAN. Esta información fue vital para que la Armada Soviética planificara y ejecutara eficazmente sus propias operaciones. El avanzado sonar y el equipo de vigilancia electrónica del B-307 le permitieron recopilar datos sin ser detectado, lo que proporcionó a la Unión Soviética una ventaja estratégica en el ámbito de la inteligencia.

Otro aspecto significativo del papel operativo del B-307 fue su participación en ejercicios navales y patrullas en regiones estratégicamente importantes. El submarino fue desplegado frecuentemente en los océanos Atlántico Norte y Ártico, zonas donde la presencia naval de la OTAN era sólida. Estos despliegues tuvieron múltiples propósitos: demostraron la capacidad de la Unión Soviética para operar en entornos hostiles, probaron las capacidades del submarino en condiciones reales y entrenaron a su tripulación en diversos escenarios tácticos. La presencia del B-307 en estas regiones también sirvió como elemento disuasorio, recordando a la OTAN el alcance y la preparación de la Armada Soviética.




El destino del B-307

El legado y el desmantelamiento del submarino B-307 reflejan tendencias más amplias en tecnología naval y cambios geopolíticos tras el fin de la Guerra Fría. Como miembro de la clase Tango, el B-307 desempeñó un papel importante en la estrategia naval de la Unión Soviética durante un período de intensa rivalidad global. Sin embargo, la disolución de la Unión Soviética en 1991 marcó el inicio de cambios significativos en los recursos militares de la antigua superpotencia, incluida su flota de submarinos.

Con el fin de la Guerra Fría, los imperativos estratégicos que habían impulsado el aumento masivo de fuerzas militares, incluyendo submarinos, comenzaron a cambiar. La recién formada Federación Rusa enfrentó numerosos desafíos, incluyendo dificultades económicas y la necesidad de reorientar su estrategia militar. La reducción de los presupuestos militares significó que muchos de los submarinos más antiguos, incluyendo la clase Tango, ya no eran sostenibles ni estratégicamente necesarios. Los avances en la tecnología submarina también influyeron; las nuevas generaciones de submarinos de propulsión nuclear ofrecían capacidades superiores en términos de resistencia, velocidad y sigilo, lo que hizo que los modelos diésel-eléctricos perdieran relevancia.



  Un torpedo parece estar saliendo de uno de los tubos… Imagen de ShinePhantom CC BY-SA 3.0

El B-307, al igual que muchos de sus contemporáneos, fue retirado gradualmente del servicio activo. El proceso de desmantelamiento implicó desmantelar el submarino de sus capacidades operativas y armamento. Esta retirada formó parte de un esfuerzo más amplio para reducir y modernizar la Armada rusa, centrando los recursos en el mantenimiento y desarrollo de plataformas más avanzadas. La decisión de desmantelar los submarinos de la clase Tango se vio influenciada por sus costos operativos, la disponibilidad de nuevas tecnologías y el cambiante panorama estratégico tras la Guerra Fría.

A pesar de estar desmantelado, el B-307 no estaba destinado al desguace. Reconociendo su importancia histórica, se decidió preservarlo como buque museo. Esta decisión refleja una tendencia más amplia de mantener y exhibir artefactos militares históricos para educar al público y conmemorar los logros tecnológicos del pasado. El B-307 fue trasladado a Togliatti, Rusia, donde fue restaurado y preparado para su exhibición pública.

No hay comentarios:

Publicar un comentario