Páginas

lunes, 30 de marzo de 2026

Uruguay: Busca tres lanchas antiguas británicas


Uruguay negocia con Gran Bretaña tres OPV usados

 

Porque evidentemente no hay nada más soberano, moderno y digno que salir a comprarle patrulleros usados a Gran Bretaña para tapar el agujero que dejó otro negocio fallido. Uruguay negocia con Londres la adquisición de tres OPV clase River Batch I —HMS Tyne, HMS Mersey y HMS Severn— para transferirlos a la Armada Nacional cuando los británicos se cansen de ellos, allá por 2028.

La operación aparece después del naufragio del contrato con Cardama para construir dos OPV, una historia prolija de irregularidades, denuncias internas y papelones administrativos. Como tampoco prospera la posibilidad de recibir de Estados Unidos el vetusto guardacostas USCG Reliance, Montevideo parece haber encontrado una solución de compromiso: comprar chatarra un poco menos antigua, pero chatarra al fin.

Si el acuerdo se concreta, los River Batch I cubrirían el hueco dejado por la cancelación del programa anterior mientras se sueña, una vez más, con un nuevo plan, con otro astillero, con otra promesa y seguramente con otra decepción. Cada barco costaría unos 20 millones de dólares, una cifra nada despreciable para buques que fueron ordenados en 2001 y entraron en servicio en 2003. Es decir: no exactamente tecnología de punta, salvo que el objetivo sea patrullar el siglo pasado.

Los River tienen ciertas similitudes con la clase Amazonas brasileña, aunque conviene no exagerar el entusiasmo: estos son los Batch I, más chicos, más limitados y sin cubierta de vuelo. Porque ya que se compra usado, también se puede comprar incompleto.

La clase River Batch I está compuesta por estos tres buques de 1.700 toneladas, a los que luego siguió el HMS Clyde, algo más grande y con cubierta de vuelo, y después el Batch II, de 2.000 toneladas y mejores prestaciones. O sea, los británicos evolucionaron; a Uruguay le ofrecen lo anterior.

En 2018, la Royal Navy decidió mantener en servicio estos tres OPV, pese a que antes había anunciado su reemplazo progresivo. El HMS Severn incluso había sido dado de baja, mientras que el HMS Tyne tenía salida prevista y terminó regresando al servicio. Después les extendieron la vida útil cinco años más. En otras palabras: Reino Unido los estira todo lo que puede y, cuando ya no le sirven, aparece un comprador agradecido.

La comparación con el USCG Reliance tampoco deja demasiado margen para el entusiasmo, pero al menos permite maquillar la operación. Sí, los River son “más nuevos” que un barco estadounidense que entró en servicio en 1964, lo cual no es exactamente una hazaña. También son más aptos para mar abierto por su mayor tamaño. A cambio, carecen de cubierta de vuelo, algo que sí tiene el buque norteamericano. Pero como poner en condiciones al Reliance costaría también unos 20 millones de dólares, Uruguay parece haber optado por pagar lo mismo por una opción británica un poco menos geriátrica.

En lo técnico, los River Batch I miden 79,5 metros de eslora, tienen 13,5 metros de manga, 3,8 metros de calado, dos motores diésel Ruston de 8.250 kW, dos hélices de paso variable, velocidad máxima de 20 nudos, alcance de 10.200 km y autonomía de 21 días. Llevan una tripulación de 30 personas y hasta 18 pasajeros. También pueden operar dos botes semirrígidos Pacific 24, tienen una grúa de 25 toneladas y un armamento que alcanza para patrullar, mostrar presencia y no mucho más: un cañón Oerlikon de 20 mm y dos ametralladoras de 7,62 mm.

En resumen: Uruguay cancela un programa nuevo, no consigue una donación vieja y termina negociando con Gran Bretaña tres patrulleros usados, sin cubierta de vuelo y con más pasado que futuro. Un negocio perfectamente coherente con la lógica regional de comprar descarte ajeno, presentarlo como solución estratégica y esperar aplausos por la “modernización”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario